{"id":18710,"date":"2025-08-27T11:17:24","date_gmt":"2025-08-27T11:17:24","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=18710"},"modified":"2025-08-27T11:17:25","modified_gmt":"2025-08-27T11:17:25","slug":"aventuras-y-viajes-por-mariategui-una-lectura-de-revolucion-y-deseo-las-travesias-vitales-de-magda-portal-y-blanca-luz-brum-de-maria-pia-lopez-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/08\/27\/aventuras-y-viajes-por-mariategui-una-lectura-de-revolucion-y-deseo-las-travesias-vitales-de-magda-portal-y-blanca-luz-brum-de-maria-pia-lopez-parte-2\/","title":{"rendered":"Aventuras y viajes por mar(i\u00e1tegui). Una lectura de\u00a0Revoluci\u00f3n y deseo. Las traves\u00edas vitales de Magda Portal y Blanca Luz Brum, de Mar\u00eda P\u00eda L\u00f3pez -Parte 2-"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:91px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Col\u00f3n es \u201cel h\u00e9roe hist\u00f3rico o pret\u00e9rito de mi predilecci\u00f3n. Pienso en \u00e9l cada vez que me visita la idea de escribir una apolog\u00eda del aventurero. Porque hay que reivindicar al aventurero, al gran aventurero\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>. Mari\u00e1tegui escribi\u00f3 eso en un brev\u00edsimo texto publicado con un t\u00edtulo que hoy no aceptar\u00edamos: \u201cEn el d\u00eda de la raza\u201d. Interesa rescatar de ah\u00ed otra de las palabras que protagoniza&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>: aventura. Porque el libro de L\u00f3pez tambi\u00e9n es un libro de aventuras, de traves\u00edas vitales. La vitalidad como lo otro de la agon\u00eda, en el sentido en que se dice de alguien que est\u00e1 angustiado o acongojado, pero cerca de la agon\u00eda entendida como combate o lucha. Se pelea porque se desea la revoluci\u00f3n. Quiz\u00e1 ahora podamos hacer un giro y decir que ya no estamos solo ante un libro sobre Mari\u00e1tegui, sino sobre dos aventureras que se&nbsp;<em>arrojan<\/em>&nbsp;a la revoluci\u00f3n. Y quien se arroja a algo, sabe que no hay garant\u00edas. Y sabe tambi\u00e9n lo que sab\u00eda Mari\u00e1tegui: que as\u00ed se vive peligrosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa aventura, adem\u00e1s de vital \u2013\u00bfpodr\u00eda no serlo?\u2013, es traves\u00eda. Lo es por inquieta, por agitada, por traviesa. Y lo es tambi\u00e9n como sin\u00f3nimo de viaje. \u00bfQu\u00e9 fueron Portal y Brum? Dice L\u00f3pez: viajera militante una; viajera aventurera la otra. Viajes, entonces. Pero no el cl\u00e1sico de Am\u00e9rica Latina a Europa y su posterior retorno, que ser\u00eda el de Mari\u00e1tegui, es decir, el de qui\u00e9n encuentra en el mal llamado \u201cviejo continente\u201d \u2013\u00bfviejo para qui\u00e9n?\u2013 el deber de una tarea americana. Tampoco el de Flora Trist\u00e1n, de Francia a Per\u00fa, \u201cpara reclamar sus derechos hereditarios\u201d (p. 59). Ni el de Maiakoski, de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a Am\u00e9rica, que le permite \u201cdescubrir\u201d un mundo ex\u00f3tico en La Habana; un mundo fascinante en M\u00e9xico, de arte y poes\u00eda (\u201cuna de cada seis personas es, sin duda, poeta\u201d, dice), de revolucionarios (apunta que como todos lo son la palabra pierde sentido), que se combina con una extrema pobreza provocada por el imperialismo estadounidense; y un mundo terrible a la vez que deslumbrante en los Estados Unidos de los rascacielos, la electricidad, los carteles luminosos, la tecnolog\u00eda, los trenes y los autom\u00f3viles<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>. Ac\u00e1 se trata de otro tipo de viaje: el que emprenden dos latinoamericanas por nuestro continente y que, sin necesidad de cruzar el oc\u00e9ano, pueden encontrarse