{"id":16871,"date":"2025-02-18T03:08:57","date_gmt":"2025-02-18T03:08:57","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16871"},"modified":"2025-02-18T03:08:57","modified_gmt":"2025-02-18T03:08:57","slug":"dos-ciencias-ficciones-poeticas-para-devolvernos-la-potencia-de-la-imaginacion-pistila-del-gen-luminico-de-camila-almendra-y-jan-invierno-nuclear-de-bruno-renato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/02\/18\/dos-ciencias-ficciones-poeticas-para-devolvernos-la-potencia-de-la-imaginacion-pistila-del-gen-luminico-de-camila-almendra-y-jan-invierno-nuclear-de-bruno-renato\/","title":{"rendered":"Dos ciencias ficciones po\u00e9ticas para devolvernos la potencia de la imaginaci\u00f3n: Pistila del gen lum\u00ednico de Camila Almendra y Jan invierno nuclear de Bruno Renato"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>El poder del realismo capitalista deriva parcialmente de la forma<br \/>\nen que el capitalismo subsume y consume todas las historias previas.<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Mark Fisher: <em>Realismo capitalista.<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<ol>\n<li>\n<h1><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong> De <em>Pistila del gen lum\u00ednico<\/em> (2024, Tinta Negra microeditorial) de Camila Almendra (Osorno-Valdivia, 1991).<\/strong><\/span><\/h1>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">La introducci\u00f3n en prosa nos cuenta que <strong>Pistila fue criogenizada en medio de una dictadura. Y que despierta 77 a\u00f1os despu\u00e9s en una democr\u00e1tica continuidad de la guerra. <\/strong>Su edad, tal vez un gui\u00f1o b\u00edblico o met\u00e1fora de la guerra: los 77 de La Concepci\u00f3n y su filofascista r\u00e9plica en Chacarillas.<strong> 77 a\u00f1os despu\u00e9s de 1973, Pistila despert\u00f3 en 2050 con la facultad de regenerar todo lo destruido en ese mundo futuro, obviamente m\u00e1s devastado que el contempor\u00e1neo.<\/strong> Tal como Camille en <em>Lxs ni\u00f1xs del compost<\/em> de Donna Haraway, a trav\u00e9s de su composici\u00f3n con otros simbiontes, en este caso es el gen lum\u00ednico de Pistila lo que le permite \u201cabsorber la contaminaci\u00f3n; extendi\u00e9ndose cual planta, desde la humildad y el amor\u201d, y de este modo sanar formas de vida, regener\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pistila no es una diosa pero emana un resuello espiritual que no decodifico del todo. Como en la profec\u00eda de un planeta invertido, esta obertura nos anuncia que, tras su muerte, \u201clas tormentas destruir\u00edan los rascacielos que conforman los jardines del Ed\u00e9n\u201d. Estos rasgos b\u00edblicos aparecen una y otra vez, denotando el terror y la obsesi\u00f3n del imaginario evangelista con el fin del mundo, a manos de unos \u00e1ngeles exterminadores, que bien podr\u00edan ser hoy los gerentes de inversiones en las zonas de sacrificio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Con 34 poemas, algunos extensos, divididos en nueve partes e intercalados con ilustraciones que invocan al manga, este libro fue producido desde Valdivia, en una co-creaci\u00f3n entre la microeditorial Tinta Negra y los talleres Mucha y Sangr\u00eda.<\/strong> <em>Pistila del gen lum\u00ednico<\/em> fue presentado en Valdivia como performance sensorial en el museo de la antigua aduana, hoy Todas las aguas del mundo. Las ilustraciones interiores fueron desarrolladas artificialmente por un bot llamado Midjourney, que incluso es nombrado en la p\u00e1gina legal. La visualidad del libro evoca la diseminaci\u00f3n de formas org\u00e1nicas en atm\u00f3sferas donde lo microsc\u00f3pico se funde con lo c\u00f3smico, a modo de interacciones moleculares.