{"id":17035,"date":"2025-03-13T17:07:47","date_gmt":"2025-03-13T17:07:47","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17035"},"modified":"2025-03-13T17:07:47","modified_gmt":"2025-03-13T17:07:47","slug":"traduccion-traicion-y-mestizaje-una-presentacion-de-el-ultimo-neografo-de-ignacio-alvarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/03\/13\/traduccion-traicion-y-mestizaje-una-presentacion-de-el-ultimo-neografo-de-ignacio-alvarez\/","title":{"rendered":"Traducci\u00f3n, traici\u00f3n y mestizaje Una presentaci\u00f3n de El \u00faltimo ne\u00f3grafo, de Ignacio \u00c1lvarez"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>Juan Mar\u00edn hizo algo terrible, pero creo que su castigo fue desmedido. Esta es la \u00fanica invectiva que le tengo a <em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em>, todo lo dem\u00e1s son elogios. Parto con esto, porque me lo pide la conciencia, un develar necesario para discurrir con libertad. Creo que es el mejor homenaje que le puedo hacer a este libro, seguir su propia pulsi\u00f3n, lo que deja al lector, el anuncio de un mundo de porosidades y transformaciones.<\/p>\n<p>Nada en este libro es predecible, todo navega sin heroicidades ni reglas teleol\u00f3gicas; conflictos no lineales, narrativas discontinuas y empalmadas, palabras descompuestas de las normas gramaticales.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p><em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em> es un libro vital para el pa\u00eds del presente. Digo presente para decir siglo XXI. Es un libro que desear\u00eda ver recorrer varias d\u00e9cadas para hacerse cada vez m\u00e1s necesario y \u00fatil. Los j\u00f3venes chilenos, sobre todo los j\u00f3venes proletarios chilenos, estimulados por comprender a los indios rebeldes del sur, podr\u00e1n leer este libro y encontrar una historia y un sentir, pero por sobre todo tener una imagen de los mapuche del siglo XIX, tan viva y tan actuante de nuevos mundos, que desear\u00e1n entender y sentirse acontecidos por la envergadura hist\u00f3rica de aquel pueblo a\u00f1oso y perdurable. Te agradezco, Ignacio, por el gesto.<\/p>\n<p>\u00bfPuede haber literatura chilena que logre representar la vida mapuche? Ignacio \u00c1lvarez muestra enormes capacidades de afirmar esta posibilidad. Por supuesto, no se trata de un principio etnicista, aquel encuentro con una verdad supuestamente imperecedera e inamovible del mundo americano. M\u00e1s bien se trata de todo lo contrario.<\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n es un fen\u00f3meno total para las vidas colonizadas; no solo sus territorios y sus cuerpos se ven despose\u00eddos, sino que tambi\u00e9n sus representaciones. Esto, en un primer \u00e1ngulo, emerge solo como repetido y profundo dolor, pero trae aparejado una limitaci\u00f3n en el campo de los vencedores.<\/p>\n<p>Todo lo anterior tiene una serie de nociones que vale la pena explicar para avanzar. Cuando les digo vencedores a los chilenos, quiero referirme a un tipo de institucionalidad profundamente capilarizada en la vida social: aquella que extirpa, no de manera completa, pero s\u00ed bajo una alta radicalidad, la presencia activa de lo indio por entre la chilenidad. Los chilenos no se sienten indios, y hasta cierto punto los puedo llegar a entender, desconocen la envergadura hist\u00f3rica que cargan sobre sus propios cuerpos.<\/p>\n<p>Claro, por lo general, sus entradas al mundo mapuche son chispazos de violencia, hasta cierto punto irracional, y cuando no, de una heroicidad ercillana que sirve solo en tiempos de contundentes romanticismos. Habitamos tiempos no rom\u00e1nticos, nos acontece el pragmatismo, la supuesta vulgaridad de los d\u00edas. Y pareciese que eso fuese un problema, pero <em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em> nos rescata del abismo. La situaci\u00f3n no es empujar sin meditaci\u00f3n los sue\u00f1os, es beber de ellos para hidratar las perspectivas y las acciones. Esta imagen necesita de una representaci\u00f3n poco o nada m\u00e1gica, sideral o heroica, mucho menos barb\u00e1rica por supuesto; todo lo contrario, le es urgente un modelo de expresi\u00f3n p\u00fablica que sienta y experimente la vida pragm\u00e1tica, que se sumerja en ella, es decir, que conozca del error y la traici\u00f3n, que transite por las complejidades de la traducci\u00f3n, que sienta la soledad del mundo, que atraviese los problemas concretos de lo humano, sin poderes c\u00f3smicos o hist\u00f3ricos. Los mapuche de carne y hueso, inmensamente humanos, radicalmente modernos.