{"id":19855,"date":"2026-03-04T15:42:07","date_gmt":"2026-03-04T15:42:07","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19855"},"modified":"2026-03-04T15:42:07","modified_gmt":"2026-03-04T15:42:07","slug":"la-mala-madre-sobre-el-ano-de-la-quila-de-priscilla-cajales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/03\/04\/la-mala-madre-sobre-el-ano-de-la-quila-de-priscilla-cajales\/","title":{"rendered":"La mala madre: Sobre El a\u00f1o de la quila de Priscilla Cajales"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Si hay una escritora que contribuy\u00f3 a limitar la condici\u00f3n de mujer a la maternidad, esta fue Gabriela Mistral. Su ideario se sustenta en una idea esencialista y patriarcal sobre la mujer, destinada a completarse siendo madre: \u201cLa mujer ser\u00e1 igual al hombre, cuando no tenga senos para amamantar y no se haga en su cuerpo la captaci\u00f3n de la vid. Eso ser\u00e1 en otro mundo, pero no el de los humanos\u201d<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Afortunadamente, sabemos muy bien que toda nueva obra literaria se hace parte de una discusi\u00f3n en donde nadie puede atribuirse poseer la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La quila, es una gram\u00ednea parecida al colihue, pero m\u00e1s flexible. Su particularidad, adem\u00e1s de medicinal es que, tras su floraci\u00f3n, muere. <strong>La quila es el nombre de este poemario, asociado a un ciclo de la naturaleza, donde la floraci\u00f3n en a\u00f1os de sequ\u00eda, significa su sobrevivencia. Brotar para no desaparecer nos dice el primer poema de este poemario en el cual criar al hijo se convierte en un acto de sobrevivencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong><em>El a\u00f1o de la quila<\/em><\/strong><strong> (Santiago: Cuarto Propio, 2025) de Priscila Cajales nos aproxima a la intimidad de una mujer que no naturaliza ni esencializa la maternidad al modo de la Mistral. Por el contrario, maternar, refuerza la divisi\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico como menor, no hay remuneraci\u00f3n ni tiempo de descanso.<\/strong><strong> <\/strong>Mientras, el cuerpo y la cabeza se desgastan. Cumplir con el cuidado impl\u00edcito a ser madre, significa la postergaci\u00f3n de la sujeta que debe concentrarse en cumplir con las funciones afectivas, educativas, de autoridad; adem\u00e1s de construir un v\u00ednculo amoroso con su hijo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La hablante vive junto a su peque\u00f1o en una casa ubicada en un cerro, parte de una comunidad o poblaci\u00f3n donde no hay lujos. Es en ese espacio, donde la vida sucede m\u00e1s all\u00e1 de otra posibilidad, porque no hay opci\u00f3n de corregir errores. Por lo mismo, cada instante, adquiere un peso radical.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Me interesa abordar en <em>El a\u00f1o de la quila<\/em>, la experiencia de una mujer que desoye la normatividad y desautoriza la mirada esencialista hacia la mujer como madre, permitiendo con ello el alzamiento de una sujeta inmersa precisamente en la crisis de la funci\u00f3n materna.<\/strong> La mujer que materna sola, sin pareja, ha sido hist\u00f3ricamente estigmatizada. De igual manera, la mujer que decide restarse de la funci\u00f3n de maternar es condenada socialmente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La imagen de madre abnegada, sacrificial, corresponde a una construcci\u00f3n cultural a la que nos vemos sometidas las mujeres. De igual manera se nos ha dado a creer que toda mujer desea ser madre para completar su existencia. Como bien se\u00f1alara, Silvia Tubert, en toda organizaci\u00f3n patriarcal se identifica feminidad con maternidad<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, exaltando a la buena madre y denostando a la mujer que se atreve a poner en cuesti\u00f3n su \u201cinstinto\u201d maternal. Incluso las ciencias m\u00e9dicas han construido un diagn\u00f3stico para la mujer violentada por su desapego maternal: depresi\u00f3n posparto. R\u00f3tulo que obviamente no cabe ser aplicado para los progenitores varones.