{"id":19421,"date":"2025-11-20T21:09:06","date_gmt":"2025-11-20T21:09:06","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19421"},"modified":"2025-11-20T21:09:07","modified_gmt":"2025-11-20T21:09:07","slug":"adelanto-dramaturga-maria-asuncion-requena-una-feminista-sin-estridencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/11\/20\/adelanto-dramaturga-maria-asuncion-requena-una-feminista-sin-estridencias\/","title":{"rendered":"[Adelanto] Dramaturga Mar\u00eda Asunci\u00f3n Requena. Una feminista sin estridencias"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-medium-font-size\"><em>En estas p\u00e1ginas, Juan Andr\u00e9s Pi\u00f1a reconstruye con rigor narrativo la trayectoria vital y art\u00edstica de una mujer que, sin proclamas ni estridencias, puso en escena personajes femeninos inolvidables: mujeres valientes, capaces de enfrentar la pobreza, la soledad, los convencionalismos de la \u00e9poca y la violencia de la naturaleza. Fue pionera en mostrar sobre el escenario tem\u00e1ticas que m\u00e1s tarde se volver\u00edan parte habitual de nuestra dramaturgia, tales como la b\u00fasqueda de la identidad nacional, la condici\u00f3n femenina, la marginalidad y la dignidad en la adversidad, en obras como Fuerte Bulnes; El camino m\u00e1s largo; Chilo\u00e9, cielos cubiertos y Pan caliente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-large-font-size\"><a><strong>Punta Arenas, primeros pasos<\/strong><\/a><em><strong><br><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si se revisan las biograf\u00edas de la dramaturga chilena Mar\u00eda Asunci\u00f3n Requena en ellas la fecha de nacimiento se\u00f1alada es 1917. Sin embargo, la fecha correcta es 1911 (8 de octubre). \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 para que se consignara oficial y repetidamente ese error? Algo bastante com\u00fan en la \u00e9poca de su juventud: dada la precariedad con que estaban construidos los documentos de identidad \u2014su soporte era \u00fanicamente papel de diversos grosores\u2014, era muy f\u00e1cil intervenirlos con una peque\u00f1a \u201ccorrecci\u00f3n\u201d. Y fue lo que ella hizo en un momento de su vida \u2014fue su hermano mayor, Luis, en realidad\u2014 obedeciendo al natural deseo de figurar unos a\u00f1os m\u00e1s joven, asunto que era bastante habitual en la tradici\u00f3n de comienzos del siglo pasado, por lo dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En un correo electr\u00f3nico, su hijo Rodrigo C\u00f3rdova relat\u00f3 lo siguiente: \u201cEl dato que yo manejo es que mi mam\u00e1 es del a\u00f1o 1911. No recuerdo si me lo dijo ella o mi hermana, o mi t\u00edo, hermano mayor de ella, nacido en 1909. Al segundo n\u00famero 1 de la c\u00e9dula de identidad de la \u00e9poca le agreg\u00f3 una l\u00ednea horizontal para que se transformara en un siete. De esta manera aparec\u00eda menor que mi padre, que era de 1913. En esa \u00e9poca (sobre todo al terminar su paso por Espa\u00f1a), el asunto de la edad en las mujeres era algo sagrado. Saber ese dato fue incre\u00edble para m\u00ed, porque ella no representaba para nada la edad que realmente ten\u00eda. Mucho tiempo despu\u00e9s le cont\u00e9 esto a mi pap\u00e1 y simplemente no crey\u00f3 que ella era mayor. Incluso se molest\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Su hija Asunci\u00f3n (Nena) tambi\u00e9n lo confirma en entrevistas personales, quit\u00e1ndole la importancia que una \u201crevelaci\u00f3n\u201d de esta naturaleza pueda tener a estas alturas, a m\u00e1s de 35 a\u00f1os de su muerte. Incluso prefiere que se aclare ese dato hist\u00f3rico.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2666<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda Asunci\u00f3n naci\u00f3 en la ciudad Coronel Pringles, centro ferroviario y triguero al norte de Bah\u00eda Blanca, ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires. Fue hija de Blas Requena Sempere (espa\u00f1ol) y de Teresa Lorenza Aizcorbe D\u00edaz (argentina).