{"id":16932,"date":"2025-02-19T13:41:51","date_gmt":"2025-02-19T13:41:51","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16932"},"modified":"2025-02-19T13:41:51","modified_gmt":"2025-02-19T13:41:51","slug":"resena-el-privilegio-en-juego-clase-raza-genero-y-golf-en-mexico-de-hugo-ceron-anaya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/02\/19\/resena-el-privilegio-en-juego-clase-raza-genero-y-golf-en-mexico-de-hugo-ceron-anaya\/","title":{"rendered":"[Rese\u00f1a] \u201cEl privilegio en juego. Clase, raza, g\u00e9nero y golf en M\u00e9xico\u201d, de Hugo Cer\u00f3n-Anaya"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Habitualmente, las identidades raciales \u201cblancas\u201d, comprendidas como norma no marcada y como lugares del privilegio, aparecen como ausentes en los debates sobre la raza y el racismo en Am\u00e9rica Latina; por ejemplo, en el marco de los discursos del mestizaje y del multiculturalismo. En este contexto, <strong><a href=\"http:\/\/calas.lat\/sites\/default\/files\/el-privilegio-en-juego.pdf\"><em>El privilegio en juego. Clase, raza, g\u00e9nero y golf en M\u00e9xico<\/em><\/a> (CALAS\/CLACSO, 2024), del soci\u00f3logo mexicano Hugo Cer\u00f3n-Anaya, es un aporte fundamental para consolidar un campo de estudios que, a nivel regional, hasta ahora parec\u00eda m\u00e1s bien disperso<\/strong> y con escasa proyecci\u00f3n (con las importantes excepciones de Brasil y Colombia). Se suma, as\u00ed, a algunos otros libros y publicaciones recientes, tales como <a href=\"http:\/\/calas.lat\/sites\/default\/files\/crianza-imperio.pdf\"><em>Crianza de imperios. Clase, blanquitud y la econom\u00eda moral del privilegio en Am\u00e9rica Latina<\/em><\/a>, de Ana Ramos-Zayas, tambi\u00e9n traducido recientemente por CALAS\/CLACSO, o sendos dossiers publicados por <a href=\"https:\/\/www.tandfonline.com\/toc\/rlac20\/18\/2\"><em>Latin American and Caribbean Ethnic Studies<\/em><\/a> \u00a0y <a href=\"https:\/\/www.revistatabularasa.org\/numero45\/\"><em>Tabula Rasa<\/em><\/a>, que han contribuido a ampliar los di\u00e1logos en torno a la blanquitud en nuestra regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No obstante, parte importante de esta producci\u00f3n ha sido publicada originalmente en ingl\u00e9s, por lo que celebro que, a cinco a\u00f1os de su primera edici\u00f3n, <em>El privilegio en juego<\/em> haya sido traducido al castellano \u2014en una traducci\u00f3n muy cuidada y en acceso libre, por lo dem\u00e1s\u2014 y que sus referencias hayan sido actualizadas para incluir algunos de los trabajos m\u00e1s recientes en este campo. A partir de mis propios intereses e inquietudes en torno al tema quiero comentar algunos aportes de <em>El privilegio en juego<\/em> para una comprensi\u00f3n densa, interseccional y corporizada de las construcciones de blanquitud en la regi\u00f3n y, eventualmente, tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El libro est\u00e1 estructurado en seis cap\u00edtulos, adem\u00e1s de la introducci\u00f3n y un ep\u00edlogo, a lo que se suma un ap\u00e9ndice de reflexi\u00f3n \u00e9tico-metodol\u00f3gica sobre el que volver\u00e9 al final, y que me parece especialmente sugerente. La introducci\u00f3n sit\u00faa el prop\u00f3sito del libro en torno al an\u00e1lisis de los sectores sociales privilegiados, cuyos privilegios son la contracara ineludible de la pobreza y las abismantes desigualdades socioecon\u00f3micas en pa\u00edses como M\u00e9xico \u2014o Chile\u2014, pero que rara vez son objeto de investigaciones que busquen comprender los comportamientos, pr\u00e1cticas y actitudes que contribuyen a cimentar esos privilegios, haci\u00e9ndolos parecer como algo natural. Particularmente, <strong>el inter\u00e9s de Cer\u00f3n-Anaya va por comprender el \u201ctras bambalinas\u201d del que habla Erving Goffman, en el que una parte de la clase media alta y alta mexicana, y particularmente en la Ciudad de M\u00e9xico, puede dar rienda suelta y en privado a sus opiniones e ideas. Para ello, enfoca su investigaci\u00f3n en un espacio dedicado al ocio: los clubes de golf.