{"id":18876,"date":"2025-10-02T00:58:16","date_gmt":"2025-10-02T00:58:16","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=18876"},"modified":"2025-10-02T00:58:17","modified_gmt":"2025-10-02T00:58:17","slug":"espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/10\/02\/espiritu-santo\/","title":{"rendered":"ESP\u00cdRITU SANTO\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A sus trece a\u00f1os la Romi estaba locamente enamorada de Dios. Lo amaba como se aman esas parejas en las teleseries, con estupidez y pasi\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, el drama era algo muy evang\u00e9lico. Sent\u00eda su calorcito de amor cada vez m\u00e1s fuerte.\u00a0\u00a0El romance ocurr\u00eda en un escenario especial: el colegio de ni\u00f1as al que iba. Ella sab\u00eda que, as\u00ed como el calorcito crec\u00eda, tambi\u00e9n lo hac\u00edan las pruebas del diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no batallaba sola, el Se\u00f1or le hab\u00eda enviado a la Cony, su mejor amiga, la conexi\u00f3n con lo mundano que pasaba en el curso. La Cony, a la que hab\u00eda criado la mamita (as\u00ed es como le dec\u00eda a su abuela), su bestie, una hermosa princesa nortina que atra\u00eda todo lo que la rodeaba, incluidos esos ni\u00f1os que se daban vuelta a mirarla cuando caminaban juntas a tomar la micro. La Romi nunca adivin\u00f3 si el magnetismo de su amiga era por su pelito negro, largu\u00edsimo y liso, o por sus piernas peludas que mostraba sin verg\u00fcenza bajo el jumper acortado, sin permiso de la mamita; o por sus grandes ojos cafecitos que miraban siempre de frente y seguros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas batallaron por a\u00f1os, como cuando en quinto la Cony le cont\u00f3 que con su primo hac\u00edan de esas cosas que hacen los grandes cuando nadie los miraba o en sexto, cuando lleg\u00f3 diciendo que si te llegaba la regla pod\u00edai quedar embarazada, y a la Romi reci\u00e9n le hab\u00eda llegado. Pa\u2019 qu\u00e9 acordarse de s\u00e9ptimo, el a\u00f1o en que varias se pusieron un piercing en la lengua o en el ombligo, como la Cony, cuya mamita se enoj\u00f3 porque dec\u00eda que las ordinarias hac\u00edan esas cosas o cuando la Romi, en octavo, descubri\u00f3 que ten\u00eda buenas bubis y que si el jumper se apretaba un poquito m\u00e1s se pod\u00edan lucir mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de tantas batallas, en octavo la Romi comenz\u00f3 por fin a escuchar al Esp\u00edritu Santo, lo que significaba, le hab\u00eda dicho el pastor, que estaba lista para bautizarse. El Esp\u00edritu Santo no era Jes\u00fas, ni Diosito mismo, tampoco era esa Paloma Blanca que la gente dec\u00eda; en realidad era como una fuerza, un ente extra\u00f1o que habitaba su cabeza todo el d\u00eda, todos los d\u00edas, que la purificaba y ayudaba a no pecar. Una lengua de fuego sobre su cabeza. Los d\u00edas en que el Esp\u00edritu Santo le hablaba eran, en especial, esos en que pasaba escuchando m\u00fasica bien pegadita con la Cony en los recreos, ri\u00e9ndose cuando cantaba Glup! o los d\u00edas en la clase de gimnasia y esa polera tan corta que a veces ocupaba la Cony, que hac\u00eda que a veces pudiera ver el aro en su ombligo. Uno de esos d\u00edas, el Esp\u00edritu la ilumin\u00f3: la Cony era una prueba del diablo, su prueba mayor, su caminata por el desierto, su manzana en el Jard\u00edn del Ed\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00bfC\u00f3mo lo confirm\u00f3? Fue una tarde tirada en la cama, con la radio pasando la de Glup!, esa que le gustaba a la Cony, la casa vac\u00eda y el eco de su voz bonita cant\u00e1ndole de cerquita esa ma\u00f1ana, mientras la miraba divertida. Que&nbsp;<em>Rodrigo amaba a Juan, a Juan el panadero<\/em>, que&nbsp;<em>as\u00ed es la vida.