{"id":19886,"date":"2026-03-09T00:32:29","date_gmt":"2026-03-09T00:32:29","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19886"},"modified":"2026-03-09T01:42:26","modified_gmt":"2026-03-09T01:42:26","slug":"el-preso-y-el-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/03\/09\/el-preso-y-el-mar\/","title":{"rendered":"El preso y el mar"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Dauno T\u00f3toro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manuel&nbsp;Castillo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Roberto Ort\u00edz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:45px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esperaba la llegada de la ejecuci\u00f3n con cierta reverencia interna. Sent\u00eda que todo estaba saldado, que no hab\u00eda m\u00e1s que decir. S\u00f3lo quedaba sentarse ante el pelot\u00f3n de fusilamiento y sentir el estruendo con los ojos tapados. Despu\u00e9s, todo acabar\u00eda y su cuerpo inerte se desplomar\u00eda sobre el suelo h\u00famedo de la prisi\u00f3n. Pero ese ya ser\u00eda problema de los vivos y su mundo. \u00c9l se habr\u00eda ido.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda tiempo que lo hab\u00eda asumido. Su caso fue largo y complejo. Llegaron incluso a instancias superiores en el norte, en la ciudad de Concepci\u00f3n, donde s\u00f3lo un juez del Quinto Juzgado defendi\u00f3 su inocencia. Todas las otras autoridades, desde el Biob\u00edo hasta Chilo\u00e9, reafirmaron la sentencia de muerte. No quedaba m\u00e1s que esperar. Y en ese tr\u00e1nsito temporal, comer, pensar y despedirse.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde la prisi\u00f3n pod\u00eda ver el mar, que siempre era un poco m\u00e1s calmo ah\u00ed en esa zona, protegido en el estrecho entre la isla y el continente, a diferencia del otro lado, donde se ve\u00eda el oc\u00e9ano abierto y la mirada se perd\u00eda en un horizonte difuso y lejano.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por las noches parec\u00eda que sonaba m\u00e1s fuerte. Desde su celda lo escuchaba ir y venir, replegarse y avanzar, con su oleaje a veces t\u00edmido lamiendo las orillas de la isla, y en otras ocasiones, las menos, furioso golpeando las rocas, los troncos de los \u00e1rboles ribere\u00f1os y las costas, como queriendo hundir la ciudad entera y tragarse a Chilo\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Recordaba su tiempo de mocoso, los primeros trabajos. Se acordaba de las Guaitecas, de Puerto Arena, los alerces antiguos que tumbaron y los duros cipreses que transformaron en tablas para enviarlas a todo el mundo. Rememoraba c\u00f3mo se aventuraban a las islas despobladas y, rompiendo la quietud aparente de la selva, se adentraban en las quebradas o se encumbraban en las lomas para buscar los mejores troncos de los m\u00e1s altos \u00e1rboles que se ergu\u00edan majestuosos hacia los cielos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aparecieron en su recuerdo los rostros de sus compa\u00f1eros y amigos, curtidos por el mar, el fr\u00edo y el viento, por el trabajo duro, por la vida intensa y castigadora. Por el vino.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n record\u00f3 el tiempo m\u00e1s antiguo, la imagen de su madre dirigiendo una chalupa cargada de cochayuyos, carne ahumada, choritos, papas y pieles. Se acordaba de la primera vez que visit\u00f3 un pueblo. Chonchi, probablemente, no lo ten\u00eda tan claro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Algunas de sus \u00faltimas conversaciones fueron con corresponsales de diversos medios de Chilo\u00e9 y alrededores que acudieron a entrevistarlo. Se hab\u00eda convertido en una celebridad local y la prensa lo quer\u00eda tener en sus p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfTocas guitarra? \u2014 le pregunt\u00f3 a uno de sus visitantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 No\u2014 le contest\u00f3 el reportero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 Me alegro\u2014 respondi\u00f3 el preso \u2014. Es muy malo, porque se olvida uno de Dios. He botado no solo dinero, sino tambi\u00e9n mis chalecos, anillos de oro y demases, por beber y tocar guitarra.