{"id":17308,"date":"2025-04-13T00:08:24","date_gmt":"2025-04-13T00:08:24","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17308"},"modified":"2025-04-21T16:59:42","modified_gmt":"2025-04-21T16:59:42","slug":"siete-postales-al-alcance-oido-y-una-fotografia-familiar-por-el-cumpleanos-de-elizabeth-altino-texeira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/04\/13\/siete-postales-al-alcance-oido-y-una-fotografia-familiar-por-el-cumpleanos-de-elizabeth-altino-texeira\/","title":{"rendered":"Siete postales al alcance del o\u00eddo y una fotograf\u00eda familiar por el cumplea\u00f1os de Elizabeth Altino Teixeira"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">A Cecilia V\u00e1squez Mascare\u00f1o, in memoriam.<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>Elizabeth Altino Teixeira, fue la primera mujer en liderar una organizaci\u00f3n campesina en el nordeste de Brasil a comienzos de los a\u00f1os 60.\u00a0 Por haber cumplido 100 a\u00f1os, fue celebrada con un sinf\u00edn de paneg\u00edricos, homenajes, muestras art\u00edsticas; destacada tanto por dirigentes del <i>Movimiento Sin Tierra<\/i> en Brasil, l\u00edderes de organizaciones feministas y ex ministros.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil dar cuenta de un siglo de lucha. Acostumbrada a la muerte tr\u00e1gica que sufren las protagonistas femeninas de la literatura occidental al final de relatos, obras de teatro o pel\u00edculas, nuestra credulidad nos hace caer en el pudor cuando intentamos relatarla.<\/p>\n<p>En este siglo de vida, en muchas ocasiones intentaron extinguir sus encendidas palabras ante un diccionario de atrocidades, violencias y violaciones. Su voz s\u00f3lo comenz\u00f3 a menguar a partir del 2020, cuando su memoria prodigiosa sufri\u00f3 los embates de la vejez como efecto de la pandemia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su activismo comprometido, entre otros testimonios vivos, nos ha legado su historia en los documentales <i>Cabra marcado para morrer<\/i> y <i>La familia de Elizabeth Teixeira<\/i> de Eduardo Coutinho, o en ese hermoso libro <i>Elizabeth Teixeira: A mulher da terra,<\/i> donde Ayala A. Rosha recupera su propio relato oral.<\/p>\n<p>Puede que estos \u00faltimos a\u00f1os la lucidez de Elizabeth Altino Teixeira sea diferente a la de estos testimonios, pero poco importa: su vida, como dir\u00eda Pedro Lemebel, ya se ha convertido en un r\u00edo arterial por donde fluyen las luchas de los campesinos de Brasil, y el pasado y el futuro son un presente que carcome los andamios de la pir\u00e1mide neoliberal. Para chilenos y chilenas -quiz\u00e1 para cualquiera-, es imposible entrar a ese r\u00edo sin mancharse. Y por supuesto, no ser\u00e1 la caipirinha que tomamos mientras decidimos\u00a0 si gastar 5 reales en un im\u00e1n de Mar\u00eda Bonita o una postal de J. Borges, el \u00faltimo d\u00eda de nuestro pack tur\u00edstico en Recife o Jo\u00e3o Pesoa, la que nos manche la guayabera reci\u00e9n comprada cuando escuchemos su historia. Escuchemos, si les parece entonces, estas postales de Elizabeth, claro que ella no responder\u00e1, si salimos echando sangre por la boca y las narices.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>El sabor de la desobediencia<\/b><\/p>\n<p>El 13 de febrero de 1925 los fuegos artificiales no fueron lanzados en la peque\u00f1a hacienda donde naci\u00f3 Elizabeth Altino Teixeira. La tradici\u00f3n patriarcal indicaba que el nacimiento del primog\u00e9nito var\u00f3n deb\u00eda ser celebrado por la familia de esa forma.<\/p>\n<p>Elizabeth, como ser\u00eda la din\u00e1mica de all\u00ed en adelante, no atender\u00eda a las expectativas de su padre. \u00c9l le prohibir\u00eda continuar la escuela despu\u00e9s de segundo grado: treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, esa misma ni\u00f1a le ense\u00f1ar\u00eda a leer y escribir a campesinos y campesinas analfabetas. \u00c9l, peque\u00f1o pero arribista propietario de una plantaci\u00f3n y un almac\u00e9n, le dir\u00eda sobre sus propios trabajadores \u201clos negros de la puerta hac\u00eda afuera\u201d: la ni\u00f1a Elizabeth desobedecer\u00eda esa orden y conocer\u00eda en sus correr\u00edas las diferencias entre su hogar, que ten\u00eda m\u00ednimas condiciones dignas, y esas otras casuchas donde no hab\u00eda ninguna.<\/p>\n<p>Su padre la encerrar\u00eda cuando descubriera su idilio con un campesino sin tierras que, para m\u00e1s remate, era afrodescendiente y ten\u00eda ideas sindicalistas: Elizabeth se escapar\u00eda y casar\u00eda con ese hombre, llamado Jo\u00e3o Pedro Teixeira, y lo apoyar\u00eda cuando fund\u00f3 la primera Asociaci\u00f3n de Labradores y Trabajadores Agr\u00edcolas de Sap\u00e9, en el estado de Para\u00edba, m\u00e1s conocida coloquialmente como <i>Liga Camponesa<\/i>.<\/p>\n<p>El padre de Elizabeth, intentar\u00eda obligarla a declarar\u00a0 que su esposo hab\u00eda sido asesinado por ladrones, cuando realmente\u00a0 Jo\u00e3o Pedro fue asesionado por polic\u00edas y latifundistas que se opon\u00edan a su defensa de los derechos del pueblo campesino,: Elizabeth le gritar\u00eda a su padre que desde ese momento tomaban caminos separados y continuar\u00eda la lucha que Jo\u00e3o Pedro hab\u00eda emprendido porque no pod\u00eda encubrir a sus asesinos.