{"id":17742,"date":"2025-05-20T17:39:25","date_gmt":"2025-05-20T17:39:25","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17742"},"modified":"2025-05-20T17:39:27","modified_gmt":"2025-05-20T17:39:27","slug":"incomodidades-de-la-mirada-y-potencias-de-la-opacidad-resena-de-politica-del-anonimato-de-rudy-pradenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/05\/20\/incomodidades-de-la-mirada-y-potencias-de-la-opacidad-resena-de-politica-del-anonimato-de-rudy-pradenas\/","title":{"rendered":"Incomodidades de la mirada y potencias de la opacidad: rese\u00f1a de Pol\u00edtica del anonimato, de Rudy Pradenas"},"content":{"rendered":"\n<p>Hay textos que son de an\u00e1lisis de cine que se entrampan en el estilo, la propuesta est\u00e9tica, o las cr\u00edticas cinematogr\u00e1ficas desde, el mejor de los casos, una cr\u00edtica a la imagen devenida espect\u00e1culo dentro del cine como industria cultural. Bueno, <em>Pol\u00edtica del Anonimato en el Cine de Am\u00e9rica Latina, <\/em>de Rudy Pradenas, no es el caso, sino todo lo contrario. Es un texto que va m\u00e1s all\u00e1, porque explora una dimensi\u00f3n identitaria en la que el cine se ha visto envuelto, en donde se construyen \u201contolog\u00edas identitarias\u201d que, a su vez, se reflejan en una sociedad que cada vez intenta responder m\u00e1s a estos modelos, quedando atrapada en esas politizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Rudy hace un ejercicio subversivo, al se\u00f1alar que la potencia pol\u00edtica del anonimato es una forma de resistencia y des-identificaci\u00f3n en contextos de vigilancia, espectacularizaci\u00f3n y control identitario. Lejos de entender el anonimato como p\u00e9rdida o falta, se propone pensarlo como una condici\u00f3n estrat\u00e9gica que desactiva las l\u00f3gicas de la representaci\u00f3n y el reconocimiento, en tanto mecanismos de captura de subjetividades.\u00a0 El libro propone al anonimato no como un d\u00e9ficit \u2014no saber qui\u00e9n habla, no poder nombrar\u2014, sino como una categor\u00eda cr\u00edtica que desestabiliza las formas tradicionales de reconocimiento pol\u00edtico y representaci\u00f3n est\u00e9tica. Un quiebre de la l\u00f3gica representacional que deviene en uniformidad. Lo an\u00f3nimo no remite al vac\u00edo, sino a otra forma de existencia: una que se sit\u00faa fuera de los circuitos hegem\u00f3nicos de visibilidad, autoridad y autor\u00eda. Una que no puede ser catalogada, ni nombrada, y que logra escabullirse de todo r\u00e9gimen identitario. Plantea que esto se da en ciertas \u00e9pocas de cine determinadas, posteriores al cine militante latinoamericano de los a\u00f1os 60.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De partida, me gustar\u00eda mencionar uno de los puntos que m\u00e1s rescato de este texto, que es el giro que se da desde el \u201cautor\u201d hacia el colectivo, lo difuso, lo sin firma. Dejar de pensar la producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica desde la figura del autor (como sujeto individual, con firma, trayectoria, estilo propio) para enfocarse en formas de producci\u00f3n que son colectivas, an\u00f3nimas, sin centro de enunciaci\u00f3n claro.<\/strong> No hay una sola mirada, hay m\u00faltiples sentidos que convergen. Este \u201cgiro\u201d implica varias cosas. De partida, una fuerte cr\u00edtica al autor como figura de poder o de legitimidad. Y es que, tradicionalmente, en el an\u00e1lisis f\u00edlmico se ha privilegiado la figura del autor (el director\/a) como responsable del sentido de la obra. En el mejor de los casos, se visibiliza a la direcci\u00f3n de arte o la postproducci\u00f3n, pero a\u00fan bajo estas categorizaciones verticales que reproducen la noci\u00f3n de que un film es un resultado de unos pocos, y