<\/strong> Blas formaba parte de una primera generaci\u00f3n de emigrantes hacia Am\u00e9rica. Proven\u00eda de la localidad de Santa Pola, perteneciente a un municipio de la Comunidad Valenciana, situado en la costa de la provincia de Alicante. Primero sus abuelos, y despu\u00e9s sus padres, fueron due\u00f1os del ilustre hotel La Balseta, ubicado en el centro de Alicante, y que en aquellos tiempos pose\u00eda hasta caballerizas para los coches. A comienzos del siglo XX, la ciudad ya se asentaba como un importante destino tur\u00edstico de la pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En su juventud, despu\u00e9s de probar fortuna en todo Alicante \u2014realizando diversos trabajos y sin asentarse en ninguno\u2014, Blas Requena hizo lo que tantos compatriotas suyos hab\u00edan intentado antes: viajar a Am\u00e9rica, ese continente casi m\u00edtico que, seg\u00fan se dec\u00eda, ofrec\u00eda algo parecido a un futuro de riquezas y bonanzas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Terminaba el siglo XIX y Blas decidi\u00f3 acogerse en ese mundo americano. Sin embargo, buscar un lugar donde vivir y desarrollarse en ese lejano continente no parec\u00eda ser la \u00fanica raz\u00f3n de este joven alicantino para emprender la traves\u00eda. Como el viaje en barco hasta Buenos Aires duraba varias semanas, ten\u00eda tiempo para ejercer una pasi\u00f3n que crec\u00eda en \u00e9l desde su adolescencia y que marc\u00f3 su destino: jugar a las cartas y apostar el dinero familiar, so\u00f1ando con duplicarlo y alcanzar as\u00ed una importante fortuna. Fueron largas jornadas de navegaci\u00f3n \u2014casi siempre la traves\u00eda duraba dos meses en aquella \u00e9poca\u2014 pasadas frente a las mesas de juego dispuestas especialmente para los pasajeros, ya que esta era una actividad com\u00fan en esos barcos. Esta obsesiva actividad de naipes y ruletas le depar\u00f3 a Blas una cosecha que ser\u00eda la impronta de su vida: a veces ganaba y a veces perd\u00eda, aun cuando esto \u00faltimo ser\u00eda lo m\u00e1s frecuente y la marca de un designio m\u00e1s bien desgraciado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Llegado al continente americano, Blas Requena se instal\u00f3 en el sur de Argentina, en Coronel Pringles, donde ten\u00eda parientes que le dieron algunas ocupaciones ocasionales. Ah\u00ed conoci\u00f3 a quien ser\u00eda la madre de Mar\u00eda Asunci\u00f3n, Teresa Aizcorbe, La Rubia<em>,<\/em> como la llamaban en Gualeguay del Paran\u00e1, localidad argentina de la provincia de Entre R\u00edos, donde hab\u00eda nacido.<\/strong> Era hija de vascos emigrados a mediados del siglo XIX y poseedores de cierta fortuna. En Coronel Pringles, Blas y Teresa se casaron y al parecer los primeros a\u00f1os de matrimonio resultaron razonablemente felices, opacados de vez en cuando por los excesos en el juego, adicci\u00f3n de Blas de la que Teresa no supo sino hasta despu\u00e9s de un tiempo de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, y ya viviendo su exilio franc\u00e9s a finales de los 70, Mar\u00eda Asunci\u00f3n recordar\u00eda con melancol\u00eda a su madre<\/strong>, a pesar de que esta nunca derram\u00f3 demasiado afecto sobre su hija. Aqu\u00ed, la nostalgia parece remitirse m\u00e1s bien a ese lugar originario. As\u00ed comienza el poema titulado \u201cTe recuerdo y pronuncio, Gualeguay\u201d:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>En la nostalgia larga de mi madre<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>aprend\u00ed a deletrear<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y a amar tu nombre, Gualeguay.