{"id":1887,"date":"2016-05-27T16:11:45","date_gmt":"2016-05-27T16:11:45","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=1887"},"modified":"2017-10-02T04:18:48","modified_gmt":"2017-10-02T04:18:48","slug":"acoso-sexual-universitario-agotamientos-y-avances-del-feminismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/05\/27\/acoso-sexual-universitario-agotamientos-y-avances-del-feminismo\/","title":{"rendered":"Acoso sexual universitario: agotamientos y avances del feminismo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/author\/matias-marambio\/\">Mat\u00edas Marambio<\/a><\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">I<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Llevo varios a\u00f1os en la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades de la Universidad de Chile. Primero \u2013y hasta el d\u00eda de hoy\u2013 como estudiante, luego como parte del amplio boletariado acad\u00e9mico en formaci\u00f3n. Fue ese el espacio de mi formaci\u00f3n pol\u00edtica primera: la movilizaci\u00f3n estudiantil contra las diversas manifestaciones de la educaci\u00f3n de mercado que aglutinaban la lucha antes de ese parteaguas simb\u00f3lico del 2011 (y digo simb\u00f3lico porque creo que todav\u00eda estamos procesando las consecuencias pol\u00edticas reales \u2013y no tanto las deseadas\u2013 de ese proceso). En paralelo aconteci\u00f3 mi acercamiento al feminismo, en esos a\u00f1os a partir de lecturas inquietas, afines a eso que se llamaba\/llama disidencia sexual, y siempre m\u00e1s cercanas al inter\u00e9s por configurar un marco te\u00f3rico que a la participaci\u00f3n directa en un conflicto.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Con la coyuntura del 2011, sin embargo, lo que era una inquietud pudo adoptar una forma organizativa m\u00e1s identificable (la Secretar\u00eda de Sexualidades y G\u00e9neros, Sesegen), sin que por ello emergieran luchas espec\u00edficas que marcasen la praxis feminista. Durante todo este tiempo hab\u00eda sido necesario trajinar una cierta complicidad entre quienes nos reconoc\u00edamos colas, lesbianas, o simplemente mujeres hartas de los mandatos patriarcales dentro y fuera del espacio universitario. De nuevo, aqu\u00ed el discurso y la elaboraci\u00f3n ideol\u00f3gica tuvieron primac\u00eda por sobre confrontaciones visiblemente arraigadas en lo cotidiano. La incidencia en lo que puede denominarse la agenda pol\u00edtica del movimiento estudiantil vino despu\u00e9s, de la mano de reflexiones sobre la educaci\u00f3n no-sexista y la integraci\u00f3n m\u00e1s concienzuda \u2013pero no por eso siempre exitosa\u2013 en la org\u00e1nica del sector. En una rememoraci\u00f3n r\u00e1pida no recuerdo que la palabra <em>acoso<\/em> haya sido un eje, a pesar de que cab\u00eda dentro de lo que caracteriz\u00e1bamos como la trama patriarcal dentro de la educaci\u00f3n. La historia nunca se mueve en <em>tempo<\/em> homog\u00e9neo, ni menos a\u00fan manifiesta para sus actores la claridad pr\u00edstina de lo que vendr\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">II<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Los \u00faltimos meses de 2015 son los que me llevan a esta recolecci\u00f3n de la trayectoria breve del feminismo estudiantil en la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades. Leer a contrapelo el transcurso del tiempo es la mirada a contraluz que s\u00f3lo resulta posible hoy. Desde ese momento hasta ahora el escenario pol\u00edtico de la Facultad cambi\u00f3 dr\u00e1sticamente: la denuncia de Mar\u00eda Ignacia Le\u00f3n por acoso y abuso de poder contra Fernando Ram\u00edrez, acad\u00e9mico del Departamento de Ciencias Hist\u00f3ricas, nos oblig\u00f3 a buscar palabras para dotar de sentido a un acontecimiento que nos revel\u00f3 eso que todos sab\u00edamos que estaba ah\u00ed, enquistado en nuestra cotidianeidad, pero que hab\u00edamos sido incapaces, hasta ese momento, de atacar pol\u00edticamente. A la denuncia sigui\u00f3 un sumario que deriv\u00f3 en la expulsi\u00f3n de Ram\u00edrez (aunque las apelaciones y la sanci\u00f3n final por la Contralor\u00eda General est\u00e1n pendientes), adem\u00e1s de nuevas denuncias, la m\u00e1s visible de las cuales es contra Leonardo Le\u00f3n, ex director del Departamento de Ciencias Hist\u00f3ricas e involucrado en otros casos en la Universidad de Valpara\u00edso.