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora bien, la elecci\u00f3n de los clubes de golf como terreno para una investigaci\u00f3n etnogr\u00e1fica sobre \u00e9lites no es infundada ni ingenua, porque la pr\u00e1ctica misma de este deporte est\u00e1 imbricada con el proyecto civilizatorio de la modernidad occidental y, del mismo modo, con la blanquitud. En esta l\u00ednea, el primer cap\u00edtulo del libro desarrolla un an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la pr\u00e1ctica del golf en M\u00e9xico, desde sus or\u00edgenes ligados a una \u00e9lite empresarial angloamericana hasta su expansi\u00f3n en el contexto de las reformas neoliberales de la segunda mitad del siglo XX. Significativamente, aunque las personas que jugaban golf cambiaron, no lo hicieron las connotaciones racializadas de esta pr\u00e1ctica, asociada tanto a posiciones de privilegio socioecon\u00f3mico como a una blanquitud civilizatoria y moderna, la que se plasma incluso en la transformaci\u00f3n del paisaje que implica la construcci\u00f3n de campos de golf.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan muestra Cer\u00f3n-Anaya, <strong>los campos de golf emulan indistintamente verdes praderas brit\u00e1nicas, sin importar el entorno en el que se implanten. Al respecto, sugiero hacer el ejercicio de mirar una imagen satelital del llamado \u201ccono de alta renta\u201d de Santiago, donde es f\u00e1cil identificar a simple vista los clubes de golf gracias a sus hileras de \u00e1rboles que bordean y dividen los prados del campo de juego, cuyo verdor contrasta fuertemente con la sequedad de los cerros que rodean la ciudad<\/strong>. Son escasas las \u00e1reas verdes p\u00fablicas que pueden competir en extensi\u00f3n con estas grandes superficies privadas en medio del \u00e1rea urbana, algo que es tan cierto en Ciudad de M\u00e9xico como en Santiago de Chile.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>El segundo cap\u00edtulo avanza hacia un an\u00e1lisis de las din\u00e1micas de clase en la pr\u00e1ctica del golf, definidas como un conjunto de relaciones que dan cabida a la articulaci\u00f3n desigual de distintas formas de capital, no solo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n social y cultural. Al mismo tiempo, estas relaciones de clase se despliegan en el espacio, articul\u00e1ndose con l\u00f3gicas de lo (in)visible. Por ejemplo, el espacio privilegiado de los clubes de golf en la Ciudad de M\u00e9xico goza de una relativa invisibilidad, a\u00fan para quienes circulan habitualmente en el espacio urbano circundante. En contraste, la configuraci\u00f3n arquitect\u00f3nica al interior de estos clubes favorece la visibilidad entre sus miembros, permiti\u00e9ndoles generar lazos de confianza y compa\u00f1erismo entre ellos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Continuando en esta l\u00ednea, el tercer cap\u00edtulo presenta la visi\u00f3n de los propios golfistas respecto de su pr\u00e1ctica y las virtudes y valores que se reflejan en ella, sin dejar de lado las tensiones que originan las luchas por la distinci\u00f3n entre viejos y nuevos ricos. Destaca aqu\u00ed la importancia de valores como el honor, la civilidad, la rectitud, la honestidad, la horizontalidad \u2014solo entre jugadores, por cierto\u2014 y cierta magnanimidad, la que se refleja en el desapego por la victoria. De la misma forma, los jugadores sostienen que los golfistas son, consustancialmente, inteligentes, porque poseen las habilidades