{"id":19545,"date":"2025-12-16T03:14:01","date_gmt":"2025-12-16T03:14:01","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19545"},"modified":"2025-12-16T03:14:02","modified_gmt":"2025-12-16T03:14:02","slug":"vertebras-de-marcelo-arce-un-poemario-sobre-el-buen-y-mal-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2025\/12\/16\/vertebras-de-marcelo-arce-un-poemario-sobre-el-buen-y-mal-vivir\/","title":{"rendered":"\u00abV\u00e9rtebras\u00bb de Marcelo Arce: un poemario sobre el buen y mal vivir"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Entre diciembre de 1979 y diciembre de 1980,\u00a0El\u00edas Adasme realiz\u00f3 una serie de <em>performances<\/em> en las calles de Santiago de Chile. La imagen m\u00e1s ic\u00f3nica de estas acciones de arte es la del propio artista colgando de sus pies en un poste del alumbrado p\u00fablico.\u00a0En un acto extremadamente arriesgado, Adasme reproduce una de las formas de tortura ejecutada por los agentes del r\u00e9gimen. Eran los a\u00f1os m\u00e1s duros de la dictadura y la represi\u00f3n se ejerc\u00eda con fuerza y descaro. Asesinatos, secuestros, torturas conformaban una pr\u00e1ctica habitual dentro del paisaje del horror impuesto desde el golpe militar. <strong>Dando por descontada la importancia de la impresionante valent\u00eda del acto de denuncia, quiero quedarme con un elemento que une esa acci\u00f3n de arte con la obra que nos convoca: mirar el mundo al rev\u00e9s<\/strong>. Es el sujeto-artista-creador quien se posiciona para mirar y formar parte de un paisaje del horror.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La imagen de Adasme colgando de un poste es la portada de <em>V\u00e9rtebras<\/em>, cuarto libro de Marcelo Arce. Se gatilla as\u00ed no solo un llamado a no olvidar, sino que tambi\u00e9n la reiteraci\u00f3n del gesto de insistir en esa otra mirada, la que ve el mundo al rev\u00e9s. <strong>Es el sujeto observante quien se ubica en una posici\u00f3n invertida, no es el paisaje el que ha cambiado de lugar.\u00a0<\/strong> La inclusi\u00f3n de esta fotograf\u00eda en la portada, me permite identificar un llamado de alerta ante la posici\u00f3n de la materialidad corporal y, particularmente, de la mirada. Marcelo Arce mira y escribe heterot\u00f3picamente. Es decir, desde una diversidad de lugares otros, donde confluyen diversos espacios, discursos y tiempos. Una temporalidad que necesita retroalimentarse del pasado porque la misma episteme represora sigue actuando para conformar al mundo a su arbitrio.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PORTADA-VERTEBRAS-MAG-590x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-19547\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Marcelo Arce ha dado un giro importante en su escritura.<strong> Desde el barrio, la poblaci\u00f3n, San Bernardo, su poemario transita hacia una Latinoam\u00e9rica andina habitada por minor\u00edas: obreros, campesinos, ind\u00edgenas, ni\u00f1os barriales. <\/strong>Un conjunto de sujetos marginados y violentados a trav\u00e9s de m\u00e1s de un siglo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La escritura elabora un mapa intervenido por la cordillera de Los Andes, una suerte de columna, aunada por v\u00e9rtebras que marcan una ruta de reciprocidades:\u00a0Chile, Argentina, Bolivia, Per\u00fa, Colombia, Venezuela. Territorios unidos por la furia oligarca, por su dependencia imperial y su voluntad genocida. Latinoam\u00e9rica o <em>Abya Yala<\/em>, surge ac\u00e1 como un lugar de muerte. <strong>Arce explora en la necropol\u00edtica, donde la vida es subordinada al poder de la muerte, o m\u00e1s bien dicho al\u00a0poder de decidir qui\u00e9n puede vivir y quien debe morir <\/strong>(Achille Mbembe).\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La entrada del volumen convoca un pa\u00eds, Chile, una casa de barrio, un ni\u00f1o que espera su turno para la tragedia mientras son asesinados Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana, a la vez que muere en el incendio de la c\u00e1rcel de San Miguel, Basti\u00e1n Arriagada, preso por vender ced\u00e9s pirata. Diversos tiempos conforman una l\u00ednea discontinua de resistencia a la muerte, que nos conecta con la anterior poes\u00eda de Arce. A partir de este p\u00f3rtico, que unifica dictadura y posdictadura en su pulsi\u00f3n de muerte, el volumen se abre hacia una temporalidad c\u00edclica, ya no situada en Chile, como se ha dicho, en Latinoam\u00e9rica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En este segundo encuadre territorial, surgen escenas que nos remiten a los ca\u00eddos en resistencia, matanzas obreras, represi\u00f3n policial, gobiernos corruptos, marchas populares, proyectos de autonom\u00eda obrera, pero tambi\u00e9n un paisaje donde la tierra y el agua otorgan arraigo y un sentimiento de bienestar.\u00a0 <strong>La tragedia y la tristeza se imponen, otorgando al verso la cadencia triste de una samba o un huayno. Una <em>playlist<\/em> de cantos o melod\u00edas que remarcan un ritual de ofrenda a las divinidades. \u00bfCu\u00e1l es, entonces, la ofrenda? La cr\u00edtica social.