{"id":17286,"date":"2025-04-08T22:20:59","date_gmt":"2025-04-08T22:20:59","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17286"},"modified":"2025-05-08T22:30:00","modified_gmt":"2025-05-08T22:30:00","slug":"un-largo-viaje-a-la-literatura-de-alejandra-kamiya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/04\/08\/un-largo-viaje-a-la-literatura-de-alejandra-kamiya\/","title":{"rendered":"Un largo viaje a la literatura de Alejandra Kamiya"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p class=\"align-right\"><span style=\"font-weight: 400;\">Viernes 21 de febrero de 2025, jornada de intenso calor, de esos en los que apenas se puede respirar porque \u201clo que mata es la humedad\u201d, en palabras del poeta Roberto Santoro. Parece mentira que justamente ese d\u00eda atraves\u00e9 la Provincia de Buenos Aires desde la Capital, conurbano sur incluido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Semanas antes, cuando todav\u00eda estaba<\/span><b> disfrutando de mis vacaciones en San Mart\u00edn de los Andes, Provincia de Neuqu\u00e9n al sur de Argentina, conoc\u00ed a Natalia. Nos unieron los placeres por la literatura, lo social y la escritura; y en este texto, tambi\u00e9n, nuestras voces. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0En el sur, acompa\u00f1adas de un t\u00e9 al llegar de una caminata, le coment\u00e9 sobre la escritora argentina <\/span><b>Alejandra Kamiya, que en su imaginario literario aborda temas de la vida cotidiana con la precisi\u00f3n de quien est\u00e1 relatando lo m\u00e1s trascendental del mundo.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Un anuncio en Instagram invitaba a un di\u00e1logo que se realizar\u00eda con la escritora en la ciudad de La Plata. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El encuentro se desarrollar\u00eda en una <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/biblio.mafalda\/\">Biblioteca Popular llamada \u201cMafalda y Libertad\u201d de Arturo Segu\u00ed,<\/a> una localidad perif\u00e9rica de la ciudad de La Plata para la que el acceso en transporte p\u00fablico no era sencillo ni r\u00e1pido. <\/span><b>Para llegar, atravesamos manzanas y manzanas con quintas repletas de arboledas hasta que dimos con una especie de terreno bald\u00edo donde cambiaba el paisaje. Vimos a un grupo enorme de personas reunidas alrededor de la biblioteca que coronaba ese encuentro. <\/b><b>De fondo, las v\u00edas de la estaci\u00f3n en desuso desde hac\u00eda tiempo, le daban un aura de ciudad olvidada e incomunicada aunque resignificada por quienes nos reun\u00edamos all\u00ed.<\/b><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El recorrido hasta llegar a la cita con la escritora nos parec\u00eda incierto, pero a la vez fascinante: todav\u00eda est\u00e1bamos de vacaciones y atravesar el conurbano bonaerense para llegar a los rincones poco tur\u00edsticos es siempre desafiante y novedoso, hay una m\u00edstica que lo envuelve. <\/span><b>Ambas no conoc\u00edamos el lugar ni sab\u00edamos c\u00f3mo ser\u00eda el encuentro. Solo fuimos y la experiencia fue gratamente sorprendente. Trascendental, como la escritura de Kamiya.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>El transporte<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera parada desde Caballito fue Quilmes. Un viaje en bondi de una hora antecedido\u00a0 de un tramo en Subte; largo pero hermoso momento dedicado a la lectura para encontrarme con Nati, conocer su casa, su barrio, sus gatos. Luego compartimos un almuerzo; otro bondi para ir al centro, una breve caminata por la localidad, conocida por producir la cerveza hom\u00f3nima. Finalmente, el tren a Villa Elisa. La estaci\u00f3n, llena. El tren, atrasado. La espera bajo el sol que nos curt\u00eda la piel con unos 36 grados de sensaci\u00f3n t\u00e9rmica y la ya referida y po\u00e9tica humedad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La odisea