{"id":19294,"date":"2025-11-07T05:48:51","date_gmt":"2025-11-07T05:48:51","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19294"},"modified":"2025-11-07T17:27:55","modified_gmt":"2025-11-07T17:27:55","slug":"braceros-mi-apa-y-la-estetica-de-la-reparacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/11\/07\/braceros-mi-apa-y-la-estetica-de-la-reparacion\/","title":{"rendered":"Braceros: Mi Ap\u00e1 y la est\u00e9tica de la reparaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Este texto surge de la tensi\u00f3n entre lo que puede ser citado y lo que ha sido sistem\u00e1ticamente<br>olvidado; entre lo que se registra en un sistema de referencias y lo que apenas sobrevive en la<br>memoria \u00edntima de esta hija. En 2019, mientras conclu\u00eda mis estudios doctorales, escrib\u00ed una<br>novela in\u00e9dita usando el estilo APA, no por sumisi\u00f3n acad\u00e9mica, sino como una forma de hablar<br>en el lenguaje del poder, intentando infiltrar el archivo con la voz de mi Ap\u00e1. Sin embargo, esa<br>voz \u2014llana, campesina, bromista, silenciosa y herida\u2014 no encontraba lugar en los m\u00e1rgenes<br>r\u00edgidos. En un acto de desquite afectivo, esa voz volvi\u00f3 envuelta en risas compartidas: historias<br>absurdas y tiernas contadas por mi padre, mi abuelo y mi t\u00edo, mientras, Braceros esperaban<br>desnudos en la fila para ser fumigados y ba\u00f1ados con agua fr\u00eda. As\u00ed es que, mucho antes de que<br>el APA emitiera sus disculpas, yo record\u00e9 la historia de mi padre, aunque el APA no est\u00e9 hecho<br>para narrar c\u00f3mo se le fractura la columna a un campesino bajo el sol, ni para nombrar los<br>silencios entre padre e hija. No hab\u00eda espacio para el olor del sudor ni para la risa a la cual<br>recurrieron los hombres de mi casa, como para protegerme de no odiar. Usando el APA intent\u00e9<br>que cupiera. Forc\u00e9 los m\u00e1rgenes. Me met\u00ed por los interlineados como quien se cuela en casa<br>ajena a reclamar lo que le pertenece. La escritura aqu\u00ed no sirve a la academia, la interpela; es un<br>acto de amor radical detonado por la memoria que tengo de mi Ap\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Carta abierta a la APA, a mi Ap\u00e1 y a las formas que intentaron silenciarme<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>APA, te escribo desde un lugar donde las formas no curan, donde el estilo se vuelve marca,<br>donde el nombre de mi padre jam\u00e1s cabr\u00eda en tus tablas ni en tus citas. Cuando escrib\u00ed su historia<br>en 2019, lo hice en tu lenguaje, APA, como quien usa al reino para invocar a los fantasmas del<br>campo. Lo hice como acto de fe, creyendo que, si nombraba con exactitud, con numeraci\u00f3n<br>precisa y letra Times New Roman, quiz\u00e1 podr\u00eda saldar una deuda ancestral. Pero t\u00fa no sab\u00edas de<br>\u00e9l. No conoc\u00edas sus dientes quebrados, su columna arqueada por las cosechas, su historia sin nota<br>al pie, al pie, al pie.<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Luego, como si hubieras despertado en mitad de una pesadilla centenaria, pediste disculpas*<br>.Dijiste, APA, que lo sent\u00edas. Que tu ciencia hab\u00eda sido c\u00f3mplice del silencio racial, del despojo<br>intelectual, de la violencia blanqueada con tablas y coeficientes. Dijiste que tus m\u00e9todos \u2014tan<br>exactos para clasificar, tan imprecisos para reparar\u2014 hab\u00edan marginado, omitido, mutilado.<br>Dijiste que tus fundadores coquetearon con la eugenesia, y que tus publicaciones, por d\u00e9cadas,<br>borraron los matices de la piel. Dijiste que la psicolog\u00eda hab\u00eda sido una herramienta para<br>legitimar jerarqu\u00edas humanas, y que durante la pandemia ofreciste la cura empleando medios<br>blancos, y que durante demasiado tiempo las voces de color no hab\u00edan sido escuchadas, sino<br>apenas registradas como ruido demogr\u00e1fico.