en M\u00e9xico, como lo hizo Portal, con el Per\u00fa profundo: el de los ind\u00edgenas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es este un libro&nbsp;<em>de<\/em>&nbsp;viaje, sino&nbsp;<em>sobre<\/em>&nbsp;los viajes. Que ac\u00e1 son destierros: \u201cEl exilio ser\u00e1 destierro, p\u00e9rdida de la tierra, arrojo al mar\u201d (p. 51). Son viajes que se dan m\u00e1s por mar que por tierra. Porque lo que est\u00e1 en el fondo de todo, es el mar. No el fondo del mar, sino el mar como fondo, como posibilitador de ciertas lecturas que precisan del \u201cdeseo por lo abierto que aparece con el mar\u201d (p. 11).&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;comienza narrando la relaci\u00f3n de L\u00f3pez con un libro, o mejor, con la lectura de un libro. Se trata de<em>&nbsp;Gran Sert\u00f3n: Veredas<\/em>, de Jo\u00e3o Guimar\u00e3es Rosa. Dice que hab\u00eda intentado leerlo en tres ocasiones en distintas ciudades, pero que nunca hab\u00eda logrado pasar de las treinta p\u00e1ginas. Hasta que lleg\u00f3 el cuarto intento, con el mar como fondo. No lo dice, pero es el mar abierto del balneario uruguayo Punta del Diablo \u2013tampoco dice que fue ah\u00ed donde escribi\u00f3&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>\u2013. Se puede desplegar ac\u00e1 un interesante juego de significantes y metonimias. El primero: una edici\u00f3n estadounidense eligi\u00f3 traducir la novela de Rosa como&nbsp;<em>The devil to pay in the backlands<\/em>. El diablo y la Punta del Diablo. El segundo: el&nbsp;<em>mar<\/em>. En Portal aparece en los nombres, desde&nbsp;<em>Mar<\/em>i\u00e1tegui a Valdelo<em>mar<\/em>&nbsp;\u2013ese poeta peruano y viajero que tanto le gustaba y le\u00eda\u2013, pasando por la poes\u00eda de Mar\u00eda del Mar y el seud\u00f3nimo de su&nbsp;<em>mar<\/em>ido, Seraf\u00edn Del<em>mar<\/em>. En Brum lo hace en la geograf\u00eda: hab\u00eda nacido en Pan de Az\u00facar, cerca del&nbsp;<em>mar<\/em>, pero eligi\u00f3 el de una isla del pac\u00edfico para vivir el \u00faltimo tercio de su vida. A su autobiograf\u00eda la llam\u00f3&nbsp;<em>Blanca Luz Brum\u2026contra la corriente<\/em>. Y estuvo casada con un poeta peruano llamado Juan Parra Del Riego \u2013el riego no es el mar, pero alude, quiz\u00e1, a sus aguas\u2013. Todav\u00eda hay m\u00e1s: \u201cUna fue inhumada en el Cementerio Vi\u00f1a del Mar; la otra, como hab\u00eda pedido, vuelta al mar en sus cenizas\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El mar inund\u00e1ndolo todo. Incluso una isla, la de M\u00e1s a Tierra, donde Brum vivi\u00f3 en los a\u00f1os finales de su vida. Y en la que tambi\u00e9n hab\u00eda estado Sarmiento antes de su viaje a Europa y que era la que hab\u00eda inspirado a Daniel Defoe para escribir&nbsp;<em>Robinson Crusoe<\/em>, que a su vez hab\u00eda inspirado a&nbsp;<em>Mar<\/em>x para inventar la noci\u00f3n de&nbsp;<em>robinsonadas<\/em>&nbsp;\u2013la cual probablemente tambi\u00e9n le quepa a la propia Brum, que se pens\u00f3 en la \u201csoledad heroica\u201d y prefiri\u00f3 \u201cla singularidad del revolucionario frente al colectivo del partido\u201d\u2013. Brum ya hab\u00eda muerto cuando un tsunami arras\u00f3 con la isla y el mar se termin\u00f3 llevando la que hab\u00eda sido su casa con su archivo y sus obras. Pero tiempo despu\u00e9s, el mar fue devolviendo sus viejas pertenencias, entre ellas una foto de su madre. En ese mismo mar del Pac\u00edfico pens\u00f3 Patricio Guzm\u00e1n en&nbsp;<em>El bot\u00f3n de n\u00e1car<\/em>. All\u00ed, Guzm\u00e1n conect\u00f3 la historia de Jimmy Button (un ind\u00edgena que vestido con ropa de marinero viaj\u00f3 a Inglaterra a cambio de un bot\u00f3n, y que seg\u00fan el cineasta marc\u00f3 el fin de los pueblos