no un proceso que progresa desde la colectividad. El libro propone alejarse de eso, porque ese enfoque silencia otras voces que intervienen en la producci\u00f3n -y m\u00e1s a\u00fan, en las formas de circulaci\u00f3n, apropiaci\u00f3n o lectura de esas im\u00e1genes-. Esto lleva a considerar que el cine est\u00e1 hecho desde lo com\u00fan, lo m\u00faltiple, lo colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparecen experiencias de cine comunitario, militante, experimental o documental donde no hay una sola voz que se impone, sino procesos en los que el sentido se construye colectivamente, o donde la autor\u00eda queda diluida en una pr\u00e1ctica com\u00fan. Incluso, podr\u00edamos llevar esto m\u00e1s all\u00e1, y pensar si en realidad esa colectividad que produce el cine desde la pol\u00edtica del anonimato se reduce a quienes est\u00e1n en el set de grabaci\u00f3n, o se refiere tambi\u00e9n a la configuraci\u00f3n social en conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a0Todo esto vuelve sobre la idea de lo que considero, es la tesis fuerte del texto; el anonimato como t\u00e1ctica est\u00e9tica. En algunos casos, el hecho de no firmar una obra (o hacerlo bajo seud\u00f3nimos, colectivos, o sin \u00e9nfasis autoral) es una forma de resistencia pol\u00edtica: evitar la identificaci\u00f3n, escapar del circuito de legitimaci\u00f3n art\u00edstica, o protegerse en contextos represivos. Entonces, cuando digo \u201cel giro del autor hacia lo colectivo, lo difuso, lo sin firma\u201d, me refiero a ese desplazamiento te\u00f3rico y pol\u00edtico: dejar de poner el foco en el \u201cqui\u00e9n\u201d y atender al \u201cc\u00f3mo\u201d y al \u201cdesde d\u00f3nde\u201d se hacen y circulan las im\u00e1genes<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, el anonimato se utiliza como pol\u00edtica de interrupci\u00f3n del r\u00e9gimen esc\u00f3pico dominante. \u00bfA qu\u00e9 me refiero con esto? El r\u00e9gimen esc\u00f3pico dominante es una forma de nombrar el modo en que se organiza lo visible en una sociedad, desde la perspectiva ocularcentrista. Cada \u00e9poca, cada cultura, tiene formas dominantes de mirar, de hacer visible, de legitimar lo que debe ser visto. En nuestras sociedades contempor\u00e1neas, ese r\u00e9gimen esc\u00f3pico est\u00e1 fuertemente marcado por la visibilidad individualizada (ser alguien, tener rostro, nombre, identidad), la exposici\u00f3n constante (medios, redes sociales, vigilancia), y la captura visual como forma de control (c\u00e1maras, archivos, retratos, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El anonimato interrumpe esa l\u00f3gica. Al optar por lo an\u00f3nimo \u2014por lo que no se puede identificar, clasificar, reconocer de inmediato\u2014, se produce una interrupci\u00f3n en ese r\u00e9gimen visual. Es decir, se desaf\u00eda la obligaci\u00f3n de mostrar el rostro o de decir el nombre, se cuestiona que la visibilidad sea necesariamente emancipadora y se desarma la relaci\u00f3n entre visibilidad y verdad, o visibilidad y poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0No es solo una est\u00e9tica o una falta de informaci\u00f3n, sino una decisi\u00f3n activa: no ser reconocible, no ser clasificable, no ser \u201clegible\u201d por los dispositivos del poder. Es, por tanto, una forma de resistencia a c\u00f3mo el poder construye lo visible. Es pol\u00edtica, es una manera de interrumpir las formas de poder que se ejercen a trav\u00e9s de la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otra de las tesis que me parece relevante es la de las est\u00e9ticas de la desaparici\u00f3n y potencias de lo inasible. Una de las dimensiones m\u00e1s complejas del libro es c\u00f3mo articula el anonimato con la desaparici\u00f3n: no como sin\u00f3nimo, sino como borde compartido. El cine latinoamericano carga con una historia marcada por los cuerpos que faltan, las im\u00e1genes que no llegan a formarse, los nombres que no pueden pronunciarse. Pero este libro se detiene en lo que aparece desde ah\u00ed, en esa zona de lo inasible.