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Era un hombre de porte macizo y a sus 51 a\u00f1os aparentaba m\u00e1s edad. Ten\u00eda una mirada profunda que parec\u00eda indagar en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito del esp\u00edritu de quienes lo visitaban. Guardias, reporteros y autoridades se sent\u00edan inc\u00f3modos ante sus ojos, percibiendo en ellos algo misterioso, inexplicable, algo que hac\u00eda sentir que no era ni criminal ni que estaba condenado a muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Dec\u00edan que el condenado conoc\u00eda Chilo\u00e9 como la palma de su mano y que adem\u00e1s hab\u00eda recorrido puertos de todo el pa\u00eds. Su historia era un enigma y una confusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Era hombre de mar y de fiordos. En su memoria resonaba siempre el bamboleo del oleaje, las corrientes empujadas por el viento, una y otra y otra vez y para siempre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Dorm\u00eda poco las \u00faltimas noches antes de la ejecuci\u00f3n. Pero cuando lo hac\u00eda, el mar se le aparec\u00eda en sue\u00f1os. Tocaba con su mano el agua fr\u00eda mientras se mov\u00eda hacia ninguna direcci\u00f3n aparente. So\u00f1aba con el agua salina, con los lobos marinos, con peces y gaviotas. Se sent\u00eda mecido en su bote. Luego despertaba y se daba cuenta de que no estaba ah\u00ed, sino que acostado en la inc\u00f3moda cama, dentro de su celda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Fue un s\u00e1bado cuando leyeron la sentencia. No hizo ning\u00fan gesto. Ser\u00eda injusto decir que hab\u00eda frialdad en su actitud. Tampoco indiferencia. No. Era otra cosa. Era calma. Una parsimonia radiante, sofocante, una tranquilidad que llenaba toda la sala, el edificio, que traspasaba las murallas de la prisi\u00f3n, que envolv\u00eda la ciudad de Castro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Daba la impresi\u00f3n de haberse convertido en un ser redimido, preparado para el viaje eterno. Todas las emociones del mundo estaban en \u00e9l y todos los sue\u00f1os so\u00f1ados alguna vez se agolpaban en su cabeza y, como resultado, le entregaban tranquilidad ante el dictamen. Mir\u00f3 fijamente a los jueces, a los soldados y al p\u00fablico presente. Luego contempl\u00f3 al cielo por la ventana, mientras sal\u00eda con paso tranquilo de la habitaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda de la sentencia almorz\u00f3 copiosamente. Se tom\u00f3 dos tazas de chocolate caliente y devor\u00f3 media gallina asada, dos panes y tambi\u00e9n bebi\u00f3 dos copas de vino. Durante la noche volvi\u00f3 a tomar chocolate. S\u00f3lo cerr\u00f3 los ojos intermitentemente durante un par de horas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A pesar de lo corto del dormir, volvi\u00f3 a so\u00f1ar con el mar. Pero ahora ve\u00eda algo distinto. En su sue\u00f1o divisaba a lo lejos una mole oscura, que \u00e9l cre\u00eda que era, su isla, Chilo\u00e9. Cuando miraba detenidamente, sent\u00eda que estaba cada vez m\u00e1s cerca, y al avanzar en su sue\u00f1o, la isla parec\u00eda otra isla, se asemejaba a otro lugar, un espacio que parec\u00eda no conocer, pero que de alguna forma siempre estuvo seguro que conocer\u00eda. Las veces que despert\u00f3 a lo largo de la noche se sinti\u00f3 calmado. Aprovech\u00f3 de escribir a su hija bajo la precaria luz de un cabo de vela consumido, con un pulso poco acostumbrado a esa labor.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cTe agradezco por el par de medias que me mandaste, que las llevo para mi viaje. Yo rogar\u00e9 por ti, porque no pierdo la esperanza de que mis ruegos ser\u00e1n o\u00eddos. Me voy bien alimentado, buenos y abundantes v\u00edveres para mi largo viaje a la eternidad\u201d, remataba en la misiva que ella leer\u00eda d\u00edas despu\u00e9s, apoyada en el marco de la puerta de su casa en Chonchi con l\u00e1grimas en los ojos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El mar estaba tranquilo antes de la madrugada de aquel domingo. La luna llena iluminaba todo con un fulgor especial y el preso, desde su ventana, ve\u00eda la luz mortecina reflejada en el oleaje y en la espuma. Llen\u00f3 varias veces sus pulmones del aire marino y sin temor al fr\u00edo ni a la humedad asom\u00f3 sus manos y parte de su cabeza entre los barrotes de la celda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El lunes recibi\u00f3 visitas de amigos, parientes, antiguos colegas de los aserraderos, compa\u00f1eros de aventuras. Llegaban para despedirse, apesadumbrados y con tristeza, pero el preso les sub\u00eda el \u00e1nimo y demostraba su tranquilidad. No suspir\u00f3 ni llor\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Con la noticia de su pr\u00f3xima ejecuci\u00f3n, su celda se llen\u00f3 tambi\u00e9n de curiosos y de reporteros llegados desde los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos de la isla y sus