<\/em>&nbsp;Ah\u00ed fue cuando la Romi descubri\u00f3 que, si se frotaba lo suficiente contra una almohada larga ah\u00ed, justo ah\u00ed en su centro, pod\u00eda sentir algo muy bonito, tan bonito como el roce de las piernas de la Cony cuando se sentaban juntas en la micro. Entonces empez\u00f3 a sentir un fueguito nuevo, ya no era el fuego santo, era un fueguito que se parec\u00eda al calor que le sub\u00eda hasta las orejas siempre que compart\u00eda aud\u00edfonos con la Cony.<\/p>\n\n\n\n<p>El domingo de esa semana llor\u00f3 solita y bien callada en una silla al final del templo, no hab\u00eda sido capaz de levantar la mano cuando preguntaron qui\u00e9n deseaba bautizarse, el Esp\u00edritu Santo se lo hab\u00eda prohibido. El fueguito nuevo crepitaba en su pancita cada noche desde que descubri\u00f3 que la Cony era instrumento de Satan\u00e1s, como le dec\u00eda la voz del Esp\u00edritu Santo, que resonaba con furia en su cabeza. Nadie le hab\u00eda dicho que el amor pod\u00eda doler tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese lunes, la Cony la pas\u00f3 a buscar a su puesto para salir juntas al recreo, le hab\u00eda tra\u00eddo un regalo: extendi\u00f3 dos coyac con forma de brocha, esos que te\u00f1\u00edan la lengua azul. Toma po, le dijo con los ojitos felices, uno pa\u2019 ti y otro pa\u2019 m\u00ed. Entonces se fue directo a las escaleras vac\u00edas que daban al subterr\u00e1neo del colegio, la Romi la vio caminar unos segundos, luego la sigui\u00f3 con prisa y entregada a sus encantos se sent\u00f3 a su lado en un gris y sucio escal\u00f3n, apartadas del resto del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Ah\u00ed estaba el fueguito de nuevo, se estaba apoderando de ella mientras miraba con atenci\u00f3n c\u00f3mo los dedos de la Cony quitaban el envoltorio del coyac y luego la lengua de la Cony, que se pon\u00eda un poco morada, un poco azul. La Cony le pidi\u00f3 que abriera su coyac, que lamiera el dulce, quer\u00eda ver c\u00f3mo su lengua se te\u00f1\u00eda. El Esp\u00edritu Santo le gritaba, la voz era gutural, furiosa, demencial, pero nada importaba, porque justo las piernas de la Cony estaban tan pegaditas a las suyas y se ve\u00eda tan bonita contenta, que abri\u00f3 el chupete y, antes siquiera de intentar probarlo, su amiga le pas\u00f3 la lengua bautiz\u00e1ndolo y riendo. Entonces la Cony la mir\u00f3 directo a los ojos, desafi\u00e1ndola a comer ese pintalabios lleno de baba. La Romi no lo dud\u00f3 y al meterse el coyac a la boca, sinti\u00f3 un peque\u00f1o temblor entre las piernas. Los ojos traviesos de la Cony miraban los labios de la Romi y mientras ambas segu\u00edan comiendo su chupete, la Romi pudo sentir el fuego del infierno quem\u00e1ndola por dentro, devor\u00e1ndola por completo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Este cuento fue trabajado en el Taller de Creaci\u00f3n Narrativa, coordinado por Arelis Uribe en el Parque Cultural de Valpara\u00edso, financiado por el Fondo del Libro 2025, del MINCAP.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A sus trece a\u00f1os la Romi estaba locamente enamorada de Dios. Lo amaba como se aman esas parejas en las teleseries, con estupidez y pasi\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, el drama era algo muy evang\u00e9lico. Sent\u00eda su calorcito de amor cada vez m\u00e1s fuerte.\u00a0\u00a0El romance ocurr\u00eda en un escenario especial: el colegio de ni\u00f1as al que iba. 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