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Nost\u00e1lgica a mi vez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>lejos de toda Am\u00e9rica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>hoy que naces por la vez doscientas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>me acerco a respirar en ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y me alimenta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>un olor a jazmines<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>un tapial<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>la vereda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>la sombra de mi abuela.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y en su mano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1oh, prodigio!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>un gran terr\u00f3n de az\u00facar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>esper\u00e1ndome.<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\"><strong>[ii]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En ese mismo exilio franc\u00e9s tambi\u00e9n record\u00f3 a su abuela materna y su infancia, en este texto in\u00e9dito: \u201cLa abuela era seca, \u00e1spera, rezongona. Ni besa ni acaricia. Apenas una sonrisa, breve, se disimula. Y sin embargo, como sin querer, su mirada me busca. Cuando al medio d\u00eda pasamos al comedor. Se hizo la sobremesa. Comimos las golosinas. Despu\u00e9s de una larga siesta con mi hermano jugueteamos al escondite, a la mancha, a las cuatro esquinitas. Y tal vez al Gran Bonete. Y como siempre, terminamos peleando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de nacidos los dos hijos de este matrimonio, Blas fue encargado del funcionamiento y gerencia de varios molinos en un pueblo al sur de la enorme provincia de Buenos Aires. Cuando estaba trabajando ah\u00ed, un cu\u00f1ado le ofreci\u00f3 una mejor posibilidad laboral: la administraci\u00f3n de una estancia patag\u00f3nica chilena, un sitio de kil\u00f3metros y kil\u00f3metros f\u00e9rtiles, donde vacas y corderos pastaban y se reproduc\u00edan por su cuenta. La paga era muy buena. La condici\u00f3n b\u00e1sica: irse a vivir a esas tierras y con su familia habitar en la pampa. Blas le respondi\u00f3 que \u00e9l era capaz de administrar lo que fuera, pero desde una oficina en la ciudad. Para vivir en la pampa, dijo, estaban los gauchos salvajes a quienes, adem\u00e1s, ese ejercicio parec\u00eda gustarles.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Transcurridos pocos a\u00f1os en su cargo en los molinos, los apost\u00f3 en los naipes \u2013algo extra\u00f1o, ya que \u00e9l no era su due\u00f1o, seguramente por una triqui\u00f1uela legal\u2014 y los perdi\u00f3. Deb\u00eda, entonces, pagar una deuda que definitivamente iba m\u00e1s all\u00e1 de sus posibilidades. Hab\u00eda que endeudarse y conseguir recursos. Esta conducta de apostador del padre, que en ese tiempo se le consideraba un vicio y no una enfermedad compulsiva, la ludopat\u00eda, como se le calificar\u00eda despu\u00e9s, determinar\u00e1 en gran medida el rumbo familiar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En fin, <strong>en 1916, y a rega\u00f1adientes, acept\u00f3 aquella antigua oferta laboral que le hab\u00eda hecho su cu\u00f1ado: vivir\u00edan en la g\u00e9lida Punta Arenas, al borde del estrecho de Magallanes, una ciudad que comenzaba a desarrollarse y que era una de las m\u00e1s australes del mundo, de extensa oscuridad, de clima fr\u00edo, inh\u00f3spito, de vientos permanentes y nieve gran parte del a\u00f1o.