<\/p>\n<p>Hoy nadie recuerda el nombre de \u00e9l y fue Elizabeth la primera en tachar al patriarca de su historia:\u00a0 \u201colvid\u00e9 todo lo que mi padre me hab\u00eda prohibido. Parece que la desobediencia tuvo para m\u00ed un sabor especial\u201d. Ese sabor especial de la desobediencia se pega en nuestro paladar cada vez que comprendemos la conciencia de sus olvidos desobedientes, otra forma de validar nuestra memoria ante silencios impuestos. Y como ya nos hiciera dudar Yosef Hayan Yerushalmi, \u00bfser\u00e1 posible que el ant\u00f3nimo de <i>olvido<\/i> no sea <i>memoria<\/i> sino <i>justicia<\/i>?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>Una ap\u00f3stol-m\u00e1rtir llamada Marta<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A mediados de los ochenta, en ese horroroso Chile de la dictadura que a\u00fan no logramos salir, quiz\u00e1 alg\u00fan compatriota logr\u00f3 sortear la censura y pudo ver el retrato de Elizabeth en el documental \u201c<i>Cabra marcado para morrer\u201d<\/i>. En el a\u00f1o 1964, Eduardo Coutinho convenci\u00f3 a Elizabeth para filmar la vida y el asesinato de su esposo, siendo protagonista junto a otros campesinos rurales. La idea original era filmar en la propia casa de la familia Teixeira, con campesinos de Sap\u00e9.<\/p>\n<p>La indiscriminada represi\u00f3n a los movimientos campesinos ese a\u00f1o, oblig\u00f3 a trasladar las grabaciones a Engenho do Galileia, en las afueras de Vit\u00f3ria de Santo Ant\u00e3o, estado de Pernambuco. Coutinho s\u00f3lo alcanz\u00f3 a grabar un 40% del gui\u00f3n original. El 31 de marzo el gobierno democr\u00e1tico del presidente Jo\u00e3o Goulart fue derrocado y comenz\u00f3 esa posta de s\u00e1trapas que caracterizar\u00eda a la dictadura brasile\u00f1a hasta 1985.<\/p>\n<p>De la grabaci\u00f3n original, s\u00f3lo se salv\u00f3 una parte \u201cde chiripa\u201d: pocos d\u00edas antes del derrocamiento de Goulart, los rollos originales se hab\u00edan enviado a R\u00edo de Janeiro para su edici\u00f3n. Cuando se enteraron de la ca\u00edda de Goulart, el equipo decidi\u00f3 escapar de tres en tres desde los cerros de Engenho do Galileia hasta Recife.<\/p>\n<p>El equipo de filmaci\u00f3n ser\u00e1 perseguidos por los militares a causa de ser considerados \u201csubversivos\u201d -discurso que tambi\u00e9n chilenas y chilenos debieron aprenderse y repetir de memoria m\u00e1s tarde-, parte del grupo que decidi\u00f3 descansar en Vit\u00f3ria de Santo Ant\u00e3o fueron detenidos, pero fueron los campesinos de la plantaci\u00f3n fueron quienes recibieron el peor ensa\u00f1amiento de parte de los militares.<\/p>\n<p>Elizabeth, luego de entregarse y pasar meses en prisi\u00f3n, debi\u00f3 escapar de Sap\u00e9, ocultar su identidad y dejar a nueve de sus diez hijos al cuidado de su familia. Eligi\u00f3 el nombre de Marta Maria da Costa porque le parec\u00eda un nombre de m\u00e1rtir, aunque su confianza en el movimiento campesino le hizo creer que la dictadura brasile\u00f1a y su ocultamiento durar\u00edan poco. Sin embargo, como muestra el documental <i>La Batalla de Chile<\/i>, pasar\u00edan muchos a\u00f1os antes de que pudiera regresar con sus hijos, misma adversidad enfrent\u00f3 el proyecto documental\u00a0 de Coutinho para continuar y ver la luz.<\/p>\n<p>Diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s, el director aprovechar\u00eda el mismo d\u00eda del reencuentro de Elizabeth con dos de sus hijos para retomar <i>Cabra marcada para morrer<\/i>. La idea original fue transformada en un documental a partir del material rescatado de 1964 y el destino de sus protagonistas en 1981. Elizabeth no intuy\u00f3 entonces que el regreso de Coutinho, a la vez, significaria para ella el retorno a su militancia.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>La respuesta detr\u00e1s de la ventana<\/b><\/p>\n<p>Actualmente al ingresar Youtube y lograr superar la publicidad y el hostigamiento de reels de youtubers abierta o veladamente neofascistas, a\u00fan es posible ver en <i>Cabra marcada para morrer<\/i> el primer plano de Elizabeth recuperado de 1964.\u00a0 Ella se encuentra en la ventana, en blanco y negro, y observa hacia un costado con la misma severidad con que enfrent\u00f3 las c\u00e1maras el d\u00eda del funeral de Jo\u00e3o Pedro en 1962: de negro, acompa\u00f1ada por seis de sus hijos -y luego por miles de campesinos-, esa severidad condenaba el crimen y ya presagiaba los discursos que de su boca brotar\u00edan a partir de ese momento. Los intentos de asesinato y amedrentamientos hab\u00edan sido m\u00faltiples desde fines de los a\u00f1os cincuenta en contra del l\u00edder campesino.