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>El personaje principal de <em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em>, Juan Mar\u00edn, es hijo de un <em>\u00d1idol<\/em>, de una gran autoridad mapuche, poseedor de tierras, animales, mocetones y <em>shi\u00f1urras<\/em>. Un hombre importante. Mar\u00edn es hijo del Lonko Cur\u00edn y de una francesa que fue arrojada por el mar en un naufragio. Desde su nacimiento conocemos el valor econ\u00f3mico de Mar\u00edn: un reloj que, siendo una herencia de su padre, es regalado por el presidente de Chile al Lonko Cur\u00edn. Cur\u00edn, a cambio, entrega a su hijo. En un juego de dones y regalos, un mestizo es un reloj. Ambas entidades, en alg\u00fan recodo de sus vidas, son equivalentes: pueden ordenar el caos del mundo, permitir una convivencia de rec\u00edprocos reconocimientos de verdad, pero tambi\u00e9n pueden activar el fin, una bomba, o, menos dram\u00e1tico, el conteo hacia una impostergable transformaci\u00f3n. Mar\u00edn, en la novela, en un punto emergente de su vida, vale lo mismo que el reloj del padre de un presidente; en perspectiva, no es tan poco.<\/p>\n<p>En este primer juego de equivalencias, siento un destino material y vivo en Mar\u00edn, algo que permite su transcurrir, que no detiene el tiempo, que avanza obligatorio y fluctuante hacia nuevas modulaciones de sus pulsiones humanas. Es un mapuche mestizo, ambiguo desde sus or\u00edgenes, resuelto a reconocer verdades te\u00f3ricas y\/o develar inconsistencias, seg\u00fan sea el caso. Quiz\u00e1s su error, como todo reloj minutero, no es tanto fallar en sus c\u00e1lculos, sino volverse indemne a las fluctuaciones del tiempo, no comprender sus severidades y sus matices, todo aquello que s\u00ed permite observar la perspectiva y la f\u00edsica cu\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s Mar\u00edn solo es un moderno del siglo XIX. Bueno, no puede ser de otra forma, all\u00ed acontece su historia. Aun as\u00ed, su imagen tiene un ritmo que acontece bajo las derivadas de una realidad concreta y jerarquizada, posee una velocidad y un <em>tempo<\/em> que se hace cargo de su historicidad concreta, sin una enso\u00f1aci\u00f3n teleol\u00f3gica, es decir, sin heroicidades de destino. Esto lo torna reconocedor de la vida como un laboratorio t\u00e9cnico y est\u00e9tico permanente; la m\u00e1s importante intensidad de la modernidad: saber que la realidad no es un asunto de reglas escatol\u00f3gicas, cosmog\u00f3nicas cuando se trata de indios, sino de tramas de representaci\u00f3n, y en ellos solo acontece la traici\u00f3n o el error, la imperecedera muerte, el ejercicio de traducir todo aquello que se nos escapa, es decir, lo que solo nos pertenece de manera contingente.<\/p>\n<p>Nuestro personaje traduce y traiciona; luego se calla. Despu\u00e9s habla y hace algo terrible. Algo tan terrible que termina profundamente humillado. Su traducci\u00f3n de la realidad est\u00e1 sometida a los principios del hombre blanco del siglo XIX, all\u00ed el error de su traducci\u00f3n, es lo que aprendi\u00f3 de ni\u00f1os con los curas. No. No con los curas, sino que con un cura alem\u00e1n m\u00e1s obsesionado con los problemas humanos que con las cuestiones divinas. Mar\u00edn sabe mapudungun por su padre, franc\u00e9s por su madre, espa\u00f1ol por los chilenos y alem\u00e1n por el cura capuchino. Transita entre varias lenguas, pero no parece comprometerse con ninguna. Eso s\u00ed, traiciona siguiendo un espa\u00f1ol advenedizo de toda realeza, un castellano que duda del esp\u00edritu mon\u00e1rquico de un franc\u00e9s, al tiempo que se convence de la torpeza de su padre en mapudungun. Es un moderno educado por los curas; racional, pero culposo. El Lonko Cur\u00edn lo trata de imb\u00e9cil; en esto estoy con el \u00d1idol. Juan Mar\u00edn no entiende los movimientos de su padre mapuche, esa b\u00fasqueda de vivir de forma emancipada, y si eso significaba estar con la monarqu\u00eda, pues, en el siglo XIX, hab\u00eda que hacerlo.