{"id":17158,"date":"2025-03-26T18:37:50","date_gmt":"2025-03-26T18:37:50","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17158"},"modified":"2025-04-07T14:01:50","modified_gmt":"2025-04-07T14:01:50","slug":"el-maestro-del-apocalipsis-prologo-de-el-tiempo-del-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/03\/26\/el-maestro-del-apocalipsis-prologo-de-el-tiempo-del-fin\/","title":{"rendered":"El maestro del apocalipsis. Pr\u00f3logo de \u201cEl tiempo del fin\u201d"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">A casi 80 a\u00f1os del lanzamiento de la bomba at\u00f3mica sobre Hiroshima y Nagasaki, y en el contexto de un mundo ya pr\u00e1cticamente acostumbrado a existir en el abismo, Alma Negra le da nueva vida a este texto escrito por G\u00fcnther Anders en 1960. Traducido por Silvana Vet\u00f6 y publicado por Alma Negra Editorial, el ensayo puede considerarse antecedente del \u00abgiro ontol\u00f3gico\u00bb y, con ello, de las corrientes de pensamiento contempor\u00e1neo secular sobre el apocalipsis y la extinci\u00f3n. La \u00abalteraci\u00f3n metaf\u00edsica\u00bb se\u00f1alada por Anders indicaba que el fin de los tiempos se invert\u00eda por un tiempo sin fin, un apocalipsis sin reino, sin culpa, sin cenizas, que hoy conocemos y experimentamos como un tiempo sin futuro. Compartimos el pr\u00f3logo de esta edici\u00f3n, escrito por la fil\u00f3sofa argentina Silvia Schwarzb\u00f6ck.<\/span><\/i><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El 6 de agosto de 1945 comienza, seg\u00fan Anders, el tiempo del fin. Todos los humanos somos, desde ese d\u00eda, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pilotos de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Y el primero de todos es <strong>Claude Eatherly,<\/strong> <strong>el piloto del avi\u00f3n de reconocimiento que dio la se\u00f1al \u00ab<\/strong><\/span><strong><i>go ahead<\/i><\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>\u00bb para lanzar sobre Hiroshima la bomba at\u00f3mica.<\/strong> Anders le env\u00eda a Eatherly, el 3 de junio de 1959, la primera de veintiocho cartas (todas le ser\u00e1n respondidas), en la que le explica, present\u00e1ndolo como un concepto filos\u00f3fico,\u00a0 qu\u00e9 significa ser, desde 1945, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Eatherly, ex Mayor de la Fuerza A\u00e9rea de los Estados Unidos, recibe la carta en el Hospital de Veteranos de Waco, Texas, en el que est\u00e1 internado por trastornos psiqui\u00e1tricos, despu\u00e9s de intentar, en vano, adem\u00e1s de suicidarse, ir a la c\u00e1rcel por delitos comunes (robos y falsificaciones). Los psiquiatras que se ocupan de su caso (caratulado como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">classical guilt complex<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) lo declaran, el 13 de enero de 1961, enfermo mental.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anders le escribe a Eatherly, despu\u00e9s de leer sobre su caso, con la intenci\u00f3n de \u00abno consolarlo\u00bb. De consolarlo \u2013le dice en su carta\u2013 se ocupan los que le repiten: \u00abHiroshima no alcanza a explicar su conducta\u00bb. Y lo que le escribe, para darle argumentos con los que sostener su conducta, podr\u00eda servir de introducci\u00f3n (por su tono m\u00e1s que por su tema) a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un ensayo de 1960, publicado inicialmente en 19721.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tono de Anders, en lo que tiene de oscuro y, a la vez, de provocador, est\u00e1 logrado, m\u00e1s que por sus argumentos, por el uso mal\u00e9volo del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nosotros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. <strong>El g\u00e9nero del <\/strong><\/span><strong><i>nosotros<\/i><\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>, ante la perspectiva del fin del mundo, deja de ser el de los humanos y pasa a ser el de los terr\u00edcolas.