{"id":18649,"date":"2025-08-21T01:17:35","date_gmt":"2025-08-21T01:17:35","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=18649"},"modified":"2025-08-27T11:18:11","modified_gmt":"2025-08-27T11:18:11","slug":"aventuras-y-viajes-por-mariategui-una-lectura-de-revolucion-y-deseo-las-travesias-vitales-de-magda-portal-y-blanca-luz-brum-de-maria-pia-lopezi-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/08\/21\/aventuras-y-viajes-por-mariategui-una-lectura-de-revolucion-y-deseo-las-travesias-vitales-de-magda-portal-y-blanca-luz-brum-de-maria-pia-lopezi-parte-1\/","title":{"rendered":"Aventuras y viajes por mar(i\u00e1tegui). Una lectura de\u00a0Revoluci\u00f3n y deseo. Las traves\u00edas vitales de Magda Portal y Blanca Luz Brum, de Mar\u00eda P\u00eda L\u00f3pez[i] -parte 1-"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/90AF2428-EFFE-4026-8971-8CA7204AFE58#_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f3pez, Mar\u00eda Pia:&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo. Las traves\u00edas vitales de Magda Portal y Blanca Luz Brum<\/em>, Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile, 2024.<\/p>\n\n\n\n<p>Empecemos por una obviedad: la \u201cy\u201d que hace copular en el t\u00edtulo a esas dos palabras ausentadas de nuestras lenguas pol\u00edticas cotidianas puede leerse al menos de dos modos distintos, aunque conectados. Se puede leer como la&nbsp;<em>revoluci\u00f3n del deseo<\/em>, en un sentido m\u00e1s cercano al de ciertos feminismos en los que L\u00f3pez quiere intervenir, y se puede leer, tambi\u00e9n, como el&nbsp;<em>deseo de revoluci\u00f3n<\/em>, esto es, como una&nbsp;<em>invitaci\u00f3n al descubrimiento<\/em>&nbsp;de imaginaciones nuevas \u2013pero no&nbsp;<em>absolutamente<\/em>&nbsp;nuevas\u2013 que nos den&nbsp;<em>cuartos propios<\/em>&nbsp;para enfrentar a un presente que, vivido como puro presentismo \u2013otra&nbsp;<em>no novedad<\/em>&nbsp;de la historia reciente: hace poco m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y la posterior desintegraci\u00f3n del bloque sovi\u00e9tico puso a la orden del d\u00eda la idea del fin de la historia, de las ideolog\u00edas, del Estado-naci\u00f3n, del sujeto y de varios etc\u00e9teras m\u00e1s que parec\u00edan colocarnos de modo definitivo en las puertas de una de nuestras peores pesadillas: la del presente perpetuo\u2013, un presente que, vivido como puro presentismo, dec\u00edamos, parece haber despojado a nuestras vidas de cualquier atisbo de cambio y transformaci\u00f3n. Es contra ese tiempo-hoy, como una apuesta por el \u201cfin del fin\u201d, que L\u00f3pez se aventura en las&nbsp;<em>traves\u00edas vitales<\/em>&nbsp;de la peruana Magda Portal y de la uruguaya Blanca Luz Brum.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>*****<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero es este libro una indagaci\u00f3n sobre esos dos nombres propios? Sigamos con una provocaci\u00f3n, que no por m\u00f3dica es menos eficaz: no es este un libro ni sobre Portal ni sobre Brum, sino sobre ese otro nombre que insiste en la biograf\u00eda de L\u00f3pez: el de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui. Quiz\u00e1 pueda decirse mejor: es este un libro sobre los distintos modos en que esas dos vidas \u2013agreguemos entonces: esas tres vidas\u2013 vibran alrededor de la de Mari\u00e1tegui, sea de manera entrelazada, sea por acercamiento o separaci\u00f3n, sea por negaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las incursiones mariateguianas de L\u00f3pez son muchas, demasiadas. Mentemos, solo para tomar carrera, una: su libro&nbsp;<em>Jos\u00e9 Carlos<\/em>&nbsp;<em>Mari\u00e1tegui. Lo propio de un nombre<\/em>. El comienzo no puede ser m\u00e1s estimulante: \u201c\u00bfC\u00f3mo nos convertimos en lectores de una obra? \u00bfPor qu\u00e9 algunas nos retienen a su lado con insistencia?