<\/strong> A pesar de su blanca y glacial belleza, de su mar y de sus canales, era un mundo nada f\u00e1cil de domesticar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Para la familia Requena significaba, adem\u00e1s, ir a otro pa\u00eds, Chile, que no era precisamente un ejemplo para Am\u00e9rica Latina: la mayor\u00eda de los historiadores coincide en describirlo \u2014a finales del siglo XIX\u2014 como una rep\u00fablica pobre, con una muy desigual distribuci\u00f3n de las riquezas. La emigraci\u00f3n hacia las ciudades las hab\u00eda sobrepoblado y simplemente no exist\u00eda infraestructura material suficiente para mantener a tantas personas. Hacia 1920, las necesidades de vivienda hab\u00edan llegado al punto cr\u00edtico en que son inseparables de los problemas habituales en aquella \u00e9poca: la falta de higiene, las enfermedades, las epidemias, las muertes prematuras, la promiscuidad y la prostituci\u00f3n. A medida que pasaban los a\u00f1os, los conventillos y cit\u00e9s se convirtieron en paisajes habituales de las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Se trataba de construcciones que se adaptaban a modo de multiviviendas, hileras de cub\u00edculos sin ventanas separados por callecitas angostas, en las cuales apenas penetraba la luz del d\u00eda. En un corredor com\u00fan, los vecinos lavaban y cocinaban a la intemperie. Este hacinamiento acarreaba, adem\u00e1s, una alta mortalidad infantil, un drama que en Chile fue mucho m\u00e1s grave que otras partes del mundo occidental. En mayo de 1924, la Oficina Central de Estad\u00edsticas informaba que, de las 126.687 defunciones al a\u00f1o, 42.965 correspond\u00edan a ni\u00f1os menores de un a\u00f1o (casi el 34%), una cifra estremecedora. Mientras en Francia, por cada 1.000 nacidos mor\u00edan 12,6 antes del a\u00f1o, en Chile la cifra llegaba a 278,4. El origen de este flagelo social radicaba en las p\u00e9simas condiciones sanitarias en que viv\u00eda la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Un m\u00e9dico dec\u00eda a <em>El Mercurio<\/em> que \u201cEl ni\u00f1o necesita, antes que el beso, el ba\u00f1o. No hay canci\u00f3n de cuna m\u00e1s profunda que la limpieza\u201d (18 de mayo de 1924). Por otra parte, en esos a\u00f1os, la alfabetizaci\u00f3n alcanzaba solo al 31% de la poblaci\u00f3n y superar esa situaci\u00f3n fue una de las prioridades gubernamentales a partir del Centenario.<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\">[iii]<\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Entre 1900 y 1920, la econom\u00eda chilena se basaba esencialmente en la miner\u00eda (el salitre) y la agricultura, aunque lentamente se entraba en la etapa de industrializaci\u00f3n. Seg\u00fan un grupo de historiadores contempor\u00e1neos, \u201cFueron caracter\u00edsticas de la econom\u00eda de la \u00e9poca la dependencia, la inestabilidad, el aumento de la deuda p\u00fablica y una distribuci\u00f3n muy desigual de la riqueza. No obstante, se produc\u00eda tambi\u00e9n un crecimiento econ\u00f3mico no desde\u00f1able, impulsado por la inversi\u00f3n p\u00fablica y privada, extranjera, as\u00ed como por la acci\u00f3n estatal que empezaba a adquirir un rol m\u00e1s din\u00e1mico, a pesar del pensamiento liberal predominante\u201d.<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\">[iv]<\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No obstante este fomento a la industria nacional y a la creaci\u00f3n permanente de escuelas, caminos y l\u00edneas de ferrocarril, la concepci\u00f3n global del Estado segu\u00eda siendo la misma: su labor fundamental part\u00eda del principio liberal individualista. Esta inacci\u00f3n o paralizaci\u00f3n fue una de las causas m\u00e1s importantes de las crisis que se arrastraron en la d\u00e9cada y que tienen que ver con la explosi\u00f3n social que surge a partir de la pobreza y la injusticia en los centros mineros o industriales. All\u00ed obtendr\u00eda sus primeros resultados la llamada Cuesti\u00f3n Social.