{"id":1967,"date":"2016-06-10T00:44:18","date_gmt":"2016-06-10T00:44:18","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=1967"},"modified":"2025-07-31T14:52:02","modified_gmt":"2025-07-31T14:52:02","slug":"triptico-del-super-heroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/06\/10\/triptico-del-super-heroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo\/","title":{"rendered":"Tr\u00edptico del s\u00faper h\u00e9roe como superpotencia: mito, imperio y capitalismo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Chico Jarpo<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><strong>Parte 1: <\/strong><strong>Deadpool, partir por el final es siempre mirar el comienzo.<\/strong><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Es necesario comenzar consignando una verdad monumental y antigua como un molino (las aspas y el quijote se venden por separado). El grueso del cine comercial que llega a nuestras salas es, de manera inconsciente o expl\u00edcita, una expresi\u00f3n de la ideolog\u00eda estadounidense. Lo que equivale a decir: neoliberal, globalizada y dominante. De modo que la historia de los diversos mitos cinematogr\u00e1ficos norteamericanos sirve como obturador para poder apreciar una instant\u00e1nea de determinadas circunstancias sociales desde un \u00e1ngulo particular (que, a su vez, masifica y estandariza las perspectivas que pone en juego). La novela negra, y su posterior exitosa adaptaci\u00f3n al cine, dan prueba de aquello. Ambos fen\u00f3menos culturales son, en ese sentido, materiales de primer orden para entender las convulsas condiciones, econ\u00f3micas y sociales, por las que atraves\u00f3 el capitalismo durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Una de las expresiones m\u00e1s longevas, no s\u00f3lo de la industria cultural yanqui como fen\u00f3meno comercial, sino del modo en que \u00e9sta articula una est\u00e9tica caracter\u00edstica a un sentir nacionalista e imperial es el c\u00f3mic. Tal como en el cine, en \u00e9l predomina la imagen, y de cierto modo su \u00e9xito en t\u00e9rminos formales, est\u00e1 estrictamente ligado al celuloide. En ambos existe una visi\u00f3n amplia de mercado, con una difusi\u00f3n que tiene como objetivo democratizar la cultura, en aras de una mercantilizaci\u00f3n transversal de sus respectivos productos. Su proximidad al follet\u00edn es, en ese sentido, evidente. Se trata, a todas luces, de negociados que desde un principio se formulan a escala planetaria (y desde la fundaci\u00f3n de las primeras editoriales dedicadas exclusivamente al g\u00e9nero, cuyos albores se ubican en la d\u00e9cada del treinta &#8211;<em>Famous funnies 1934; Detective Comics 1937-<\/em> no queda m\u00e1s que rendirse ante el indiscutible logro de sus aspiraciones).<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">El espa\u00f1ol Terenci Moix autor de <em>Historia social del c\u00f3mic <\/em>observa que el auge comercial de la historieta se encuentra ligado parad\u00f3jicamente a los dif\u00edciles a\u00f1os que suceden a la gran depresi\u00f3n del veintinueve. Es decir, las condiciones econ\u00f3micas adversas que azotan con particular encono a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, generan una audiencia predispuesta a dejarse arrastrar por la colorida evasi\u00f3n que proponen las fant\u00e1sticas vi\u00f1etas de los c\u00f3mics. Si bien es cierto, este devoto grupo de consumidores est\u00e1 constituido en su mayor\u00eda por ni\u00f1os y adolescentes, no deja de ser reveladora la asunci\u00f3n de esta proliferaci\u00f3n de personajes invencibles durante tiempos tan indigentes. Detr\u00e1s de esta aparente dicotom\u00eda, se encuentra la funci\u00f3n m\u00e1s elemental del mito; esa donde una narraci\u00f3n fabulosa es capaz de explicar al tejido social aquellos fen\u00f3menos que parecen misteriosos y amenazantes (y pocas cosas a inicios del siglo XX re\u00fanen tal nivel de incertidumbre como la econom\u00eda a los ojos del com\u00fan de la poblaci\u00f3n). Pero, examinado desde la actualidad, no es cualquier mito el que esta formulaci\u00f3n est\u00e9tica erige; es, por sobre todo, el signo que expresa una vocaci\u00f3n imperial. En otras palabras, el mito que instaura el c\u00f3mic, no s\u00f3lo es un catalizador que volatiliza la frustraci\u00f3n que embarga a la generaci\u00f3n de entre guerras, sino que es la proyecci\u00f3n ambiciosa de un deseo de dominio. Es esa l\u00ednea que trazan precozmente estas ilustraciones la que permite hacer un s\u00edmil entre s\u00faper h\u00e9roe y superpotencia.