{"id":1832,"date":"2016-05-18T04:14:11","date_gmt":"2016-05-18T04:14:11","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=1832"},"modified":"2017-10-02T04:21:28","modified_gmt":"2017-10-02T04:21:28","slug":"editorial-la-historia-se-repite-dos-veces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/05\/18\/editorial-la-historia-se-repite-dos-veces\/","title":{"rendered":"Editorial: La historia se repite dos veces"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por La Raza<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Mucho tiempo despu\u00e9s de muertas, como las estrellas, las luces cat\u00f3dicas siguen transmitiendo su esmirriado brillo. Esa presencia del pasado, en ocasiones, colisiona con estr\u00e9pito contra el presente. Tal como sucede en estos d\u00edas, en que la \u201ctelevisi\u00f3n abierta\u201d (ir\u00f3nico adjetivo, teniendo en cuenta su consuetudinaria cerraz\u00f3n) transmite una teleserie que se ambienta en Chilo\u00e9 y que tiene a la industria salmonera como centro aglutinante de su trama.\u00a0<em>La Fiera,\u00a0<\/em>fue una adaptaci\u00f3n libre, y m\u00e1s que libre, de la <em>Fierecilla domada<\/em> de Shakespeare, que debut\u00f3 en TVN por all\u00e1 por el 99 del siglo pasado. La actriz Claudia di Girolamo estuvo a cargo del papel protag\u00f3nico. Su personaje, Catalina, era la solitaria y hura\u00f1a gerente de una planta de cultivo acu\u00edcola. Uno de sus rasgos m\u00e1s notorios era su abundante melena pelirroja que, sin ser doctor en semi\u00f3tica, pod\u00eda interpretarse como la expresi\u00f3n f\u00edsica de su car\u00e1cter agreste. Este detalle, el color incandescente de su pelo, ensortijado y siempre suelto, pareciera hacer alusi\u00f3n al de la carne colorada de los salmones. Son los a\u00f1os del llamado oro rojo, y la presencia de los capitales extranjeros en la regi\u00f3n es vista como se\u00f1al inequ\u00edvoca de progreso. Dominar el coraz\u00f3n salvaje de la hero\u00edna es, ahora lo comprendemos con claridad, controlar una producci\u00f3n extractivista vol\u00e1til y desastrosa. Ese papel, que en la ficci\u00f3n desempe\u00f1a Mart\u00edn Echaurren -interpretado por Francisco Reyes (las anquilosadas f\u00f3rmulas de la Concertaci\u00f3n poseen un curioso paralelo con aquellas que determinan las parejas televisivas durante los noventa)- en la realidad fue asumido por el Estado. Exenciones tributarias, subsidios permanentes, fiscalizaciones blandas, o pactadas de ante mano; no existi\u00f3 mimo que el gobierno no estuviese dispuesto a hacer para cortejar a la empresa privada. Afuera de este tormentoso idilio, los chilotes y su precioso paisaje, eran meticulosamente esquilmados. El \u201c\u00e1rea dram\u00e1tica\u201d que circunscribi\u00f3 esta voraz relaci\u00f3n, abarc\u00f3 un per\u00edmetro que se extendi\u00f3 de forma pausada pero irrefrenable hasta nuestros d\u00edas. Pareciera que en estos tiempos que corren, el viejo apotegma de Marx se invierte de manera dr\u00e1stica:\u00a0<em>la historia se repite dos veces, primero como comedia, luego como tragedia.<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Mayo -el mes del Marx- desata pleamares, alberga ululantes oleajes y una que otra recogida de sucia espuma. La vigencia del fil\u00f3sofo alem\u00e1n nos apremia a observar las contradicciones que impone el modelo econ\u00f3mico neoliberal a la luz de un materialismo hist\u00f3rico capaz de ofrecer su quilla -tambi\u00e9n de factura latinoamericana- para navegar entre los sargazos actuales.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Otra marejada inminente es la que se aproxima a\u00f1o tras a\u00f1o, con el advenimiento del discurso del 21 de mayo. Preludiado por los actos cada d\u00eda m\u00e1s deslavados que rememoran la gesta de los h\u00e9roes navales, esa especie de minuto feliz en que el Estado transforma el congreso en un caf\u00e9 con piernas de mala reputaci\u00f3n para mostrarles las tetas al empresariado y juntos gritar: \u00a1viva Chile! Resulta infumable. Y, sin embargo, sus directrices pol\u00edtico econ\u00f3micas sin br\u00fajula forman parte de la carta de navegaci\u00f3n de esta nueva editorial.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Por lo pronto en <em>La Raza C\u00f3mica<\/em> consideramos tan predecible su recursividad c\u00edclica, que nos atrevemos a jugar al or\u00e1culo con las principales escenas de la cuenta p\u00fablica anual: vemos onanismo colectivo, invocaciones republicanas aparejadas de suaves golpes en el pecho; vemos buches con palabras como: \u201ctradici\u00f3n\u201d, \u201csoberan\u00eda\u201d, \u201cgobernabilidad\u201d; improductivos debates sobre el porcentaje preciso de promesas cumplidas y muchas, muchas posiciones mediocres. Vemos, c\u00f3mo no, la incontinente veta histri\u00f3nica de la clase pol\u00edtica: lecturas dramatizadas acerca del orden y el progreso del feudo, mientras las c\u00e1maras de televisi\u00f3n encuadran las hordas de orcos intentando romper los muros de la fortaleza. En fin, discurso que adivinamos, sin coartadas esot\u00e9ricas, impostado y de escaza reflexi\u00f3n, cuyas p\u00e1ginas hablar\u00e1n poco de los derechos de los trabajadores y harto de sus deberes con la estabilidad econ\u00f3mica del pa\u00eds. Nada de mar para Bolivia. Mucho de desastre natural y nada de la explotaci\u00f3n humana y ambiental absoluta a la que fue sometida la comunidad chilota por d\u00e9cadas. Nada sobre el trabajo y la organizaci\u00f3n sindical en el capitalismo salvaje, menos de reivindicar el trabajo y el tiempo libre.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">No nos enga\u00f1emos; nos quieren vender la pesc\u00e1. Como esa otra merluza, p\u00fatrida y bizca, llamada proceso constituyente, que nos quieren hacer pasar por fino congrio rosado. Y ya ni hablemos de la ley de pesca. Todas estas espinas atragantadas en el pescuezo, quisi\u00e9semos exorcizarlas mediante reflexiones profundas, cotidianas, inspiradas, y submarinas.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En ese contexto, <em>La Raza C\u00f3mica<\/em> tira el anzuelo (y abre una cerveza) en b\u00fasqueda de ensayos, columnas, cr\u00f3nicas y otros textos in\u00e9ditos que aporten al an\u00e1lisis cr\u00edtico de los trabajadores de la cultura sobre los procesos pol\u00edticos de Chile y Latinoam\u00e9rica, sobre todo de aquellos donde los pueblos postergados se ven en la inc\u00f3moda y compleja situaci\u00f3n de resistir procesos err\u00f3neamente dirigidos y cuyas debacles nos exigen solidaridad de clase y reflexi\u00f3n de todo tipo, menos complaciente.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Los invitamos a bucear por las t\u00f3xicas aguas de nuestra aciaga condici\u00f3n para arponear en el fondo mar\u00edtimo al menos uno de los m\u00faltiples tent\u00e1culos del capital.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por La Raza \/ No nos enga\u00f1emos; nos quieren vender la pesc\u00e1. 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