de c\u00e1lculo y destrezas necesarias para practicar un juego tan distinguido y complejo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No por casualidad, estos valores resuenan fuertemente tanto con la idea de una blanquitud civilizatoria propuesta por Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, como con la construcci\u00f3n de una masculinidad hegem\u00f3nica europea desde el siglo XVIII en adelante, tal como la describe George Mosse. En otras palabras, tales concepciones forman parte de los c\u00f3digos propios del golf y de las maneras c\u00f3mo a partir de ellos se puede comprender lo social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cer\u00f3n-Anaya retoma la problem\u00e1tica del g\u00e9nero en el sexto cap\u00edtulo del libro. All\u00ed, no solo describe los dispositivos temporales y espaciales que excluyen a las mujeres, restringiendo sus posibilidades de juego y sociabilidad, sino tambi\u00e9n la relaci\u00f3n parad\u00f3jica entre g\u00e9nero y privilegio: <strong>mientras las mujeres que integran los clubes de golf pertenecen a sectores altamente privilegiados, es ese mismo privilegio el que dificulta su capacidad de transformar las jerarqu\u00edas de g\u00e9nero, contribuyendo en \u00faltima instancia a reafirmar la supuesta superioridad masculina en este deporte y en la c\u00faspide de la pir\u00e1mide social.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cuarto cap\u00edtulo representa, de cierta manera, uno de los n\u00facleos del libro, pues problematiza la cuesti\u00f3n de la raza en el contexto mexicano, donde habitualmente (y de forma similar a lo que ocurre en nuestro pa\u00eds) no se reconoce en ella una dimensi\u00f3n relevante ni de an\u00e1lisis ni de experiencia cotidiana. Aunque la raza haya sido invisibilizada tanto en los an\u00e1lisis de las ciencias sociales como en los discursos promovidos por la institucionalidad estatal, Cer\u00f3n-Anaya muestra que se trata de una dimensi\u00f3n que permea las relaciones sociales, desde las lecturas contextuales del fenotipo hasta las m\u00faltiples referencias a diferencias raciales en bromas y refranes populares. Estas observaciones dan cuenta de un modelo de concepciones raciales ambivalentes que oscila entre los polos de la morenidad y la blanquitud y que, al mismo tiempo, est\u00e1 profundamente imbricado con la dimensi\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para analizar la interrelaci\u00f3n entre ambas dimensiones, <strong>Cer\u00f3n-Anaya propone hablar de la \u201cracializaci\u00f3n de la clase\u201d<\/strong>. M\u00e1s all\u00e1 de la mera articulaci\u00f3n pigmentocr\u00e1tica de las diferencias fenot\u00edpicas con las desigualdades socioecon\u00f3micas, este concepto apunta a la operaci\u00f3n espec\u00edfica de las categor\u00edas raciales seg\u00fan el contexto socioecon\u00f3mico en el que se despliegan. As\u00ed, <strong>mientras para gran parte de la sociedad mexicana parece ser cierto el dicho popular que \u201cel dinero blanquea\u201d, no sucede lo mismo con los sectores de \u00e9lite que Cer\u00f3n-Anaya investiga, pues el acceso a ellos est\u00e1 mediado tanto por el fenotipo como por la acumulaci\u00f3n de formas de capital que exceden al mero capital econ\u00f3mico<\/strong>. Volvemos a la idea de los valores \u2014el <em>habitus<\/em>\u2014 que se incorporan al jugar golf, imposibles de comprar o aprender en poco tiempo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El quinto cap\u00edtulo indaga en una de las principales alteridades a partir de la cual los golfistas reafirman sus ideas sobre la raza y lo justo de sus privilegios, los <em>caddies<\/em>, discutiendo sus experiencias y mostrando de qu\u00e9 manera la jerarqu\u00eda de clase racializada que los separa de los golfistas se