<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Las palabras, aunque tard\u00edas, me alertaron al recordar a la pensadora afroamericana Alexis<br>Pauline Gumbs: una disculpa sin reparaci\u00f3n es solo otra forma de gaslighting institucional. Y, sin<br>embargo, algo vibr\u00f3. No porque fuera redenci\u00f3n, sino porque fue grieta. Porque al fin admitiste<br>que nuestra ausencia hab\u00eda sido dise\u00f1ada. Y aunque esa disculpa no era para mi padre, yo la sent\u00ed<br>como si me hablara. Como si dijeras: perdona por no escuchar antes, por no registrar sus pasos.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Ap\u00e1, esto tambi\u00e9n es para ti. Te hablo desde la llaga que se volvi\u00f3 \u00e9tica. Te escribo porque no<br>pudiste hablar. Porque lo que te hicieron nunca tuvo registro \u2014o s\u00ed lo tuvo, pero quienes<br>debieron registrarte hurtaron tu historia para exhibirse en los museos de las ciudades, para<br>conseguir recursos a tu nombre y sacrificio. No te anotaron en los libros de las escuelas. Y los<br>que te ignoraron, tu misma gente, se volvieron eco de un Narciso epist\u00e9mico, deseosos de<br>fosilizarte bajo el s\u00edndrome del edificio enfermo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Mira, Ap\u00e1. Hace poco anunciaron el tema de mi estudio, pero lo presentaban con otro nombre.<br>Me borraron del programa como quien tacha una voz inc\u00f3moda, como si mi camino no<br>mereciera ser nombrado. Pero eso no fue lo peor. Mi amiga rar\u00e1muri \u2014la cuidadora sabia de la<br>colonia Tarahumara en Ciudad Ju\u00e1rez, la que guarda los saberes con el coraz\u00f3n y la dignidad de<br>su pueblo\u2014 me cont\u00f3 que una muchacha g\u00fcera se le acerc\u00f3 y le ofreci\u00f3 diez d\u00f3lares en una<br>tarjeta de regalo de Walmart a cambio de su cosmovisi\u00f3n. Diez d\u00f3lares. Como si el alma de un<br>pueblo pudiera ponerse en oferta. Mi amiga la mir\u00f3 con firmeza y le dijo: \u201cMi cultura no est\u00e1 a la<br>venta. L\u00e1rgate de aqu\u00ed, muchacha\u201d. Pero no se fue. Hoy, sus \u201challazgos\u201d est\u00e1n atrapados y<br>extraviados en vitrinas de museo. Habla de los rar\u00e1muris sin poner a las rar\u00e1muris: sin su<br>presencia viva, sin su aliento. Y entonces lo comprend\u00ed: esa misma muchacha, esa misma mirada<br>colonial, era a la que yo, sin darme cuenta, le entregaba mi trabajo, mi investigaci\u00f3n, mis a\u00f1os de<br>resistencia. Le ofrec\u00eda mi voz como souvenir acad\u00e9mico, a cambio de unos pocos d\u00f3lares\u2026 y de<br>muchos desalojos del alma. \u00bfC\u00f3mo se llama eso? \u00bfExtractivismo? \u00bfEpistemicidio?<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfsabes qu\u00e9? Tus silencios me ense\u00f1aron a escribir en voz alta. Este texto es tu altar.<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A todas las formas del silencio impuesto: \u00e9sta es mi desobediencia escrita. Soy hija del archivo<br>quemado, del archivo robado, nieta del dato omitido, del dato mutilado. Vengo a escribir como<br>quien siembra en suelo endurecido por generaciones de negaci\u00f3n y despojo. Vengo a sembrar a<br>mi padre, a mi lengua, a mi rabia dulce. Vengo a imaginar una forma nueva. Una que no pide<br>permiso. Vengo a hacerle honor a aquello que una vez me dijiste, cuando fuimos al pante\u00f3n a<br>enterrar a tu madre: \u201cNom\u00e1s vienen y lo plantan a uno aqu\u00ed, y olvidan.\u201d Yo no te olvido, Ap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>G\u00e9nero y genealog\u00eda: Ser hija del silencio y de la tierra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Nacer mujer en la genealog\u00eda del campo es, muchas veces, heredar silencios. No como ausencia<br>de palabras, sino como formas densas de sabidur\u00eda enterrada. Las abuelas hablaban con la<br>mirada. Los padres callaban con el cuerpo. Las hijas aprendimos a leer los gestos, los rezos a<br>medias, las posturas encorvadas, las risas como defensa.