continu\u00f3. Cuando llegamos a Villa Elisa necesitamos parar y tomarnos un caf\u00e9 para reconfortar este primer tramo, antes de ir hasta Arturo Segu\u00ed que quedaba a m\u00e1s de seis kil\u00f3metros. Villa Elisa nos hizo recordar a algunos barrios de zona norte como San Isidro o Beccar, tambi\u00e9n a Ranelagh por sus edificaciones, espacios verdes y tranquilidad. Elegimos una panader\u00eda llena de cosas deliciosas, que a su vez funcionaba como confiter\u00eda y ten\u00eda aire acondicionado: lo necesario para aliviar <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el cansancio, la espera y el calor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Cuando\u00a0 era momento de ir a la biblioteca, nos dimos cuenta de que no hab\u00eda Ubers disponibles por la zona. Como de esto ya estaban enterados en la panader\u00eda, la misma garzona nos llam\u00f3 a un remis de confianza. Tanta camarader\u00eda y amabilidad gratuitas no se encuentran diariamente en lo ancho y largo de la Provincia de Buenos Aires, pero Villa Elisa parec\u00eda un espacio detenido en el tiempo, all\u00e1 por los a\u00f1os \u201890, quiz\u00e1s, o la \u00e9poca que t\u00fa lectorx quieras aplicar, cuando la velocidad no acuciaba como hoy d\u00eda.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante el viaje, prefer\u00ed estar en silencio para evitar que mi tonada chilena aumentara la tarifa del remis. As\u00ed que con Nati nos comunicamos por whatsapp durante todo el recorrido.<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-Una parada de caf\u00e9<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-No uber disponible<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-Bondis lentos y de tr\u00e1nsitos culebreros<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-El acierto del pueblo chico con el servicio de remis (o radio taxi si t\u00fa quieres)<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Despu\u00e9s de unos minutos de viaje logramos llegar. Alejandra Kamiya aun no. Seguramente ella tambi\u00e9n estaba detenida en los tiempos y distancias de la provincia. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">L<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">a espera no fue tediosa, pues la voz de Kamiya se anticipaba entre nosotras. Las organizadoras del evento e integrantes del Club de Lectura de la biblioteca reprodujeron en los parlantes las grabaciones de unos cuentos de la escritora. El audio se mezclaba con el rugido de las motos, los bondis y las risas de ni\u00f1os y adolescentes que pasaban o se deten\u00edan a ver de qu\u00e9 se trataba el encuentro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>El lugar era una vieja estaci\u00f3n de tren. La biblioteca correspond\u00eda a una de las alas del recinto, poblada de estantes en sus paredes que por fuera estaban pintadas con v\u00edvidos colores. La construcci\u00f3n estaba sobre una peque\u00f1a loma cuyas faldas tupidas de pasto eran una acogedora quebrada decorada por implementos complementarios: el micr\u00f3fono, los parlantes, el mate.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Personas de distintas edades se fueron acercando al escenario, tambi\u00e9n un grupo de perritos, la mayor\u00eda negros, se aposataron en primera fila y revoloteaban entre los visitantes. La escritura de Alejandra Kamiya por lo pronto nos acompa\u00f1aba en el sonido, en la voz de otras; luego, en la quietud y la paz de la conversaci\u00f3n que fluy\u00f3 con ella.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Lleg\u00f3. Alejandra lleg\u00f3. Hicimos silencio y la miramos como si, de repente, el tiempo se hubiese detenido. Pero las lectoras no la divisaron, absortas en su obra. Alejandra aprovech\u00f3 y entr\u00f3 a la biblioteca, mir\u00f3 algunos ejemplares, tom\u00f3 un poco de agua y volvi\u00f3 a salir al patio. Ten\u00eda un vestido negro pero su persona emanaba algo de luz. Su paso lento pero seguro, su mirada, su sonrisa. Su calma, su ritmo.