{"id":16938,"date":"2025-02-21T13:42:33","date_gmt":"2025-02-21T13:42:33","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=16938"},"modified":"2025-02-21T13:43:00","modified_gmt":"2025-02-21T13:43:00","slug":"que-haremos-cuando-hayamos-ganado-sobre-polifonia-de-una-carrera-de-karo-castro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/02\/21\/que-haremos-cuando-hayamos-ganado-sobre-polifonia-de-una-carrera-de-karo-castro\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 haremos cuando hayamos ganado? Sobre Polifon\u00eda de una carrera de Karo Castro"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Todo ha de ser en vano.<br \/>\nManadas de caballos ascender\u00e1n brav\u00edas las pendientes de su infierno natal<br \/>\ny escuchar\u00e9 su paso acompasado, su trote, su galope salvaje,<br \/>\natravesando siglos y siglos de penumbra,<br \/>\nde sumisas distancias que irremediablemente los conducen aqu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Olga Orozco. Cabalgata del tiempo<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La primera vez que fui al hip\u00f3dromo lo hice con mi padre. Los caballos pura sangre desfilaron con galanter\u00eda frente a m\u00ed, ostentaron su crin, su porte inminente. Recuerdo mirar a cada uno a los ojos, para luego, decidir. Supe inmediatamente por qui\u00e9n ir\u00edamos, creo que nunca m\u00e1s tuve tal certeza. Le dije a mi padre, acept\u00f3 confiado e hicimos la fila. Apostamos. Yo era tan peque\u00f1a que no ve\u00eda la cara de quien deb\u00eda recibir mi papel marcado, solo me esmer\u00e9 por elevar mi brazo al m\u00e1ximo para que lo aceptaran, con mi padre detr\u00e1s afirmando la proeza. Entonces, le hice la misma pregunta que la poeta se hace en el primer poema, a mi padre: <em>\u201c\u00bfqu\u00e9 haremos cuando hayamos ganado?\u201d.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Apenas intercambi\u00e1bamos alg\u00fan gesto, alguna promesa de futuro, pero all\u00ed, se detuvo el ojo hostigador y jugamos, como la ni\u00f1a del poema, sumidos en cierta melancol\u00eda del v\u00ednculo, cierto dolor. \u201cLos cazadores juegan\/sin advertir mi sombra\/soy la ni\u00f1a que aborrece\/\u201d. Yo ten\u00eda y tengo, una relaci\u00f3n compleja con mi padre y en ese entonces, quer\u00eda que me viera competente, triunfante, y ese d\u00eda, as\u00ed fue.\u00a0 Ganamos. Los caballos trajeron ese instante y tomamos unos helados luego de que \u201cColorado\u201d saliera primero en la carrera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Descubr\u00ed tambi\u00e9n, o record\u00e9, con esta plaquette que inicia con <strong>un poema titulado <em>El Tiuque<\/em>, que estos cuervos se alimentan en el basural, revuelven con sus picos los despojos de quienes han apostado su suerte, beben de los charcos, entre papeles sucios y mojados, despiojan a los caballos y enfrentan a las palomas en la v\u00eda p\u00fablica.<\/strong> Anuncian las lluvias que ablandar\u00e1n el camino para la carrera, que no se lesionen los pura sangre, que no se rompan las piernas que nos salvar\u00e1n de este \u201cinmundo barrio\u201d, de esta realidad. Son aves brujas, cuervos que susurran la suerte de los jugadores. Se han adaptado a la urbanidad, aunque vienen de los prados. En el campo abierto de estas hojas, los caballos salen del corral y se dirigen a la carrera. Aqu\u00ed se muestra al animal, m\u00edrenlo bien, en la troya se pasean estas palabras llenas de deseo, vigor, salvajismo \u00a0y -a ratos- de aversi\u00f3n y hostilidad. Llenas de vida y de muerte y de todo lo que habita en el medio, como un purgatorio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Carlos Gardel tambi\u00e9n ten\u00eda caballos, y apostaba, quiz\u00e1s el de mejor porte, se llam\u00f3 \u201cLun\u00e1tico\u201d. Aunque nunca le fue muy bien, el \u00edmpetu del deseo y el juego lo acompa\u00f1\u00f3 en su vida -y en su muerte, tan tr\u00e1gica, tan de mala suerte-. Hay un tango que cant\u00f3, de un uruguayo llamado Modesto Papavero, que habla de un jinete, Leguis\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 amo, y describe una de sus carreras.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo escucho mientras leo esta plaquette, <em>Polifon\u00eda de una carrera<\/em>, y tiene unos versos que dicen as\u00ed \u201cAlzan las cintas; parten los tungos\/como saetas al viento veloz\u2026\/Detr\u00e1s va el Pulpo, alta la testa\/la mano experta y el ojo avisor\/ Leguisamo solo, gritan los nenes de la popular. Leguisamo solo fuerte repiten los de la oficial\u201d.El jinete, Leguisamo, o el pulpo, como le dec\u00edan, es en <em>Polifon\u00eda de una carrera<\/em>, la poeta, Karo Castro, aunque a veces tambi\u00e9n es el caballo, Yatasto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Miren, lean, corran, la poeta le habla al lector y las preguntas se perciben como un fuego, el de las pezu\u00f1as del caballo al huir, ese rasqueteo que las mantiene filosas<\/strong>: \u201c\u00bfpuedes ver mi jugada?