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Como en sus anteriores libros, Camila Almendra traza una continuidad entre el deseo del cuerpo individual y el mandato de reproducci\u00f3n social. El cuerpo f\u00edsico se extiende sobre la tierra como horizonte de disputa pol\u00edtica.<\/strong> As\u00ed, uno de los versos habla de besarse \u201chasta que derrapen los r\u00edos, \/ los cimientos \/ de la instituci\u00f3n familia\u201d. Porque el viaje siempre implica dejar algo atr\u00e1s, como una violencia que ya no se tolera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este tr\u00e1nsito entre temporalidades detona preguntas como el lugar del deseo en la condici\u00f3n cyberorg\u00e1nica (\u201cpartes de m\u00ed se reemplazaron por la bi\u00f3nica\u201d) o la aparente paradoja entre la mutaci\u00f3n de un cuerpo y su identidad consigo mismo (\u201cninguna gota es igual a otra \/ aunque las forme la misma condensaci\u00f3n\u201d). Los poemas enhebran entre s\u00ed el relato de la transformaci\u00f3n. Por esta forma conceptual de componer los versos, a ratos da la impresi\u00f3n de que Pistila traspasara sus notas mentales a la autora. El uso de extranjerismos puede sonar cercano a la jerga acad\u00e9mica: \u201c<em>Nullpunktsenergie<\/em>\u201d, \u201c<em>androids maids<\/em>\u201d, \u201cbioshocks\u201d; algo que torna un poco \u00e1spera la lectura. Efecto similar ocurre con el manique\u00edsmo pol\u00edtico de versos como los siguientes: \u201ccantante, ladr\u00f3n o pol\u00edtico de renombre\u201d y \u201cla vieja izquierda se organiza con la vieja derecha\u201d. Tambi\u00e9n aparecer\u00e1n gui\u00f1os al new age (\u201cregistros ak\u00e1shicos me invocan\u201d), y otros versos que recuerdan titulares noticiosos (\u00abLas tendencias suicidas se repiten \/ infinitas\u201d). Sin embargo, la inspiraci\u00f3n ecol\u00f3gica permite la incardinaci\u00f3n de la maravilla, como un misterio en su terrena gestaci\u00f3n: \u201cClave de la tierra: tan acuosa, \/ acomodarse en una peque\u00f1a excavaci\u00f3n y germinar\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estos alcances formales no obstaculizan a la hora de relevar la imaginaci\u00f3n. En una <a href=\"https:\/\/carcaj.cl\/a-proposito-de-pistila-una-entrevista-a-camila-almendra\/\">entrevista publicada en Revista Carcaj,<\/a> Camila habla de la creaci\u00f3n de mundos.<strong> La escritora Dana Lima ha relevado de <em>Pistila<\/em> \u201cla capacidad de la imaginaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia individual\u201d. Sospecho que ah\u00ed est\u00e1 la clave. Puesto que no se crea por crear sino por la necesidad de habitar un mundo m\u00e1s respirable que el presente.<\/strong> Y all\u00ed est\u00e1 la potencia dir\u00eda liberadora de este instinto: el de producir nuevas im\u00e1genes y reverberaciones colectivas, incluso dispersas, para recorrer, contra la imaginaci\u00f3n colonizada por Netflix, otros caminos hacia el fin de este mundo. La ciencia ficci\u00f3n espectacular apela a la cancelaci\u00f3n de nuestra imaginaci\u00f3n, mediante su operatoria de temer y espectar. Ni crea nuevos mundos ni observa d\u00f3nde crecen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El problema de la oposici\u00f3n, decimon\u00f3nica a estas alturas, entre naturaleza y tecnolog\u00eda, me parece un rasgo acuciante en este nudo que atora la imaginaci\u00f3n con los limitad\u00edsimos usos del lenguaje audiovisual de las plataformas virtuales. Pues es la potencia de la composici\u00f3n entre cuerpos org\u00e1nicos y creaciones tecnol\u00f3gicas lo que ha definido cierta relaci\u00f3n de la humanidad consigo misma y con su propia idea de progreso. Dicho de otra forma, la tecnolog\u00eda estriba tanto en los usos como en las pr\u00f3tesis que nos dise\u00f1amos para hacernos la vida m\u00e1s llevadera. Al entender as\u00ed lo maqu\u00ednico, como ensamble vital, comprendemos que la extensi\u00f3n de nuestros cuerpos involucra otras part\u00edculas de mundo, algunas llamadas inorg\u00e1nicas hasta que las incorporamos como una muela de oro o como una bicicleta a nuestro diario vivir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Pistila<\/em><\/strong><strong> lleva al extremo la f\u00f3rmula aceleracionista de subsunci\u00f3n de lo humano en la m\u00e1quina, con la particularidad de que desemboca en una suerte de naturaleza c\u00f3smica femenina que todo lo envuelve, como el dios de Spinoza pero viscoso.