{"id":19096,"date":"2025-10-18T13:03:11","date_gmt":"2025-10-18T13:03:11","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19096"},"modified":"2025-10-20T01:15:44","modified_gmt":"2025-10-20T01:15:44","slug":"presentacion-de-pinturas-psicosomaticas-de-daniela-escobar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/10\/18\/presentacion-de-pinturas-psicosomaticas-de-daniela-escobar\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n de\u00a0Pinturas psicosom\u00e1ticas, de Daniela Escobar"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Como en otras publicaciones de Overol, en la portada de\u00a0<em>Pinturas psicosom\u00e1ticas\u00a0<\/em>se aprecia un patr\u00f3n que, en este caso, repite formas interconectadas similares a diamantes. El t\u00edtulo del libro establece un v\u00ednculo entre el arte pict\u00f3rico, la psicolog\u00eda y el cuerpo, asociaci\u00f3n que desde un comienzo me remite a ilustraciones y pinturas m\u00edsticas. La hoja de guarda reproduce otro dise\u00f1o en patr\u00f3n, esta vez en figuras que forman zigzags en los que la vista \u201cse pierde\u201d. Algo hay en esa repetici\u00f3n zigzagueante que recuerda la ornamentaci\u00f3n en mosaicos de loza de la arquitectura isl\u00e1mica. La hoja de guarda posterior reproduce este patr\u00f3n en dimensiones m\u00e1s peque\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia del dise\u00f1o en la portada, estas ilustraciones en las hojas de guarda reproducen un dise\u00f1o hecho a mano. Se observa la irregularidad natural de los trazos del l\u00e1piz, adem\u00e1s del cuadriculado de las hojas del cuaderno que le dan soporte. La ostentaci\u00f3n de los trazos dibujados pone en relieve la duraci\u00f3n de ese trabajo manual. La inmersi\u00f3n contemplativa que esa repetici\u00f3n pudo haber producido en el dibujante parece \u201csaltar a la vista\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El ep\u00edgrafe es de Adonis, quien se define como un \u201cm\u00edstico pagano\u201d y explica que la realidad \u201ces tanto lo que se nos revela y es visible como lo que es invisible y est\u00e1 oculto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior conforma una suerte de umbral de entrada en un terreno \u2014un jard\u00edn\u2014 de la visi\u00f3n, la meditaci\u00f3n y cierto misticismo. Una vez adentro, desde la primera frase del texto la voz del hablante incorpora algo infantil, sobre todo l\u00fadico: \u201cLa monta\u00f1a est\u00e1 en el humor del dibujo, desde ah\u00ed construyo un puente donde me siento a pintarla\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El texto del libro est\u00e1 compuesto por fragmentos muy heterog\u00e9neos que pueden variar en la enunciaci\u00f3n (primera, segunda, tercera persona), en el g\u00e9nero (textos po\u00e9ticos, narrativos) e incluso en el registro (algunos m\u00e1s serios y otros m\u00e1s jocosos). Ahora bien, entre esa variedad aparece una continuidad: la mayor\u00eda de los fragmentos remite a los c\u00f3digos del diario de vida. Es como si en&nbsp;<em>Pinturas psicosom\u00e1ticas<\/em>, Daniela Escobar nos ofreciera el diario de vida o \u2014mejor\u2014 el cuaderno de una artista en alg\u00fan grado inclinada hacia el misticismo. Y a trav\u00e9s de ese posicionamiento, que se sirve de los mecanismos ficcionales, abordara por un lado las aventuras y desventuras del proceso creativo y, por otro, una c\u00f3mica irrisi\u00f3n del espacio autobiogr\u00e1fico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al primer aspecto, muchas de las entradas ofrecen algo as\u00ed como \u00e9cfrasis descompuestas. Me refiero a anotaciones que se sirven de lo que ser\u00eda la descripci\u00f3n verbal de una obra pict\u00f3rica para defraudar esa expectativa. En esa decepci\u00f3n se abre el camino hacia una prosa po\u00e9tica alucinada: \u201cLav\u00e9 su cara con pintura y la expresi\u00f3n que result\u00f3 fue de extrema angustia: \u2018Un cuadrado negro nunca podr\u00e1 ser usado para hacer el amor\u2019. Sentimiento ovalado con orejas. El pelo largo, la boca abierta y los ojos entornados; no s\u00e9 si estoy en \u00e9xtasis o hastiada. Reproduzco la figura de su cuello. Una curva de grafito representa su poder, un demonio rojo resguarda nuestros nombres, una calavera y un choclo que fuma son sus amigos (&#8230;) El tr\u00e9bol ya tiene una hoja menos. Del desgarro emerge un hueso lleno de carne\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pareciera justamente que lo \u201cpsicosom\u00e1tico\u201d de estas pinturas tuviera que ver con esa descripci\u00f3n pict\u00f3rica cruzada por la alucinaci\u00f3n. Por momentos se alude a obras compuestas con materiales de educaci\u00f3n primaria: cartulinas, t\u00e9mpera, cart\u00f3n, l\u00e1pices de colores, papel lustre, lo cual a veces coincide con una voz cruzada por lo infantil. En otros pasajes los trazos inexpertos