{"id":19377,"date":"2025-11-14T05:25:35","date_gmt":"2025-11-14T05:25:35","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19377"},"modified":"2025-11-14T05:31:16","modified_gmt":"2025-11-14T05:31:16","slug":"entre-madre-e-hija-de-mariana-flores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/11\/14\/entre-madre-e-hija-de-mariana-flores\/","title":{"rendered":"Entre madre e hija, de Mariana Flores"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>I. La voz que nombra la ausencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Leer \u201cEntre madre e hija\u201d es ingresar a un territorio donde la palabra se vuelve rito. La<br>poes\u00eda de Mariana Flores nace de un umbral: el espacio donde lo que se pierde y lo que<br>permanece se tocan. All\u00ed, entre la mujer que fue hija y la que hoy es madre, la autora<br>levanta su voz con una serenidad que conmueve. No hay grito ni lamento, hay un hilo de<br>lenguaje que sostiene, que repara, que recuerda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Desde el primer poema, la escritura aparece como un modo de hacer visible lo invisible, de<br>dar cuerpo a aquello que la muerte o el silencio hab\u00edan dejado suspendido. La autora no<br>escribe desde el vac\u00edo del duelo, sino desde el deseo de encontrar en \u00e9l una forma de<br>continuidad. La figura materna, ausente pero viva en la memoria, atraviesa todo el libro<br>como una presencia que se transforma. En ese sentido, los textos son un intento de di\u00e1logo<br>con quien ya no est\u00e1, una conversaci\u00f3n que contin\u00faa en otro plano: el de la palabra.<br>Mariana asume que escribir es un modo de habitar la falta. Lo hace sin adornos, con una<br>claridad que nace de la honestidad emocional. Sus versos no buscan deslumbrar: buscan<br>decir. En uno de los poemas m\u00e1s \u00edntimos, escribe:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cY ah\u00ed est\u00e1s, siendo parte de nuestra hora del t\u00e9. Y me r\u00edo, con esa risa, mezcla<br>de amor y nudo en la garganta, de pasado y presente juntos. \u201c<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esta frase condensa el esp\u00edritu del libro: el linaje no se mide en lo material, sino en los<br>gestos, en los modos de amar y de cuidar. Entre madre e hija propone, as\u00ed, una lectura<br>pausada y reverente, donde cada palabra tiene el peso de lo esencial.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. La po\u00e9tica de la transmisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La escritura de Mariana Flores se teje entre generaciones. La hablante po\u00e9tica se reconoce<br>como eslab\u00f3n de una cadena que la precede y la excede. Ser hija y ser madre aparecen<br>como identidades que se iluminan mutuamente. Es en ese cruce donde la autora encuentra<br>su voz m\u00e1s potente: una voz que busca comprender lo heredado para transformarlo.<br>En la tradici\u00f3n de la poes\u00eda que explora la memoria afectiva \u2014de Alejandra Pizarnik a Idea<br>Vilari\u00f1o, de Gioconda Belli a Olga Orozco\u2014, Mariana Flores construye una po\u00e9tica que<br>parte de lo \u00edntimo pero resuena en lo colectivo. Lo que en apariencia es una historia<br>personal se vuelve espejo de una experiencia universal: la de toda mujer que ha sentido el<br>peso y el amor del linaje femenino.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El tono de los poemas es contenido, casi meditativo. Hay en ellos una cadencia que invita al<br>silencio. El lenguaje, de una claridad despojada, no disfraza el dolor, pero lo vuelve<br>habitable. La autora comprende que en la sencillez se esconde la profundidad. Esa es<br>quiz\u00e1s la clave de su escritura: nombrar sin gritar, decir sin explicar, dejar que la emoci\u00f3n se<br>despliegue en el espacio que la palabra abre.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cada poema parece tener la delicadeza de una ofrenda. No se trata de reconstruir el<br>pasado, sino de aprender a mirarlo de otra manera. Entre madre e hija funciona como un<br>puente simb\u00f3lico entre dos tiempos: la memoria de la madre y la vida presente de la hija<br>que ahora cr\u00eda. En esa tensi\u00f3n \u2014entre p\u00e9rdida y continuidad, silencio y voz\u2014 se cifra la<br>belleza del libro. Un \u201centre\u201d como dice la autora.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"466\" height=\"875\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/WhatsApp-Image-2025-10-26-at-12.37.57.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19379\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mariana Flores &#8211; Autora <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br><strong>III. El duelo como creaci\u00f3n: cuando la herida habla<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>La frase que resume el coraz\u00f3n de este libro podr\u00eda ser: \u201cla herida se vuelve lenguaje, y <br>lenguaje, un modo de volver a amar\u201d. En Entre madre e hija, el dolor no es un punto de<br>llegada sino de partida. Es a trav\u00e9s del duelo que surge la palabra po\u00e9tica, no para<br>clausurarlo, sino para transformarlo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>El duelo, en la escritura de Mariana Flores, no es solo una experiencia emocional, sino<br>tambi\u00e9n una pr\u00e1ctica espiritual. Cada poema parece cumplir una funci\u00f3n reparadora.