<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Soy hija del silencio, pero tambi\u00e9n de la tierra. Tierra que cruj\u00eda bajo las botas de mi Ap\u00e1 cuando<br>regresaba del campo, cansado, con los brazos alargando la noche. Tierra que tambi\u00e9n era mi<br>madre, mi abuela, mis t\u00edas, todas sembradoras de afecto en espacios que nunca reconocieron su<br>trabajo como labor.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Esta genealog\u00eda me da una voz que no nace en las bibliotecas, sino en la lumbre. En el ruido de<br>las ollas, en la forma en que se doblaban las servilletas para no decir \u00abte quiero\u00bb. Mi feminismo<br>no lleg\u00f3 desde los libros, sino desde el vientre de mujeres que sab\u00edan resistir sin nombrarlo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>El g\u00e9nero, entonces, no es solo una categor\u00eda te\u00f3rica; es una huella en el cuerpo. Es la forma en<br>que aprend\u00ed que el cuidado se calla, que el dolor se vuelve cadera, que la rebeld\u00eda puede llevar un<br>mandil. Es tambi\u00e9n la manera en que un padre ausente se convierte en herida presente, y una<br>madre fatigada en diosa silenciosa.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Escribo desde esa herencia, desde esa doble pertenencia al silencio y a la tierra. Este ensayo es<br>tambi\u00e9n una ofrenda a esas mujeres que no caben en las notas de investigaci\u00f3n, pero que lo<br>sostienen todo desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La novela como gesto de venganza simb\u00f3lica y espiritual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Escribir la novela Ap\u00e1 fue un acto de venganza simb\u00f3lica. No contra mi padre, sino contra la<br>historia que lo borr\u00f3. Fue un gesto ritual de restituci\u00f3n: tomar el lenguaje de la ciencia y del<br>archivo, del estilo APA, y convertirlo en herramienta para narrar una existencia que el sistema<br>hab\u00eda decidido ignorar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>La novela no fue planeada como ficci\u00f3n, ni como testimonio puro. Fue escrita desde un tercer<br>espacio, ese que Gloria Anzald\u00faa llam\u00f3 nepantla: el entre. Entre la memoria y la invenci\u00f3n, entre<br>el dolor y el amor, entre el dato y el mito. All\u00ed, en ese terreno movedizo, se revel\u00f3 la voz de mi<br>padre: con una mezcla de ternura y rabia, de silencio y presencia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Al usar el formato APA como contenedor de una voz campesina, lo que buscaba era fracturar las<br>l\u00f3gicas de legitimidad. Quise probar que el dato tambi\u00e9n puede ser cuerpo, que la referencia<br>tambi\u00e9n puede llorar. Que citar no es solo apuntar al saber, sino convocar a quienes no tuvieron<br>acceso a sus fuentes.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Ap\u00e1 fue un altar narrativo. Cada p\u00e1gina una vela encendida. Cada cap\u00edtulo, un rezo con gritos<br>contenidos. La novela fue una forma de devolverle a mi padre algo que el mundo nos hab\u00eda<br>negado: un lugar visible en la historia. Y tambi\u00e9n fue mi manera de liberarme: de resignificar mi<br>linaje, de dejar de cargar con culpas que no eran m\u00edas, dejar de cargar con la risa de la v\u00edctima<br>para convertirla en la de la sobreviviente, visionaria.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Si escribir fue venganza, tambi\u00e9n fue acto espiritual. Porque narrar a un padre ausente es traerlo<br>de vuelta, no al presente, sino a un tiempo de menci\u00f3n c\u00f3smica y de todos los golfos mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>*https:\/\/www.apa.org\/about\/policy\/racism-apology<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A todas las formas del silencio impuesto: \u00e9sta es mi desobediencia escrita. Soy hija del archivo quemado, del archivo robado, nieta del dato omitido, del dato mutilado. Vengo a escribir como quien siembra en suelo endurecido por generaciones de negaci\u00f3n y despojo. 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