<\/strong> Esa materia densa de pastillas y criaturas hace regurgitar una y otra vez la pregunta por lo que queda de un cuerpo que viaja en el tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Toda esta atm\u00f3sfera resulta finalmente una salida del mundo cancelado. De aquello que se deja atr\u00e1s. La cat\u00e1strofe que es el h\u00edpercapitalismo, en cualquiera de sus variantes, ya no se prolonga sino como la pesadilla de anta\u00f1o, asociada pesadamente a una f\u00e1lica gobernanza. A ratos la ruina puede parecer lejana si no se observa la miseria que dejan las garras del desarrollo, aquella utop\u00eda que moviliza las a\u00fan modernas econom\u00edas globales y subjetivas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>\n<h1><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong> Sobre <em>Jan invierno nuclear<\/em> (Ed. Inubicalistas, 2022) de Bruno Renato (Santiago, 1982).<\/strong><\/span><\/h1>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>\n<p><strong>En un terreno o territorio poblado fantasmag\u00f3ricamente de amistades y familiares, se despliega el invierno nuclear de <em>Jan<\/em>. Este poemario, publicado por la casa porte\u00f1a <a href=\"https:\/\/edicionesinubicalistas.cl\/\">Inubicalistas<\/a>, es en realidad un solo gran poema en diversos movimientos<\/strong>. En primera apariencia puede resultar dif\u00edcil de asimilar por su permanente desacople sint\u00e1ctico, sus dislocaciones l\u00e9xicas, sus silencios que parecen alaridos, sus punto y coma tan lechosamente vallejianos, y toda la lucha de clases americana en el vientre, como la p\u00f3lvora contenida temblorosamente en un reloj.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Sin embargo, aun dentro de la cat\u00e1strofe, aqu\u00ed la disposici\u00f3n frente al lenguaje es juguetona.<\/strong> <em>Jan<\/em> avanza sobre los paisajes de una Niebla de infancia, que puede leerse tambi\u00e9n como un campo de batalla del Tercer y medio o Cuarto Reich arrasado por los sovi\u00e9ticos, donde persisten las brumas de Berl\u00edn. La nostalgia atraviesa las regiones teutonizadas del Wallmapu, pero no se trata de una melancol\u00eda de corte l\u00e1rico, ni tampoco evoca el imaginario nacista sobre la colonizaci\u00f3n alemana que ha explorado por ejemplo Gloria Dunkler (<em>Yatag\u00e1n<\/em>, <em>Spandau<\/em>). El juego de la urdimbre con el lenguaje, los lugares y personas queridas transparenta una ternura que es dif\u00edcil de relevar dentro del binarismo de la guerra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El ahogo del invierno nuclear, ese no poder respirar ni ver claramente al horizonte, parece disiparse en las huellas de la infancia: \u201cArena y monta\u00f1a al final, el cielo de un dibujo y las marcas de los dedos que lo borran\u201d. Una vida marcada por fechas y direcciones que reaparecen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Jan<\/em> tiene los colores de las fotos antiguas que los filtros intentan reproducir y fracasan. Una c\u00e1mara rusa medio velada. En <em>Jan<\/em> resuenan los autos del terrorismo estatal pero tambi\u00e9n los ladridos de los perros hogare\u00f1os. Hay una ternura inescrutable que Bruno Renato nos comparte en el m\u00e1s \u00edntimo gesto que se puede sostener: la escritura como despliegue desde un yo mutilado, herido, fragmentado, \u201cdes-territorializado\u201d entre Berl\u00edn, Valdivia, San Miguel y tantos nombres cortados (\u201cC leste \/ Pa la \/ <em>Andr \u00e9s<\/em> \/ <em>Paz<\/em> \/ Chilot\u201d).