{"id":19538,"date":"2025-12-14T22:19:19","date_gmt":"2025-12-14T22:19:19","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19538"},"modified":"2025-12-14T22:19:20","modified_gmt":"2025-12-14T22:19:20","slug":"entre-lo-intimo-y-lo-publico-desde-el-jardin-con-el-delantal-puesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/12\/14\/entre-lo-intimo-y-lo-publico-desde-el-jardin-con-el-delantal-puesto\/","title":{"rendered":"Entre lo \u00edntimo y lo p\u00fablico: Desde el jard\u00edn con el delantal puesto"},"content":{"rendered":"\n<p>Las mujeres no necesitamos ir muy lejos para escribir. Lo hacemos a partir de lo que vemos y vivimos, desde nuestra cotidianidad y nuestro cuerpo, como se manifiesta en este libro, que re\u00fane los poemarios<em> In situ<\/em> de la autora Zaida Montero Medina (Mulch\u00e9n, 1985) y <em>As de luz<\/em> de Juana Matey (Concepci\u00f3n, 1992). Desde est\u00e9ticas y experiencias literarias distintas, cada cual va tejiendo una voz autoral entre lo \u00edntimo y lo p\u00fablico. Lo local y la geograf\u00eda sirven de marco para ubicar y potenciar los textos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Un fruto que cae del cerezo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El vocablo latino <em>in situ<\/em> quiere decir en el lugar, en el sitio. Con esta expresi\u00f3n, Zaida Montero deja claro desde d\u00f3nde escribe. Comienza invocando la fuerza cordillerana, las ra\u00edces y la vocaci\u00f3n, a veces dolorosa, de parir palabras \u201ccomo un fruto que cae del cerezo\u201d. Este poderoso inicio sit\u00faa a la hablante en un espacio exterior, al aire libre, y al acto de escribir como un oficio enraizado en el que las palabras pueden ser tambi\u00e9n frutos sangrientos. Pienso en la fabulosa escritora uruguaya Marosa di Giorgio y su <em>Liebre de marzo<\/em>, que dialoga con el prometedor comienzo de Zaida Montero en esta primera publicaci\u00f3n, mas no primer paso en la literatura.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La autora lleva un tiempo presentando sus textos acompa\u00f1ada de m\u00fasica, ejercicio en que la palabra toma otros rumbos, incorpora otros giros y tonos. Alude, adem\u00e1s, a familiares que se han dedicado a las letras con anterioridad. Una de ellas, su prima hermana Lorna Carrasco, escribe tambi\u00e9n sobre el fruto del cerezo en un texto de 1999 y es invocada desde los ep\u00edgrafes. La autora extiende su \u00e1rbol geneal\u00f3gico, estableciendo un nexo con otra mujer cercana que, como ella, escribi\u00f3 de temas similares, ubic\u00e1ndola a la misma altura que Mistral o Teresa Wilms Montt. As\u00ed, su prima se hermana con estas grandes autoras, compartiendo p\u00e1gina en una serie de citas iniciales. La escritura se instala en el plano de lo privado, de lo \u00edntimo, de lo dom\u00e9stico, y a la vez de lo p\u00fablico. La invocaci\u00f3n es necesaria para abrirse camino en el mundo de las letras, donde el centro y la figura del \u201cautor\u201d masculino con sus grandes temas se imponen.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Son textos que fueron escribi\u00e9ndose en distintos momentos, en terreno. Son las mismas preguntas planteadas en distintas \u00e9pocas desde el territorio del sur, entre el campo y la ciudad, inhalando y exhalando profusamente, ya que se puede, pues el aire es puro. De la contemplaci\u00f3n gatuna de un animal dom\u00e9stico al que a la vez se pertenece, se pasa al dejarse engatusar. La palabra gato y sus derivados van cobrando otros ribetes y el animal atraviesa con su mirada los poemas, a la vez que abre preguntas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El espacio \u00edntimo se conecta con el afuera, las nubes, las hojas que caen y la radio que suena. Riachuelos, sem\u00e1foros, amores y lobas pueblan estas p\u00e1ginas. Las im\u00e1genes en movimiento vertiginoso dan cuenta del ajetreo de la vida que en el sur es distinto, pues siempre est\u00e1n presentes la naturaleza y los \u00e1rboles. Todo es en el lugar, en el sitio, y as\u00ed como el gato antes, el vocablo <em>in situ<\/em> cruza los poemas, los enraiza. En el tr\u00e1nsito entre lo urbano y la naturaleza, ocurre la animalizaci\u00f3n de la hablante, loba o felina:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>invencible, fr\u00e1gil, suave y audaz<\/p>\n\n\n\n<p>y en c\u00edrculos transito<\/p>\n\n\n\n<p>el olfato de felina mam\u00edfera y en manada<\/p>\n\n\n\n<p>solitaria, difusa, estoica o a rienda suelta<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Se habla, vive y poetiza desde el Wallmapu, donde sopla el viento puelche, un viento que viene del este y baja por la cordillera. Todo lo observan las araucarias, las \u201cjur\u00e1sicas\u201d, as\u00ed como los \u201craul\u00edes y cipreses abuelos\u201d. Y en medio de eso la digitalizaci\u00f3n, los chats y los <em>TikTok<\/em>. En la conjunci\u00f3n de naturaleza y contemporaneidad se mueve la hablante. \u201cCon los \u00e1rboles puedo hablar\u201d, se\u00f1ala. El ejercicio po\u00e9tico abre m\u00e1s preguntas que respuestas, y estas bien podr\u00edan ser respondidas por los p\u00e1jaros. Entre el jard\u00edn y la casa, asume la cultura popular con sus im\u00e1genes televisivas, aportando una cuota de iron\u00eda y humor.