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La voz directa del hablante se manifiesta tanto como la voz de los subalternos. Ambos registros si bien coinciden en exponer la condici\u00f3n de rabia y miseria de los pobres del pueblo andino, tambi\u00e9n se distancian en su posici\u00f3n de actores y testigos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, firme en su derecho a la palabra y el desacato, el tenor de los versos resulta impregnado de rabia y deseo: \u201cDemolamos el virreinato\/demolamos a Dina Boluarte\/ demolamos las antenas, gasoductos\/ y la estaci\u00f3n del tren\/ tatatata yayayaya\u201d (31).\u00a0 Me parece relevante destacar la presencia de la reiteraci\u00f3n del enunciado final que remite a la canci\u00f3n \u201cDemoler\u201d (1965) de la banda de <em>punk<\/em> peruano <em>Los saicos<\/em>. La cita es notable y permite establecer nuevamente las coincidencias entre el pasado y el presente. Donde el deseo de equidad se impone con ira.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Pienso entonces en c\u00f3mo Arce trasunta en su escritura tanto ira como calma o una discursividad del bien vivir.\u00a0<\/strong>Esa utop\u00eda de la que nos habl\u00f3 An\u00edbal Quijano que nos convoca y que nos remite a la resistencia ind\u00edgena ante el colonialismo y a la solidaridad entre personas y la naturaleza, generando desequilibrios irreversibles y despojo de territorios a pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pienso tambi\u00e9n en la conexi\u00f3n de esta escritura con la migraci\u00f3n. El infame discurso de la ultraderecha nos ha convencido que la figura migrante, como tantas otredades, constituye una amenaza. Para esta escritura la migraci\u00f3n emerge en la voz del hablante l\u00edrico, quien transita por cada una de las v\u00e9rtebras del oriente continental. Esta voz migrante, se empapa de lenguajes otros, pero principalmente observa desde dos posiciones que en el fondo son una: dentro y fuera de aquella realidad.\u00a0<strong>Esta escritura anula la otredad como amenaza y revela que somos parte de un mismo territorio, con disonancias que marcan una diferencia cultural, pese a ello, constituyentes de una unidad.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"684\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/foto-2-1-684x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19548\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El latinoamericanismo que opera como eje textual de este poemario, implica una ruptura de los m\u00e1rgenes territoriales que imponen fronteras y con ello una apertura hacia un paisaje com\u00fan donde se re\u00fane el ac\u00e1 con el all\u00e1<\/strong>. Recuperando una memoria del subalterno\/a, que nos impele a una toma de consciencia pol\u00edtica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cada una de las secciones del volumen se abre con una breve estrofa que dice: \u201cfricci\u00f3n\/ como el autito rojo de la infancia\/ el matute punza br\u00edgido\/ arde el borde en la frontera\u201d. Este fragmento no solo nos devuelve a la poes\u00eda anteriormente escrita por Arce, sino que convoca la imaginer\u00eda infantil, adherida a una escena de adultez. El matute, en chileno se refiere a contrabando, por tanto es el propio hablante quien se asume como un cuerpo\/matute que cruzar\u00e1 la frontera de manera ilegal, punzando \u201cbr\u00edgido\u201d; coloquialismo chileno que alude a lo intenso o peligroso.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El verso corto, callejero, el habla popular chilena, la referencia a la dictadura chilena, quedan atr\u00e1s en este poemario. No se trata de una p\u00e9rdida sino de una apertura hacia el fuera. Salir de casa y convivir con las vidas y demandas del mal vivir de otros pueblos del continente, nos permite rebobinar la historia del continente y de paso remarcar la permanente lucha del pueblo. Afirmando, adem\u00e1s, la negaci\u00f3n a la divisi\u00f3n geopol\u00edtica entre diversas naciones. <strong>Arce gira po\u00e9ticamente hacia Latinoam\u00e9rica, constatando una hermandad subalterna a trav\u00e9s de un modo de escritura que convoca lenguas de pueblos originarios, ecos de una sintaxis ajena a la impuesta por la dictadura de ra\u00edz hisp\u00e1nica, apeg\u00e1ndose a un paisaje no urbano y una musicalidad constante y espesa. <\/strong>Asimismo, Marcelo Arce desaf\u00eda la linealidad temporal mediante el eterno retorno de la violencia patronal. El verso, finalmente, se une a una concepci\u00f3n hol\u00edstica, tal como ocurre en la dimensi\u00f3n religiosa de los pueblos andinos, logrando con ello un estado espejo entre un continente unificado y una visi\u00f3n de mundo donde no hay partes sino un todo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre diciembre de 1979 y diciembre de 1980,\u00a0El\u00edas Adasme realiz\u00f3 una serie de performances en las calles de Santiago de Chile. 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