<\/strong> Frente a este nosotros hiperinclusivo, que se enfrenta, desde Hiroshima, al peligro \u00abobjetivamente serio\u00bb del apocalipsis nuclear (el primer apocalipsis \u00abobjetivamente serio\u00bb en la historia de la escatolog\u00eda), no existen los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ellos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No hay una \u00abhumanidad A\u00bb y una \u00abhumanidad B\u00bb. Tampoco hay \u00abterr\u00edcolas A\u00bb y \u00abterr\u00edcolas B\u00bb, si se incluyen entre los que desaparecer\u00edan de la Tierra, adem\u00e1s de los colectivos humanos, los colectivos no humanos. <\/span><strong>\u00abMoriremos todos juntos\u00bb. No habr\u00e1 nadie, despu\u00e9s del apocalipsis nuclear, para recordar la historia, ni nadie, desde ya, a quien transmit\u00edrsela.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la carta en la que convierte a Eatherly, para una posteridad puesta entre par\u00e9ntesis, en el primer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Anders le explica por qu\u00e9 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nosotros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, igual que \u00e9l, somos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pilotos de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abUsted, el individuo Claude Eatherly, se ha convertido en un s\u00edmbolo del futuro\u00bb, en \u00abel precursor de una nueva forma de culpa, en la que, hoy o ma\u00f1ana, cualquiera de nosotros podr\u00eda verse implicado\u00bb<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Que \u00e9l sea un s\u00edmbolo o un precursor \u2013le aclara\u2013 es horrible, pero no es su culpa serlo. Que no sea su culpa, tambi\u00e9n es horrible. <\/span><strong>La causa de esta clase de horror, del que \u00e9l es la vanguardia, es la tecnificaci\u00f3n de la existencia: \u00abel hecho de que todos nosotros, sin saberlo e indirectamente, cual piezas de una m\u00e1quina, podr\u00edamos ser usados en acciones cuyos efectos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de nuestros ojos y de nuestra imaginaci\u00f3n y que, si pudi\u00e9ramos imaginarlos, no los podr\u00edamos aprobar\u00bb. Para esta situaci\u00f3n moral, impensable para nuestros antepasados, \u00abusted, en cierto modo, es nuestro maestro: nos obliga a preguntarnos qu\u00e9 habr\u00edamos hecho, en caso de estar en su lugar\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pregunta \u00abqu\u00e9 habr\u00edamos hecho\u00bb, de haber estado en el lugar de Eatherly, Anders la formula \u2013dando por sentado que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ya <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">estamos en su lugar\u2013 como una instigaci\u00f3n al malpensamiento. No nos dice \u00abqu\u00e9 habr\u00edamos hecho\u00bb si hubi\u00e9ramos estado en el lugar de\u00a0 Adolf Eichmann, es decir, de un nazi genocida que, desde el a\u00f1o cero del tiempo del fin, est\u00e1 del lado de los vencidos, y ser\u00e1 juzgado en Jerusal\u00e9n, en 1961, sentenciado a muerte y ahorcado. <\/span><strong>Nos dice \u00abqu\u00e9 habr\u00edamos hecho\u00bb, siendo \u2013como somos\u2013 <i>pilotos de Hiroshima<\/i>,\u00a0 si hubi\u00e9ramos estado \u2013como Eatherly\u2013 de lado de los vencedores y nuestro acto, cuyos efectos nos habr\u00edan sido imprevisibles, hubiera sido un acto clave \u2013adem\u00e1s de para lanzar una bomba at\u00f3mica que calcinar\u00eda a\u00a0 200.000 personas\u2013 para que el pa\u00eds para el que combatimos \u2013el que ha ordenado el lanzamiento\u2013 salga victorioso y, en consecuencia, nos otorgue en la posguerra, adem\u00e1s de una condecoraci\u00f3n (que siempre\u00a0 podr\u00edamos rechazar), el estatus social de h\u00e9roes. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El malpensamiento, desde ya, no ense\u00f1a a ser malo, sino a cuidarse de la maldad, tambi\u00e9n de la propia, igual que del bienpensantismo, al que suele identific\u00e1rselo, tras un per\u00edodo de terror de Estado, con lo contrario del mal <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absoluto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: frente al mal <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absoluto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que se asocia, en el siglo XX, al terror de Estado, la ciudadan\u00eda se percibe a s\u00ed misma, por el solo hecho de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no pensar mal <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del pr\u00f3jimo (m\u00e1s all\u00e1 cu\u00e1l sea, emp\u00edricamente, la relaci\u00f3n con \u00e9l de cada persona), como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">relativamente <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">buena.