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pronto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial comenzar\u00eda a perfilar aquella figura mesi\u00e1nica y profundamente s\u00e1trapa que nutre la estampa imperial. No obstante, hay que tener presente que los primeros escarceos de esta actitud son bastante anteriores, y que sus alardes de fuerza fueron practicados a costa de los pueblos latinoamericanos, tal como anticipase Jos\u00e9 Mart\u00ed, ese entra\u00f1able h\u00e9roe flacucho y sin capa. El papel del c\u00f3mic como representaci\u00f3n hiperb\u00f3lica de esta fantas\u00eda de colonizaci\u00f3n, poco a poco consumada, resulta sintom\u00e1tico. No por nada, dos de las \u00e9pocas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de su producci\u00f3n abarcan los periodos en los que se juega la consolidaci\u00f3n definitiva de Estados Unidos en el panorama mundial: Edad dorada del c\u00f3mic 1938-1956; Edad de plata 1956-1971. Tal es la magnitud de esta expresi\u00f3n art\u00edstica, m\u00e1s all\u00e1 de esta dimensi\u00f3n hist\u00f3rico ideol\u00f3gica, que no dudar\u00eda en tildarla de arquet\u00edpica de la cultura capitalista estadounidense y en cuya estela confluyen desde Warhol a las corrientes arquitect\u00f3nicas vinculadas con el <em>art d\u00e9co <\/em>gringo<em>.<\/em><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Deadpool5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-1969\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/Deadpool5-1024x576.jpg\" alt=\"Deadpool5\" width=\"1024\" height=\"576\" \/><\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Valga todo esto como extenso preludio para abordar la actualidad de la industria. El c\u00f3mic y el cine celebran hoy unas lucrativas nupcias que tienen como antecedente aquellas patentes afinidades est\u00e9ticas que compart\u00edan por all\u00e1 por la d\u00e9cada del treinta. Es precisamente los 78 a\u00f1os que separan a Superman (al que ya me referir\u00e9 en un pr\u00f3ximo texto) de los 25 que tiene <em>Deadpool<\/em>, los que marcan una diferencia insalvable entre ambos. La cercan\u00eda de este \u00faltimo con la cultura global que instal\u00f3 el capitalismo tard\u00edo explica el \u00e9xito que obtuvo la cinta frente al excesivo costo y menor recaudaci\u00f3n que registr\u00f3 <em>Batman versus Superman<\/em>. Creado en 1991, post ca\u00edda del muro, y en plena guerra del golfo, es decir, al inicio de la incursi\u00f3n b\u00e9lica estadounidense en Medio Oriente, el personaje de la <em>Marvel <\/em>nace munido del ajuar que confiere el sentido de \u00e9poca predominante. Y durante los noventa ese fue sin duda alguna el que perfil\u00f3 la corriente posmoderna. Esto quiere decir que la ca\u00edda de los grandes relatos tambi\u00e9n afect\u00f3 a la epopeya de, pongamos por caso, el \u201chombre de acero\u201d. Pero en esos a\u00f1os, la de <em>Deadpool<\/em> es apenas una expresi\u00f3n emergente y marginal. Y, sin embargo, tiene a su favor la conciencia de saber cu\u00e1l es la atm\u00f3sfera cultural en la que le toca desenvolverse. Son los a\u00f1os del nihilismo narcisista, de las leyes del mercado como m\u00e1xima imperante, y c\u00f3mo no, del neoliberalismo estadounidense como garante de un dominio sin restricci\u00f3n ni resistencia. El mercenario, que oculta su cara, ya no para proteger su identidad, sino porque la tiene desfigurada, y que, mucho m\u00e1s interesante a\u00fan, ha decidido romper la cuarta pared, poniendo en aprietos la ingenuidad que hasta ese momento parece ser el intransable requisito del lector de c\u00f3mic, son pruebas de la sinton\u00eda del personaje con su contexto hist\u00f3rico. Este viraje hacia la forma narrativa del g\u00e9nero desata toda la artiller\u00eda con que cuenta el meta relato, desde la fuerza de fuego de los estereotipos hasta el eficaz mortero de la parodia. Al parecer, el pregonado \u201cfin de la historia\u201d era tan solo el comienzo de la renovaci\u00f3n de la historieta.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Su salto al cine este a\u00f1o, 25 despu\u00e9s de su primera aparici\u00f3n como villano de los X-men, ha demostrado que el fermento de algunas de sus innovaciones result\u00f3 excepcionalmente efectivo. Llegado a este punto, habr\u00eda que distinguir este producto cultural, fraguado en las temperaturas contempor\u00e1neas, de aquellos que, elaborados en otras \u00e9pocas, deben recurrir a diversas artima\u00f1as para adaptar su peripecia a los tiempos que corren. El desaf\u00edo no est\u00e1 destinado al fracaso, as\u00ed lo demuestran los multiversos, universos paralelos de ficci\u00f3n donde se puede hallar incluso una versi\u00f3n sovi\u00e9tica de Superman (<em>Redson<\/em>)[1], pero que en su mayor\u00eda se tratan de apuestas breves, imposibilitadas de modificar, por ejemplo, el hecho sustantivo de que el asesinato de los padres de Bruno D\u00edaz es la causa del surgimiento de Batman (un argumento insoportablemente melodram\u00e1tico para estos d\u00edas); o que los palurdos periodistas del diario <em>El planeta<\/em> no logren relacionar a su colega Clark Kent con Superman. Al parecer, la pompa de la capa (prenda solemne que remite a los atuendos militares de mayor rango) comienza a ser un anacronismo.