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Jo\u00e3o Pedro preve\u00eda ese final ineludible ante la impune violencia de los latifundistas, coludidos con la polic\u00eda, fuerzas armadas y poderes del Estado. Un d\u00eda Elizabeth lo sorprendi\u00f3 ensimismado y cabizbajo escribiendo con una vara en la tierra. Su esposo, entre las l\u00e1grimas y el humo de su cigarrillo, le dijo: \u201cescucho la finca y tengo la certeza de la tragedia, s\u00f3lo ignoro qu\u00e9 d\u00eda ocurrir\u00e1. Esta vez no escapar\u00e9. Y s\u00e9 que me asesinar\u00e1n a traici\u00f3n porque ellos saben que de frente no morir\u00e9 solo. Prom\u00e9teme que asumir\u00e1s la lucha en mi lugar\u201d. Durante semanas Jo\u00e3o Pedro le solicitar\u00eda esa promesa sin obtener una respuesta de Elizabeth.<\/p>\n<p>El d\u00eda del asesinato, ante su cuerpo baleado, y luego ante los miles que la acompa\u00f1aron durante su entierro, finalmente, ella le contest\u00f3 a su esposo: \u201cContinuar\u00e9 la lucha en tu lugar. Continuar\u00e9 todo tu trabajo. Esa ser\u00e1 nuestra respuesta al latifundio.\u00a0 Asumo la lucha para lo que queda de mi vida. No temo m\u00e1s nada, porque lo peor ya pas\u00f3\u201d. En 1964, detr\u00e1s de la ventana de Elizabeth grabada por Coutinho, de alguna forma intuimos que lo peor a\u00fan no hab\u00eda pasado, pero tambi\u00e9n que ella continuar\u00eda all\u00ed, observando con la misma clase de severidad con la que enmascara la verdadera raz\u00f3n de su lucha: el amor.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Una ra\u00edz o un grano de locura<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Elizabeth se fue hasta S\u00e3o Rafael en R\u00edo Grande Do Norte, a mediados de los sesenta tras haber escapado de los militares. Vivi\u00f3 all\u00ed acompa\u00f1ada s\u00f3lo por uno de sus hijos, quien fue rechazado por su familia por tener el mismo rostro \u201ctravieso\u201d de su padre a los seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>Trabaja cosechando papas o lavando ropa a las orillas de las c\u00e1lidas aguas del r\u00edo, raz\u00f3n por la cual comienzan a ca\u00e9rsele, de una en una, sus u\u00f1as. Despu\u00e9s de la \u00e9poca de cosecha, Elizabeth pasa meses sin trabajo estable, y con su hijo comienzan a tener dificultades para alimentarse.<\/p>\n<p>Un d\u00eda no encuentra comida con qu\u00e9 regresar a casa y, avergonzada y vencida, toma una decisi\u00f3n que una persona m\u00e1s sensata hubiera tomado a\u00f1os atr\u00e1s si hubiese vivido tan s\u00f3lo una de las vejaciones experimentadas por ella. Sus fuerzas apenas le alcanzan para atar una cuerda a la rama de un \u00e1rbol y encaramarse a la roca debajo. Cuando acomoda la cuerda a su cuello, siente un aroma dulce sobre su cabeza. Arriba, parada sobre la rama, ve a una mujer descalza y vestida de azul. Son cerca de las seis de la tarde y el sol y el calor y el hambre abrillantan su figura. La mujer tiene un ni\u00f1o en sus brazos. Elizabeth escucha, alarmada, fuera de ese cuadro un sollozo sin saber su procedencia. No le reza a la aparici\u00f3n ni teme que sea una alucinaci\u00f3n &#8211; a\u00f1os m\u00e1s tarde, tampoco se quemar\u00eda por una u otra opci\u00f3n al relatarlo &#8211; y regresa junto a su hijo, a la misma casucha donde a\u00f1os despu\u00e9s, recibir\u00edan a dos de sus hijos perdidos y a Eduardo Countinho.<\/p>\n<p>Por la misma \u00e9poca de este reencuentro, Gilles Deleuze afirmaba que s\u00f3lo pod\u00edamos <i>amar<\/i> cuando encontr\u00e1bamos ese punto de desborde en una persona. Nuestro verdadero encanto, enfatizaba el fil\u00f3sofo franc\u00e9s, resid\u00eda en esa acera donde ya no sabemos muy bien d\u00f3nde est\u00e1bamos, ra\u00edz o grano de locura por donde se escapaba nuestra irracionalidad.<\/p>\n<p>Si los otros eran incapaces de captar entonces esa ra\u00edz o grano de locura en alguien, no pod\u00edamos ser <i>amados<\/i>. En la era de la positividad exacerbada, donde cualquier manifestaci\u00f3n de negatividad individual o colectiva implica tanto la p\u00e9rdida de visualizaci\u00f3n a trav\u00e9s de <i>likes <\/i>como caer bajo la vac\u00eda car\u00e1tula\u00a0 de <i>hater<\/i>, pienso si ese <i>amor <\/i>no es tambi\u00e9n una forma de reconocer a otro, sobre todo, si tenemos el privilegio de acceder a ese grano o ra\u00edz donde se desborda todo aquello que el discurso oficial conscientemente pone debajo de la alfombra.<\/p>\n<p>Por eso, no es la trampa del milagro o la alucinaci\u00f3n la que nos desborda en esta \u00faltima imagen de Elizabeth. El desborde es la p\u00e9rdida de ese instinto vigoroso que para Nietzsche es necesario advertir cu\u00e1ndo ver las cosas hist\u00f3ricamente y cu\u00e1ndo no, ya que para el fil\u00f3sofo alem\u00e1n ambos sentidos eran igualmente necesarios para la salud individual o colectiva de una civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos amar a Elizabeth porque nos permite comprender aquello que dec\u00eda Yosef Hayan Yerushalmi en su ensayo <i>Reflexiones sobre el olvido: \u201c<\/i>un pueblo <i>olvida<\/i> cuando la generaci\u00f3n poseedora del pasado no lo transmite a la siguiente, o cuando \u00e9sta rechaza lo que recibi\u00f3 o cesa de transmitirlo a su vez, lo que viene a ser lo mismo. La ruptura en la transmisi\u00f3n puede producirse bruscamente o al t\u00e9rmino de un proceso de erosi\u00f3n que ha abarcado varias generaciones\u201d. Elizabeth se rebela a la erosi\u00f3n de los sentidos hist\u00f3rico y no hist\u00f3rico. \u00bfMilagro desbordante? \u00bfAlucinaci\u00f3n sin bordes? No importa tanto esas preguntas como cuestionarnos, hoy, sobre cu\u00e1les fueron los artefactos con que se fue dilapidando el relato de nuestras luchas en Iberoam\u00e9rica, ni si somos responsables en parte de ese silencio con nuestra pasividad ante sus grietas. \u00bfVivimos un falso milagro de la Historia o una c\u00f3mplice alucinaci\u00f3n de la memoria?