\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>. El intento de respuesta viene con una an\u00e9cdota. Cuenta L\u00f3pez que una vez, seguramente cuando promediaba la d\u00e9cada de los noventas, David Vi\u00f1as le dijo \u201cMari\u00e1tegui est\u00e1 en la superficie, f\u00edjate, vieja\u201d, y que ser\u00eda bueno que se dedique a investigar las relaciones del peruano con el mundo cultural y pol\u00edtico de la Buenos Aires de los a\u00f1os veinte. Fue as\u00ed que con Guillermo Korn, el otro destinatario de esa llamada, publicaron, en 1997, un folleto-libro al que llamaron&nbsp;<em>Mari\u00e1tegui: entre<\/em>&nbsp;<em>Victoria<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Claridad<\/em>.&nbsp;<em>Claridad<\/em>&nbsp;refer\u00eda a la revista \u201cvocera de la \u2018literatura social\u2019 y del ensayo pol\u00edtico latinoamericano\u201d que en la editorial del mismo nombre dirig\u00eda el espa\u00f1ol Antonio Zamora y&nbsp;<em>Victoria<\/em>, a Ocampo. En 1929, en un Per\u00fa que lo asfixiaba en lo pol\u00edtico y lo sitiaba en lo econ\u00f3mico, Mari\u00e1tegui hab\u00eda comenzado a proyectar una vida en Buenos Aires, ciudad en la que crey\u00f3 que pod\u00eda relanzar&nbsp;<em>Amauta<\/em>&nbsp;y publicar una nueva revista de car\u00e1cter continental, bajo el t\u00edtulo de&nbsp;<em>Nuestra Am\u00e9rica&nbsp;<\/em>y con direcci\u00f3n de Victoria Ocampo. Samuel Glusberg ser\u00eda el editor y Waldo Frank tendr\u00eda un rol central como promotor y colaborador. La cosa es que en abril de 1930 Mari\u00e1tegui muri\u00f3, en septiembre Uriburu dio un golpe de Estado en Argentina,&nbsp;<em>Amauta<\/em>&nbsp;no se relanz\u00f3 y&nbsp;<em>Nuestra Am\u00e9rica<\/em>&nbsp;nunca apareci\u00f3. En su lugar, Ocampo prefiri\u00f3 fundar&nbsp;<em>Sur<\/em>, cuyo primer n\u00famero apareci\u00f3 en el verano argentino de 1931.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 el mundo revisteril sea uno de los tantos hilos que cuece el nombre de Mari\u00e1tegui con el de L\u00f3pez \u2013el cap\u00edtulo 3 de&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;se titula \u201cLas revistas: en busca de una expresi\u00f3n americana\u201d\u2013. Ambos lo imaginaron como ese espacio cultural en el que se tejen redes y v\u00ednculos, donde se interviene pol\u00edticamente, se confabula, se complota. Mari\u00e1tegui hasta hab\u00eda disuelto la dicotom\u00eda de si las revistas conforman grupos o son los grupos los que fundan revistas, para afirmar que su&nbsp;<em>Amauta<\/em>&nbsp;representaba \u201cun movimiento, un esp\u00edritu\u201d. Pero no solo hab\u00eda creado esa c\u00e9lebre revista y so\u00f1ado con&nbsp;<em>Nuestra Am\u00e9rica<\/em>: tambi\u00e9n le hab\u00eda dado vida a&nbsp;<em>Labor<\/em>. L\u00f3pez, por su parte, activ\u00f3 en&nbsp;<em>El Ojo Mocho<\/em>, imprescindible empresa cultural que en los a\u00f1os noventas animaron Horacio Gonz\u00e1lez y Eduardo Rinesi, y fund\u00f3, en el ocaso de esa d\u00e9cada, otra revista de clar\u00edsima inspiraci\u00f3n mariateguiana:&nbsp;<em>La escena contempor\u00e1nea<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn2\"><sup><strong>[ii]<\/strong><\/sup><\/a><\/em>. El nombre era tomado del primero de los dos libros que Mari\u00e1tegui hab\u00eda publicado en vida. El segundo fue&nbsp;<em>Siete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante ver c\u00f3mo la frustrada relaci\u00f3n de Mari\u00e1tegui con Buenos Aires sintomatiz\u00f3 en&nbsp;<em>Siete ensayos\u2026<\/em>. Es que su fama no fue suficiente como para evitar que nuestra ciudad trate al libro de un modo distinto del que trat\u00f3 a su rio: d\u00e1ndole la espalda. El propio Per\u00fa, que no cesaba en sus esforzados esfuerzos por olvidarlo r\u00e1pidamente, fue m\u00e1s indulgente: entre 1930 y 1955 la reedit\u00f3 en tres