<br>Escribir, aqu\u00ed, es un modo de cuidar la memoria. La autora convierte la ausencia en<br>presencia simb\u00f3lica, y en ese gesto, el recuerdo deja de ser peso para convertirse en luz.<br><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde una perspectiva psicol\u00f3gica, podr\u00eda decirse que la autora realiza en su obra un<br>proceso de elaboraci\u00f3n simb\u00f3lica del dolor. La poes\u00eda act\u00faa como mediadora entre el afecto<br>y el pensamiento, entre el pasado y el presente. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de lo cl\u00ednico, lo que<br>emerge es una profunda humanidad: la certeza de que la palabra puede sostenernos<br>cuando todo lo dem\u00e1s se desmorona.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Hay una \u00e9tica de la ternura en este libro. La autora no se refugia en la tristeza, sino que la<br>transforma en cuidado. Los poemas se sienten como abrazos demorados, como gestos que<br>llegan tarde pero llegan. Y esa demora no resta, sino que engrandece: \u201cEl amor, cuando se<br>dice, sigue vivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>IV. Memoria, cuerpo y tiempo: una poes\u00eda del presente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aunque el libro se nutre de la memoria, su mirada est\u00e1 dirigida hacia adelante. Entre madre<br>e hija no se queda anclado en la p\u00e9rdida: avanza. En los poemas aparece la maternidad<br>como nuevo territorio, como espejo donde la autora se reencuentra con su madre a trav\u00e9s<br>de su propia hija. Ese movimiento circular \u2014de madre a hija, de hija a madre\u2014 le otorga al<br>texto una profundidad simb\u00f3lica que trasciende lo autobiogr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El cuerpo tiene una presencia constante: cuerpo que recuerda, cuerpo que gesta, cuerpo<br>que se ausenta. En esa corporeidad se inscribe la historia familiar, y la autora lo sabe. La<br>palabra po\u00e9tica se vuelve entonces un modo de reinscribir la memoria en el cuerpo<br>presente. Escribir, en este sentido, es tambi\u00e9n volver a habitar(se).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero la autora no se detiene en lo \u00edntimo. Hay en su mirada un registro social, una<br>conciencia de \u00e9poca. En tiempos en que las mujeres revisamos nuestras genealog\u00edas,<br>nuestras formas de maternar y de amar, Entre madre e hija ofrece un espejo l\u00facido y<br>compasivo. No se trata de romper con el pasado, sino de mirarlo con otra luz. La autora<br>declara que lo que heredamos no est\u00e1 destinado a repetirse, puede transformarse.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br><strong>V. La palabra como casa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>En las p\u00e1ginas finales del libro, la voz po\u00e9tica parece haber encontrado un nuevo modo de<br>habitar el mundo. Ya no hay tanto dolor sino gratitud, ya no hay solo p\u00e9rdida sino<br>continuidad. El libro cierra como un c\u00edrculo: la palabra que naci\u00f3 del duelo se convierte en<br>refugio, en casa. Una forma de revoluci\u00f3n, dir\u00e1 la autora.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Entre madre e hija es, en definitiva, un libro sobre el amor. Pero no sobre el amor ingenuo o idealizado, sino sobre ese amor que se construye a pesar del dolor, que sobrevive al paso<br>del tiempo y encuentra en la palabra su manera de seguir existiendo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Mariana Flores logra, con sutileza y profundidad, transformar lo personal en universal. Su<br>poes\u00eda nos recuerda que no hay experiencia individual que no est\u00e9 tejida por una trama<br>colectiva. Y que, a veces, escribir no es solo recordar: es volver a amar, volver a vivir, volver<br>a decir \u201caqu\u00ed estoy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><br>Al cerrar el libro, una siente que algo se ha movido. Que una parte de la herida ha<br>encontrado su forma. Y que, quiz\u00e1s, como sugiere la autora, escribir entre madre e hija es<br>tambi\u00e9n escribir entre la vida y la muerte, entre lo que fue y lo que sigue siendo.<br>En los poemas de Mariana Flores, la memoria no pesa: ilumina. Y en ese resplandor<br>silencioso, la palabra se vuelve hogar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es en ese cruce donde la autora encuentra<br \/>\nsu voz m\u00e1s potente: una voz que busca comprender lo heredado para transformarlo. 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