\u00a0 Nunca tendremos total claridad para responder, pero si una civilizaci\u00f3n jam\u00e1s puede <i>olvidar <\/i>lo que antes <i>no recibi\u00f3<\/i>, tampoco puede desembarazarse de testimonios como los de Elizabeth. Este a\u00f1o ha sido su cumplea\u00f1os, pero el privilegio es nuestro: ella nos ha ense\u00f1ado a amar nuestra memoria por sobre la Historia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>En esto que llamamos democracia, esta hambre a\u00fan existe\u00a0<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los medios adscritos a la dictadura hab\u00edan dado a Elizabeth por muerta y su familia hab\u00eda cre\u00eddo en ese discurso oficial ante su silencio. El documental <i>Cabra marcada para morrer <\/i>es rico en momentos melodram\u00e1ticos, centrados en la resurrecci\u00f3n milagrosa de la l\u00edder campesina, pero mezquino en exhibir la fortaleza de su protagonista (30 a\u00f1os despu\u00e9s, en parte, Coutinho intentar\u00eda redimirse con su documental <i>A Fam\u00edlia de Elizabeth Teixeira<\/i>).<\/p>\n<p>En uno de ellos, una mujer que hasta hace un par de semanas hab\u00eda sido conocida como Marta y no hab\u00eda podido comunicarse con sus nueve hijos vivos durante diecisiete a\u00f1os, recibe de sus vecinas elogios en silencio y con los ojos llorosos.\u00a0 Sabemos por el relato oral que Elizabeth dio Ayala A. Rosha, que ella no era una mujer de l\u00e1grima f\u00e1cil. Insiste tanto en que se guard\u00f3 las l\u00e1grimas en medio de la violencia que sufri\u00f3 en los a\u00f1os 60, que podr\u00edamos hasta dudarlo, sino se hubieran salvado algunas de sus fotograf\u00edas como testimonio.<\/p>\n<p>Pese a estas y otras tomas lacrim\u00f3genas en el documental, Coutinho no logra imponer su retrato sobre ella. <i>Cabra marcada para morrer<\/i> cierra con Elizabeth en la puerta de su casa de S\u00e3o Rafael, en el a\u00f1o 1981. Mientras se despide del documentalista, insistentemente, se disculpa por estar emocionada durante las grabaciones.<\/p>\n<p>La despedida se alarga y Coutinho, ya sentado en su veh\u00edculo, parece querer darle largas, pero tras sus disculpas, vienen las palabras que Elizabeth no hab\u00eda podido encajar a\u00fan. Como una iron\u00eda propia de su historia, el audio\u00a0 \u201coficial\u201d se pierde y s\u00f3lo se escucha su voz a trav\u00e9s de la c\u00e1mara secundaria: \u201cLa lucha no para. Las mismas necesidades de 1964 est\u00e1n plantadas en nosotros. No se han movido ni un mil\u00edmetro. Son las mismas necesidades las del obrero, el campesino, el estudiante. Salarios de miseria para pasar hambre. \u00bfQui\u00e9n no luchar\u00eda por algo mejor? Quien tenga una buena vida, puede quedarse fuera. He sufrido y luchado y me atrevo a decir que el sistema debe cambiar. Nosotros debemos luchar fuerte. En esto que llamamos democracia, esta hambre a\u00fan existe\u201d.<\/p>\n<p>Coutinho se despide con su mano y las \u00faltimas palabras de Elizabeth, para quienes somos espectadores, no se escuchan. El relator en <i>off<\/i> se limita a indicar que para esa fecha, s\u00f3lo se hab\u00eda reencontrado con dos de sus nueve hijos, pero en la c\u00e1mara a\u00fan vibran m\u00e1s las palabras de Elizabeth.<\/p>\n<p>Durante las d\u00e9cadas siguientes, ella se encargar\u00eda una y otra vez de testimoniar esa hambre a\u00fan latente, del mismo modo que lo hiciera a principios de los sesenta. Y no se piense que sobrevivir, para una mujer activista, ha sido una tarea f\u00e1cil con la llegada de lo que Elizabeth catalog\u00f3 como <i>democracia por decretos<\/i>. De acuerdo a los datos sobre el conflicto en el campo brasile\u00f1o, elaborados por la Comisi\u00f3n Pastoral de la Tierra, entre 2011 y 2020 se registraron 77 tentativas y 37 asesinatos a mujeres por conflictos territoriales y ambientales, sin contar agresiones, amenazas, violaciones y otros delitos de violencia contra las mujeres. Acostumbrados a ser el mejor pa\u00eds de Chile, chilenos y chilenas miramos por sobre el hombro esta realidad brasile\u00f1a, aunque el retrato de\u00a0 Julia Chu\u00f1il Catricura lleva 5 meses circulando por nuestras calles y redes sociales sin que tengamos a\u00fan respuesta sobre su paradero. La caipirinha, otra vez, se nos derrama encima.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9 llora ese ni\u00f1o?