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Cuesta pensar la mejor forma de hacer un recuento m\u00ednimo de un proceso que sigue a\u00fan bastante abierto. Pero ello es necesario para auscultar qu\u00e9 ha cambiado para el feminismo en esta pasada y qu\u00e9 nos dice de su futuro al interior de los espacios acad\u00e9micos.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Entre finales de octubre e inicios de noviembre de 2015 se dio inicio a un proceso de movilizaci\u00f3n a ra\u00edz de la acusaci\u00f3n contra Ram\u00edrez. Una de las primeras reacciones se produjo en el Consejo de Facultad del 13 de noviembre: tras una sesi\u00f3n extensa de d\u00eda viernes, con varias horas de discusi\u00f3n encima, se plante\u00f3 p\u00fablicamente la existencia de un sumario en curso, para desconcierto de gran parte de quienes integraban el Consejo. Cuesta calificar la postura de las autoridades de otra manera que no sea \u201cdefensiva\u201d o \u201cburocr\u00e1tica\u201d. La l\u00ednea de ese momento era que la institucionalidad funciona, que aqu\u00ed no se ha protegido a nadie, que es necesario cautelar el debido proceso y la presunci\u00f3n de inocencia y, ante todo, que no habr\u00eda una postura oficial del decanato con tal de imponer una visi\u00f3n autoritaria. Tras eso vino una respuesta oficial tibia, con algunas menciones y comunicados, pero sin mayor pronunciamiento pol\u00edtico o capacidad de conducci\u00f3n, postura que contrast\u00f3 de forma ostensible \u2013evidenciando, a mi juicio, una mezcla de demora, confusi\u00f3n e insensibilidad\u2013 con las instancias biestamentales (estudiantes y segmentos de acad\u00e9micos) de Ciencias Hist\u00f3ricas y las iniciativas del Comit\u00e9 de \u00c9tica de estudiantes de pregrado. Sum\u00e9mosle a eso la difusi\u00f3n de un instructivo llamado \u201cQu\u00e9 hacer en casos de acoso sexual\u201d, cuya elaboraci\u00f3n experta y perspicaz recomendaba denunciar en Carabineros o Investigaciones si es que la agresi\u00f3n ocurr\u00eda fuera del campus.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Llegado el verano no hab\u00eda claridad sobre el cumplimiento de los plazos que fijaba la reglamentaci\u00f3n administrativa del sumario, y la resoluci\u00f3n final s\u00f3lo se conoci\u00f3 ya iniciado el primer semestre de 2016, y fue comentada en un nuevo Consejo de Facultad el 8 de abril. Se anunciaron ah\u00ed dos medidas: la apertura de un sumario general para investigar denuncias por acoso, a cargo de una acad\u00e9mica externa a la Facultad, y la modificaci\u00f3n del Comit\u00e9 de \u00c9tica <em>ad hoc<\/em>, ahora con participaci\u00f3n triestamental. Revisando las actas del primer Consejo, no deja de provocarme risa el excedente de iron\u00eda hist\u00f3rica que comporta todo este ciclo: muy poco de lo que se decidi\u00f3 como iniciativa para hacer frente al acoso ya hab\u00eda sido sugerido en las discusiones formales e informales que se tuvieron tras la denuncia de Mar\u00eda Ignacia Le\u00f3n. El drama de la historia nunca es generoso en el balance de la confrontaci\u00f3n entre inmovilismo y cr\u00edtica.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/mara.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1893\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/mara.jpg\" alt=\"mara\" width=\"969\" height=\"444\" \/><\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">III<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Confrontar el acoso no es cosa f\u00e1cil, y eso es algo que pertenece al repertorio de lugares comunes en la pol\u00edtica anti-patriarcal. En una agresi\u00f3n se manifiestan las complejidades del patriarcado: las llamadas \u201czonas grises\u201d que dan pie a la auto-victimizaci\u00f3n, a la invisibilidad, al cuestionamiento de los testimonios (y las acusaciones de haber dado se\u00f1ales equ\u00edvocas), al silencio c\u00f3mplice o la lisa y llana incapacidad de las instituciones de conceptuar el acoso como una realidad que puebla las relaciones jer\u00e1rquicas que se producen al interior de la universidad. La imagen del acosador como un