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El malpensamiento, puesto en pr\u00e1ctica por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pilotos de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, es el sucesor, en el tiempo del fin, del imperativo categ\u00f3rico kantiano: al rigorista (y afirmativo) \u00abobra de modo tal que puedas querer que la m\u00e1xima de tu acto se convierta en ley universal\u00bb, lo reemplaza el mefistof\u00e9lico (y negativo) \u00abno obres como si los efectos de tu acto, dada la tecnificaci\u00f3n de la existencia, nunca pudieras preverlos y como si siempre pudieras justificarlos, aunque no los apruebes, por la desproporci\u00f3n radical que tienen con sus causas\u00bb. Anders va m\u00e1s lejos que Hannah Arendt (con quien estuvo casado entre 1929 y 1937) en su teor\u00eda del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mal sin maldad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Por eso no hace falta, para \u00e9l, que cada uno de nosotros haga el ejercicio de imaginarse, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, usando en vano el nombre de Kant, tal como lo hace Eichmann, al definirse como\u00a0 \u00abun ciudadano cumplidor de la ley\u00bb, durante el juicio por ser el responsable, como \u00abespecialista en asuntos jud\u00edos\u00bb, de llevar a la pr\u00e1ctica la Soluci\u00f3n Final.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que Eichmann no les cite a sus jueces, en Jerusal\u00e9n, el \u00abimperativo categ\u00f3rico del Tercer Reich\u00bb (cuya f\u00f3rmula, totalmente contraria a la kantiana, pertenece a Hans Franck: \u00abComp\u00f3rtate de manera tal que si el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">F\u00fchrer <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">te viera aprobara tus actos\u00bb), y que les diga, en cambio, que tras tener que abandonar el \u00abuso casero\u00bb del imperativo categ\u00f3rico, para hacerse cargo de la Soluci\u00f3n Final, su consuelo consisti\u00f3, de ah\u00ed en adelante, en pensar que ya no era\u00a0 \u00abel due\u00f1o de sus propios actos\u00bb, a Arendt le sirve, adem\u00e1s de para separar a Kant de las \u00ab\u00f3rdenes superiores\u00bb y de los \u00abactos de Estado\u00bb del r\u00e9gimen nazi, para separarnos a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nosotros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pilotos de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del Eichmann que dice haber sido, antes de\u00a0 la Soluci\u00f3n Final, un buen kantiano.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">confort de la servidumbre,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> producido, seg\u00fan Anders, por la forma de la actividad t\u00e9cnica, nos obliga a una clase de malpensamiento del que la \u00abbanalidad del mal\u00bb (el concepto de Arendt para pensar, bajo condiciones totalitarias, el comportamiento burocr\u00e1tico de quienes cometen genocidio) no hace sino liberarnos: el mal que puede banalizarse, y del que estamos\u00a0 radicalmente separados, es siempre el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mal absoluto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">radical evil<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), esto es, el de aquellos actos que exceden, por su grado de ofensa a la dignidad humana, el orden normativo humanamente pensado, pero que, por el hecho mismo de ser imperdonables, su castigo resulta\u00a0 imprescriptible. El vocabulario jur\u00eddico para los genocidios (el de los cr\u00edmenes de lesa humanidad) no oculta su filiaci\u00f3n kantiana-protestante: el mal no est\u00e1 en el cuerpo (como para Plat\u00f3n y para el catolicismo), sino en el esp\u00edritu, en el pensamiento o, m\u00e1s bien, en\u00a0 el pensamiento del pensamiento.