oportunidades. Much\u00edsimas m\u00e1s vinieron en las d\u00e9cadas siguientes. Lo mismo sucedi\u00f3 en el resto del continente: la primera edici\u00f3n no peruana apareci\u00f3 en 1955 en Chile y la segunda, ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, en Cuba, de la mano de la editorial de Casa de las Am\u00e9ricas. Hubo una publicaci\u00f3n mexicana en 1969, una uruguaya en 1970, una brasile\u00f1a en 1975 y una venezolana en 1979, la de la Biblioteca Ayacucho, que dirig\u00eda el uruguayo \u00c1ngel Rama, y que incluy\u00f3 un c\u00e9lebre pr\u00f3logo de An\u00edbal Quijano. El resto del mundo prefiri\u00f3 el camino latinoamericano por sobre el argentino: una publicaci\u00f3n rusa vio la luz en 1963, una francesa en 1968, una estadounidense en 1971, una italiana en 1972, una espa\u00f1ola en 1976, una h\u00fangara en 1977 y una alemana, una japonesa y una china al a\u00f1o siguiente, cuando se cumpl\u00eda el cincuenta aniversario de su primera edici\u00f3n. No deja de llamar la atenci\u00f3n que a pesar del inter\u00e9s que su figura hab\u00eda provocado en intelectuales marxistas como Jos\u00e9 Aric\u00f3 y Oscar Ter\u00e1n, quienes promovieron la difusi\u00f3n de su obra durante su exilio en M\u00e9xico hacia finales de los a\u00f1os setentas y comienzos de los ochentas, el circuito editorial argentino haya acudido a la cita m\u00e1s bien tarde. Ocurri\u00f3 en el a\u00f1o 2004, cuando la colecci\u00f3n \u201cNovecento\u201d que dirig\u00eda Rinesi en la editorial Gorla dio a conocer la primera edici\u00f3n argentina. Ven\u00eda con un estudio preliminar titulado \u201cMari\u00e1tegui: apolog\u00eda de la aventura\u201d. \u00bfQui\u00e9n lo firmaba? Mar\u00eda Pia L\u00f3pez<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, y atenta justamente a los modos en los que Aric\u00f3 y Ter\u00e1n hab\u00edan le\u00eddo al peruano, public\u00f3, en 2008 en la revista&nbsp;<em>Pampa<\/em>, \u201cJos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui Un marxismo para Am\u00e9rica Latina\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero por qu\u00e9 Mari\u00e1tegui insiste en la&nbsp;<em>traves\u00eda<\/em>&nbsp;lopeziana? L\u00f3pez le pregunt\u00f3 a Ter\u00e1n por qu\u00e9 insist\u00eda en la suya y Ter\u00e1n le dijo que era porque se sent\u00eda identificado vitalmente. Quiz\u00e1 no haya otra respuesta que la personal, siempre que lo personal sea le\u00eddo menos como invocaci\u00f3n de un&nbsp;<em>yo singular\u00edsimo<\/em>&nbsp;que como una construcci\u00f3n que se hace con las bibliotecas que se tienen a mano, tramadas con la \u00e9poca con la que se dialoga y se interviene \u2013que nunca es&nbsp;<em>s\u00f3lo<\/em>&nbsp;la suya, porque toda \u00e9poca siempre est\u00e1 en dialogo con las que la preceden\u2013. La de L\u00f3pez es otra: vuelve a Mari\u00e1tegui porque se siente \u201cusuaria de un legado\u201d. Del de Mari\u00e1tegui y sus textos, pero tambi\u00e9n del de sus lectores y lectoras. Si es as\u00ed, el viaje por su obra siempre puede renovarse. L\u00f3pez lo metaforiz\u00f3 con la figura de un cubilete que al moverse puede arrojar \u201cla cifra de la fortuna\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>. Pero fortuna no debe leerse como la de quien se encuentra por fin con la respuesta a un problema, sino como la apertura de una pregunta que puede ser capaz de iluminar formas nuevas de leer el pasado y el presente.&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;aparece entonces cuando esos inquietos cubiletes dejan fuera el dado de Ocampo para sacar otros dos nombres poco explorados en estos confines: el de Portal y el de Brum.