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Junto a la condena de maternar como parte del deber ser de las mujeres o naturaleza femenina (Saletti 171)<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> &nbsp;se impone que el bienestar del v\u00e1stago, depende del amor maternal y su estabilidad ps\u00edquica. El problema radica en que es posible suponer que, como mujeres, tenemos la capacidad de decidir sobre nuestros v\u00ednculos afectivos de manera aut\u00f3noma. Sin embargo, no es as\u00ed. El patriarcado mitifica la funci\u00f3n materna porque el neoliberalismo requiere mano de obra, pero la subordina ante la autoridad del padre en la estructura familiar. <strong>Al no existir la figura padre, como sucede en este poemario, es en la mujer donde recae con m\u00e1s fuerza la responsabilidad sobre el hijo o hija. La funci\u00f3n materna poco tiene de naturaleza, pero s\u00ed mucho de funci\u00f3n social.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cEl ritmo de tu respiraci\u00f3n\u201d es el poema que abre el ciclo de la voz po\u00e9tica. El verso de inicio nos dice: \u201ccuando al fin est\u00e1s dormido\/ y el peso de tu respiraci\u00f3n es constante\/ me levanto\u201d.&nbsp; La locuci\u00f3n adverbial \u201cal fin\u201d, da cuenta de un estado de agotamiento de la madre, respecto al cuidado del ni\u00f1o. A continuaci\u00f3n, se\u00f1ala: \u201cen la cocina me esperan los tiestos\/ los restos de comida\/ y el gato \/ que igual que yo\/ est\u00e1 hambriento\/ nos detenemos juntos a mirar por la ventana \/ en esta casa que al fin vuelve a estar en silencio\u201d.&nbsp; Es entonces, cuando la mujer reitera la locuci\u00f3n adverbial y dice: \u201cen esta casa que <strong>al fin<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a><\/strong> vuelve a estar en silencio\u201d. Nuevamente la expresi\u00f3n de una necesidad contenida, un deseo de tiempo propio, de un silencio negado por la presencia del ni\u00f1o. Esta escena juega culturalmente en contra de la madre. Manifestar su agotamiento por las demandas del ni\u00f1o es un pecado social. Sin embargo, la mujer no es solo madre, sino sujeta; por tanto, sus deseos no se colman con el cumplimiento de las demandas del ni\u00f1o. Es en este giro, desde la madre hacia la sujeta, donde la funci\u00f3n madre se revela como una m\u00e1s dentro de muchas. Si restamos la connotaci\u00f3n negativa de la locuci\u00f3n adverbial \u201cal fin\u201d, lo que nos queda es el deseo de una mujer por algo m\u00e1s que servir al hijo. Un algo m\u00e1s incierto, pero clave en su conformaci\u00f3n de subjetividad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cNo irme es una decisi\u00f3n tan repetitiva como los d\u00edas\u201d, contin\u00faa la hablante, en este mismo poema. Una decisi\u00f3n perform\u00e1tica, que se toma en el d\u00eda a d\u00eda y no por mandato patriarcal. &nbsp;Es en este instante donde se aprecia de manera directa el \u00e9nfasis feminista del poemario.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Su decisi\u00f3n de maternar no obedece a una imposici\u00f3n de g\u00e9nero, lo cual otorga plusval\u00eda a su actuaci\u00f3n de madre. As\u00ed, abre su funci\u00f3n materna y dice: \u201cno hago otra \/ que crear los que ser\u00e1n tus recuerdos de infancia\/ porque no bastar\u00e1 con la casa limpia\/ y el men\u00fa diario\/ debemos tener fotograf\u00edas sonrientes\/ en el parque\/ tu sombra y mi sombra en la arena\/ el tama\u00f1o de mi mano contrastando con el tama\u00f1o de la tuya\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Cajales desaf\u00eda el contrato patriarcal que atribuye a la mujer\/madre la obligatoriedad de permanecer, cualquiera sea la circunstancia, junto a su hijo. Su hablante decide y con ello refuerza a\u00fan m\u00e1s la noci\u00f3n de un maternar elegido, donde no es suficiente con cubrir las necesidades b\u00e1sicas del ni\u00f1o, sino que, adem\u00e1s, ense\u00f1ar, crear sus recuerdos de infancia o, en definitiva, construir su memoria. En tal sentido, la memoria se asume como una creaci\u00f3n de base materna que incidir\u00e1 en la identidad futura del ni\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La crisis de pareja es abordada hacia el final del volumen. La voz l\u00edrica no le habla al que podr\u00eda denominarse padre, sino a quien particip\u00f3 \u00fanicamente en engendrar al ni\u00f1o. El yo se remarca en el poema \u201cCAL\u201d, donde la mujer afirma la importancia de su labor como madre no solo respecto a mantener a salvo la casa sino, en particular, \u201cHaciendo de tus hijos personas\/ traduciendo el contenido de sus balbuceos\/ sabiendo antes que ellos cuando est\u00e1n enfermos\/ en estas manos se sostiene esta casa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La autora privilegia la configuraci\u00f3n ret\u00f3rica y cifrada del verso, para luego dar con una tonalidad expresa. Un giro que nos lleva a puntos relevantes de su escritura: enfatizar la voz de mujer m\u00e1s all\u00e1 del biologicismo, apostar por la emancipaci\u00f3n femenina, no claudicar en elegir d\u00eda a d\u00eda maternar, demostrar que la crianza es una actividad integral, ligada al presente y al futuro, desmitificar la relaci\u00f3n madre e hijo y la figura de la madre monoparental.