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El<i> tiempo del fin<\/i> es, antes que el tiempo de la banalidad del mal (o de la banalidad del mal extrapolada, en tiempos de Guerra Fr\u00eda, desde los reg\u00edmenes totalitarios a las democracias liberales), el tiempo del fin de la maldad. No hacen falta hombres malos, pero tampoco bur\u00f3cratas sin fisuras morales, meros cumplidores de \u00f3rdenes superiores, para producir el horror que nos es contempor\u00e1neo.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Los cr\u00edmenes de los campos de concentraci\u00f3n nazis \u2013dice Anders, citando a sus perpetradores\u2013 son cr\u00edmenes hechos, no cr\u00edmenes deseados: hacer el mal puede ser un trabajo (un trabajo camuflado, que se realiza mientras se escucha m\u00fasica), en lugar de una acci\u00f3n. <\/strong><span style=\"font-weight: 400;\">Pero el mal que se hace sin desearlo, en la situaci\u00f3n moral de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">cuando ya nadie puede percibir, haciendo de mediador de las mediaciones, qu\u00e9 es lo que est\u00e1 haciendo, no es el mal <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absoluto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, propio de los actos genocidas: es decir, no es aquello que, en el vocabulario de la lesa humanidad, cuando se trata de actos genocidas, se llama <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mal absoluto.\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De la clase de mal en la que piensa Anders, propia del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el individuo participa, dentro de su tiempo de trabajo y como parte de ese trabajo, a trav\u00e9s de un acto del que no es (ni podr\u00eda ser) el autor, sino, a lo sumo, coautor de la mediaci\u00f3n que lo hace posible.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La forma de la actividad t\u00e9cnica, al convertir todo acto, de la \u00edndole que fuere, en el acto de apretar un bot\u00f3n, libera a quien lo ejecuta, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a la vez,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la responsabilidad <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">y<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del remordimiento sobre sus efectos: estos efectos, por el tipo de desproporci\u00f3n que tienen con sus causas (una desproporci\u00f3n radical), no pueden ser previstos (o no pueden serlo de la manera adecuada)\u00a0 desde un rol t\u00e9cnico, incluso si este rol, dentro de la jerarqu\u00eda burocr\u00e1tica, no fuera secundario. Todos los roles t\u00e9cnicos, dada la tecnificaci\u00f3n de la existencia,\u00a0 devienen secundarios.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El remordimiento de Eatherly, causado por un acto que lo convierte \u2013por haberlo cometido para el bando vencedor, habr\u00eda que agregar\u2013 en un h\u00e9roe de guerra, es \u2013quiz\u00e1 por ser \u00e9l, justamente, el primer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 una anomal\u00eda moral.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El caso del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, presentado como \u00abnuestro precursor\u00bb, le sirve a Anders para enunciar, en la lengua kafkiana de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, las leyes metacient\u00edficas de la ciencia social del futuro (que es un futuro que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ya lleg\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">): la ciencia del apocalipsis. \u00abMientras m\u00e1s grande es el n\u00famero de las v\u00edctimas, m\u00e1s peque\u00f1o es el n\u00famero de culpables requeridos para el sacrificio\u00bb, dice \u00abla ley de la oligarqu\u00eda\u00bb. \u00abMientras m\u00e1s grande es el efecto, m\u00e1s peque\u00f1a\u00a0 es la maldad requerida para producirlo\u00bb: a esta ley Anders la llama, despu\u00e9s de explicar la tecnificaci\u00f3n de la existencia, \u00abla ley de la inversi\u00f3n\u00bb y, antes de explicarla, \u00abla ley de la inocencia\u00bb. Lo que \u00e9l le expone a Eatherly, en su primera carta, como \u00abnuestra situaci\u00f3n moral\u00bb, se transfigura, por obra de estas leyes, en \u00abnuestra situaci\u00f3n diab\u00f3lica\u00bb. El lazo entre\u00a0 el acto y el culpable, cuando gobierna la tecnificaci\u00f3n de la existencia, est\u00e1 destruido.