funda, tambi\u00e9n, en disposiciones espaciales. Seg\u00fan Cer\u00f3n-Anaya, la idea que los <em>caddies<\/em> no poseen una \u00e9tica del trabajo y son incapaces de jugar golf, por ejemplo, se basa en la segregaci\u00f3n f\u00edsica del espacio donde estos esperan largas horas a ser llamados, as\u00ed como en la segregaci\u00f3n temporal que les permite jugar solo cuando los clubes est\u00e1n cerrados a los miembros. El ep\u00edlogo, finalmente, abre la reflexi\u00f3n hacia las transformaciones pol\u00edticas en M\u00e9xico a partir de la victoria de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador y su partido MORENA en 2018, nombre que no por casualidad posee una connotaci\u00f3n racializada opuesta a la blanquitud.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Debo admitir que lo primero que le\u00ed cuando lleg\u00f3 a mis manos <em>El privilegio en juego<\/em> fue el ap\u00e9ndice, titulado \u201cUn enfoque (no) \u00e9tico\u201d. En veinte breves p\u00e1ginas, Cer\u00f3n-Anaya describe los desaf\u00edos metodol\u00f3gicos y \u00e9ticos que tuvo que enfrentar al momento de desarrollar su investigaci\u00f3n. Habiendo pasado yo mismo hac\u00eda poco por un proceso de revisi\u00f3n \u00e9tica de mi proyecto de investigaci\u00f3n postdoctoral, de cuyo resultado depend\u00eda la implementaci\u00f3n de la propuesta, las interrogantes planteadas en ese ap\u00e9ndice resonaron profundamente con las preguntas a las que yo mismo me vi impelido: <strong>\u00bflos procedimientos \u00e9ticos deben ser los mismos en una investigaci\u00f3n con poblaciones vulnerables que cuando los sujetos investigados pertenecen a la \u00e9lite o a sectores con mayor acumulaci\u00f3n de distintos tipos de capital? \u00bfSe justifica tener un manejo m\u00e1s selectivo de la informaci\u00f3n en vez de optar por la total transparencia sobre los objetivos de una investigaci\u00f3n si hay un inter\u00e9s mayor de por medio?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Digamos que mi propia experiencia estuvo m\u00e1s bien mediada por una concepci\u00f3n formalista de los est\u00e1ndares \u00e9ticos, por lo que me result\u00f3 muy sugerente el enfoque (no) \u00e9tico propuesto por Cer\u00f3n-Anaya. En ning\u00fan caso se trata de un enfoque re\u00f1ido con la \u00e9tica, sino que de una concepci\u00f3n m\u00e1s sustantiva de la relevancia sociopol\u00edtica de una investigaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un enfoque (no) \u00e9tico busca levantar el velo que un c\u00f3digo de \u00e9tica impone a los acad\u00e9micos a la hora de investigar y, as\u00ed, permitirles examinar de forma cr\u00edtica la manera en que los estratos m\u00e1s altos contribuyen a la perpetuaci\u00f3n de su propia posici\u00f3n privilegiada (Sieber, 1989). Este enfoque corre el foco de las preocupaciones \u00e9ticas desde los sujetos de la investigaci\u00f3n a la necesidad de la sociedad de comprender los mecanismos, los patrones y los elementos sociales que permiten que esos grupos conserven sus privilegios (283-284).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Junto con este planteamiento sobre la (no) \u00e9tica de la investigaci\u00f3n con sujetos privilegiados, que por supuesto deja abiertas muchas preguntas, en el Ap\u00e9ndice tambi\u00e9n destaca la reflexi\u00f3n del autor sobre los contradictorios privilegios y marcadores de clase, raza y g\u00e9nero que lo atraviesan. Como comenta Mara Viveros en el prefacio, tal reflexividad fundamenta un enfoque metodol\u00f3gico cr\u00edtico que supo aprovechar las posibilidades y limitaciones de ese lugar de enunciaci\u00f3n para iluminar un contexto altamente opaco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para concluir, quiero destacar algunos ejes de reflexi\u00f3n interconectados que apuntan