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2666<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Para Blas no hab\u00eda otra salida y emigraron sin remedio al extremo sur de Chile. All\u00ed, una hermana de Teresa ten\u00eda una muy conocida sombrerer\u00eda, donde elaboraba sombreros adornados de velos, frutos, plumas, flores y p\u00e1jaros que compraban y usaban las elegantes mujeres de la \u00e9poca, productos muy de moda en aquellos a\u00f1os. Teresa se integr\u00f3 al trabajo y juntas llevaron su negocio de muy buena manera por bastante tiempo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda Asunci\u00f3n fue matriculada en el Liceo de Ni\u00f1as de Punta Arenas cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os. Poco despu\u00e9s, en 1918, la escritora Gabriela Mistral fue designada directora del liceo, cargo que desempe\u00f1\u00f3 hasta 1920.<\/strong> Ya hab\u00eda ejercido como profesora en otras ciudades, aunque solo hab\u00eda conseguido convalidar sus conocimientos en la Escuela Normal N\u00ba 1 de Santiago, en 1910. Su austral destino fue encargado por el entonces ministro de Instrucci\u00f3n Popular y Culto, el tambi\u00e9n profesor Pedro Aguirre Cerda, colega y amigo suyo, futuro Presidente de la Rep\u00fablica. El colegio en cuesti\u00f3n se encontraba en mal estado, tanto en lo administrativo como en lo acad\u00e9mico y material \u2014estaba calificado como uno de los m\u00e1s malos del pa\u00eds\u2014 y ella debi\u00f3 asumir faenas de modernizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Gabriela Mistral, de 29 a\u00f1os, ya era una poeta conocida, al menos a nivel nacional, sobre todo porque en 1914 hab\u00eda obtenido el primer premio en el Concurso de Literatura de los Juegos Florales organizados por la Federaci\u00f3n de Estudiantes de la Universidad de Chile, en Santiago, por sus <em>Sonetos de la muerte<\/em>. En 1917 aparecieron varios de sus poemas en una de las m\u00e1s importantes antolog\u00edas po\u00e9ticas nacionales, <em>Selva l\u00edrica<\/em>. Adem\u00e1s, hab\u00eda escrito numerosos art\u00edculos para distintas publicaciones de Chile y Argentina, relativos a la pedagog\u00eda y aspectos de nuestro paisaje f\u00edsico y su gente. Desde hac\u00eda varios a\u00f1os que manten\u00eda una nutrida correspondencia con importantes escritores de la \u00e9poca \u2014Manuel Magallanes Moure, Hern\u00e1n D\u00edaz Arrieta, Pedro Prado y Eduardo Barrios, por ejemplo\u2014 y con algunos pol\u00edticos que hoy llamar\u00edamos \u201cprogresistas\u201d<em>. <\/em>El m\u00e1s importante era Pedro Aguirre Cerda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n pedag\u00f3gica encargada a Gabriela ten\u00eda una petici\u00f3n adicional: contribuir a la \u201cchilenizaci\u00f3n\u201d de una zona donde abundaban los inmigrantes extranjeros que, presuntamente, asfixiaban la cultura nacional. En ese per\u00edodo, el Estado central miraba al extremo sur de Chile con particular inter\u00e9s, por su posici\u00f3n geogr\u00e1fica y sus riquezas naturales, corrigiendo as\u00ed un hist\u00f3rico descuido de varios gobiernos anteriores. Como fuera, la escritora sinti\u00f3 que su nuevo cargo de alguna forma la somet\u00eda a un enorme reto, pero tambi\u00e9n a una extrema lejan\u00eda y a la aspereza de un clima para ella desconocido. Se conformaba pensando en que estaba a salvo de varios enemigos literarios a los que nunca se cans\u00f3 de denunciar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00f3 con ah\u00ednco y fuertemente comprometida con su nueva labor pedag\u00f3gica. \u201cAl a\u00f1adirle un cuarto a\u00f1o de Humanidades, se revirti\u00f3 la matr\u00edcula en declive que ven\u00eda teniendo el colegio. Un a\u00f1o despu\u00e9s, m\u00e1s de trescientas alumnas se matricularon, con noventa alumnas por aula y tres por pupitre. El segundo a\u00f1o, Mistral sum\u00f3 nuevas matr\u00edculas, al crear un primer a\u00f1o de clases para estudiantes que a\u00fan no sab\u00edan leer\u201d.