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si Eatherly se siente culpable, y se le diagnostica, por eso, como aquejado de una enfermedad mental, una enfermedad mental antigua (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">classical guilt complex<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), es porque <\/span><strong>\u00e9l se siente, respecto de su acto (el de dar la se\u00f1al, el 6 de agosto de 1945, para el lanzamiento de una bomba, sin saber que esa bomba era at\u00f3mica), no como un asesino, sino como una pieza dentro de una m\u00e1quina con muchas piezas, cuyo mecanismo se activa para destruir, de una sola vez, 200.000 vidas<\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>.<\/strong> Truman, por ser el presidente que ordena, el 6 de agosto de 1945, el lanzamiento de la bomba que s\u00ed sabe que es at\u00f3mica, y el que anuncia, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, la construcci\u00f3n de la bomba de hidr\u00f3geno, no alcanza a sentirse, en su condici\u00f3n de mediador representativo (como representante de un pa\u00eds y como representante del complejo industrial-militar que har\u00e1 de ese pa\u00eds, devenido potencia at\u00f3mica, un pa\u00eds imperialista), un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">piloto de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Cuando Anders enuncia, en <i>El tiempo del fin,<\/i><\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"><strong> las leyes de la ciencia del apocalipsis, su tono negro, dirigido ahora a un p\u00fablico iniciado, es el mismo de las cartas a Eatherly: negro-negro, negro oscuro, un negro al que no le puede faltar, para ser del todo oscuro, el humor negro.<\/strong> <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Alguien que dice, en primera persona del plural, \u00abnosotros, los sembradores de p\u00e1nico profesionales\u00bb, que llama a sus seguidores \u00abapocal\u00edpticos profil\u00e1cticos\u00bb, y que los invita a diferenciarse de \u00ablos apocal\u00edpticos judeocristianos cl\u00e1sicos\u00bb no s\u00f3lo por temer lo que ellos esperaban (el fin), sino por acotar su pasi\u00f3n (\u00abla pasi\u00f3n apocal\u00edptica\u00bb) al solo objetivo de evitar el apocalipsis, es, adem\u00e1s de un monstruo a la segunda potencia, un c\u00f3mico malpensante de la lengua en la que habla (la lengua escatol\u00f3gica, hablada por \u00e9l como lengua extranjera), siempre listo para recibir con argumentos, conteniendo la risa, a los representantes del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abbusiness <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">de la minimizaci\u00f3n\u00bb.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los cr\u00edticos de Anders, antes que minimizar sus argumentos, se ensa\u00f1an con lo oscuro del tono en el que escribe: \u00abuna falsa seriedad\u00bb \u2013dicen\u2013, \u00abun car\u00e1cter falsamente terrible\u00bb. A estos cr\u00edticos, a los que \u00e9l parece estar esperando, les da sin dudar la raz\u00f3n: <\/span><strong>hay que malpensar de aquel que quiere, cuando escribe sobre el fin del mundo, inspirar terror de manera seria. El que se r\u00ede sin saber que tiene miedo es, como lector, el mejor aterrorizado.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los dos \u00faltimos puntos de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que comparan, en clave de humor negro, el apocalipsis nuclear y el apocalipsis cristiano, podr\u00edan leerse, con la risa del Guas\u00f3n, como una lectura literal, durante la espera in\u00fatil del fin del mundo, del t\u00f3pico hegeliano del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fin de la historia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, tan en boga entre los fil\u00f3sofos franceses alumnos de Koj\u00e8ve hacia 1960. Este t\u00f3pico,\u00a0 en un contexto donde muchos esperan, en la parte no socialista del mundo, el triunfo del socialismo a trav\u00e9s de la revoluci\u00f3n, no puede ser todav\u00eda \u2013como lo ser\u00e1 con la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, a partir de 1989\u2013 un t\u00f3pico para preludiar, tras la implosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la hegemon\u00eda planetaria del liberalismo.