{"id":17941,"date":"2025-05-27T20:53:32","date_gmt":"2025-05-27T20:53:32","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=17941"},"modified":"2025-06-06T20:59:31","modified_gmt":"2025-06-06T20:59:31","slug":"no-me-dejes-de-querer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/05\/27\/no-me-dejes-de-querer\/","title":{"rendered":"No me dejes de querer"},"content":{"rendered":"\n<p>En tiempos en los que el cinismo y el s\u00ed mismo parecieran insondables fuentes de inspiraci\u00f3n para la creaci\u00f3n art\u00edstica, <em>La zona pastel<\/em> (2025) nos recuerda que el desacato a la norma suele ser, sobre todo, una cuesti\u00f3n de forma. El libro de Jos\u00e9 Guerra y Bryan Bachman es m\u00e1s bien un \u201cbestiario\u201d, un \u201calmanaque\u201d, una \u201cesquela\u201d. O tambi\u00e9n un artefacto sobre artefactos; est\u00e1 hecho con arte y tanto el libro como las vidas narradas son hechos de arte, si nos remitimos a la etimolog\u00eda misma de \u2018artefacto\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La zona pastel<\/em> es un texto habitado por un deseo contracultural, un deseo de escritura, de creaci\u00f3n, de utop\u00eda y de comunidad, que disiente no tan solo de la norma del g\u00e9nero, sea esta sexual o literaria, sino tambi\u00e9n de la rigidez de las siglas que firman y se afirman . Al decir de N\u00e9stor Perlongher, este libro evita los \u201ccauces asfaltados del remolino de los afectos\u201d, aquellos con los que la diversidad sexual se amans\u00f3 y se volvi\u00f3 un inteligible segmento de consumo; transitando por cauces de narrativas \u00e9picas individuales y confesionarias, afines a la cultura dominante, pero que ahora se distinguen por ser un asfaltado camino con piedrecillas rosa fl\u00faor, un asfalto brillante, histri\u00f3nico, autorreferente. Porque as\u00ed nos han dicho que debemos ser los y las maricas para tener su \u00e9xito. Y podemos serlo, pero en la imposici\u00f3n, en la irreverencia compulsiva y en los contornos claros no hay subversi\u00f3n, y menos placer. Lo pastel, en cambio, apela a lo pastoso, lo suave, por tanto, a otras formas de existir y dar existencia, de ir y venir; de intervenir en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una innegable destreza art\u00edstica, literaria y visual, el libro elabora lo que ha sido una pol\u00edtica consistente de diversos grupos de activistas de las disidencias sexuales: la cr\u00edtica a las identidades fijas -una cr\u00edtica profundamente colectiva; creativa, horizontal e intergeneracional-. Pienso, por ejemplo, en el Lab del Orgullo y su libro <em>Propuesta para la experimentaci\u00f3n colectiva con la identidad<\/em>, en el que reivindican un arte sexo-disidente comprometido que: \u201clejos de ser un simple registro de actividades\u2026 busca motivarte a la acci\u00f3n art\u00edstica\u201d. Guerra y Bachmann demuestran ese compromiso con la acci\u00f3n art\u00edstica mediante un pacto de lectura no jer\u00e1rquico. Usualmente, la figura del genio creativo, tan cara a la cr\u00edtica y el mercado, suele someter al lector a un consumo pasivo (menos pasivos en la lectura, m\u00e1s pasivos en la cama, deber\u00eda ser siempre la consigna) y suele encubrir la procedencia de la diversidad de voces (realmente existentes, que fueron tramadas ficcionalmente en la escritura). Por lo mismo, me resultar\u00e1 valioso destacar, siguiendo los t\u00e9rminos de la escritora Cristina Rivera Garza, la po\u00e9tica y est\u00e9tica de la desapropiaci\u00f3n que este texto despliega.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La zona pastel<\/em>&nbsp;(ed. Palabra, 2024) nos remite a lo que pareciera ser una sola vida, con una primera persona que prescinde tanto de nombre propio como de definiciones identitarias, por lo que se torna m\u00faltiple, comunitaria. Una voz narrativa at\u00edpica y ut\u00f3pica, que desea hacer de lo que fue \u201cla esquina de los castigados\u201d un \u201ccampo de juegos para rehabitar el presente\u201d. Nos hacemos c\u00f3mplices de voces infantiles que se escabullen entre vigilancias, que buscan en espacios y objetos altamente normativos \u201clugares donde jugar a esconderse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los relatos tienen una factura narrativa en la que predomina el indicio por sobre la afirmaci\u00f3n y los objetos por sobre el sujeto. El trabajo textual y visual logra componer, a modo de recuerdo (fragmentos, impresiones), experiencias en las que prevalece el deseo y la fijaci\u00f3n por ciertos objetos. Al jugar, pero sobre