\u201d. Karo se convierte en ni\u00f1a, y se quiere ir del inmundo barrio. El caballo es su apuesta, su promesa de cambio, como el potrero lo fue alguna vez para los desplazados. \u201cDejar\u00e9 de ser una ni\u00f1a\/vendr\u00e9 sin avisar\/me sacar\u00e9 la piel\/ y esperar\u00e9 mi turno\/\u201d, dice en un poema lleno de sensualidad. Quiere ponerle nombre a su animal \u201cese ser\u00e1 mi caballo\/arder\u00e1 por dentro\/tatuar\u00e9 su nombre en mi cabeza\/ \u2026nunca podr\u00e1n alcanzarte\/ni mirarte de cerca al sol\u201d. Puedo ver las mortajas de vapor y polvo en su trote salvaje, en ese deseo, en el temible silencio de su lectura donde el caballo trota adentro, como un latido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una vez vi un caballo muerto en C\u00f3rdoba. Estaba de vacaciones con mi padre y apareci\u00f3 el animal en el camino. Estaba lleno de moscas y el olor pesaba sobre los cuerpos vivos. Ver al animal ser devorado por los insectos, la belleza muerta, transform\u00f3 el viaje en una desgracia, todo sali\u00f3 mal, como un presagio. Sent\u00ed el vac\u00edo, la muerte con su veracidad. Hay una novela de Juan Jos\u00e9 Saer donde anda suelto un asesino de caballos, en un verano sofocante, a orillas de un r\u00edo, donde mucho no sucede, solo el temor a la muerte de sus habitantes. Hay algo de eso aqu\u00ed. \u201cTengo una pezu\u00f1a de yegua\/como amuleto al cuello\u201d, escribe Karo; pero tambi\u00e9n dice en el mismo poema \u201csin llorar es el juego\/no me vengan con tonter\u00edas\/mi futuro es sin promesas\/vertical y salvaje\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aparece lo cotidiano, en una madre que cr\u00eda, que apuesta por otra vida para su hija. Que desgrana porotos y colecciona objetos peque\u00f1os como si fuera a salirle un genio en uno; los limpia, los limpian hasta el l\u00edmite de su final. Pero se trizan, en el deseo, en esa espera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEstamos a tres cuerpos de la recta final\/cada trote hace temblar la pista\u201d. Veo el polvo detr\u00e1s de las pezu\u00f1as del animal otra vez, es una nube negra, una partitura manchada por la pista. Se escucha, como un tango, esa lija, esa garganta sucia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para el gaucho, andar o estar a pie era una de las peores desgracias. Nosotros somos los apostadores, no domamos al animal, somos los de abajo. \u201cTu trabajo era limpiar caballos\u201d, dice Karo en un poema, \u201cpaja\/tablas\/sangre\u201d, no somos los elegantes, los que montan, los que est\u00e1n en lo alto. \u00a0Cuando le preguntaron a un caudillo gauchesco muy famoso, Cacho Pe\u00f1aloza, c\u00f3mo se encontraba en su exilio respondi\u00f3: \u201c\u00bfy c\u00f3mo cree uste? Estoy en Chile y de a pie\u201d. <strong>Dejar un caballo atr\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 significa?<\/strong> Me pregunto de qu\u00e9 muri\u00f3 el caballo de C\u00f3rdoba que vi aquella vez, \u00bfpuede un caballo morir por decisi\u00f3n propia? \u00bfpor abandono?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Los caballos trajeron la plata al barrio, pero tambi\u00e9n el esti\u00e9rcol que las ni\u00f1as aprendieron a oler y jugaron como una forma de sobrevivir en el poema. Los caballos fueron la fusta de sus habitantes.<\/strong> Los domingos de carrera aparecen como el borracho del barrio que deja su estela en el aire, que se queda dormido en la plaza, o en las gradas del hip\u00f3dromo, que bebe para imaginar. <strong><em>Polifon\u00eda de una carrera<\/em> es el vino, el brindis de los perdedores que volver\u00e1n a apostar y preguntarse \u00bfqu\u00e9 haremos cuando hayamos ganado?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n<p><strong>Algunos poemas de <em>Polifon\u00eda de una carrera <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El tiuque<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Sost\u00e9n la copa antes de hacer el juego<\/em><\/p>\n<p><em>con la sensaci\u00f3n de quien se asoma <\/em><\/p>\n<p><em>a un charco profundo<\/em><\/p>\n<p><em>el deseo en el peligro supera la raz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>afuera parece ser un domingo m\u00e1s<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>ellos chocan sus copas festejando<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00bfqu\u00e9 haremos cuando hayamos ganado?