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien m\u00e1s oscuramente interpreta, con el esp\u00edritu de 1960, el t\u00f3pico hegeliano del fin de la historia, es Georges Bataille. Lo oscuro de su interpretaci\u00f3n, no obstante, no se parece en nada, por su falta de humor negro, a lo oscuro de la interpretaci\u00f3n de Anders. La dial\u00e9ctica del Amo y el Esclavo, para Bataille, no tiene un final feliz: es la decepci\u00f3n del hombre que busca en\u00a0 la muerte el secreto del ser y no encuentra nada, porque no se puede conocer y morir <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">al mismo tiempo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El hombre debe contentarse, a falta del conocimiento de la muerte propia, con el espect\u00e1culo de la muerte ajena. La perspectiva filos\u00f3fica de la muerte (la que ocupa el lugar del conocimiento de la muerte) es la perspectiva del fin de la historia. S\u00f3lo que imaginarse el fin de la historia no es menos excesivo que imaginarse la propia muerte. El fin de historia \u00abquiere decir que en adelante no ocurrir\u00e1 nada nuevo. Por lo menos nada verdaderamente nuevo. Nada que puede enriquecer un cuadro de las formas de existencia aparecidas. Las guerras o las revoluciones palaciegas no probar\u00edan que la historia prosigue\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre que sigue (viviendo) tras el fin de la historia, es el que acepta lo dado sin una revuelta creadora. Las guerras y las revoluciones, aunque existan, no le agregar\u00e1n ning\u00fan cap\u00edtulo nuevo \u2013seg\u00fan Bataille\u2013 a lo que el hombre ya vivi\u00f3. Todo lo dem\u00e1s, todo lo que no signifique nada nuevo, podr\u00e1 mantenerse indefinidamente: \u00abel arte, el amor, el juego, etc., en suma, todo lo que hace al hombre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">feliz\u00bb<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Todo lo que hace feliz al hombre, como sin\u00f3nimo de todo lo humano, se atesorar\u00e1, para sustraerlo del tiempo, en forma de libro. Si los tiempos felices son \u2013seg\u00fan Hegel\u2013 \u00ablas p\u00e1ginas vac\u00edas de la historia\u00bb, la posthistoria hecha libro no\u00a0 podr\u00e1 ser, entonces, la continuaci\u00f3n de la historia. Los hombres felices, despu\u00e9s del fin de la historia, no ser\u00e1n hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nuevos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Las revoluciones posthist\u00f3ricas, aunque sean revoluciones radicales, no crear\u00e1n hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">nuevos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Crear\u00e1n, en todo caso, una sociedad homog\u00e9nea. Y la \u00fanica cultura capaz de mantener, en una sociedad homog\u00e9nea, la homogeneidad, es la cultura\u00a0 t\u00e9cnica, que acerca a los hombres en lo que tienen en com\u00fan, a la par que suprime aquello que los separa.<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La cultura que, para Bataille, hace homog\u00e9nea a la sociedad, es la misma que, para Anders, convierte a sus miembros en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pilotos de Hiroshima<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. De la tecnificaci\u00f3n de la existencia \u00abni siquiera una revoluci\u00f3n\u00bb \u2013dir\u00eda \u00e9l donde Heidegger dice \u00abni siquiera un Dios\u00bb\u2013 podr\u00eda salvarnos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Anders juega a hacerse pasar, dirigi\u00e9ndose a sus cr\u00edticos, no s\u00f3lo por su propio enemigo, sino por un enemigo que no oculta que podr\u00eda ser, puesto en el rol de Guas\u00f3n, \u00e9l mismo. Por eso argumenta, como un dial\u00e9ctico consecuente, a favor y en contra de s\u00ed mismo, a favor y en contra de su mala nueva.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El apocalipsis es, en todas las escatolog\u00edas conocidas, una cat\u00e1strofe que se anuncia como inminente y que, como producto de la imprecisi\u00f3n misma con la que es anunciada, no llega.