todo al desear, nos dice&nbsp; <em>La zona pastel<\/em>, los ni\u00f1os dejan de ser un objeto de las prescripciones sociales que les han hecho perder mucho \u201cdefendiendo necias voluntades \/ ajenas\u201d. El deseo indisciplinado activa una serie de reacciones de sujetos que les enrostran lo que ellos, los adultos, entienden como: &nbsp;\u201cerrores que contradec\u00edan la venenosa pureza con la que supuestamente carg\u00e1bamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribe Eugenia Prado Bassi, en su novela <em>Objetos del silencio<\/em> (2007): \u00abSospechas de cuerpos adultos \/ miradas insidiosas apuntan \/ sobre los peque\u00f1os, sutiles, y menos \/ aterradores objetos\u201d.&nbsp; El objeto aterrador, en <em>La zona pastel<\/em>, no ser\u00e1 tan solo el ni\u00f1o que deja ominosamente de ser objeto puro, sino otros objetos cotidianos que participan c\u00f3mplices, en las micro-rebeliones solitarias. Por ejemplo, un vhs con grabaciones de Sakura Card Captor que el narrador ve a escondidas de su madre, con ayuda contrabandista de su hermana, por las ma\u00f1anas, con el vol\u00famen en 1. En los t\u00e9rminos de Sara Ahmed, por ejemplo, podremos interpretar estas micro rebeliones como colisiones de dos proyectos de felicidad, de dos orientaciones hacia objetos antag\u00f3nicos: la familia, y su herencia, como objeto de los padres; y los objetos desviados (como los tacos de la t\u00eda, los polerones, la cocinilla); indicios de infelicidad para los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed se desprende una disyuntiva en la lectura: \u00bfestamos frente a una sucesi\u00f3n de doce relatos breves, independientes entre ellos? \u00bfO, en cambio, frente a lo que podr\u00eda ser una eventual novela, un todo fragmentado de evocaciones, cuya columna es un difuminado narrador en primera persona que \u201cespera cambiar su piel por plumas, perlas o escamas\u201d? Quiero enfatizar este aspecto de estilo, en todos los planos predomina el indicio sobre la afirmaci\u00f3n, la apertura por sobre la clausura.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el volumen concluye (termina, cierra) con dos cap\u00edtulos llamados: \u201cNota metodol\u00f3gica\u201d y \u201cAgradecimientos\u201d, que sit\u00faan al libro en el \u00e1mbito testimonial, y como una obra de investigaci\u00f3n-acci\u00f3n. Este procedimiento de reconocer a los sujetos fuentes es caracter\u00edstico de las escrituras desapropiadas y en este caso explica como \u201cel registro de las conversaciones fue transcrito y posteriormente codificado\u201d. Afortunadamente, aquella \u201ccodificaci\u00f3n\u201d queda tambi\u00e9n sugerida y no del todo explicitada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, esta voz co-autoral que se aproxima al testimonio es central. Podr\u00edamos asumir que los cap\u00edtulos que abren y cierran el \u201cManifiesto\u201d y \u201cEp\u00edlogo\u201d son aquellos en los que Guerra y Bachmann firman y afirman n\u00edtidamente la primera persona, pero tampoco es el caso. El gesto no deja de ser bello, sobre todo por la tendencia a autorreferencial y apropiacionista en los discursos de memoria. As\u00ed, la voz de los autores mismos se torna difusa incluso en estos dos cap\u00edtulos mencionados, pues cuando sugieren un \u201cnosotros\u201d y un \u201cyo\u201d, respectivamente, dicen, m\u00e1s bien, soy legi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo del libro, tal como se\u00f1alan los autores, funciona como una resignificaci\u00f3n del escondite que deviene trinchera, de la potencialidad creativa que deviene pr\u00e1ctica liberadora, del miedo que deviene utop\u00eda. El t\u00edtulo apunta precisamente a eso, como nos inst\u00f3 la escritora Audre Lorde: \u201cda nombre a lo que no tiene para poder pensarlo\u201d. La zona pastel, en sus palabras, es una zona, y al mismo tiempo una b\u00fasqueda siempre creativa, provisional, de \u201cuna gama de tonalidades sutiles\u201d donde se encuentran \u201clas herramientas con las que construiremos nuestro mundo\u201d. El protagonismo de la infancia podr\u00eda leerse como un cuestionamiento a los discursos conservadores que despojan de palabra y autodeterminaci\u00f3n a los ni\u00f1os. Establece el manifiesto: \u201cEntendimos que pod\u00edamos tomar lo permitido para enredarlo y as\u00ed, sin despertar sospechas, invertimos la orden para lograr escondernos a plena vista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La inversi\u00f3n de la orden, que interpela, y la inversi\u00f3n del orden, que vigila, ser\u00e1n