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>La biblioteca y la literatura<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para presentar a Alejandra Kamiya, las organizadoras hablaron de las ansias de ni\u00f1os y ni\u00f1as de participar de los talleres que all\u00ed se dictaban, de las ni\u00f1as escritoras que andaban con sus cuadernitos y que ese d\u00eda estaban jugando por el parque; de las ganas que ellas ten\u00edan de conocer a Alejandra y de la belleza que envolv\u00eda a sus relatos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A modo de saludo,\u00a0 Alejandra Kamiya destac\u00f3 la belleza de la biblioteca popular que la hab\u00eda invitado. Evocando la presencia de estos mismos libros, cont\u00f3 que si bien en su casa ten\u00eda una colecci\u00f3n de libros, <\/span><b>ella prefer\u00eda ir a una biblioteca p\u00fablica como una forma de encontrar su lugar fuera de casa. A ese preciado espacio, relat\u00f3, \u201cno iba mucha gente, entonces era como algo sagrado, parec\u00eda una iglesia\u201d.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSiempre tuve un contacto con los libros, siempre fueron como un refugio\u201d, agreg\u00f3, contando, entre otras cosas, la experiencia de traducci\u00f3n de textos japoneses junto a su padre. En relaci\u00f3n a esto, desde el p\u00fablico preguntaron sobre su origen, su identidad. <\/span><b>\u201cSiento m\u00e1s identidad con la mezcla (&#8230;) eso nos hermana m\u00e1s que la pureza\u201d, dijo, atravesando en sus respuestas distintas etapas de su vida: su infancia, su adolescencia, el contacto con su madre enferma. Todo, todo, la impuls\u00f3 a leer y a escribir.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la inspiraci\u00f3n versa la siguiente pregunta. \u201cTodo es un cuento en potencia.\u00a0 Y a veces al rev\u00e9s, me siento bombardeada por cuentos, pero eso suena muy violento\u201d. Por ello, explic\u00f3 que antes esa invasi\u00f3n de contenidos -\u201cque los cuentos me son dados, cuentos, cuentos y cuentos\u201d- \u201cel primer trabajo consiste en agarrar uno solo y decir: bueno, voy a trabajar este. Por ejemplo, este encuentro mismo, ustedes lo tienen a mano todos los d\u00edas, no s\u00e9 si se dan cuenta de lo hermoso que es un espacio as\u00ed, un encuentro alrededor de una biblioteca. Hay tanta potencia ah\u00ed. Entonces <\/span><b>no hace falta tanta inspiraci\u00f3n, que pasen cosas tipo Netflix. La vida com\u00fan est\u00e1 llena de material para cuentos\u201d.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los textos de Kamiya son musicales, r\u00edtmicos, calmos; como ella misma llegando a este lugar. <\/span><b>En esa atm\u00f3sfera envuelven a quien los lee en una po\u00e9tica; y sin ir m\u00e1s lejos, se encuentran en <\/b><b><i>los t\u00edtulos de sus cuentos, que son casi haikus, <\/i><\/b><b>como reflexion\u00f3 una de las asistentes. Una de las preguntas sigue en esa direcci\u00f3n: <\/b><b><i>\u00bfcu\u00e1ndo vas a escribir poes\u00eda?<\/i><\/b><b>: \u201cPara m\u00ed la poes\u00eda es la m\u00e1xima expresi\u00f3n de la literatura. Soy muy respetuosa de la poes\u00eda\u201d, responde. Por eso, agrega \u201ces lo que menos me gustar\u00eda hacer mal\u201d.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfY qu\u00e9 significa malo?, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">contrapregunta otra mujer. \u201c\u00bfMalo? Primero, que no contenga una verdad (&#8230;) hablo de la verdad que sale del autor\u201d, desde esa subjetividad, ese sentir (&#8230;) El primer gran error ser\u00eda hacer algo con reglas externas\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Los cuentos<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese bombardeo de informaci\u00f3n que da la cotidianidad, hay que elegir y reconocer el extra\u00f1amiento, materia prima para los cuentos, como se\u00f1ala Kamiya.