<\/p>\n\n\n\n<p>*****<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUsuaria de un legado\u201d. Esa formulaci\u00f3n hace de&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;un libro sobre el&nbsp;<em>anacronismo<\/em>. Vale decir: una apuesta por la vitalidad de lecturas en principio inactuales y una defensa del des-tiempo y del contra-tiempo como un modo de leer la \u00e9poca en la que se est\u00e1. Con una palabra en el centro: revoluci\u00f3n. En 2024, y tambi\u00e9n revisitando las viejas escenograf\u00edas peruanas, el querido Javier Tr\u00edmboli volvi\u00f3 sobre la figura de Alberto Flores Galindo<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>. Lo hizo a la manera de los esgrimistas, aplic\u00e1ndole a los \u201chistoriadores historicistas\u201d una estocada en el coraz\u00f3n de su \u201cbestia negra\u201d, exponiendo as\u00ed su \u201cpecado mayor\u201d: el anacronismo. Tr\u00edmboli quiso leer al presente con la palabra revoluci\u00f3n. Diego Sztulwark<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>&nbsp;hizo notar que Tr\u00edmboli segu\u00eda el camino de Flores Galindo, que a su hora tambi\u00e9n la hab\u00eda invocado para defenderla cuando su presente quer\u00eda sac\u00e1rsela de encima, pretendiendo no tener con ella nada que ver. Eran los a\u00f1os de la transici\u00f3n a la democracia en Am\u00e9rica Latina, de la \u201ccrisis del marxismo\u201d y, en el Per\u00fa, de Sendero Luminoso. Flores Galindo, a su vez, retomaba de Mari\u00e1tegui el gesto de pelear contra su propia \u00e9poca: contra la Komintern, Mari\u00e1tegui hab\u00eda defendido la posibilidad de conjugar la revoluci\u00f3n con una realidad peruana le\u00edda bajo la mirada del ensayista. Y hab\u00eda perdido. Como perder\u00e1, igualmente, el otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el anacronismo en L\u00f3pez y en Tr\u00edmboli \u2013y en Flores Galindo y en Mari\u00e1tegui\u2013 no es ese que sancionan los \u201chistoriadores historicistas\u201d, esto es, ese intento por leer al pasado con los diccionarios de hoy, con palabras, conceptos e ideas que en ese tiempo no eran habladas acaso porque no eran pensadas, sino otro, de distinto talante: anacr\u00f3nico es tambi\u00e9n traer algo del pasado para transformar el presente. Pasado y presente se modifican rec\u00edprocamente. Si le cupiera al anacronismo de L\u00f3pez y Tr\u00edmboli el religioso mote de \u201cpecado mayor\u201d, ser\u00eda por su disposici\u00f3n de recuperar lo&nbsp;<em>demod\u00e9<\/em>, lo presuntamente inactual, lo fuera de tiempo. Por su apuesta por lo intempestivo. Por eso, cualquiera de los dos podr\u00eda parafrasear a Masotta y decir \u201cyo comet\u00ed un anacronismo\u201d: pens\u00e9 el presente con la palabra revoluci\u00f3n, y puedo hacerlo porque, al fin de cuentas, todo presente usa palabras cuyo tiempo no tolera o no acepta y que sin embargo est\u00e1n ah\u00ed, aunque m\u00e1s no sea como murmullo inquieto. Acaso ese sea el sentido inquietante del interrogante con que se abre&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>: \u201cLo que pas\u00f3, \u00bfqui\u00e9n lo conoce?\u201d (p. 11). Va de suyo: en absoluto significa esto sostener que no se pueda conocer. M\u00e1s bien, supone que el conocimiento es siempre una apuesta, una decisi\u00f3n, una traves\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiz\u00e1<\/em>&nbsp;los historiadores con los que pelea Tr\u00edmboli tengan raz\u00f3n en esa cr\u00edtica del anacronismo: qui\u00e9n hace eso, siempre desde la mirada del historiador, pierde el \u201ccontrol\u201d sobre el pasado \u2013la palabra, que no es nuestra, dice mucho\u2013. \u00bfPero qu\u00e9 pasa si esa operaci\u00f3n se realiza, digamos, con lenguaje literario? Ter\u00e1n sostuvo que \u201cla ficci\u00f3n puede ser mucho m\u00e1s estimulante para pensar una cultura que los trabajos espec\u00edficamente historiogr\u00e1ficos\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a>. Lo dec\u00eda a prop\u00f3sito de novelas como&nbsp;<em>La revoluci\u00f3n es un sue\u00f1o eterno<\/em>&nbsp;\u2013\u00bfde nuevo con la revoluci\u00f3n, che?