extra\u00f1o, un pervertido o un violador patol\u00f3gico que secuestra mujeres en medio de la noche cumple la funci\u00f3n de ocultar la prevalencia de pr\u00e1cticas que hemos llegado a naturalizar. Justamente esta presencia cotidiana le otorga al acoso un car\u00e1cter a la vez obsceno y grotesco: recuerdo a Leonardo Le\u00f3n comentando c\u00f3mo encontr\u00f3 a su mujer \u201csentada en el pico de [su] mejor amigo\u201d, o su cara de pasmo al ver a dos de mis compa\u00f1eras d\u00e1ndose un beso en el \u00e1gora, decepcionado y angustiado por la virtual imposibilidad de que \u00e9l pudiera ser objeto de deseo. Nunca dijimos o hicimos nada, hasta ahora. En definitiva, \u00bfc\u00f3mo es que nos armamos de coraje para confrontar lo que nadie m\u00e1s parece ver, sobre todo si el agresor es esa persona que vemos todas las semanas? Careciendo la Facultad \u2013y la Universidad en su conjunto\u2013 de canales y pol\u00edticas claras, todo se vuelve cuesta arriba.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En un escenario as\u00ed, la respuesta estudiantil fue tan sorpresiva como contundente. R\u00e1pidamente se estableci\u00f3 el principio de apoyo a las v\u00edctimas y la validaci\u00f3n de sus testimonios como uno de los pilares del combate contra el acoso. En un contexto que institucionalmente desprotege a las v\u00edctimas, ganar la pelea por la legitimidad social de la denuncia es estrat\u00e9gico, lo mismo que visibilizar las instancias que sirven para la reproducci\u00f3n de la violencia patriarcal al interior de la instituci\u00f3n, como parte misma de su existencia. Durante el curso de la movilizaci\u00f3n, incluso hasta el momento previo de la sanci\u00f3n a Ram\u00edrez, se apel\u00f3 al rol que deb\u00edan cumplir las instancias formales en la generaci\u00f3n de una pol\u00edtica sistem\u00e1tica contra el acoso, acogiendo las recomendaciones que la misma Universidad hab\u00eda se\u00f1alado desde la Oficina de Igualdad de Oportunidades de G\u00e9nero. La Chile hab\u00eda sido incapaz de cumplir las metas \u2013que no eran nada de ambiciosas\u2013 que ella misma se hab\u00eda fijado.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En efecto, en la interpelaci\u00f3n institucional se instala uno de los primeros elementos que sirve para el balance. Lo que fue vivido como una disyunci\u00f3n insalvable a partir de los noventa \u2013construcci\u00f3n aut\u00f3noma v\/s incorporaci\u00f3n a la pol\u00edtica p\u00fablica\u2013 se formul\u00f3, en esta coyuntura, como la demanda <em>hacia<\/em> la instituci\u00f3n de una colectividad movilizada <em>a partir<\/em> de instancias organizadas desde lo estudiantil (que son muestra, ellas mismas, de un grado propio de institucionalizaci\u00f3n, aun cuando de una \u00edndole distinta de la Universidad, pues la Sesegen no puede compararse en escala y formalizaci\u00f3n). Por lo tanto, no se trataba simplemente de pedirle al feminismo institucional que cumpliera su promesa (algo as\u00ed como una reescritura del <em>dictum<\/em> habermasiano de la modernidad, que podr\u00eda llevar el t\u00edtulo \u201cSERNAM: un proyecto incompleto), sino de un posible replanteamiento de esa (falsa) disyuntiva heredada por feministas de un tiempo hist\u00f3rico experimentado objetivamente como anterior, aun si es que subjetivamente no hay una conciencia tan clara de ruptura. Este replanteamiento no responde, creo, a una estrategia de construcci\u00f3n pol\u00edtica deliberada, pues ha habido una buena cuota de improvisaci\u00f3n y de manejo de crisis \u2013el peso de la contingencia\u2013 en todo el proceso. Sus proyecciones, empero, me hacen pensar con m\u00e1s optimismo del usual, aun si queda por verse c\u00f3mo ser\u00e1 posible no caer en la trampa de las falsas exclusiones una vez que la agitaci\u00f3n decaiga; siempre es posible que un paso para adelante sean dos para atr\u00e1s.