<\/b><\/p>\n<p>Bajo el liderazgo de Elizabeth Altino Teixeira, la <i>Liga Camponesa de Sap\u00e9<\/i> duplic\u00f3 sus miembros y expandi\u00f3 sus preocupaciones a otras formas de lucha, como la alfabetizaci\u00f3n y autoformaci\u00f3n campesina y la intensificaci\u00f3n del enrolamiento de las mujeres. Su liderazgo incluso la llev\u00f3 a candidatearse a diputada federal, aunque no saldr\u00eda electa. Era respetada y reconocida por sus discursos, en un mundo campesino caracterizado por liderazgos masculinos.<\/p>\n<p>Los latifundistas que se hab\u00eda coludido para matar a su esposo jibarizaban su trabajo p\u00fablicamente -\u201cmujer loca, mujer desvergonzada, averg\u00fc\u00e9nzate, d\u00e9jate de andar con ese mont\u00f3n de machos. Tu lugar es la casa, cuidando de tus hijos y tus cosas, no andar revolviendo el gallinero con tus ideas rebeldes\u201d, la imprecaba uno de ellos-, y llegaron a ofrecer una recompensa por cortarle la lengua.<\/p>\n<p>La resistencia de Elizabeth tendr\u00eda un costo car\u00edsimo. Sufri\u00f3 constantes apresamientos, hostigamientos y violencia, tanto de polic\u00edas como opositores a las <i>Ligas Camponesa<\/i>s (entre ellos, su padre). Uno de sus hijos, de once a\u00f1os, termin\u00f3 con graves secuelas tras recibir una bala en su cabeza s\u00f3lo por decirle a otros ni\u00f1os que vengar\u00eda la muerte de su padre. Su hija mayor, de diecisiete a\u00f1os, agobiada por la muerte de su padre, los constantes encarcelamientos de su madre y el hostigamiento en su propia casa, se suicid\u00f3 con veneno.<\/p>\n<p>Los latifundistas blindar\u00edan al principal y comprobado instigador del asesinato de Jo\u00e3o Pedro: como era el quinto reemplazante en la C\u00e1mara Federal de Para\u00edba, un diputado y sus cuatro reemplazantes renunciar\u00edan a su cargo para otorgarle inmunidad parlamentaria. Los asesinos de su esposo, aunque condenados por su participaci\u00f3n en los hechos, ser\u00edan liberados durante el primer a\u00f1o de la dictadura de Castelo Branco.<\/p>\n<p>Durante su liderazgo al frente de la <i>Liga Camponesa de Sap\u00e9<\/i>, polic\u00edas y otros opositores a la organizaci\u00f3n campesina, sol\u00edan esperarla fuera de su casa y, cuando llegaba sola, le hac\u00edan pasar por una doble fila donde el grito de \u201cputa\u201d era lo m\u00e1s bajo que le gritaban. Esta misma cala\u00f1a de valientes machos esperaban la noche para golpear insistentemente las puertas y ventanas o disparar hacia su casa para amedrentarla.<\/p>\n<p>Elizabeth, viuda con nueve peque\u00f1os, sol\u00eda colocar a sus hijos e hijas alrededor de la mesa del comedor y les hac\u00eda cantar un <i>coco <\/i>para calmarlos: <i>E olha o coco est\u00e1 bilu bilu bilu ooo lele \/ E olha o coco est\u00e1 bilu bilu b\u00e1 \/ coco est\u00e1 bilu bilu b\u00e1. \/ Minha senhora, de qu\u00e9 chora este menino? \/ Chora de barriga cheia \/ com vontade de mamar<\/i>. Los cocos son canciones tradicionales de la cultura afroind\u00edgena brasile\u00f1a y en pocos versos cantan las problem\u00e1ticas de esos territorios. Entre el ruido y el maltrato, m\u00e1s consciente que sus mismos acosadores, Elizabeth calmaba a su precoz familia con una canci\u00f3n que reflejaba de forma ir\u00f3nica la actitud del latifundista que, a\u00fan con el est\u00f3mago lleno, llora insatisfecho y quiere seguir mamando leche. La actual Presidenta del <i>Memorial das Ligas e Lutas Camponesas (MLLC)<\/i>, Alane Lima, se\u00f1ala que la mayor violaci\u00f3n a los derechos humanos para un campesino sin tierra es la de no contar con condiciones m\u00ednimas para garantizar una alimentaci\u00f3n b\u00e1sica a su familia. <i>Minha senhora de qu\u00e9 chora este menino? \/ Chora de barriga cheia \/ com vontade de mamar, <\/i>siguen cantando en Sap\u00e9 y otros lugares de Brasil mujeres como Elizabeth o Alane, aunque las represalias por su consciencia puedan ser las mismas que en los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Una revoluci\u00f3n al alcance del o\u00eddo<\/b><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La casa donde Elizabeth Altino Teixeira y Jo\u00e3o Pedro formaron su familia, tambi\u00e9n fue el lugar donde fundaron y lideraron una de las organizaciones campesinas m\u00e1s grandes de Brasil y sufrieron la violencia de sus detractores. Actualmente, se ha transformado en el <i>Memorial das Ligas e Lutas Camponesas<\/i>. El acceso incluso hoy es dif\u00edcil, entrando desde Jo\u00e3o Pessoa la capital del estado de Para\u00edba, situaci\u00f3n que a fines de los a\u00f1os cincuenta y comienzos de los sesenta era a\u00fan m\u00e1s compleja.<\/p>\n<p>Cuando se recorren esas tierras agrestes, resulta dif\u00edcil dimensionar c\u00f3mo por aquella \u00e9poca lograron organizarse m\u00e1s de veinte mil campesinos. De acuerdo al relato de Elizabeth, la mayor parte de la difusi\u00f3n se realizaba de boca en boca, por lo tanto, su radio de acci\u00f3n era<i> hasta donde alcanzaba el o\u00eddo<\/i>.