\u2013, de Andr\u00e9s Rivera. Con ese inter\u00e9s podr\u00eda leerse&nbsp;<em>Las aventuras de la China Iron<\/em>, de Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, libro que vuelve, para transformar o reescribir, al&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>&nbsp;\u2013ese que hacia mediados de los a\u00f1os setentas Borges lament\u00f3 que se haya impuesto como libro cl\u00e1sico y fundacional argentino en lugar del&nbsp;<em>Facundo<\/em>: si hubiese sido al rev\u00e9s, cre\u00eda, la historia de nuestro pa\u00eds habr\u00eda sido otra, es decir, mejor\u2013. Cabez\u00f3n C\u00e1mara no solo reescribe en prosa al&nbsp;<em>Mart\u00edn Fierro&nbsp;<\/em>\u2013al libro y al gaucho, ac\u00e1 gay, y a su mujer, innombrada en el poema original, llamada ahora la \u201cChina Iron\u201d\u2013. Tambi\u00e9n reescribe el pasado, sus lenguajes, la vida en el desierto, las tolder\u00edas, los fortines, los viajes ingleses por nuestras pampas. Con el deseo como horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez hace lo propio, pero menos con los materiales de la ficci\u00f3n que con los del ensayo.&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;es un ensayo que quiere contar \u201cuna serie de cuentos que nos permitan asomarnos a la intensidad de una vida\u201d (p. 21). La idea de \u201ccuento\u201d ac\u00e1 no supone pensarlo como pura ficci\u00f3n. Ni tampoco a la ficci\u00f3n como mentira. Sino concebirla como algo que tiene su propia verdad, como algo que est\u00e1 en la realidad y que, por lo mismo, tiene tanta materialidad como la carne que se compra en la carnicer\u00eda. Porque el ensayo y el cuento tambi\u00e9n producen efectos materiales. En este caso, una \u201cmaterialidad americana\u201d sustentada en un trabajo de archivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que Cabez\u00f3n C\u00e1mara, el presente con el que L\u00f3pez dialoga es el de \u201cLa cuesti\u00f3n feminista\u201d \u2013t\u00edtulo del ante\u00faltimo cap\u00edtulo\u2013. Cuesti\u00f3n que le permite abrir los telones hasta entonces cerrados de la escenograf\u00eda latinoamericana de los a\u00f1os veinte y treinta \u2013aunque no solo: el libro se extiende por varias d\u00e9cadas m\u00e1s\u2013, dejando as\u00ed que ciertas actrices fundamentales retomen una escena que les hab\u00eda sido escamoteada por quienes cre\u00edan tener un \u201ccontrol\u201d sobre el pasado para tener al pasado bajo \u201ccontrol\u201d \u2013\u00bfse entiende ahora por qu\u00e9 hab\u00eda que usar esa palabra?\u2013. Ya no es solo Ocampo. Esos cuerpos que asomaban en&nbsp;<em>Mari\u00e1tegui: Entre Victoria y Claridad<\/em>&nbsp;o en \u201cRoad movie. Blanca Luz Brum: de Mari\u00e1tegui a Pinochet\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_edn8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a>pueden ahora ser vistos de otro modo. Como de otro modo puede ser visto el propio cuerpo. Porque el ensayo supone tambi\u00e9n que el cuerpo se enrede en una escritura. Pero esa jugada no implica, necesariamente, hacer de dos mujeres del siglo XX como Portal y Brum unas feministas del siglo XXI. L\u00f3pez no descontextualiza su pasado, aunque s\u00ed descontextualiza el presente al leerlo a destiempo con la palabra revoluci\u00f3n. Y es valiente, porque lo hace cuando nadie la pronuncia y cuando el futuro ha dejado de ser nuestro. Tal vez pueda decirse mejor: si el futuro dej\u00f3 de ser nuestro es porque la palabra revoluci\u00f3n no atina a ser dicha.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:67px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f3pez, Mar\u00eda Pia:&nbsp;<em>Jos\u00e9 Carlos<\/em>&nbsp;<em>Mari\u00e1tegui. Lo propio de un nombre<\/em>, Los Polvorines, ediciones UNGS, 2016, p. 15.