{"id":18781,"date":"2025-09-09T16:05:42","date_gmt":"2025-09-09T16:05:42","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=18781"},"modified":"2025-09-09T16:05:44","modified_gmt":"2025-09-09T16:05:44","slug":"horario-continuado-la-rendija-del-mundo-desde-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/09\/09\/horario-continuado-la-rendija-del-mundo-desde-chile\/","title":{"rendered":"Horario continuado: la rendija del mundo desde Chile"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Horario continuado<\/em>&nbsp;es una obra que \u2014como dicen sus propias l\u00edneas\u2014&nbsp;&nbsp;nos sumerge \u201cen ese silencio que nos invita a otras latitudes, otras vidas, a otros mundos\u201d. (59) En ella, las m\u00e1quinas (los aviones, el tel\u00e9fono o la televisi\u00f3n), la enfermedad, la vejez y el miedo a la muerte operan como un pespunte zigzagueante por medio del cual Carolina Reyes nos enfrenta a una vida, la suya, atravesada por las inevitables amenazas del paso del tiempo o las materializadas punzadas de agujas que drenan sangre o inoculan una promesa de salvaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Carolina es mi amiga, y la quiero mucho, en casa la llamamos \u201cnuestra Carolina\u201d y cuando por alg\u00fan tiempo deja de visitarnos se transforma en \u201cNuestra ex Carolina\u201d, nunca se lo hemos dicho de frente, hasta ahora. Todo se resuelve cuando otra vez nos llama o cuando acepta sentarse a nuestra mesa, lugar donde completa esa aura suya de \u201cOmn\u00edvora cultural chilena\u201d que no teme a la comida elaborada por manos extranjeras migrantes. Sin embargo, no es solo por cari\u00f1o que quiero celebrar hoy&nbsp;<em>Horario continuado<\/em>, primer libro publicado por nuestra Carolina, sino por sincera admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En principio quiero decir que a m\u00ed me parece refrescante que&nbsp;<em>Horario continuado<\/em>&nbsp;lo haya escrito una mujer. Claro que las mujeres podemos escribir cualquier cosa, lo que queramos, pero hay tradiciones marcadamente patr\u00edsticas para g\u00e9neros de escritura como la cr\u00f3nica. Como es sabido, en el campo latinoamericano, y pensando en una genealog\u00eda inaugurada por Bernal D\u00edaz del Castillo (Espa\u00f1a-M\u00e9xico, s. XVI), Guam\u00e1n Poma de Ayala (Per\u00fa, s. XVII), Jos\u00e9 Mart\u00ed (Cuba, s. XIX) o Rub\u00e9n Dar\u00edo (Nicaragua, finales del s. XIX) la cr\u00f3nica ha funcionado como un ejercicio de poder o de alg\u00fan tipo de empoderamiento para los intelectuales distinguidos de la ciudad letrada, casi todos hombres. Sin embargo, las mujeres, aunque de manea escueta, tambi\u00e9n han reclamado su lugar. Pienso por ejemplo en la figura y obra de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz (s. XVII), aunque m\u00e1s conocida como poeta, sus cartas y ensayos recurren a ese car\u00e1cter zigzagueante e h\u00edbrido de la cr\u00f3nica al deslizarse entre g\u00e9neros literarios para abordar temas religiosos, sociales o de g\u00e9nero. Y, aunque en el caso chileno f\u00e1cilmente podemos traer a la memoria a Gabriela Mistral (1889-1957) o Marta Brunet (1897-1967), autoras que exploraron en la cr\u00f3nica, y en el plano latinoamericano pensamos en autoras de la talla de Clarice Lispector (1920-1977) o entre las contempor\u00e1neas podemos mencionar a Mar\u00eda Moreno (1947) y Leila Guerriero (1967), todav\u00eda la visibilizaci\u00f3n de las mujeres como autoras de cr\u00f3nicas es algo reciente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto quiero destacar el hecho de que la obra que hoy presentamos haya sido escrita por una mujer. Celebro que esta flamante publicaci\u00f3n de Carolina est\u00e9 dedicada a la cr\u00f3nica. Obra que comprende