-<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>una libreta, un l\u00e1piz y un pa\u00f1uelo <\/em><\/p>\n<p><em>para hacer se\u00f1as<\/em><\/p>\n<p><em>junto pesta\u00f1as a trav\u00e9s del vidrio de una botella <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>la jugada aparece como una visi\u00f3n\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>sobre la pata coja babea<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>soy invisible a los ojos de los vertebrados<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>como tiuque <\/em><\/p>\n<p><em>sobrevuelo tus parpados vencidos <\/em><\/p>\n<p><em>envuelta en la ranura de los dedos curvos<\/em><\/p>\n<p><em>susurro tus naipes<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>los cazadores juegan <\/em><\/p>\n<p><em>sin advertir mi sombra<\/em><\/p>\n<p><em>soy la ni\u00f1a que aborrece.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Dios cr\u00eda infieles<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Pero mi madre me cr\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>-o apuesta por m\u00ed-<\/em><\/p>\n<p><em>desgrana porotos en verano<\/em><\/p>\n<p><em>se pasea silenciosa de la cocina al cuarto<\/em><\/p>\n<p><em>no le interesa ir a la iglesia los domingos<\/em><\/p>\n<p><em>se queda mirando el hilo de luz <\/em><\/p>\n<p><em>que entra tibio por la ventana<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>A veces la ayudo en las tareas del hogar<\/em><\/p>\n<p><em>salivando monitos de porcelana china,<\/em><\/p>\n<p><em>elefantes, japonesas de paraguas y floreros con enanos<\/em><\/p>\n<p><em>juntos en una sola tribu<\/em><\/p>\n<p><em>me pregunto cu\u00e1l es el gusto por coleccionar figuritas<\/em><\/p>\n<p><em>destinadas a quebrarse<\/em><\/p>\n<p><em>quiz\u00e1s como recordatorio de un instante<\/em><\/p>\n<p><em>las limpio con af\u00e1n<\/em><\/p>\n<p><em>para no olvidar<\/em><\/p>\n<p><em>que aqu\u00ed tambi\u00e9n nos trizamos.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Dos mil guineas<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Estamos a tres cuerpos de la recta final<\/em><\/p>\n<p><em>cada trote hace temblar la pista<\/em><\/p>\n<p><em>un solo golpe de cuchillos estremece<\/em><\/p>\n<p><em>tu costilla indomable<\/em><\/p>\n<p><em>los insectos se colgar\u00e1n de tu cola<\/em><\/p>\n<p><em>atravesando ventanales<\/em><\/p>\n<p><em>correr\u00e1n tras de ti <\/em><\/p>\n<p><em>y el barro seco en el aire <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>en alg\u00fan lugar el recuerdo<\/em><\/p>\n<p><em>ser\u00e1 el destello de una guerra<\/em><\/p>\n<p><em>una foto milim\u00e9trica en el ojo<\/em><\/p>\n<p><em>con tu cuello alzado<\/em><\/p>\n<p><em>estallando su derrame.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Lengua obscena<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Los dedos colgantes revientan<\/em><\/p>\n<p><em>llamando al triunfo<\/em><\/p>\n<p><em>invisible<\/em><\/p>\n<p><em>un ruido incesante de galope<\/em><\/p>\n<p><em>los aullidos duplican<\/em><\/p>\n<p><em>a salto traviesa <\/em><\/p>\n<p><em>el brillo de sus mand\u00edbulas<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>agudo<\/em><\/p>\n<p><em>al oj\u00edmetro<\/em><\/p>\n<p><em>como bala.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Muerte sonora<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>o\u00edr el ruido permanente de la fusta golpear<\/em><\/p>\n<p><em>enfurecida sobre tu cuerpo<\/em><\/p>\n<p><em>o\u00edr el choque de las patas al declive del galope<\/em><\/p>\n<p><em>se revuelca como un vaso en la rodada<\/em><\/p>\n<p><em>tris\u00e1ndose en c\u00e1mara lenta sobre el pavimento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>O\u00edr el sonido de mi coraz\u00f3n quebrarse<\/em><\/p>\n<p><em>ese instinto animal que nos une al peligro<\/em><\/p>\n<p><em>enfrentados a la violencia de esta pista<\/em><\/p>\n<p><em>el mundo es violento <\/em><\/p>\n<p><em>respira a una velocidad<\/em><\/p>\n<p><em>inferior a mis pulmones<\/em><\/p>\n<p><em>pulsa y rasgu\u00f1a<\/em><\/p>\n<p><em>elegimos el juego<\/em><\/p>\n<p><em>sin camino ni se\u00f1al <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0desv\u00edo la mirada<\/em><\/p>\n<p><em>el vuelco de la cabeza de oreja a oreja<\/em><\/p>\n<p><em>mientras caigo pienso que vuelo <\/em><\/p>\n<p><em>como la armon\u00eda musical <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0de un \u00faltimo tango de fondo<\/em><\/p>\n<p><em>que se propague entre nosotros.<\/em><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Polifon\u00eda de una carrera es el vino, el brindis de los perdedores que volver\u00e1n a apostar y preguntarse \u00bfqu\u00e9 haremos cuando hayamos 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