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>&nbsp;Tambi\u00e9n animaban la revista&nbsp;Guillermo Korn, Fabio Wasserman, Diego Sztulwark, Ver\u00f3nica Gago y Javier Tr\u00edmboli. En el n\u00famero 2, de 1999, aparecieron dos textos de Mari\u00e1tegui: \u201cHeterodoxia de la tradici\u00f3n\u201d y \u201cNacionalismo y vanguardismo en la ideolog\u00eda pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f3pez, Mar\u00eda Pia: \u201cEstudio preliminar. Mari\u00e1tegui: apolog\u00eda de la aventura\u201d, en Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui:&nbsp;<em>Siete ensayos de interpretaci\u00f3n de la realidad peruana<\/em>, Buenos Aires, Gorla, 2004.&nbsp;Extrajimos el listado de publicaciones del&nbsp;<em>Archivo Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui<\/em>. El trabajo, que es realmente sensacional, curiosamente no consigna esta publicaci\u00f3n y refiere a una primera publicaci\u00f3n argentina del a\u00f1o 2005, de la editorial El Andariego. Puede consultarse ac\u00e1:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.mariategui.org\/siete-ensayos-90-anos\/ediciones-siete-ensayos\/\">https:\/\/www.mariategui.org\/siete-ensayos-90-anos\/ediciones-siete-ensayos\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:71px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f3pez, Mar\u00eda Pia:&nbsp;<em>Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui\u2026, op. cit.,&nbsp;<\/em>p. 16.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>&nbsp;Tr\u00edmboli, Javier:&nbsp;<em>Alberto Flores Galindo. La escritura de la historia<\/em>, Los Polvorines, Ediciones UNGS, 2024.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>&nbsp;Sztulwark, Diego: \u201cAnacronismo y agon\u00eda\u201d, en&nbsp;<em>El cohete a la luna<\/em>, 19 de mayo de 2024.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref7\"><sup>[vii]<\/sup><\/a>&nbsp;Ter\u00e1n, Oscar: \u201cFilosof\u00eda, historia y pol\u00edtica: un recorrido\u201d, en&nbsp;<em>De utop\u00edas, cat\u00e1strofes y esperanzas. Un camino intelectual<\/em>, Buenos Aires, Siglo XXI, p. 30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/2B488BAE-8FEC-49B2-8EE1-3B2428D98AA9#_ednref8\"><sup>[viii]<\/sup><\/a>&nbsp;L\u00f3pez, Mar\u00eda Pia:&nbsp;\u201cRoad movie. Blanca Luz Brum: de Mari\u00e1tegui a Pinochet\u201d, en&nbsp;<em>El Ojo Mocho<\/em>, N\u00famero 12\/13, primavera de 1998, pp. 74-77, Buenos Aires.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las incursiones mariateguianas de L\u00f3pez son muchas, demasiadas. Mentemos, solo para tomar carrera, una: su libro Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui. Lo propio de un nombre. El comienzo no puede ser m\u00e1s estimulante: \u201c\u00bfC\u00f3mo nos convertimos en lectores de una obra? \u00bfPor qu\u00e9 algunas nos retienen a su lado con insistencia?<\/p>\n","protected":false},"author":519,"featured_media":18666,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3897,16],"tags":[4011,4012,121,4010,37],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-18649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-la-ciudad-letrada","tag-blanca-luz-brum","tag-ediciones-universidad-catolica","tag-jose-carlos-mariategui","tag-magda-portal","tag-raza-comica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/519"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18649"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18649\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18720,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18649\/revisions\/18720"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18666"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18649"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=18649"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=18649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}