<\/span> <i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1ndo te das cuenta que un cuento est\u00e1 listo?, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">pregunta una de las asistentes<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo est\u00e1 nunca terminada. Adem\u00e1s,<\/span><b> escribir claramente es un trabajo que tiene una importante parte espiritual, entonces ser\u00eda casi como decir \u2018yo ya estoy perfecta\u2019, y no, siempre falta trabajo\u201d.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Y ese trabajo no acaba nunca al parecer, pues Alejandra cuenta que \u201cmuchas veces cuando tengo lecturas con el libro impreso, edito\u201d, como un proceso constante, siempre perfectible y abierto, evidenciando que <\/span><b>\u201cel tiempo de la escritura no es mensurable como el otro tiempo\u201d.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfC\u00f3mo te diste cuenta que quer\u00eda ser escritora?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, le preguntan de nuevo.<\/span><b> \u201cPara mi los escritores eran algo sagrado y sin pensarlo fui haciendo los pasos que se me iban presentando. De repente estoy sentada ac\u00e1, pero no fui buscando ser escritora. Lo que ocurri\u00f3\u00a0 fue que escrib\u00ed siempre, y cada cosa que escrib\u00ed, lo hice obedeciendo a una necesidad del momento que no tiene nada que ver con ser escritor\u201d.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Para Kamiya, a diferencia de Umberto Eco, no hay que escribir para otro, para un lector modelo, sino que es necesario escribir seg\u00fan la propia verdad, el propio sentir.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Y aqu\u00ed hay una dimensi\u00f3n sagrada, la verdad personal, aquella pulsi\u00f3n que la motiva a escribir. A su vez, hay una dimensi\u00f3n colectiva. Su escritura alcanza al otro\/a en esa experiencia \u00edntima y a la vez social que supone la lectura, al permitir la apertura a otros mundos sociales desconocidos o percibidos de modos distintos por cada quien.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>\u201cCada escritor se forma de manera diferente\u201d, agrega. \u201cPor ejemplo, mi maestro, Abelardo Castillo, ten\u00eda una idea muy constru\u00edda y formada y estricta de lo que es ser escritor. De hecho, el libro que m\u00e1s me gusta de \u00e9l se llama <\/b><a href=\"https:\/\/www.planetadelibros.cl\/libro-ser-escritor-edicion-2020\/320929\"><b>\u2018Ser escritor\u2019<\/b><\/a><b>\u201d.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esa experiencia surge la consulta sobre qu\u00e9 consejo le dar\u00eda a quien se est\u00e1 iniciando o est\u00e1 pensando empezar a escribir. \u201cM\u00e1s que paciencia\u201d, contesta y aconseja, es necesaria \u201cla perseverancia, sentarse a escribir\u201d, oficio constante y perfectible. Y as\u00ed ha sido. A la fecha <\/span><a href=\"https:\/\/eternacadencia.com.ar\/ec-authors\/view\/136?srsltid=AfmBOoo4Hy_WyM6KLtiOorCkCCyiqxkNOKg_W3lbA34rVn7jMhup4zPw\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alejandra Kamiya ha publicado los libros<\/span><\/a> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Los \u00e1rboles ca\u00eddos tambi\u00e9n son el bosque <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2015), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El sol mueve la sombra de las cosas quietas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2019) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La paciencia del agua en cada piedra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2023), editados recientemente por <\/span><a href=\"https:\/\/eternacadencia.com.ar\/?srsltid=AfmBOor8KbrVV5UmnlKv_4Utd9Zf1_ZBXgFtzfMBszPmIDpBMQqGVGkj\"><span style=\"font-weight: 400;\">Eterna Cadencia. <\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">Todos son vol\u00famenes que re\u00fanen cuentos, su especialidad. \u201c<\/span><b>Yo no escribo de a libros, escribo de a cuentos\u201d, detalla.