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El trabajo de edici\u00f3n consigue reunir estos textos dis\u00edmiles y creados en distintos momentos para integrarlos como un todo. Esta primera muestra finaliza de golpe, quiz\u00e1s demasiado pronto, para dar cuenta del camino que a\u00fan queda por recorrer y dejar a los lectores a la espera, intrigados y, a la vez, con esperanzas respecto a lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:59px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Y encima de todo, pagar la luz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo del libro de Juana Matey hace referencia a un conjunto de part\u00edculas o rayos luminosos de un mismo origen. Como si deliberadamente decidiera iluminar aquello que estaba en penumbras. Los ep\u00edgrafes apuntan a violencia de g\u00e9nero, a violaci\u00f3n. El primer poema comienza con palabras en mapudungun porque la autora decide situarse tambi\u00e9n en un espacio geogr\u00e1fico, pol\u00edtico y po\u00e9tico, donde el espa\u00f1ol est\u00e1 salpicado de otra lengua. El \u201ctodas \u00edbamos a ser reinas\u201d de los sue\u00f1os de infancia mistralianos es reemplazado con un \u201ctodas desgran\u00e1bamos porotos\u201d, aludiendo a lo dom\u00e9stico y a la vez a la genealog\u00eda po\u00e9tica de quienes vinieron antes, a las dificultades que implica ser mujer, madre y escritora. Aunque sea a duras penas y pagando el debido precio, hay que ser capaz de ordenar \u201cla mesa como dicta la bandera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Parir hijos es como parir escritura y el cuerpo es tambi\u00e9n textual, es p\u00e1gina. Tras los \u201chijos vivos\u201d est\u00e1n los que no nacieron, porque no se pudo o no se quiso. En un gesto de reapropiaci\u00f3n del cuerpo y los deseos, Matey arma su propia genealog\u00eda de mujeres que la antecedieron en la palabra. Alude a flores, plantas, frutos, a la cocina y a objetos del trabajo dom\u00e9stico, como los perros para colgar ropa. La muerte es una amenaza permanente; ya se ha llevado a otras. \u201cAspiramos a no estar en las cifras de ma\u00f1ana\u201d, apunta, en clara referencia a los feminicidios. Como en Marosa di Giorgio, tambi\u00e9n aqu\u00ed la infancia, los juegos, el jard\u00edn y sus frutos y flores esconden peligros. Est\u00e1n el viento, los mares, las estaciones y el hecho de seguir adelante, sonriendo, sin olvidar \u201cla muerte de las agredidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde el sur, una pena negra se vincula con los s\u00edmbolos del reciente estallido social, pero a la vez se entrecruza con tradiciones campesinas rescatadas por Violeta Parra en su \u2018Casamiento de negros\u2019. Se vive desde el territorio, por el cual pueden cruzar unas vacas. Si en el libro de Zaida Montero es el sitio, el lugar, el eje articulador, aqu\u00ed es la luz y la oscuridad. Se quiere iluminar, dejar en evidencia, pero la pena es negra como la muerte, hasta los rezos son negros, as\u00ed como la sangre y la bandera:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La poes\u00eda podr\u00eda ser un dios<\/p>\n\n\n\n<p>si ese nombre no fuera macho<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La hablante se pronuncia respecto a la poes\u00eda \u201cmacha\u201d, entonces su lengua adquiere filo y deja claro que se crea a partir de carnes en estado de putrefacci\u00f3n (quiz\u00e1s el mismo canon literario). As\u00ed, el poema \u2018Quisiera. s i n m a r g e n\u2019es una especie de manifiesto. El lenguaje es coloquial y la hablante se dirige a un juez (su se\u00f1or\u00eda). Si en la poes\u00eda hay que matar al padre, aqu\u00ed con mayor raz\u00f3n. Se escribe con sangre y por todas, siguiendo la tradici\u00f3n de las brujas quemadas en la hoguera: \u201c\u00a1y s\u00ed, sin amo sin patr\u00f3n sin dios que valga en un templo!\u201d. Y encima hay que pagar la luz.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La vida se plantea como una trinchera, un campo de concentraci\u00f3n donde es imperioso seguir con el delantal de cocina puesto y limpiando las migas. La luz tambi\u00e9n es dar a luz. El sinsentido y la creaci\u00f3n de un mundo po\u00e9tico se expresa a trav\u00e9s de imposibles y finales abruptos:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>estaba de muy mal humor &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>la \u00faltima noche tom\u00f3 varios a\u00f1os<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En ambas autoras, el sur, m\u00e1s que un origen geogr\u00e1fico, es una manera de ver, resistir y reescribir el mundo. Zaida Montero y Juana Matey trazan rutas de escritura que invocan a sus ancestras, desaf\u00edan jerarqu\u00edas y afirman una pertenencia: escribir haciendo de sus cuerpos un territorio po\u00e9tico y pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDobles Po\u00e9ticas del Sur\u00bb es un libro de la editorial feminista Mujeres de Letras que re\u00fane la prosa po\u00e9tica de dos autoras chilenas de la Regi\u00f3n del Biob\u00edo: Juana Matey y Zaida Montero.<\/p>\n","protected":false},"author":562,"featured_media":19541,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3897,16],"tags":[4282,4279,214,4278,57,4281,3953,4283,925,4284,4280],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-19538","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-la-ciudad-letrada","tag-concepcion-2","tag-elisa-montesinos","tag-gabriela-mistral","tag-juana-matey","tag-literatura","tag-mulchen","tag-poesia-2","tag-poesia-de-mujeres","tag-razacomica","tag-todas-ibamos-a-ser-reinas","tag-zaida-montero"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/562"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19538"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19538\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19542,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19538\/revisions\/19542"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19538"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=19538"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=19538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}