alrededores. \u00c9l les habl\u00f3 acerca&nbsp;de todas las veces que hab\u00eda naufragado, les relat\u00f3 cuentecillos, historias a medias verdaderas; recibi\u00f3 regalos, le entregaron limosnas que luego reparti\u00f3 entre el resto de los presos. Les habl\u00f3 de su sue\u00f1o y de la isla que le esperaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Si bien muchos lo quer\u00edan conocer, otros tantos se mostraban indignados con el trato que un sentenciado a muerte recib\u00eda dentro de la c\u00e1rcel. Mucha gente del pueblo hizo notar su descontento por el tratamiento que el rematado recib\u00eda y la buena relaci\u00f3n que sosten\u00edan con \u00e9l los sacerdotes que asist\u00edan regularmente a la prisi\u00f3n, como si no recordaran que dentro de poco el preso se encontrar\u00eda enfrentado al pelot\u00f3n de fusilamiento por sus fechor\u00edas y cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En la carta a su hermana el preso escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cTe agradezco infinito todos los servicios que me has hecho.<br>El martes tomo un viaje para la eternidad y esta carta tiene por objeto despedirme para siempre.<br>Recados a mi cu\u00f1ado y mi sobrina, que se acuerden de encomendarme a Dios en sus oraciones, y a todos mis amigos que me perdonen si les he ofendido en algo.<br>Sin m\u00e1s me despido para siempre.<br>Tu hermano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El domingo, la pen\u00faltima noche previa a la ejecuci\u00f3n tampoco pudo gozar de un sue\u00f1o largo, pues se vio interrumpido por las sensaciones del movimiento de las olas y la cercan\u00eda de esa isla que no era Chilo\u00e9 y que a la vez era id\u00e9ntica a los paisajes de su ni\u00f1ez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Sent\u00eda entre sue\u00f1os c\u00f3mo se acercaban sus costas, sus arenas negras y el bosque que coronaba el paisaje. Pod\u00eda aguzar la vista y fijarla en los troncos altos y blancos de los coihues o en las flores amarillentas del olivillo. Sent\u00eda cantar los p\u00e1jaros del lugar y el l\u00fagubre ulular de las lechuzas. Percib\u00eda incluso el olor de la tierra mojada que llegaba desde all\u00ed, sobreponi\u00e9ndose al salobre aroma del mar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En el sue\u00f1o, la luna y el sol brillaban a la par, en una imagen extra\u00f1a de aquella isla boscosa iluminada simult\u00e1neamente por rayos solares y lunares. Las luces de ambos astros eran suaves y se posaban arm\u00f3nicamente sobre el reo que all\u00ed, en su enso\u00f1aci\u00f3n, era libre.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A pesar de la falta de descanso, despert\u00f3 con buen \u00e1nimo e incluso algo ansioso. Mir\u00f3 al cielo. S\u00f3lo el sol brillaba en \u00e9l. No hab\u00eda rastros de la luna. El mar estaba calmo, como una taza de chocolate.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-cover\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1656\" height=\"2560\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-19892\" alt=\"Ilustraci\u00f3n: Carlos Henr\u00edquez\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Amalditaos1corregido-scaled.png\" style=\"object-position:43% 83%\" data-object-fit=\"cover\" data-object-position=\"43% 83%\"\/><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-left has-medium-font-size\">Ilustraci\u00f3n: Carlos Henr\u00edquez Sepulveda<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1656\" height=\"2560\" data-id=\"19901\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/amalditaos13-1-scaled.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-19901\"\/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 No veo la hora de que llegue el d\u00eda de ma\u00f1ana a las dos de la tarde, para dejar de una vez este mundo enga\u00f1oso e irme a mi verdadera patria \u2013, le confes\u00f3 a un reportero. Su ejecuci\u00f3n estaba programada para el martes. El redactor de prensa no supo qu\u00e9 responderle. El reo le dio un abrazo con toda su corpulencia y tom\u00e1ndolo por los hombros se le qued\u00f3 mirando directamente a los ojos. A lo lejos sonaban las olas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La noche del lunes, durmi\u00f3 alrededor de tres horas, poco m\u00e1s. El mar esa vez estuvo bravo y escuch\u00f3 el estruendo de una tormenta lejana. Cay\u00f3 algo de lluvia sobre Castro. Se sent\u00f3 largas horas a un costado de su cama atisbando en un \u00e1ngulo inc\u00f3modo por la ventana. Pens\u00f3 en el mar y en los fiordos, en el viento que arreciaba y en los botes y barcos pesqueros y balleneros. Imagin\u00f3 los estrechos y las peque\u00f1as islas de quebradas indomables.