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Libros entra\u00f1ables\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Consultada sobre sus autoras y autores entra\u00f1ables, Alejandra Kamiya menciona a Clarice Lispector, a Pessoa, Luc\u00eda Berl\u00edn y a Borges. Pero advierte que la b\u00fasqueda de estos referentes \u201cdebe ser personal\u201d.<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>El <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=0MxPTqsd76E\">mismo Borges<\/a> afirmaba al respecto que \u201csi un libro les aburre, d\u00e9jenlo, no lo lean porque es famoso, ni porque es moderno, ni porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, d\u00e9jenlo (&#8230;), no lo lean, ese libro no ha sido escrito para ustedes. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">La lectura debe ser una de las formas de la felicidad. Lean buscando la felicidad personal, es el \u00fanico modo de leer\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lectura se convierte en un ejercicio personal en el que resuenan ciertos relatos vinculados con la propia historia. En este sentido, <\/span><b>Kamiya menciona tambi\u00e9n que \u201c<\/b><b>el texto es m\u00e1s de lo que est\u00e1 escrito. Prueben ustedes cuando leen algo cu\u00e1nto de lo que les qued\u00f3 est\u00e1 escrito. Es un porcentaje muy chiquito. Yo creo mucho en formar la entrel\u00ednea\u201d.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>En sus apreciaciones sobre la lectura no solo aparecen lo sagrado, la quietud, la elecci\u00f3n personal sino tambi\u00e9n la musicalidad, la propia respiraci\u00f3n y la vida misma: <\/b><b>\u201cPara mi es muy importante la m\u00fasica en el texto. Es parte de la belleza que te puede dar. Es m\u00e1s desde donde yo escribo, yo escribo desde un lugar intuitivo. Tal vez si fuera mucho m\u00e1s racional, ser\u00eda de otro modo, pero la belleza para m\u00ed es muy importante. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Y bueno, la puntuaci\u00f3n es uno de los recursos que tienes a mano, que se relaciona a tambi\u00e9n con la respiraci\u00f3n. En general escribo con oraciones cortas, pero cuando hay largas tienen que ver con algo que no logro decir y que ensayo decir, que es lo que me pasa tambi\u00e9n en la vida\u201d. Escritura y lectura danzan al comp\u00e1s de sus palabras. Esa dificultad para reflejar lo que la autora quiere escribir en oraciones cortas se convierte en un recurso literario. Con Kamiya es la propia respiraci\u00f3n de sus lectores\/as la que debe sostenerse para finalizar el texto.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para ella, la lectura resulta una actividad tanto \u00fatil como necesaria para vivir. \u201cA mi me hace muy bien hacerlo, me hace soportable la vida. <\/span><b>Si me pregunt\u00e1s qu\u00e9 es la escritura, para m\u00ed hoy es casi todo. Dos o tres v\u00ednculos y la escritura.<\/b> <b>Pero ese no es el fin \u00faltimo de la escritura.<\/b><b> La escritura a mi me sirve, pero tambi\u00e9n que le sirva al otro, que es donde me termina de servir, donde hay una comuni\u00f3n\u201d.<\/b> <span style=\"font-weight: 400;\">En eso que la autora comprende como verdadero y valioso, emerge un permanente ritual de uni\u00f3n con la otredad; mismo sentir, quiz\u00e1s, o al menos parecido, que nos hizo venir con Nati a ver a Alejandra y escribir este texto en el que nuestras voces individuales se unen con un mont\u00f3n de personas que estuvimos esa tarde en Segu\u00ed, bajo una enorme nube de pel\u00edcula.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lectura se convierte en un ejercicio personal en la que resuenan ciertos relatos vinculados con la propia historia. En este sentido, Kamiya menciona tambi\u00e9n que \u201cel texto es m\u00e1s de lo que est\u00e1 escrito. 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