<\/p>\n<p>Agrupados junto a otros campesinos, Jo\u00e3o Pedro y Elizabeth caminaron o pedalearon kil\u00f3metros y kil\u00f3metros para hacer valer los pocos derechos que ten\u00edan los campesinos por aquellos tiempos. Tanto Joao Pedro como Elizabeth fueron devotos cristianos y tomaron elementos de esa religi\u00f3n en sus discursos. No es de extra\u00f1ar que durante esos tiempos estaban cumpliendo las profec\u00edas antes escuchadas: \u201c<i>vienen d\u00edas en que mandar\u00e9 hambre sobre la tierra; no hambre de pan ni sed de agua, sino el hambre y la sed de la Palabra\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>Uno logra dimensionar esa hambre y sed por la palabra gracias a\u00a0 Elizabeth, como cuando relata y describe c\u00f3mo campesinos analfabetos le escuchaban leer noticias en diarios no oficialistas. Sin embargo, tal como ella misma se\u00f1ala, ha sido el hambre la principal motivaci\u00f3n de los movimientos rurales y campesinos en Brasil.\u00a0 Contemplar la m\u00edsera alimentaci\u00f3n que el padre de Elizabeth le daba a sus trabajadores, gatill\u00f3 en Jo\u00e3o Pedro el deseo final de organizar al campesinado de Sap\u00e9; y m\u00e1s tarde, a fines de los ochenta, uno de los hijos de Elizabeth volver\u00eda a formar una organizaci\u00f3n de trabajadores rurales en Sap\u00e9 despu\u00e9s de observar c\u00f3mo un lactante mor\u00eda en los brazos de su madre a causa de la inanici\u00f3n. Otra cara de la violencia eran los castigos recibidos de parte de los latifundistas por cuestionar u organizarse.<\/p>\n<p>Uno de los actos de violencia m\u00e1s comunes ejercidos sobre los inquilinos rebeldes era llamada <i>Lengua de buey<\/i>. El campesino era desnudado y embadurnado en miel antes de dejarlo amarrado en medio de una manada de bueyes o vacas. Los animales despellejaban vivo al castigado con su lengua, que con sus gritos adem\u00e1s preven\u00edan el destino de otros que tomaran iniciativas similares.<\/p>\n<p>Para el latifundista, era m\u00e1s barato gastar un par de kilos de miel antes que mejorar la alimentaci\u00f3n o el pago de sus inquilinos. Durante la organizaci\u00f3n campesina de los a\u00f1os sesenta, se revirtieron simb\u00f3licamente este tipo de castigos barb\u00e1ricos. A los latifundistas o esbirros pagados se les colgaba un cencerro para identificarlos, y este terminar\u00eda siendo un s\u00edmbolo en el nordeste brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Exceso de la \u00e9poca o no, Elizabeth se\u00f1ala no arrepentirse de haberlo cometido ante personas que no ten\u00edan reparos en aplicar la lengua de buey a un campesino por robar y chupetear una ca\u00f1a de az\u00facar que les permitiera aguantar el hambre durante el d\u00eda. Nuestra cultura audiovisual hoy tender\u00eda a pornograf\u00edar un castigo como la lengua de buey antes que a detenerse en todo el simbolismo de su opuesto campesino.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 eso nos impide tambi\u00e9n darle una voz a ese tipo de \u201cmarcas\u201d condenatorias, tan distintas a las marcas que en vida recibieron Joao Pedro, Elizabeth y otros sindicalistas campesinos, \u00bfLa inmediatez y falsa creencia de cercan\u00eda a trav\u00e9s de las redes sociales nos han da\u00f1ado hasta el punto de convertirnos en una masa irreal que no es capaz de construir con <i>un otro<\/i>? \u00bfSer\u00e1 la apuesta m\u00e1s simple y, de la mano de las experiencias de Elizabeth, debamos limitar nuestra organizaci\u00f3n y nuestro discurso <i>al alcance del o\u00eddo<\/i> antes que buscar <i>likes<\/i>, seguidores o detenernos a invalidar <i>fake news<\/i>? Aplique o no resolver estas preguntas a gestos micropol\u00edticos, despu\u00e9s de cien a\u00f1os, ya no ser\u00e1 tarea de Elizabeth Altino Teixeira, sino de las nuevas generaciones que deber\u00e1n preguntarse por el camino para construir nuestras redes de boca en boca, o de postal en postal.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><b>Una fotograf\u00eda familiar del reino de Chile: el damasco en la balanza<\/b><\/p>\n<p>El latifundio en Chile, como en Brasil, fue un reino donde el patr\u00f3n impon\u00eda precarias condiciones laborales y d\u00e9spotas decisiones sobre sus inquilinos. No s\u00f3lo era un reino r\u00edgido, autoritario y paternalista, sino tambi\u00e9n <i>improductivo: <\/i>muchas de las tierras cultivables no eran aprovechadas a raz\u00f3n del mero acaparamiento. La consigna por ello fue la misma que en Brasil: <i>la tierra para quien la trabaja<\/i>. La Historia de Chile indica que a nivel de pol\u00edtica oficial, fue durante los gobiernos radicales cuando se manifest\u00f3 por primera vez la necesidad de implementar una reforma agraria. Inclusi\u00f3n program\u00e1tica, pero radical el incumplimiento de la promesa, \u00bfLa excusa?\u00a0 Priorizar la industrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Industrializaci\u00f3n que, como se sabe, fue desmembrada con las pol\u00edticas neoliberales de los a\u00f1os setenta y ochenta durante la dictadura.