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las pol\u00edticas del anonimato, desde la est\u00e9tica, trabajan con los restos de lo visible: sombras, voces, siluetas. Hay presencias que no se identifican: cuerpos sin nombre, personajes sin centro. Y, sobre todo, en un contexto en donde el ocularcentrismo se ha vuelto pornogr\u00e1fico, el anonimato se presenta como forma de resistencia al trauma visualizado. Y es que en muchas representaciones \u2014sobre todo en documentales, noticieros, cine militante o incluso cine testimonial\u2014, el trauma se hace visible: vemos cuerpos heridos, rostros llorando, relatos de horror. Estas im\u00e1genes tienen una potencia enorme, pero tambi\u00e9n corren el riesgo de volverse consumo, de reducir la experiencia del dolor a un espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, sin duda, hay un problema en mostrarlo\/exponerlo todo: La sobreexposici\u00f3n del dolor puede generar insensibilizaci\u00f3n (vemos tanto dolor que ya no duele, o que la reacci\u00f3n est\u00e1 adormecida), producir retraumatizaci\u00f3n (para quienes lo vivieron), y convertir a los sujetos en objetos de compasi\u00f3n o de estudio, sin que puedan hablar desde s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<strong>Frente a eso, algunas pr\u00e1cticas que analiza el libro \u2014como el cine ind\u00edgena, el cine feminista o ciertas pr\u00e1cticas colectivas\u2014 eligen no mostrar rostros, no contar historias individuales, no visibilizar el trauma de forma directa. \u00bfPor qu\u00e9? Porque a veces proteger el anonimato es proteger la dignidad, evitar que el sufrimiento se vuelva mercanc\u00eda visual o testimonio espectacular. <\/strong>\u00a0En ese sentido, el anonimato no es \u00fanicamente una est\u00e9tica: es una pol\u00edtica de cuidado, de respeto al dolor, y una cr\u00edtica a c\u00f3mo el trauma es visualizado, capturado, distribuido. As\u00ed que cuando digo que el anonimato es una forma de resistencia al trauma visualizado, estoy nombrando ese gesto \u00e9tico y pol\u00edtico de retraerse, de no mostrarse, de no exponerse totalmente, para resistir los modos en que el poder, el mercado o incluso ciertas formas de solidaridad terminan apropi\u00e1ndose del dolor ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ah\u00ed donde las im\u00e1genes est\u00e1n todo el tiempo produci\u00e9ndose, dispar\u00e1ndose, y agenci\u00e1ndose desde las ontologizaciones identitarias, hay desapego, des-identificacion y subordinaci\u00f3n de la mirada. En cambio, desde un cine que apuesta por el anonimato, se da la insubordinaci\u00f3n del aparecer sin identificarse.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<strong>En el terreno espec\u00edfico del cine, el anonimato abre una v\u00eda para pensar formas de aparecer que no se someten a la l\u00f3gica del personaje, del autor o de la representaci\u00f3n reconocible. En lugar de sostener una pol\u00edtica de la identidad, el libro busca cartografiar una pol\u00edtica de lo com\u00fan, donde lo que importa no es qui\u00e9n aparece, sino c\u00f3mo aparece y desde qu\u00e9 opacidad.<\/strong> El libro cuestiona esas formas de contar o analizar el cine que ponen en el centro la figura del autor, como si todo el sentido de una obra viniera de su biograf\u00eda, su intenci\u00f3n o su firma. <strong>El cine permite una apertura tan abismal, incontrolada, especulativa e imaginal como lo es un espacio para una pol\u00edtica sin rostro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<br>Finalmente, a mi parecer, <strong>el aspecto revolucionario de esta apuesta de lectura de pr\u00e1cticas cinematogr\u00e1ficas situadas, es que el anonimato aparece como disidencia y fuga. \u00a0M\u00e1s que una simple retirada de lo visible, el anonimato se presenta en el libro como una forma de disidencia activa.