parecen sugerir ya no la referencia a un ni\u00f1o o una ni\u00f1a, sino una infantilidad intencional, un efecto de infantilidad, como la de las graf\u00edas de Cy Twombly: \u201cLa curaci\u00f3n se parece a pintar nubes con tiza sobre un pizarr\u00f3n negro que chirr\u00eda y permite dibujar y borrar, crear algo para que sea borrado. Una mancha ligera \u2014residuo de tiza\u2014 se acumula\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En m\u00e1s de una entrada, la alucinaci\u00f3n parece tomar por objeto a los propios materiales de producci\u00f3n. La repetida referencia a esos materiales introduce otro hilo conductor del libro: el proceso creativo. En las constantes alusiones al dibujo, pero tambi\u00e9n en aquellas a la pintura, lo que est\u00e1 en juego es un trasunto de la creaci\u00f3n literaria. A trav\u00e9s de ese juego, hay un inter\u00e9s por asociar la creaci\u00f3n literaria a su materialidad m\u00e1s b\u00e1sica, caligraf\u00eda, los garabatos, el trazado de la tinta sobre las hojas de cuaderno: \u201cPrimero los garabatos, la huella del movimiento, y no importa que el trazo no respete los m\u00e1rgenes. De pronto aparecen las coincidencias entre esos garabatos y el mundo exterior; un zigzag es un rayo, un c\u00edrculo una rueda, l\u00edneas que parecen dientes\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La escritura volcada sobre s\u00ed misma a trav\u00e9s de un ejercicio rudimentario, sugiriendo as\u00ed la pr\u00e1ctica de un desaprender a escribir. Esa intenci\u00f3n de desaprendizaje, de liberaci\u00f3n, de desprendimiento de toda habilidad o t\u00e9cnica se recubre por momentos del aire m\u00edstico de los ejercicios espirituales: \u201cEntonces dibujamos lo que sabemos, no lo que se ve: ra\u00edces de plantas, familias al interior de la casa como si no existieran muros. Transparencia. Luego la profundidad de lo que vemos es esquiva a la mano y no divierte. Para jugar otra vez hay que entrenar. Esta pr\u00e1ctica contin\u00faa en los esbozos, dibujos r\u00e1pidos o diagramas improvisados que surgen mientras conversamos distra\u00eddos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya acerc\u00e1ndome al final de esta presentaci\u00f3n, quisiera darle un momento entre todos estos aspectos que me han llamado la atenci\u00f3n a la gracia tan particular de algunas de las notas que, como digo, van perfilando en el libro una suerte de car\u00e1cter, un personaje, digamos, que yo asoci\u00e9 a algo semejante a una pintora m\u00edstica-te\u00f3sofa como la pionera de la abstracci\u00f3n Hilma af Klint: \u201cLas figuras no son fr\u00e1giles. Puedo aplastarlas o ellas seguir desdibuj\u00e1ndose, y aun as\u00ed se r\u00eden y no mueren. Alguien pinta esa sonrisa con exageraci\u00f3n, y yo la disfruto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece la asunci\u00f3n de ese personaje o de esa voz cruzada, aun sea parcialmente, por la ficci\u00f3n, tiene que ver con cierto juego par\u00f3dico que hay en el libro respecto al espacio biogr\u00e1fico e incluso con la llamada autoficci\u00f3n. No digo que este libro sea ejemplo de esas categor\u00edas, sino m\u00e1s bien que lo que sus anotaciones alucinadas generan es una especie de distanciamiento ir\u00f3nico ante las mismas. Ley\u00e9ndolas me acord\u00e9 por momentos de Aira, como si otro t\u00edtulo para este libro \u2014mucho peor que el real, que me parece un hallazgo\u2014 fuera\u00a0<em>C\u00f3mo me hice una pintora m\u00edstica.\u00a0<\/em>Pero tambi\u00e9n me acord\u00e9 de la \u00faltima novela de Cynthia Rimsky.<em>\u00a0<\/em>En las recomendaciones de verano para\u00a0<em>Palabra P\u00fablica<\/em>, escrib\u00ed que tal vez la mejor definici\u00f3n para esa obra fuera que se trata de una novela esquiva. Me parec\u00eda que su \u00fanica categorizaci\u00f3n tendr\u00eda que formularse como una serie de negativas: no es una novela rom\u00e1ntica, no es un\u00a0<em>thriller<\/em>, no es una novela sobre la corrupci\u00f3n ni sobre el mundo del arte. Es, a fin de cuentas, una novela cuya libertad absoluta nos recuerda que a\u00fan es posible escribir \u2014y hacerlo bien\u2014 sin una agenda identitaria en mente. Me parece que algo similar ocurre con el libro de Daniela, y esa condici\u00f3n esquiva se cristaliza en la serie de renuncias listadas en la p\u00e1gina 49.\u00a0<em>Pinturas psicosom\u00e1ticas\u00a0<\/em>no es un libro de poes\u00eda, tampoco una novela, ni un diario de vida, sino felizmente todo de una sola vez.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto del libro est\u00e1 compuesto por fragmentos muy heterog\u00e9neos que pueden variar en la enunciaci\u00f3n (primera, segunda, tercera persona), en el g\u00e9nero (textos po\u00e9ticos, narrativos) e incluso en el registro (algunos m\u00e1s serios y otros m\u00e1s jocosos). 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