<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\">[v]<\/a> Tambi\u00e9n fund\u00f3 una biblioteca y organiz\u00f3 y dirigi\u00f3 una escuela nocturna dependiente de la Sociedad de Instrucci\u00f3n Popular de Magallanes, con el fin de alfabetizar a la comunidad obrera, mayoritariamente inmigrante.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Gabriela Mistral, junto a su secretaria, la escultora Laura Rodig, cre\u00f3 la revista <em>Mireya<\/em>, donde colabor\u00f3 con art\u00edculos y escritos literarios. Fue ah\u00ed, en el lejano Magallanes, donde escribi\u00f3 gran parte de su libro <em>Desolaci\u00f3n<\/em>, considerado como una de las obras po\u00e9ticas de avanzada en la literatura de la \u00e9poca. En sus versos surgen las agrestes condiciones de vida de la regi\u00f3n, la angustia vital, la introspecci\u00f3n y la soledad. El paisaje austral era todo lo opuesto a las soleadas piedras de Elqui y sin duda que sinti\u00f3 esa estad\u00eda como un obligado exilio interior:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>La tierra a la que vine no tiene primavera:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tiene su noche larga que cual madre me esconde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El viento hace a mi casa su ronda de sollozos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>miro morir inmensos ocasos dolorosos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfA qui\u00e9n podr\u00e1 llamar la que hasta aqu\u00ed ha venido<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>si m\u00e1s lejos que ella solo fueron los muertos?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Tan solo ellos contemplan un mar callado y yerto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>crecer entre sus brazos y los brazos queridos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>vienen de tierras donde no est\u00e1n los que son m\u00edos;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y traen frutos p\u00e1lidos, sin la luz de mis huertos,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sus hombres de ojos claros no conocen mis r\u00edos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Como apoderada de Mar\u00eda Asunci\u00f3n, Gabriela Mistral conoci\u00f3 a Teresa y enter\u00e1ndose de su oficio en la costura y la confecci\u00f3n, le solicit\u00f3 su colaboraci\u00f3n para la ense\u00f1anza en las asignaturas de Modas y Econom\u00eda Dom\u00e9stica que se impart\u00edan en el liceo. Este trabajo era, adem\u00e1s de lo gratificante, una nueva posibilidad de recursos econ\u00f3micos para la familia Requena-<\/strong><strong>Aizcorbe. Muy peque\u00f1a todav\u00eda, <\/strong><strong>Mar\u00eda Asunci\u00f3n se sub\u00eda a las amplias faldas de la imponente directora, que irradiaba en torno suyo una austera y espiritual severidad. Hubo fotos en que la ni\u00f1a, en su regazo, la <a>mira a los ojos con una mezcla de ingenuidad y de inocente descaro.<\/a><a href=\"#_edn6\" id=\"_ednref6\"><strong>[vi]<\/strong><\/a><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, Blas hab\u00eda desperdiciado, una vez m\u00e1s, la tarea que le hab\u00edan encargado sus parientes. Definitivamente, a esas alturas iba quedando claro que la porfiada realidad y este hombre no se llevaban bien. Seg\u00fan recuerda Nena, la hija mayor de Mar\u00eda Asunci\u00f3n, \u201cmi abuelo tomaba un trabajo, siempre relacionado con la administraci\u00f3n de negocios, y a las pocas semanas se iba. Llegaba a la casa diciendo \u2018Prefiero tener un amigo que un enemigo\u2019, porque alguien le hab\u00eda pedido algo que no le gustaba hacer y no quer\u00eda pelearse con esa persona\u201d.