una colecci\u00f3n de 20 piezas cortas, en las cuales desde una mirada contempor\u00e1nea y vivaz, explora, en tono confidente, humor\u00edstico y a veces ir\u00f3nico sus influencias art\u00edsticas y literarias, la historia nacional y global, pero tambi\u00e9n, y sobre todo, la cultura popular chilena en un per\u00edodo que va desde finales del siglo XX al presente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, una migrante nicarag\u00fcense y centroamericana, abrir las p\u00e1ginas de&nbsp;<em>Horario continuado<\/em>&nbsp;significa asomar a una escuela viva de lo que significa el mundo visto desde Chile. Hay en esta obra de Carolina, un intersticio, una rendija o un lugar alternativo que transmite saberes propios de la cultura chilena: el poder de la \u201conce\u201d, el reinado de una \u00e9poca de telenovelas brasile\u00f1as, el plebiscito, y las transformaciones del Festival de Vi\u00f1a del Mar. Todo ese mar de im\u00e1genes y memoria se instalan en mi organismo como si fueran propios. De pronto su escritura-alimento cultural me llega directo a la vena, porque mientras leo sus l\u00edneas una voz interna me dice: \u201cYo tambi\u00e9n pens\u00e9 que era inmortal a los catorce a\u00f1os\u201d, la pandemia del COVID tambi\u00e9n me desequilibr\u00f3, y en ese entonces no paraba de pensar en la muerte inminente, y yo tambi\u00e9n creo que los verdaderos viajes se hacen por tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Horario continuado<\/em>&nbsp;es un dispositivo memor\u00edstico y de acercamiento cultural, muy valioso para los chilenos pero sobre todo para quienes no lo somos. Conozco ahora, por ejemplo, luego de leer a Carolina, lo que signific\u00f3 la figura de Mary Rose McGill de Jarpa o m\u00e1s bien lo que significa que Flor de Rap desfile sobre la misma alfombra roja que la primera. Sent\u00ed junto a la crisis asm\u00e1tica de una ni\u00f1a de seis a\u00f1os lo que significaba para un pa\u00eds entero el plebiscito del 88; pero tambi\u00e9n compart\u00ed el gusto por la m\u00fasica de Gilbert B\u00e9caud y su famosa \u201cNathalie\u201d y la fascinaci\u00f3n por su visita en el a\u00f1o 1980 en las instalaciones del cine Astor. De pronto estos recuerdos, aunque asincr\u00f3nicos, se mezclaban con los m\u00edos: Mientras Carolina ve\u00eda la&nbsp;<em>Reina de la chatarra<\/em>&nbsp;junto a su abuela, yo miraba&nbsp;<em>La esclava Isaura<\/em>&nbsp;junto a mi abuela.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta obra, el diario, la autobiograf\u00eda y el reportaje se mezclan para marcar el impacto que ha tra\u00eddo al mundo esta era de cambios tecnol\u00f3gicos, vistos desde un alma chilena. Adem\u00e1s, las lecturas y el espect\u00e1culo van dibujando una vida que, aunque podr\u00eda, no se centra en temas de alta cultura sino en lo popular, todo lo que emana de los medios no escritos como la televisi\u00f3n o la radio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, al leer la frase con la que el texto cierra el libro: \u201cMe acuerdo que\u2026\u201d, \u201cMe acuerdo que\u2026\u201d, \u201cMe acuerdo que\u2026\u201d golpeando constantemente, como una lluvia de granito sobre mis propias memorias, rompe sin piedad las fronteras de mi memoria hasta hacerme perder los l\u00edmites entre mis propios recuerdos y los de una ciudad, una vida, un mundo nuevo que me recibe con sus miedos, sus traumas y sus esperanzas. Gracias, Carolina, por ayudarme a ser parte de tu patria cultural.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para m\u00ed, una migrante nicarag\u00fcense y centroamericana, abrir las p\u00e1ginas de Horario continuado significa asomar a una escuela viva de lo que significa el mundo visto desde Chile. 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