<\/p>\n<p>El mundo campesino y rural tuvo que esperar hasta 1962 para ver materializado un primer atisbo de reforma agraria. Llevada a cabo por el presidente liberal Jorge Alessandri y apoyada por los norteamericanos, fue tildada como \u201cReforma del Macetero\u201d, entre otras razones, por no atender dos necesidades vitales: la expropiaci\u00f3n de los grandes terrenos latifundistas para evitar la acumulaci\u00f3n de tierras y el derecho, por ley, a una real sindicalizaci\u00f3n campesina. Como respuesta, en 1967 durante el mandato de Eduardo Frei Montalva, fueron promulgadas las leyes N\u00b016.640 y N\u00b016.625, que atendieron a todo ese campo que cultivaba la tierra fuera del macetero. Si bien gracias a estas herramientas legales durante el gobierno del dem\u00f3crata cristiano se expropiaron m\u00e1s de 3 millones de hect\u00e1reas y se organizaron cientos de sindicatos, fue la aplicaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n llevada a cabo por Salvador Allende la que masific\u00f3 al reforma: casi se triplicaron los predios expropiados pasados a manos de organizaciones campesinas. El sitio oficial <i>Memoria Chilena<\/i> indica que, con la aplicaci\u00f3n de la Reforma Agraria llevada a cabo por el Gobierno de Salvador Allende, \u201cel viejo orden latifundista que hab\u00eda prevalecido por m\u00e1s de 400 a\u00f1os hab\u00eda llegado a su fin\u201d. Existen informes y reportajes que documentan c\u00f3mo este fin, en verdad, durante la dictadura fue revertido a trav\u00e9s de triqui\u00f1uelas y vac\u00edos legales, hasta el punto de que muchas de estas organizaciones acabaron cediendo sus terrenos a privados o peor a\u00fan, a los mismos militares. CIPER, por ejemplo, a trav\u00e9s de la Ley de Transparencia e Informes de la Universidad Arcis solicitados por la presidencia de Ricardo Lagos, document\u00f3 c\u00f3mo 18 predios afectados a la Reforma Agraria terminaron en manos del Ej\u00e9rcito entre 1975 y 1993.<\/p>\n<p>Las tendencias negacionistas actuales se\u00f1alar\u00edan que este tipo de informes o reportajes son financiados por Mao Tse-Tung, transformado en cyborg por los chinos, o el esp\u00edritu de Salvador Allende que orienta al Partido Comunista a trav\u00e9s de una <i>ouija<\/i> regalada por Rasput\u00edn. All\u00e1 ellos con sus terrores. En mi caso, me basta una fotograf\u00eda familiar.<\/p>\n<p>Mi abuelo materno tuvo doce hijos en la Hacienda Car\u00e9n de San Francisco Mostazal, en la VI regi\u00f3n. Los terrenos de la hacienda quedan hacia la cordillera y se extienden hasta el l\u00edmite con Argentina. Perteneci\u00f3 hasta hace menos de una d\u00e9cada a Alfonso M\u00e1rquez de la Plata.<\/p>\n<p>Ex Presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, de f\u00e9rrea oposici\u00f3n a la reforma agraria de los a\u00f1os sesenta. Durante la dictadura fue Ministro de Agricultura y de Trabajo y Previsi\u00f3n Social. En la democracia taquillera de los a\u00f1os noventa, tuvo m\u00faltiples e importantes cargos <i>ad hoc<\/i> a la transici\u00f3n pactada (barata o baratita, dependiendo de la mirada), sin embargo, la guinda de su torta &#8211; para una sola persona &#8211; fue una chocher\u00eda septuagenaria. Fund\u00f3, nombr\u00e1ndola con el apodo de una de sus nietas, una editorial que hasta hoy publica, entre otras verdades hist\u00f3ricas que no pasar\u00edan el <i>fact-cheking<\/i> m\u00e1s simple, textos donde se glorifica y victimiza a comprobados torturadores y violadores de Derechos Humanos durante la dictadura.<\/p>\n<p>Luego de la muerte del patriarca de la familia, los herederos de M\u00e1rquez de la Plata vendieron la Hacienda Car\u00e9n a la familia P\u00e9rez Cruz. Esta \u00faltima familia ha sido se\u00f1alada por Tamara Carrasco, historiadora e investigadora de la reforma agraria, como \u201cc\u00f3mplice pasiva\u201d en la desaparici\u00f3n durante 1973 de Francisco Calder\u00f3n Nilo y V\u00edctor Zamorano Gonz\u00e1lez, dos j\u00f3venes campesinos que viv\u00edan y trabajaban en el fundo Liguay propiedad de los P\u00e9rez Cruz.<\/p>\n<p>-\u00a1Maldito esp\u00edritu de Lev Dav\u00eddovich Trotski, su\u00e9ltame de una vez!-<\/p>\n<p>La respuesta de mi familia es borrosa o contradictoria sobre c\u00f3mo se vivi\u00f3 la Reforma Agraria en la Hacienda Car\u00e9n. Sus trabajadores no fueron beneficiados y sus respuestas ante el por qu\u00e9 son ambivalentes y dependen del grado de cercan\u00eda con el patr\u00f3n (en esto, lamentablemente, algunos se parecen al padre de Elizabeth Altino Teixeira) \u00bfT\u00edos, con cargos administrativos de confianza, que convencieron a mi abuelo y otros trabajadores de que no era bueno adscribirse a la reforma? \u00bfBeneficios inigualables otorgados por los M\u00e1rquez de la Plata? \u00bfDesorganizaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n de las familias campesinas? \u00bfExclusi\u00f3n de la hacienda de los trabajadores que apoyaban los cambios?