del sur de Chile) con los cuerpos de los presos de la c\u00e1rcel de Dawson que hab\u00edan sido lanzados al mar durante la dictadura de Pinochet. Y lo hizo a trav\u00e9s del bot\u00f3n de n\u00e1car que se adher\u00eda al riel que utilizaban los militares chilenos para arrojar los cuerpos. Y ahora, con L\u00f3pez, el Pac\u00edfico parece restituirnos las vidas de estas dos mujeres. Y de sus pensamientos oce\u00e1nicos, embarcados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>*****<\/p>\n\n\n\n<p>El libro viaja por distintas geograf\u00edas: el Uruguay de Brum, la Buenos Aires de los a\u00f1os veinte, el Per\u00fa de Mari\u00e1tegui, de Gamaliel Churata y de Jos\u00e9 Sabogal, la Bolivia de Trist\u00e1n Marof, y el M\u00e9xico de Jos\u00e9 Vasconcelos, del estridentismo, del muralismo y al que L\u00f3pez, en el cap\u00edtulo VII, llama \u201cla capital de la revoluci\u00f3n americana\u201d. Para Portal y Brum, M\u00e9xico es \u201cespacio de descubrimiento\u201d. \u00bfDescubrimiento de qu\u00e9? De los potentes cruces entre vanguardia, arte y pol\u00edtica. Lo evidencian escribiendo en importantes revistas de su \u00e9poca (<em>Amauta<\/em>,&nbsp;<em>Repertorio Americano<\/em>,&nbsp;<em>Bolet\u00edn Titikaka<\/em>,&nbsp;<em>Claridad<\/em>,&nbsp;<em>Indoam\u00e9rica<\/em>,&nbsp;<em>Atuei<\/em>, etc.), pero tambi\u00e9n animando las propias: Brum edit\u00f3&nbsp;<em>Guerrillas<\/em>&nbsp;y dirigi\u00f3&nbsp;<em>Aportaci\u00f3n<\/em>, y Portal&nbsp;<em>Flechas<\/em>,&nbsp;<em>Bandera Roja<\/em>,&nbsp;<em>Tiempos<\/em>&nbsp;y una revista que cambiaba de nombre con cada publicaci\u00f3n:&nbsp;<em>Trampol\u00edn<\/em>,&nbsp;<em>Hangar<\/em>,&nbsp;<em>Rascacielos<\/em>,&nbsp;<em>Timonel<\/em>. Portal se interesa por el \u201cgenial\u201d muralismo mexicano y Brum, que a finales de los a\u00f1os veinte ser\u00e1 pareja de Siqueiros, dirige el suplemento \u201cEl arte por la revoluci\u00f3n\u201d en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>Justicia<\/em>. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, y cuando Siqueiros ya hab\u00eda participado del fallido atentado contra Trotsky en Coyoac\u00e1n, Breton, Rivera y Trotsky desarmaran la dicotom\u00eda entre arte y revoluci\u00f3n cuando firmen, tambi\u00e9n en M\u00e9xico, el \u201cManifiesto por un arte revolucionario independiente\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez cuenta las vidas de Portal y Brum con todas sus contradicciones. Y sus diferencias. Si Brum es en algunos pasajes mujer de Estado, Portal es soldado de la revoluci\u00f3n; si en otros Portal es mujer de partido o movimiento, Brum es deseo del yo, el deseo de vivir po\u00e9ticamente; si Brum se propone tomar el fusil para defender a Mari\u00e1tegui, Portal opta por V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>\u2013; si Portal termina confabulando con las luchas feministas en los setenta y rompe con la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) por la escasa participaci\u00f3n de las mujeres en el partido, Brum, aunque se conmueve por las luchas femeninas, termina apoyando a Pinochet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Revoluci\u00f3n y deseo<\/em>&nbsp;es un libro de muchos libros: sobre Mari\u00e1tegui, sobre la escena latinoamericana de los a\u00f1os veinte y treinta, sobre los viajes, la militancia, el complot y el exilio, sobre c\u00f3mo narrar el pasado alumbrado por un presente en ruinas, sobre el mar, sobre el deseo y, fundamentalmente, sobre la revoluci\u00f3n. Pero no de una cualquiera, sino sobre la revoluci\u00f3n del feminismo, o un feminismo que busca su revoluci\u00f3n. Que la desea. En un tiempo decadente, tal vez en el sentido en el que lo pens\u00f3 Mari\u00e1tegui<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>. Pero