<\/strong> <strong>En contextos marcados por la vigilancia, el marketing del yo y la compulsi\u00f3n a la transparencia, lo an\u00f3nimo no es pasividad sino fuga estrat\u00e9gica. Hay ah\u00ed una apuesta por modos de subjetividad que reh\u00fayen la captura, sin dejar de actuar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo an\u00f3nimo se presenta como rechazo a la biopol\u00edtica de la transparencia. La \u201cbiopol\u00edtica de la transparencia\u201d es el r\u00e9gimen que nos exige mostrarnos para existir (y controlar), y lo an\u00f3nimo es una forma de decir: no me muestro como t\u00fa esperas, no me capturas, no me nombras. Ah\u00ed donde ese no me nombras, se da la fuga, ese intersticio en donde la posibilidad se vuelve irrepresentable en tanto corte inm\u00f3vil. Puras im\u00e1genes que pasan de lo virtual a lo actual en un movimiento simult\u00e1neo que no responde a dispositivos identitarios, sino a narrativas intempestivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte de esta disidencia es que el anonimato es, a la vez, pol\u00edtica de la multiplicidad. No hay un solo sujeto, ni una sola voz. Al elegir el anonimato, una obra (o un colectivo) se aleja de la l\u00f3gica del \u201cyo\u201d individual, del testimonio \u00fanico, del relato cerrado, y abre la posibilidad a una voz m\u00faltiple, coral, inestable. Es decir, lo que se dice ya no pertenece a un individuo identificable, lo que se muestra puede tener mil rostros o ninguno, y el sentido se construye entre muchos, o incluso se dispersa. Lo an\u00f3nimo permite que hablen los muchos. Al no firmar, no atribuirse, no delimitar, se permite que otros se reconozcan, que se apropien, que contin\u00faen, como pasa con los manifiestos colectivos, el cine militante sin cr\u00e9ditos personales, y las pr\u00e1cticas art\u00edsticas donde lo importante no es qui\u00e9n, sino qu\u00e9 y c\u00f3mo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 quiero hablar y rese\u00f1ar este texto? porque en todo lo planteado por Rudy aparece una pol\u00edtica <strong>de la multiplicidad.<\/strong>\u00a0 No es solo est\u00e9tica o m\u00e9todo, sino <strong>una apuesta pol\u00edtica:<\/strong> romper con la l\u00f3gica del \u201cuno\u201d (un autor, un h\u00e9roe, una v\u00edctima, un m\u00e1rtir) y abrirse a lo com\u00fan, lo compartido, lo no centralizado. En vez de representar una identidad, se encarna una posibilidad de muchas.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, recomiendo no s\u00f3lo la lectura de este texto, por las tesis que he logrado esclarecer de manera m\u00e1s detallada, sino porque tiene l\u00edneas de lectura que permiten resignificar el quehacer cinematogr\u00e1fico, a la vez que cuestionar distintos reg\u00edmenes perceptuales que, inconscientemente, reproducimos y que abren el espacio a verticalidades e in-visibilidades que, desde la apuesta de Rudy, pueden escapar de dicha censura.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"398\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/978956614324.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17744\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rudy hace un ejercicio subversivo, al se\u00f1alar que la potencia pol\u00edtica del anonimato es una forma de resistencia y des-identificaci\u00f3n en contextos de vigilancia, espectacularizaci\u00f3n y control identitario. 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