<a href=\"#_edn7\" id=\"_ednref7\">[vii]<\/a> Quiz\u00e1 Blas Requena cumpl\u00eda con el car\u00e1cter que resume la frase pronunciada por cierta tradici\u00f3n hispana: \u201cAlicantino, flojo y fino\u201d. Es decir, carec\u00eda de un m\u00ednimo empuje laboral, duraba poco tiempo en los trabajos y era incapaz de satisfacer las necesidades materiales, pero no perd\u00eda su apostura ni condici\u00f3n de caballero ni la vida opulenta, cuando pod\u00eda. Mientras iba y ven\u00eda en esta incierta situaci\u00f3n, colaboraba con su esposa en la sombrerer\u00eda, b\u00e1sicamente en asuntos de contabilidad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A pesar de esa desembozada indolencia de Blas por el trabajo, de esa apat\u00eda para mantener un hogar confortable y ser v\u00edctima de las constantes carencias econ\u00f3micas, a pesar de su devoci\u00f3n por el juego que le hac\u00eda perder las dimensiones de la realidad, a pesar de todo aquello, Mar\u00eda Asunci\u00f3n lo adoraba y le perdonaba sus muchas faltas que le fue conociendo a medida que el tiempo transcurr\u00eda y entraba en la pubertad. Probablemente por este amor incondicional de la ni\u00f1a es que los celos dominaban a Teresa, su madre: fue muy dura con Mar\u00eda Asunci\u00f3n y hac\u00eda notar su marcada preferencia por Luis Adolfo, dos a\u00f1os mayor, a quien llamaban El Nene. Era su favorito y lo exhib\u00eda con orgullo, cocin\u00e1ndole manjares especiales que escond\u00eda bajo llave para entreg\u00e1rselos solo a \u00e9l, compr\u00e1ndole ropas especiales e invit\u00e1ndolo a paseos donde nadie m\u00e1s cab\u00eda. Mar\u00eda Asunci\u00f3n sufr\u00eda con esta exclusi\u00f3n y no se explicaba qu\u00e9 raz\u00f3n habr\u00eda detr\u00e1s de esa actitud.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s narr\u00f3 el dolor que sinti\u00f3 cuando, al retorno de cinco a\u00f1os de estad\u00eda en Alicante, corri\u00f3 a abrazar a su madre y esta solo le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 El Nene?\u201d. Es seguro que esta experiencia influy\u00f3 en la formaci\u00f3n de su temperamento y en ciertos temas dramat\u00fargicos que aparecen con regularidad en sus obras, sobre todo cuando sus personajes se construyen desde una fr\u00e1gil situaci\u00f3n, forjan una fortaleza para sobrevivir y se convierte en una humana coraza que les permite seguir adelante y conseguir sus objetivos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando se asomaba 1925, Mar\u00eda Asunci\u00f3n, que todav\u00eda no ten\u00eda 14 a\u00f1os, se enferm\u00f3 de los bronquios y el m\u00e9dico sugiri\u00f3 que un clima c\u00e1lido ser\u00eda ben\u00e9fico para su salud. Los padres evaluaron la situaci\u00f3n de sus hijos desde dos miradas: el duro clima que deb\u00edan enfrentar cotidianamente, con su secuela de enfermedades bronquiales y respiratorias, que afectan especialmente a los ni\u00f1os, y la educaci\u00f3n provinciana que recib\u00edan, escasa, lejana de centros culturales m\u00e1s actualizados y de mayor riqueza y mejor espesor intelectual.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Entonces, el padre plante\u00f3 su proyecto: estos menores deb\u00edan continuar el colegio en Espa\u00f1a hasta terminar el ciclo de estudios de humanidades que les correspond\u00eda. As\u00ed superar\u00edan durante bastante tiempo el hostil clima austral y se acercar\u00edan a un mundo m\u00e1s amplio, presumiblemente m\u00e1s europeo<\/strong>. Para conseguir esto, Blas recurrir\u00eda a su nutrida familia en Alicante, empezando por su hermana. Eran muchos parientes, t\u00edos y primos, quienes con toda seguridad los recibir\u00edan calurosamente. \u00bfY qui\u00e9n mejor que \u00e9l, Blas, se encargar\u00eda de acompa\u00f1arlos, dejarlos instalados y volver?