<\/p>\n<p>Cuando la hacienda fue vendida, gran parte de las familias, entre ellos algunos de mis t\u00edos, debieron abandonarla. Recibieron una indemnizaci\u00f3n por sus a\u00f1os de servicio laboral, pero fue m\u00e1s engorrosa (digamos mejor, ninguna) la retribuci\u00f3n por los terrenos de sus casas o las peque\u00f1as granjas de autoabastecimiento aleda\u00f1as. Como se sabe, en Chile los principales beneficiarios de la reforma agraria fueron inquilinos que, a pesar de habitar al interior de tierras patronales en una seudolibertad durante generaciones, no pose\u00edan ning\u00fan derecho sobre la propiedad, aun cu\u00e1ndo las hubieran construido y trabajado ellos durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que habl\u00e9 con mi madre sobre la reforma fue mientras intentaba escribir sobre Elizabeth Altino Teixeira. Otra vez, no supo explicarme razones, pero record\u00f3 una an\u00e9cdota de su hermana menor por esos mismos a\u00f1os. Mi t\u00eda, con poco m\u00e1s de cinco a\u00f1os, entr\u00f3 a sacar un damasco en la casa patronal. La respuesta de los M\u00e1rquez de la Plata fue justa con respecto a la altura del delito: dispararle con una escopeta para amedrentarla.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda, rata de campo, logr\u00f3 escabullirse sin magulladuras. El fantasma de Vladimir Ilich Lenin deja en paz mis o\u00eddos y por fin dudo de la fotograf\u00eda familiar: quiz\u00e1 no hubo una ruin mezquindad de parte del patr\u00f3n, sino que todo fue culpa de mi t\u00eda por tener la misma cara traviesa que suelen tener los hijos e hijas de los Jo\u00e3o Pedro y las Elizabeth Altino Teixeira.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el poeta Vicente Huidobro, bisabuelo de Alfonso M\u00e1rquez de la Plata, haya vislumbrado una explicaci\u00f3n mejor cuando exclamaba sobre los patrones de fundo chilenos \u201c\u00a1pobre pa\u00eds; hermosa rapi\u00f1a para los fuertes!\u201d o \u201ca la chu\u00f1a, se\u00f1ores, corred todos, que todav\u00eda quedan migajas sobre la mesa\u201d.<\/p>\n<p>El bisabuelo Huidobro -disc\u00falpenme los M\u00e1rquez de la Plata si acojo en mi familia al autoexiliado de su familia- tambi\u00e9n dec\u00eda que la justicia de Chile nos har\u00eda re\u00edr, si no nos hiciera llorar, porque lleva en un platillo de su balanza la verdad y, en el otro, un queso. \u00bfY d\u00f3nde estaba inclinada la balanza para el poeta? Del lado del queso, por supuesto.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s en el caso de mi familia y otras tantas no s\u00f3lo campesinas, en la balanza haya un damasco podrido desde los albores de este fundo que a\u00fan se piensa y cree pa\u00eds. Quiz\u00e1 por eso me pese tanto la historia de Elizabeth Altino Texeira. \u00bfUn resentido? No, s\u00f3lo una persona cualquiera que ha aprendido de mujeres como Elizabeth que no tenemos por qu\u00e9 correr detr\u00e1s de las migajas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(Limache, Chile, equinoccio de 2025)<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Ignacio Andr\u00e9s Garay<\/p>\n<p>(Limache, 3 de marzo de 1985).<\/p>\n<p>No tiene estudios universitarios finalizados y ha desempe\u00f1ado diversas labores: agricultor de nopales, barman en un barco fluvial, locutor radial amateur, monitor en colonias de verano para ni\u00f1os, picador de cebolla en una f\u00e1brica de masas y empanadas, envasador de comida para perros, gu\u00eda tur\u00edstico, fotocopiador de pruebas estandarizadas PISA, auxiliar docente de reemplazo en ense\u00f1anza secundaria, profesor voluntario de espa\u00f1ol para refugiadas del \u00c1frica Subsahariana, tallerista de un centro creativo para adolescentes y cuidador de bicicletas en la Furia del Libro. No ha recibido premios ni reconocimientos, salvo diplomas a peor compa\u00f1ero en el colegio. Actualmente prepara la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de la antolog\u00eda \u201cMir\u00f3 at\u00e9 agora\u201d, del poeta pernambucano Mir\u00f3 da Muribeca.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><sup>1 &#8211; \u00a0Una traducci\u00f3n podr\u00eda ser: \u201cY mira, el coco es bilu bilu bilu ooo lele \/ Y mira, el coco es bilu bilu ba \/ Y mira, el coco es bilu bilu ba \/ Mi se\u00f1ora, \u00bfpor qu\u00e9 llora este ni\u00f1o? \/ Llora con la guatita llena porque quiere seguir mamando\u201d.<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elizabeth Altino Teixeira, fue la primera mujer en liderar una organizaci\u00f3n campesina en el nordeste de Brasil a comienzos de los a\u00f1os 60.  <\/p>\n","protected":false},"author":450,"featured_media":17312,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[19,20],"tags":[323,3775,3774,3778,3777,3773,3772,3776,2094],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-17308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-desalambrar","category-yo-la-peor-de-todas","tag-brasil","tag-cabra-marcado-para-morrer","tag-centenario","tag-elizabeth-teixeira","tag-joao-pedro-teixeira","tag-latifundio","tag-liga-camponesa","tag-movemento-sem-terra","tag-mst"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/450"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17308\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17308"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=17308"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=17308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}