<\/p>\n<p>Mar\u00edn, en alg\u00fan sentido, es tambi\u00e9n un rom\u00e1ntico. Conoce tan a cabalidad las posibilidades del lenguaje \u2014esto de que toda traducci\u00f3n es una traici\u00f3n\u2014 que intenta silenciar su habla de manera definitiva. Pero, claro, el habla no es el lenguaje; sus gestos, sus ritmos, sus sue\u00f1os, comunicaron una verdad que fue atrapada por los \u00fanicos que pod\u00edan hacerlo, un grupo de hombres obsesivos de la emancipaci\u00f3n concreta y quim\u00e9rica de todas las palabras y las cosas.<\/p>\n<p>El breve tratado te\u00f3rico sobre el dinero que se lee en nuestro libro, adem\u00e1s de una bella composici\u00f3n narrativa, es un tremendo aporte para pensar otros derroteros imaginativos de la emancipaci\u00f3n. Este tema me cautiva, aunque no puedo profundizar en esta ocasi\u00f3n, pero solo digamos que una teor\u00eda del valor que reconoce la mutabilidad de los objetos, su condici\u00f3n mutante y transformativa, es una teor\u00eda sobre lo humano que deja de relacionarse con las cosas solo bajo procedimientos llanos y repetitivos, la repetici\u00f3n mort\u00edfera de la m\u00e1quina, y se aproxima, por el contrario, a una nueva relaci\u00f3n entre los humanos y su exterioridad f\u00edsica, una que reconoce que la t\u00e9cnica nos puede salvar, siempre y cuando abracemos que las cosas tienen sus propias vidas y trayectorias, que pueden cambiar de valor, uso y significado, es decir, una relaci\u00f3n con ellas artefactual, no meramente acumulativa. En otras palabras, volver a estimular la relaci\u00f3n entre los humanos y las cosas que ten\u00edan los pueblos de Am\u00e9rica; entre ellos los mapuche.\u00a0<\/p>\n<p>Los chilenos, si logran atravesar sus verg\u00fcenzas y edificar una representaci\u00f3n menos anodina de los mapuche, podr\u00e1n expandir sus potencialidades humanas. Para m\u00ed, este es el mayor aporte de <em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em>: lograr representar la alteridad radical de la sociedad chilena, desde Ercilla hasta nuestros d\u00edas, mediante un fuerte compromiso con la humanidad del indio, con sus virtudes y sus defectos. Todo esto no me interesa tanto, en este caso, en el v\u00e9rtice de lo justo sobre las vidas despojadas y deshumanizadas, sino que me moviliza desde la propia necesidad de los chilenos. Ustedes, nosotros, necesitamos una imagen menos quieta y petrificante del mundo ind\u00edgena, esto es vital si los chilenos quieren dejar de ser copia y calco, y convencerse de la creaci\u00f3n heroica que tienen por delante: construir sus respuestas universales. Para ello necesitan impostergablemente reparar y resarcir la humanidad degollada desde 1541. Nos quedan pocos a\u00f1os para nuestros 500 a\u00f1os compartidos; veo, por intermedio de la obra rese\u00f1ada, que hay espacios para llegar juntos y poder no solo conmemorar sino celebrar que fuimos capaces de reconocer nuestras humanidades mutuas.<\/p>\n<p>En fin, hasta ac\u00e1 incluso nos puede llevar <em>El \u00faltimo ne\u00f3grafo<\/em> de Ignacio \u00c1lvarez, un libro que recomiendo a rajatabla.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Santiago, 4 de septiembre de 2024<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los chilenos, si logran atravesar sus verg\u00fcenzas y edificar una representaci\u00f3n menos anodina de los mapuche, podr\u00e1n expandir sus potencialidades humanas. 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