<\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"> No importa, para diferenciar las escatolog\u00edas por su grado de imprecisi\u00f3n, que sean extremistas (como la escatolog\u00eda cristiana o la del socialismo revolucionario) o que sean, por el contrario,\u00a0 portadoras de realismo pol\u00edtico (como la escatolog\u00eda de quienes creen saber reaccionar, de la manera justa, a la grandeza del peligro at\u00f3mico y a los que Anders llama, con su media sonrisa, \u00abla \u00e9lite del horror\u00bb).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no llegar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es lo que caracteriza a la cat\u00e1strofe. Por eso, \u00abaunque pueda parecer provocador\u00bb \u2013advierte Anders\u2013, \u00e9l no es el primero (el primero es Pablo) en llevar la escatolog\u00eda<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> de regreso <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(haciendo del regreso un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no comienzo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no fundamento)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> al rango de la ficci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Del rango ficcional del anuncio de la cat\u00e1strofe (que es independiente de la objetividad de la cat\u00e1strofe: <\/span><strong>la cat\u00e1strofe, antes de suceder, nunca es objetiva<\/strong><span style=\"font-weight: 400;\">) nace, adem\u00e1s de su incumplimiento cr\u00f3nico, su estatus de promesa incumplible. Anders, desde una posici\u00f3n que presenta como \u00abno creyente\u00bb, recurre a la Biblia para ejemplificar, con el no retorno<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">del Mes\u00edas, la no llegada<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(devenida estructural) de la cat\u00e1strofe.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el momento mismo en que los disc\u00edpulos de Jes\u00fas salen a predicar por Israel, con la promesa de que, antes de que terminen de recorrer todas las ciudades, su Se\u00f1or estar\u00e1 de nuevo en la Tierra, y regresan, tras haber completado el recorrido, al mismo mundo de antes de la crucifixi\u00f3n, la parus\u00eda se convierte, dentro y fuera de los l\u00edmites de la cristiandad, en el modelo de una decepci\u00f3n, y adopta, como si la decepci\u00f3n fuera parte de su concepto, el sentido parad\u00f3jico que tiene hasta el presente: la no-parus\u00eda, el no-advenimiento del fin, el ver que sigue existiendo, en contradicci\u00f3n con las expectativas apocal\u00edpticas, el mundo cuya desaparici\u00f3n se anunci\u00f3 como inminente, hace de la parus\u00eda un acontecimiento <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ya <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">sucedido.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El \u00abretraso de la parus\u00eda\u00bb, como neutralizaci\u00f3n del apocalipsis, podr\u00eda remontarse a Agust\u00edn: si la Iglesia es el reino advenido (la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">civitas Dei<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), la esperanza en el advenimiento del Mes\u00edas, precedido del apocalipsis, se vuelve superflua. Pero Anders se remonta a Pablo, no a Agust\u00edn, porque la situaci\u00f3n generacional de Pablo \u2013dice\u2013 es la \u00fanica situaci\u00f3n, antes de la nuestra, en la que se debe acordar, simult\u00e1neamente, que \u00abla cat\u00e1strofe no estaba a\u00fan ah\u00ed, pero que, en cierto modo, ya estaba, sin embargo, ah\u00ed\u00bb. La cat\u00e1strofe se caracteriza por ser anunciada\u00a0 como inminente y, al mismo tiempo, por no llegar. La inminencia de su llegada, en el anuncio, y su no llegada, en los hechos (que lleva a la postergaci\u00f3n indefinida de su llegada), forma parte del concepto de cat\u00e1strofe.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La obra maestra de Pablo, como profeta-artista del apocalipsis, es anunciarles a los cristianos que ellos, que esperan el fin porque creen en el reino, igual que los no cristianos, que no esperan el fin, porque no creen en el reino, est\u00e1n dentro del proceso de la cat\u00e1strofe y que este proceso, que parece desde el punto de vista humano inconcebiblemente lento, avanza a toda velocidad, como un trineo lanzado al precipicio, sin que nadie pueda detenerlo. Los humanos est\u00e1n en la cat\u00e1strofe antes de la cat\u00e1strofe e independientemente de que la esperen o no. En la profec\u00eda de\u00a0 Pablo, la cat\u00e1strofe es, como cat\u00e1strofe en curso, una cat\u00e1strofe objetiva.