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">IV<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Cae de maduro preguntarse cu\u00e1l ha sido el rol jugado por las instancias acad\u00e9micas que se han ocupado de investigar la dominaci\u00f3n patriarcal y las desigualdades gen\u00e9rico-sexuales. Me gustar\u00eda decir que la brevedad de mis comentarios se debe a limitaciones de espacio, pero no es el caso. La extensi\u00f3n s\u00f3lo podr\u00eda deberse a una enumeraci\u00f3n larga de calificativos que expresen la decepci\u00f3n frente al inmovilismo de instancias como el Centro de Estudios de G\u00e9nero y Cultura en Am\u00e9rica Latina (CEGECAL), de Filosof\u00eda y Humanidades, o el Centro Interdisciplinario de Estudios de G\u00e9nero (CIEG), de Ciencias Sociales. Las \u00fanicas dos intervenciones del CEGECAL en el curso del conflicto fueron asaz lamentables: el instructivo \u201cexperto\u201d (con ret\u00f3rica de Fundaci\u00f3n Paz Ciudadana) y una declaraci\u00f3n aparecida muy oportunamente una vez que el decanato reaccionara, con descontento, a la reedici\u00f3n de un reportaje de <em>The Clinic<\/em>. El tono autocomplaciente del comunicado del CEGECAL era una expresi\u00f3n t\u00e1cita de apoyo al manejo pol\u00edtico de las autoridades de la Facultad. A esto se suman las intervenciones de algunas de sus acad\u00e9micas, que han defendido la idea de una \u201czona gris\u201d en la que \u201cno hay v\u00edctimas ni victimarios\u201d, leyendo la movilizaci\u00f3n por el acoso como parte de una \u201cagenda oculta\u201d que responder\u00eda a intereses tan poco nobles como indefinidos; se tratar\u00eda de personas que animan una casa de brujas \u201cdisparando a bandada\u201d. Por \u00faltimo, y seg\u00fan leo en los medios oficiales de la Universidad, se ha puesto en circulaci\u00f3n un \u201cManifiesto de mujeres de la Universidad de Chile contra el acoso sexual\u201d. Ignoro qui\u00e9n lo habr\u00e1 redactado, pero me cuesta no etiquetarlo de extempor\u00e1neo y de vago en su menci\u00f3n de los casos concretos de acoso que se han vivido en la instituci\u00f3n.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Confieso que esta desconexi\u00f3n con el movimiento real y concreto de los hechos sociales es, cuando menos, desconcertante y, en su peor momento, riesgosa y reaccionaria. Los estudios de g\u00e9nero \u2013me cuesta decir \u201cfeminismo acad\u00e9mico\u201d, porque ni siquiera eso parece ser\u2013 han actuado como una retaguardia de la movilizaci\u00f3n mayoritariamente estudiantil. Ni siquiera en su versi\u00f3n de intelectuales org\u00e1nicas de la pol\u00edtica p\u00fablica (reconversi\u00f3n de las militancias ochenteras que aconteci\u00f3 a lo largo de la post-dictadura) fueron capaces de otorgar los insumos te\u00f3ricos que orientasen la lucha contra el acoso. Las versiones de una \u201cteor\u00eda de avanzada\u201d en los estudios de g\u00e9nero en Filosof\u00eda y Humanidades parecen remitirse m\u00e1s bien a una actualizaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica precaria; Judith Butler y compa\u00f1\u00eda ocupan un lugar de novedad al que se han sumado los trabajos del feminismo decolonial. Entonces, incluso la participaci\u00f3n pol\u00edtica substitutiva que debiera conformar la elaboraci\u00f3n de discursos cr\u00edticos es pobre e impotente al momento de manifestarse por la contingencia.<\/h6>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Quiz\u00e1 cabr\u00eda hablar, por todo lo anterior, de una quiebra \u00e9tico-pol\u00edtica de los estudios de g\u00e9nero. No estar a la altura de una las reivindicaciones que m\u00e1s ha aglutinado a la comunidad acad\u00e9mica de la Facultad \u2013y, me atrevo a decir, a segmentos crecientes del resto de las unidades de la Universidad\u2013 es un signo del fracaso de un proyecto, de su vaciamiento a lo largo del tiempo. Llego incluso a pensar si es que tiene sentido seguir alojando a los estudios de g\u00e9nero en un espacio particular, siendo que parecen haberse enfrascado en la inmovilidad. La marcha de la historia dir\u00e1 si es que este episodio tendr\u00e1 alg\u00fan tipo de consecuencias. Por lo pronto, s\u00f3lo queda mantener las apuestas en otro sitio, ah\u00ed donde las claridades pol\u00edticas parecen llegar siempre m\u00e1s tarde que los cambios efectuados por la lucha.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mat\u00edas Marambio \/ Quiz\u00e1 cabr\u00eda hablar, por todo lo anterior, de una quiebra \u00e9tico-pol\u00edtica de los estudios de g\u00e9nero. 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