entonces los ejes de estos microrrelatos que indagan en un cotidiano, protagonizados por infancias rebosantes de una curiosidad y un&nbsp; amor que es percibido como amenaza. Como sucede en \u201cCocinilla\u201d, en las que se contrapone la profunda introspecci\u00f3n del narrador, quien desea cocinar sopaipillas para su familia, con una parca madre que no vio, o no quiso ver, el deseo que nosotros le\u00edmos. O tambi\u00e9n en \u201cDisfraz\u201d, que parte con la siguiente premisa: \u201cEn la casa del hermano mayor de mi mam\u00e1 no hab\u00edan juguetes; pero tampoco las reglas de mis pap\u00e1s\u201d. La casa del t\u00edo ser\u00e1 una de las zonas donde el narrador podr\u00e1 sentirse libre e imitar a las cantantes de la televisi\u00f3n, jugar, travestirse, finalmente, esconderse.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Guerra y Bryan Bachmann logran elaborar una memoria colectiva a trav\u00e9s de retazos de textos e im\u00e1genes. La visualidad, por supuesto, no se encuentra subordinada al texto sino es una parte integral de esta est\u00e9tica pastel, de la materialidad y la difuminaci\u00f3n. Desde la cuidadosa factura del objeto libro, hasta un discurso de colores que escenifica la idea binaria de norma de g\u00e9nero impugnada al inicio del libro:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos&nbsp; arrogantes v\u00e9rtices opuestos que forman la materia y dan orden al universo se sent\u00edan seguros, M\u00e1s fr\u00e1giles de lo que les gustar\u00eda, mantuvieron su f\u00e9rrea convicci\u00f3n por siglos, lavando de nuestras memorias cualquier otra alternativa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El par azul\/rosa, visualmente, muestra las limitaciones de la norma, de aquellos \u201carrogantes v\u00e9rtices opuestos\u201d cuya materializaci\u00f3n m\u00e1s palpable y reduccionista son estos dos colores saturados gen\u00e9rico-sexualmente y cuya oposici\u00f3n no es crom\u00e1tica, sino cultural. En su materialidad, las p\u00e1ginas con im\u00e1genes de texturas y objetos permiten encubrir la letra, obstruir su lectura y explicitar la mediaci\u00f3n sensible que los objetos y los afectos hacen del relato que leemos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiero cerrar este breve texto, destacando la densidad formal y la textura de <em>La zona pastel<\/em>. Ah\u00ed reside su est\u00e9tica pastel y aquella desapropiaci\u00f3n que caracteriza su trazo; y en ese sentido su contraculturalidad tambi\u00e9n. Aqu\u00ed leo una elaboraci\u00f3n art\u00edstica bullente de comunidad, deseo, utop\u00eda. Son las formas art\u00edsticas, precisamente, las que permiten sostener que <em>La <\/em>z<em>ona pastel<\/em> tambi\u00e9n es un libro te\u00f3rico sobre la identidad, pues Guerra y Bachmann difuminan, tambi\u00e9n, los l\u00edmites entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica art\u00edstica. As\u00ed, tal como reivindica Bell Hooks, la teor\u00eda tambi\u00e9n puede llegar a ser un lugar de sanaci\u00f3n y liberaci\u00f3n como lo es esta zona pastel.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La zona pastel (ed. Palabra, 2024)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"612\" height=\"851\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/WhatsApp-Image-2025-05-22-at-11.49.16-PM.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17942\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo del libro, tal como se\u00f1alan los autores, funciona como una resignificaci\u00f3n del escondite que deviene trinchera, de la potencialidad creativa.<\/p>\n","protected":false},"author":461,"featured_media":17942,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[3866,3867,3868,3869,757,3648],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-17941","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","tag-bryan-bachmann","tag-editorial-palabra","tag-jose-guerra","tag-la-zona-pastel","tag-resena","tag-tomas-mandiola"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17941","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/461"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17941"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17941\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17943,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17941\/revisions\/17943"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17941"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=17941"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=17941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}