con una diferencia: si Mari\u00e1tegui tuvo que pensar con el tel\u00f3n de fondo de los dramas del fascismo, de su lado estaba una historia que se escrib\u00eda en acontecimientos como la Revoluci\u00f3n Mexicana, la Reforma Universitaria, la Revoluci\u00f3n China o la Revoluci\u00f3n Rusa, que permit\u00edan imaginar un mundo otro. El nuestro, en cambio, parece obturado de esa posibilidad. Es esta una \u00e9poca donde no hay perspectiva de futuro. Oscar Masotta escribi\u00f3 alguna vez que \u201clo real es algo tan lleno como un ganso despu\u00e9s de haberse comido todas las bellotas\u201d<a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_edn6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>. Ah\u00ed, no hay&nbsp;<em>falta<\/em>. \u00bfSeremos capaces hoy de diagnosticar la definitiva decadencia de nuestro tiempo para que la palabra no dicha \u2013que es sobre la que este libro insiste\u2013 aparezca y podamos simbolizar un futuro con iluminaciones m\u00e1s felices?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref1\"><sup>[i]<\/sup><\/a>&nbsp;Mari\u00e1tegui, Jos\u00e9 Carlos: \u201cEn el d\u00eda de la raza\u201d, en&nbsp;<em>La novela y la vida<\/em>, Lima, Empresa editora Amauta, 1985, p. 162.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref2\"><sup>[ii]<\/sup><\/a>&nbsp;Maiakovski, Vladimir:&nbsp;<em>Mi descubrimiento de Am\u00e9rica<\/em>, Buenos Aires, Entrop\u00eda, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref3\"><sup>[iii]<\/sup><\/a>&nbsp;<em>Ib\u00edd.<\/em>&nbsp;p. 153.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref4\"><sup>[iv]<\/sup><\/a>&nbsp;En&nbsp;mayo de 1930, en el n\u00famero 2 de la revista chilena&nbsp;<em>\u00cdndice<\/em>, Portal public\u00f3 \u201cTrayectoria de Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui\u201d. All\u00ed relativiza el liderazgo de Mari\u00e1tegui diciendo que es un \u201cparal\u00edtico\u201d, \u201csiempre iluminado por la fiebre\u201d, y que en los comienzos del oncenio de Legu\u00eda no se hab\u00eda exiliado sino que hab\u00eda sido \u201cenviado a pasear por Europa\u201d. A pesar de que la respuesta se hizo p\u00fablica sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, cuando fue encontrada en el archivo familiar,&nbsp;Anna Chiappe, la compa\u00f1era de Mari\u00e1tegui, escribi\u00f3&nbsp;que \u201cla Portal\u201d, adem\u00e1s de ser \u201cdesaprensiva\u201d y \u201ctonta\u201d, tiene \u201cuna neurosis revolucionaria que la hace hasta inconsecuente con la amistad y la bondad de un hombre que fue el \u00fanico en darle una importancia que no merece (\u2026) su actividad literaria ha sido tan insignificante y tan cursi no ha provocado la m\u00e1s m\u00ednima simpat\u00eda\u201d. Ver Chiappe, Anna: \u201cAlgunas observaciones a Magda Portal (1930)\u201d, en&nbsp;<em>Anuario Mariateguiano<\/em>, Vol. XI, N\u00fam. 11, 1999, 12-13, Lima.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref5\"><sup>[v]<\/sup><\/a>&nbsp;Mari\u00e1tegui, Jos\u00e9 Carlos: \u201cArte, revoluci\u00f3n y decadencia\u201d, en&nbsp;<em>El artista y la \u00e9poca<\/em>, Lima, Amauta editora, 1980, pp. 18-22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"applewebdata:\/\/1E22D255-51F6-4BB0-A005-0746FAE6B74D#_ednref6\"><sup>[vi]<\/sup><\/a>&nbsp;Masotta, Oscar:&nbsp;<em>Lecciones de introducci\u00f3n al Psicoan\u00e1lisis<\/em>, Buenos Aires, Gedisa, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se pelea porque se desea la revoluci\u00f3n. Quiz\u00e1 ahora podamos hacer un giro y decir que ya no estamos solo ante un libro sobre Mari\u00e1tegui, sino sobre dos aventureras que se\u00a0arrojan\u00a0a la revoluci\u00f3n. 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