a la manera en que <em>El privilegio en juego<\/em> enriquece las formas de conceptualizar y analizar la blanquitud en Am\u00e9rica Latina y, eventualmente, en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En primer lugar, el libro permite comprender los distintos sentidos del concepto de blanquitud \u2014denominada como \u201cblanquidad\u201d por algunos\/as autores\/as para dar cuenta, precisamente, de esta amplitud de significados\u2014, as\u00ed como sus imbricaciones rec\u00edprocas. Se trata de una construcci\u00f3n social que no solo abarca ciertas clasificaciones fenot\u00edpicas, contextual- y situacionalmente variables y articuladas con una jerarqu\u00eda social y econ\u00f3mica espec\u00edfica. Tambi\u00e9n hace referencia a construcciones ideol\u00f3gicas, discursos y valores con una larga historia que refleja un proyecto de dominaci\u00f3n de alcance pr\u00e1cticamente global. A trav\u00e9s de pr\u00e1cticas como el golf, tal construcci\u00f3n ideol\u00f3gica es traducida en <em>habitus<\/em> y disposiciones corporales que, en una relaci\u00f3n tautol\u00f3gica, hacen aparecer la existencia de privilegios como efecto de diferencias naturalizadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, en <em>El privilegio en juego<\/em> la blanquitud aparece como una identidad especialmente marcada. <strong>A diferencia de contextos como el estadounidense, donde la blanquitud ha sido comprendida como una norma no marcada, en Am\u00e9rica Latina son frecuentemente las \u00e9lites las que reclaman para s\u00ed una identidad racial blanca.<\/strong> Esta no necesariamente es denominada como tal, pero trasluce, por ejemplo, a trav\u00e9s de las frecuentes referencias a los ancestros europeos o el uso de diversos marcadores culturales y ling\u00fc\u00edsticos a tal efecto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con las disposiciones corporales que mencionaba anteriormente, <em>El privilegio en juego<\/em> tambi\u00e9n pone de relieve la importancia del cuerpo y del espacio para las pr\u00e1cticas que sostienen el privilegio blanco. Es interesante la manera en que la relaci\u00f3n entre visibilidad e invisibilidad tambi\u00e9n supone una particular disposici\u00f3n de los cuerpos y una mirada disciplinadora por parte del grupo de pares, quienes eval\u00faan y, eventualmente, avalan el comportamiento de cada miembro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <em>El privilegio en juego<\/em> arroja luces sobre la relevancia de la homosocialidad para la reproducci\u00f3n del privilegio. Exceptuando el 10% de mujeres entre la membres\u00eda de los clubes de golf descritos por Cer\u00f3n-Anaya, la pr\u00e1ctica de este deporte es una cuesti\u00f3n altamente masculinizada. Incluso los <em>caddies<\/em>, que realizan una labor que, hasta cierto punto, es posible caracterizar como trabajo emocional, son exclusivamente hombres. Es decir, el contexto del golf, tanto al momento del juego en la cancha como en su iteraci\u00f3n en el \u201choyo 19\u201d \u2014el bar\u2014, es un contexto donde son hombres quienes hablan, juegan y discuten con otros hombres, construyendo una forma de masculinidad articulada interseccionalmente con privilegios de clase y raza. Parecer\u00eda ser que el campo de golf, junto con el bar del club, es uno de los espacios donde se construyen y reafirman los pactos impl\u00edcitos que perpet\u00faan la dominaci\u00f3n. No solo se trata de pactos de la blanquitud, seg\u00fan el concepto de Cida Bento, sino tambi\u00e9n de cofrad\u00edas masculinas, cuyo poder se encuentra anudado precisamente a las intersecciones de clase, raza y g\u00e9nero en las que se sit\u00faan.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El privilegio en juego. 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