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana del martes, el d\u00eda de la ejecuci\u00f3n, segu\u00eda con su estado de \u00e1nimo contemplativo. Comi\u00f3 dos platos de cazuela, media gallina asada, una copa de vino, un pan, y remat\u00f3 el desayuno con una taza de chocolate.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero cuando s\u00f3lo quedaban minutos para las dos de la tarde, sorpresivamente la ejecuci\u00f3n tuvo que aplazarse para la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Se producir\u00eda un nacimiento en el pueblo y parec\u00eda una mala idea programar para el mismo d\u00eda la muerte de un hombre. Las autoridades no quer\u00edan jugar con la suerte. Este cambio no afect\u00f3 la moral del preso.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014<em>&nbsp;<\/em>Mejor, puede ser que me acuerde de algo todav\u00eda, y estas \u00faltimas horas me servir\u00e1n para cerrar puertas y resolver posibles cuentas pendientes \u2014 dijo para quien quiso escucharlo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda extra de existencia recibi\u00f3 tambi\u00e9n muchas visitas. La gente se agolpaba ante las puertas de la prisi\u00f3n para intentar conversar con el prisionero que hab\u00eda ganado algunas horas de vida. Esta vez se sinti\u00f3 inc\u00f3modo e importunado. Le acosaban con preguntas que no quer\u00eda responder. A todos los visitantes que colmaban la celda y el pasillo de la peque\u00f1a prisi\u00f3n les habl\u00f3 con voz firme y sonora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 El mundo se concluy\u00f3 para m\u00ed, debo pensar en la eternidad y necesito silencio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Varios creyeron reconocer tristeza y nostalgia en sus palabras. No parec\u00eda tener miedo, mas s\u00ed una a\u00f1oranza que cargaba sobre sus hombros y en su conciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Al caer la tarde, los visitantes lo abandonaron. Afuera, el agua se hab\u00eda calmado. Se escuchaban algunas aves marinas y se percib\u00eda el descenso del sol mientras las olas acariciaban la orilla que expel\u00eda fragancias marinas que inundaban la prisi\u00f3n y la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 nuevamente chocolate caliente y pidi\u00f3 que nadie lo visitara. Todo estaba saldado para \u00e9l en esa vida. Esa noche, la \u00faltima de su vida, durmi\u00f3 cinco horas y volvi\u00f3 a so\u00f1ar con la isla. Pudo ver la espuma de las olas lamiendo las costas de ese lugar que le llamaba. Amas\u00f3 la arena con la punta de sus dedos, pero no alcanz\u00f3 a bajarse ni a poner pie en la costa antes de despertar. Estaba listo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A las seis de la ma\u00f1ana le sirvieron el desayuno y una hora despu\u00e9s le hicieron compa\u00f1\u00eda dos sacerdotes y un reportero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Las autoridades de la Iglesia iban con aire solemne, dispuestos a despedirlo y a exhortarlo para su encuentro cara a cara con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 Recuerdo que anoche dorm\u00ed el sue\u00f1o m\u00e1s dulce de mi vida, bien tranquilo, hoy estoy \u00e1gil, con fuerzas para ir al pat\u00edbulo. So\u00f1\u00e9 con mi verdadera patria y con otro reino\u2014 les dijo, calmado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los sacerdotes se miraron entre ellos, confundidos. No les parec\u00eda que el preso estuviera hablando del reino celestial del Se\u00f1or ni de nada que se le asemejara. Hablaba de otro lugar, de otro reino. El reo les miraba con gesto tan alegre como enigm\u00e1tico. No tuvieron tiempo de interrogarlo antes que ingresara a la celda el secretario de la prisi\u00f3n. Era la hora y deb\u00eda cumplirse la sentencia dada por la mano del hombre. El condenado se puso de pie.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014 Reo \u00d1ancupel, pase adelante \u2014 dijo una voz desde el otro lado de la reja.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:36px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Antes de los disparos, pidi\u00f3 que le ataran con fuerza las manos. Defendi\u00f3 su inocencia y luego sonri\u00f3, so\u00f1ando con aquella nueva patria de libertad que lo recibir\u00eda entre el oleaje marino.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recordaba su tiempo de mocoso, los primeros trabajos. 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