<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La ira que tambi\u00e9n se hace presente en este poemario, me parece un vector tambi\u00e9n necesario de mencionar. &nbsp;Porque es precisamente la ira que embarga a la hablante, el detonante de su discurrir. <strong>La calma no existe en este poemario sobre una mujer-madre que rechaza con todo el deber ser impuesto por el patriarcado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Como subtexto a la preocupaci\u00f3n sobre maternar, el volumen expone un camino de autorreconocimiento del origen social. El poema \u201cHubo veces\u201d se adentra en la infancia precaria de la sujeta. La pobreza, el trabajo infantil, el abuso sexual del patr\u00f3n y la verg\u00fcenza. La condici\u00f3n social nos lleva hacia un lugar no simb\u00f3lico, sino hiperreal, pocas veces identificable en la arribista y aleg\u00f3rica poes\u00eda chilena del siglo XXI. La familia no es orgullo, linaje, amparo, arraigo, sino un lugar donde se impone la violencia paterna y el abandono de la madre. Sobre las heridas de la memoria se elabora la voz de la hablante.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El tiempo en el poemario resuena una y otra vez asociado a hechos que no se reiterar\u00e1n. Esta irreversibilidad implica la muerte, el fin de cada acto vivido o de cada palabra dicha o no dicha. En el poema \u201cEl modo en que ocupabas un espacio\u201d se vincula el paso de los a\u00f1os y el cierre de ciclos de vida, donde se incluye la muerte que arrasa, hace desparecer, quedando en su reemplazo los recuerdos que la impulsan a escribir: \u201cun ni\u00f1o dice algo que remotamente me recuerda\/ el algoritmo de tu gram\u00e1tica\/ y me siento\/ a escribir sobre la ausencia\/ del cuerpo que te \/ pertenec\u00eda y sobre\/ el modo en que\/ ocupabas un espacio\u201d. La escritura se presenta, as\u00ed, en oposici\u00f3n a la muerte de un lenguaje y de una corporalidad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Cajales nos habla de la sujeci\u00f3n y des-sujeci\u00f3n, revirtiendo mitos. El peque\u00f1o hijo es una autoridad, un poder demandante. No olvidar que tambi\u00e9n masculino. La mujer que habla, es la subalterna del ni\u00f1o, pero tambi\u00e9n un poder que instituye, norma, crea. Por tanto, su poder se manifiesta en su anhelo de autodeterminaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:32px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong><em>El a\u00f1o de la quila<\/em><\/strong><strong> es un libro sobre la escritura, la memoria, la maternidad y el deseo de emancipaci\u00f3n. Escrito desde un registro \u00edntimo, confesional, pero sin alardes de sentimentalismo. Quiz\u00e1s esto \u00faltimo sea el gran m\u00e9rito de esta producci\u00f3n, escapar del clich\u00e9 de la madre <em>luchona<\/em>. Un ejercicio riesgoso y necesario que la poes\u00eda de Cajales explora sin conmiseraci\u00f3n.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:113px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"503\" height=\"748\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/EL-ANO-DE-LA-QUILA-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19856\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:113px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/cuartopropio.com\/libro\/el-ano-de-la-quila\/\">cuartopropio.cl <\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> En Quezada, Jaime. <em>Gabriela Mistral: Pensando a Chile. Una tentativa contra lo imposible<\/em>. Santiago de Chile: Publicaciones del Bicentenario, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> En Fern\u00e1ndez, Irati. <em>Feminismo y maternidad: \u00bfuna relaci\u00f3n inc\u00f3moda?<\/em> Emakunde\/Instituto Vasco de la mujer, 2014, p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Saletti, Lorena. \u201cPropuestas te\u00f3ricas feministas en relaci\u00f3n al concepto de maternidad\u201d. <em>Clepsydra<\/em> 7, enero 2008, pp. 169-183.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> El destacado es m\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si hay una escritora que contribuy\u00f3 a limitar la condici\u00f3n de mujer a la maternidad, esta fue Gabriela Mistral. 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