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De todos modos, hasta el tiempo del fin, el fin del mundo, por mejor anunciado que estuviera, nunca fue, como peligro objetivo, un peligro objetivamente serio. Para que lo fuera hac\u00eda falta, como un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">plus <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">pol\u00edtico a la tecnificaci\u00f3n de la existencia, que la tecnolog\u00eda, capaz de funcionar sin intervenci\u00f3n ni presencia humana, est\u00e9 en condiciones de volver obsoleta, en una potencial guerra nuclear, la dualidad entre vencedores y vencidos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Que Anders sostenga que ya no existen, ante el peligro real del fin, una humanidad A y una humanidad B, como pretende hacerlas existir, cuando \u00e9l escribe <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El tiempo del fin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la l\u00f3gica militar de la Guerra Fr\u00eda pone a su ensayo, como pensamiento de anticipaci\u00f3n, en la misma l\u00ednea de razonamientos \u2013aunque no de posiciones\u2013 de las epistemolog\u00edas contempor\u00e1neas del apocalipsis.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><strong>El fin del mundo del siglo XXI, anticipado por ciencias en extremo emp\u00edricas, como la climatolog\u00eda, la geof\u00edsica, la oceanograf\u00eda, la bioqu\u00edmica o la ecolog\u00eda, pone a la filosof\u00eda \u2013sobre todo, a los materialismos\u2013 en la posici\u00f3n de tener que decidir si, como lo hizo en el siglo pasado (cuando el apocalipsis pod\u00eda asociarse, adem\u00e1s de con el fin del capitalismo, con el triunfo de la revoluci\u00f3n socialista), vuelve a incursionar en el discurso apocal\u00edptico, devenido ahora profil\u00e1ctico en lugar de revolucionario.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La posici\u00f3n de la que Anders hace de maestro, como el \u00absembrador de p\u00e1nico profesional\u00bb que dice ser, es la de un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">materialista oscuro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esto es, la de aquel que, como fil\u00f3sofo, debe <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">decirlo todo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o callar. Ahora bien: <\/span><strong>quien <i>lo diga todo<\/i> no podr\u00e1 dejar de decir, cuando su tema sea el apocalipsis, que lo que caracteriza a toda cat\u00e1strofe \u2013as\u00ed la predigan como inminente, con fines profil\u00e1cticos, las ciencias m\u00e1s emp\u00edricas\u2013 es no dignarse a llegar.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><em>Cr\u00e9dito fotograf\u00eda de G\u00fcnther Anders: \u00a9 picture alliance \/ imagno \/ Barbara Pflaum<\/em><br \/>\n<em>Cr\u00e9dito fotograf\u00eda de Silvia Schwarzb\u00f6ck: Universidad de Buenos Aires<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 A casi 80 a\u00f1os del lanzamiento de la bomba at\u00f3mica sobre Hiroshima y Nagasaki, y en el contexto de un mundo ya pr\u00e1cticamente acostumbrado a existir en el abismo, Alma Negra le da nueva vida a este texto escrito por G\u00fcnther Anders en 1960. Traducido por Silvana Vet\u00f6 y publicado por Alma Negra Editorial, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":482,"featured_media":17160,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23,16],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-17158","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie","category-la-ciudad-letrada"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/482"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17158\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17160"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17158"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=17158"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=17158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}