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Obviamente que para este entusiasta padre la raz\u00f3n esencial de dicho cambio de vida no era tanto favorecer a sus hijos, sino la espl\u00e9ndida posibilidad \u2014ya lejos de las exigencias matrimoniales\u2014 de volver al juego, una vez m\u00e1s. La extensa traves\u00eda en el barco y la soledad inicial en Alicante le aseguraban libertad de acci\u00f3n. La antigua fortuna de su esposa, los Aizcorbe, podr\u00eda ponerse en juego. Reci\u00e9n en 1930 los viajes entre Buenos Aires y Europa durar\u00edan entre 15 o 16 d\u00edas, gracias a los primeros barcos a vapor, que pod\u00edan alcanzar grandes velocidades en el mar. Sin embargo, en 1925 todav\u00eda tardaban pr\u00e1cticamente dos meses en cruzar el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A su llegada a Alicante, los primos y los t\u00edos se arremolinaban y parloteaban en torno a los reci\u00e9n llegados. La emoci\u00f3n invad\u00eda a la familia al ver a Blas despu\u00e9s de tantos a\u00f1os y conocer a esos ni\u00f1os nacidos en el extremo del mundo. En medio de ese alboroto, Isabel, hermana de Blas y due\u00f1a de casa, le gritaba a la sirvienta \u201c\u00a1Tila, Tila!, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:27px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Era un estridente mundo desconocido, un griter\u00edo destemplado al que no estaban acostumbrados. Sin decir una palabra, Luis y Mar\u00eda Asunci\u00f3n se miraron y se echaron uno en brazos del otro, llorando.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:79px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"665\" height=\"693\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/juan-andres-pina.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19419\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:79px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> \u201cLos mundos de Mar\u00eda Asunci\u00f3n Requena\u201d, Juan Andr\u00e9s Pi\u00f1a, pr\u00f3logo a <em>Teatro. Obras completas de Mar\u00eda Asunci\u00f3n Requena<\/em>, RIL Editores, Santiago, 2019. Este volumen incluye <em>Fuerte Bulnes, El camino m\u00e1s largo, Ayayema, Pan caliente, La chilota <\/em>(in\u00e9dita), <em>La alambrada <\/em>(in\u00e9dita), <em>Chilo\u00e9, cielos cubiertos, Homo Chilensis<\/em> y <em>Oce\u00e1nica y dulce Patagonia<\/em> (in\u00e9dita).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[ii]<\/a> In\u00e9dito. En el Archivo del Escritor, Museo de la Patagonia.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[iii]<\/a> <em>Historia del siglo XX Chileno<\/em>, Sof\u00eda Correa, Consuelo Figueroa, Alfredo Jocelyn-Holt, Claudio Rolle y Manuel Vicu\u00f1a, editorial Sudamericana, Santiago, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[iv]<\/a> <em>Chile en el siglo XX<\/em>, Mariana Aylwin, Carlos Bascu\u00f1\u00e1n, Sof\u00eda Correa, Cristi\u00e1n Gazmuri, Sol Serrano y Mat\u00edas Tagle, editorial Planeta, Santiago, 2005.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[v]<\/a> <em>Mistral, una vida. Solo me halla quien me ama. 1889-1922<\/em>, Elizabeth Horan, editorial Lumen, Santiago, 2023.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[vi]<\/a> <em>Memorias de un exilio teatral, de Ra\u00fal Rivera, <\/em>editorial Hueders, Santiago, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[vii]<\/a> En conversaci\u00f3n con el autor de esta biograf\u00eda, marzo de 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estas p\u00e1ginas, Juan Andr\u00e9s Pi\u00f1a reconstruye con rigor narrativo la trayectoria vital y art\u00edstica de una mujer que, sin proclamas ni estridencias, puso en escena personajes femeninos inolvidables: mujeres valientes, capaces de enfrentar la pobreza, la soledad, los convencionalismos de la \u00e9poca y la violencia de la naturaleza. 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