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Es ah\u00ed donde <em>Deadpool<\/em> gana sin reservas. Premunida de un gui\u00f3n sard\u00f3nico, con un m\u00ednimo intervalo entre chistes, que a ratos alcanza la velocidad de una <em>sitcom,<\/em> no solo ironiza con todos los clich\u00e9s asociados a las adaptaciones cinematogr\u00e1ficas del c\u00f3mic, sino que se dirige sin vacilar su curso a su objetivo comercial: el adulto joven (los gui\u00f1os a los referentes culturales noventeros son permanentes). En ese contraste, la testoster\u00f3nica y oscura <em>Batman versus Superman<\/em> tiene poco y nada que hacer.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Por \u00faltimo, algo del desparpajo de este mercenario amoral, que reconoce su superioridad, pero rechaza cualquier atisbo de hero\u00edsmo, le\u00eddo en clave imperial, parece se\u00f1alar el prurito de una nueva conciencia hegem\u00f3nica, esta vez desencantada y sin remordimientos. Dos de las frases que pronuncia el personaje para describirse\u2013 presumo \u2013 van en esta l\u00ednea: \u201cS\u00ed, quiz\u00e1s sea s\u00faper, pero no soy ning\u00fan h\u00e9roe\u201d y \u201csolo soy un tipo malo al que le pagan por machacar a otros tipos m\u00e1s malos\u201d. Estamos, haciendo la correspondiente equivalencia, frente a la idea de una superpotencia a la que no le interesa justificar moralmente sus maniobras (hablamos sino del fin, al menos de la crisis, de aquella otra gran sentencia predicada en el c\u00f3mic: \u201ccon un gran poder viene una gran responsabilidad\u201d). Al contrario, aqu\u00ed se abraza sin dilaci\u00f3n la irrebatible superioridad, utilizando el argumento que ha sido facilitado por las leyes m\u00e1s crudas de la competencia: \u201csi yo no lo hago, alguien m\u00e1s lo har\u00e1\u201d. Es bajo las \u00ednfulas de esta filosof\u00eda indolente y pragm\u00e1tica donde se puede explicar el fen\u00f3meno pol\u00edtico de Donald Trump. Detr\u00e1s de la m\u00e1scara del imperio ya no est\u00e1 el abnegado vigilante liberal de quijada cuadrada y hoyito en la pera, sino la deforme fisonom\u00eda del megal\u00f3mano. Y esa posiblemente sea, despu\u00e9s de todo, el tipo de transparencia que requiere un antagonismo radical frente a la dominaci\u00f3n estadounidense.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><strong>Ep\u00edlogo de triste figura.<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><strong>Quijote<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 vemos cuando miramos el molino? \u00bfDivisamos acaso el monstruo que se agazapa, resollando pesadamente detr\u00e1s de su fachada? \u00bfC\u00f3mo se llama? \u00bfd\u00f3nde naci\u00f3? \u00bfcu\u00e1ndo morir\u00e1?<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><strong>Aspas<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 filo tienen? \u00bfqu\u00e9 secreto mecanismo activan? \u00bfmolienda de qu\u00e9, producen sus incesantes giros?<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><em>Continuar\u00e1\u2026<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1971\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/deadpool3.jpg\" alt=\"deadpool3\" width=\"512\" height=\"664\" \/><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub>[1]\u00a0Es llamativo que en esta especie de ucron\u00eda, que suplanta la Historia por la historia del s\u00faper h\u00e9roe, para luego alterarla, el bloque capitalista contrario al Superman sovi\u00e9tico resista el embate del comunismo por medio de s\u00f3lo dos bastiones: EE. UU. y Chile. Esta bizarra alusi\u00f3n, que nos pone en el mapa del c\u00f3mic contempor\u00e1neo, no es nada inocente, pues constituye una irrecusable conciencia de nuestro particular proceso neoliberal.<\/sub><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Chico Jarpo \/ Este viraje hacia la forma narrativa del g\u00e9nero desata toda la artiller\u00eda con que cuenta el meta relato, desde la fuerza de fuego de los estereotipos hasta el eficaz mortero de la parodia. 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