<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed la potencia de imaginar un mundo sobre la ruina se erige desde la devastaci\u00f3n que siempre ha estado en curso. Desde una memoria que atraviesa las distintas temporalidades de la guerra civil mundial. Los neones que zurcen las avenidas del futuro, de pronto parecen un gui\u00f1o a los <em>Sea Harrier<\/em> pero situados desde un imaginario cultural de izquierda. Estas avenidas de Bruno, por el contrario de Maquieira, est\u00e1n pobladas de los dolores del post-trauma. Hay milicias, kosmonautas y una cifra, un d\u00eda en que \u201clos milicos nos rompieron a la Tania\u201d. Las historias previas de clandestinidad y compromiso vital, que el capitalismo no puede absorber del todo, al menos no todav\u00eda desde el plano afectivo. <strong>Frente a la representaci\u00f3n espectacular del rodriguismo en Amazon Prime, este libro aparece como resistencia de la imaginaci\u00f3n con el pasado. Un gesto nutricio, de respeto y cuidado con los dolores transgeneracionales que portamos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>\n<h1><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong> Tiempos quebrados<\/strong><\/span><\/h1>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La exigencia de inmediatez busca borrar la convivencia de temporalidades diversas. Y en la fase extrema de aceleraci\u00f3n contempor\u00e1nea, nos ofrece diluir la sensibilidad propia de lo viviente en la subsunci\u00f3n a la m\u00e1quina algor\u00edtmica. Sustraerse o subsumirse, en ambos procesos hay muerte y descomposici\u00f3n. El humedal est\u00e1 lleno de basura. El compostaje tambi\u00e9n es pudrici\u00f3n. Proyectando estas potencias de fragilidad podemos quiz\u00e1s dotar de mayor sentido colectivo los mundos que desde el campo de la poes\u00eda se abren: la incompletitud como gesto de desagregaci\u00f3n, la inquietante mutaci\u00f3n tecnoling\u00fc\u00edstica como acontecimiento imprevisible.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Si es verdad que estamos en el ocaso de una \u00e9poca es principalmente por la impotencia colectiva que nos lleva a la falta de un horizonte com\u00fan de imaginaci\u00f3n emancipatoria. Estos textos ofrecen repensar la mordaz impotencia de nuestros d\u00edas en el despliegue de m\u00faltiples temporalidades y atm\u00f3sferas exacerbadas del presente.<\/strong> Uno con las preguntas expandidas de una viajera en el tiempo, otro con la ternura avasallada de nuestro Hiroshima interno. Un fin del mundo fue en 1973. El fin de un mundo y de un tiempo de imaginaci\u00f3n colectiva que estaba encarnando otras formas de vida. Y no fueron marcianos bombardeando La Moneda, sino la muy CIA pavimentando el cielo raso bajo el que estuvimos mal pensando y pobremente imaginando durante 51 crud\u00edsimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pistila, Camila, Jan, Bruno. Nombres que se presentan sin apellido, pero con una genealog\u00eda extensa y abigarrada. <strong>Algo re\u00fane dos escrituras tan diversas, adem\u00e1s de la ciencia ficci\u00f3n po\u00e9tica y la warria de los nueve r\u00edos. <\/strong>Esa transformaci\u00f3n pol\u00edticamente situada y un devenir con otros nombres que va abriendo colectivamente una grieta en el bloqueo imperial de la imaginaci\u00f3n. Blondina, Rosa del Desierto, Di\u00f3scoro, Monstrua Marina. \u201cPorque s\u00f3lo somos las hilachas de estos nombres\u201d. Pero hilachas conjuradas, como los fantasmas que nos componen.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si es verdad que estamos en el ocaso de una \u00e9poca es principalmente por la impotencia colectiva que nos lleva a la falta de un horizonte com\u00fan de imaginaci\u00f3n emancipatoria. 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