{"id":19934,"date":"2026-03-13T02:55:51","date_gmt":"2026-03-13T02:55:51","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=19934"},"modified":"2026-03-16T07:45:17","modified_gmt":"2026-03-16T07:45:17","slug":"adelanto-la-historia-la-cuentan-los-cerros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/03\/13\/adelanto-la-historia-la-cuentan-los-cerros\/","title":{"rendered":"[Adelanto] La historia la cuentan los cerros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Adaptaci\u00f3n literaria por Crist\u00f3bal Gaete, a partir de los testimonios de vecinos y vecinas de Valpara\u00edso, compilados y llevados a audioserie por Dominic Fuentes y Paula Becerra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Descargar la cruz de los muertos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Un saco, otro saco de trigo. Un saco, otro saco de trigo. En este puerto, el tiempo no se mide en horas sino en sacos. Los sacos vienen como las olas, uno debe, como la arena, colocar el cuerpo para que llegue y esperar a que se retire. As\u00ed lo hace el compa\u00f1ero que deja el saco en mi hombro, as\u00ed lo hace el compa\u00f1ero que lo retira. Son los que llevan el ritmo del trabajo. No importa la hora que sea, eso jam\u00e1s ha importado, lo que importa es que se acabe la carga. Mientras coloco el hombro siempre pienso en el horizonte, hoy el mar est\u00e1 agitado. Mis compa\u00f1eros hablan bajo los sacos sobre las mujeres de la calle Clave, a m\u00ed me gusta el silencio.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Apenas oscurece, mis colegas se pierden hacia la plaza Echaurren, efervescente con sus luces coquetas. Yo camino hacia el barrio Almendral con mi propio saco semivac\u00edo en el hombro. En la plaza Victoria dan vueltas hombres y mujeres en sus trajes; protegidos por paraguas, esperan por los espect\u00e1culos que comienzan siempre a la misma hora. Otro d\u00eda quiz\u00e1 habr\u00eda preferido no verlos, pero da lo mismo: el agua me limpia antes de llegar a descansar a mi habitaci\u00f3n de conventillo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Al principio, parece un trueno. El m\u00e1s grande que he o\u00eddo. Uno que no se detiene. Miro el cielo y el mar por una explicaci\u00f3n, pero en ellos no est\u00e1 la respuesta. Mis pies tratan de avanzar, pero no puedo afirmarme; es todo Valpara\u00edso el que se mueve. La gente corre sin parar, a mi lado, cae. El crujido de la tierra es m\u00e1s severo que el de todas las bocinas de los barcos que tronaron en la costa en el \u00faltimo temporal.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Ah\u00ed, donde Manuel trata de hacer pie, unas horas m\u00e1s tarde, se aplicar\u00e1 la Ley Marcial a quien robe, sin criterio alguno. Augusto D\u2019halmar narr\u00f3 la historia de un ni\u00f1o fusilado por robar un sombrero de copas a un par de cuadras de distancia. \u00c1lbumes de fotograf\u00edas y los impresos de la \u00e9poca permiten ver ultimados a los que les dejaban la boina en la cara antes de ser fotografiados. Luego se convertir\u00e1 en un campamento, una ciudad a escala donde se combinar\u00e1n techos espurios y telas para la privac\u00eda en la desgracia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">A la plaza An\u00edbal Pinto cayeron los muertos de los primeros cementerios de la ciudad, arrojados del cerro Pante\u00f3n por el movimiento desde la altura. El golpe con el suelo abri\u00f3 muchas veces los ata\u00fades, que se convert\u00edan en vacantes para tantos fallecidos sin lugar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Manuel llega al port\u00f3n del puerto, se encuentra con las caras p\u00e1lidas de sus compa\u00f1eros. Parecen haber sido despertados abruptamente, la ciudad entera lo fue. \u201c\u00a1No hay trabajo hoy!\u201d, grita el capataz. No es el primer d\u00eda que escuchan esto, no ser\u00e1 el \u00faltimo. Asoman la cabeza y ven la bodega chueca sobre la superficie del muelle, las gr\u00faas borrachas encima. Son muchos los que se miran ah\u00ed afuera, dando vueltas en una ciudad hecha escombros.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Se comienzan a dispersar, pero Manuel se queda unos momentos all\u00ed. Otros tambi\u00e9n, en shock y conversando c\u00f3mo llevar comida a su familia. Oye un carret\u00f3n, viene el capataz de la faena anterior montado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">\u2013\u00a1Arriba Manuel!<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Con una mano se toma de su jefe, con otra se apoya en el borde de la madera tirada por caballos mientras salta.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPara qu\u00e9 tantos caballos?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Con un animal de estos bastar\u00eda para fletar mercader\u00eda entre el matadero y los mercados, pero el Cardonal qued\u00f3 botado. Con dos para subir el cerro con una carga liviana. Pero este carro tiene cuatro animales.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2013Porque hay que cargar pa arriba, Manuel.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Su est\u00f3mago cruje junto a la carreta galopando sobre las calles adoquinadas. Unos metros m\u00e1s all\u00e1, crujir\u00e1 m\u00e1s fuerte, al pasar al lado de las ollas comunes donde se alimentaban los trabajadores y sus familias. En otros se le quitar\u00e1, como al ver la treintena de caballos muertos en calle Independencia. Cada edificio ca\u00eddo daba espacio a las tiendas donde la gente se proteg\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No conforme con el terremoto, la ciudad hab\u00eda comenzado a arder. Como si todos los braseros prendidos del puerto se voltearan, el camino deb\u00eda hacerse entre incendios que iluminaban la cara abismada de las personas, en un fuego que dur\u00f3 d\u00edas. Sus compa\u00f1eros del carret\u00f3n iban entonando, bajito, la canci\u00f3n popular de esos d\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Y la noche estaba oscura<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>como estaba el firmamento,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y la tierra se mov\u00eda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>con un gran destremecimiento<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y aqu\u00ed\u00b4stoy yo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y ust\u00e9 tambi\u00e9n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>como en la noche<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>del diez y seis<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y del cielo se bajaban<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>unas fieras llamar\u00e1s<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tan grandes que parec\u00edan<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que s\u00b4iba a incendiar el mar<\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Nunca hab\u00eda pensado que los sacos de trigo huelen bien. Nunca hab\u00eda pensado que su carga era estable, pareja, compacta, prensada para ocupar de la mejor manera posible el saco en toda su extensi\u00f3n. Ahora, en mi hombro, estos sacos hieden, y los huesos desparramados dentro a veces se clavan en mi espalda, mis costillas, mi cuello y mi espalda. Parecen aferrarse a m\u00ed, a la vida. Apilados, se acomodan antes del sue\u00f1o.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una vez arriba del carret\u00f3n, mi antiguo capataz se vuelve un Caronte que navega cerro arriba castigando a los animales. Ahora soy un estibador m\u00e1s de este trabajo. Mis antiguos compa\u00f1eros de faena siguen conmigo. Al ver una mano femenina dicen:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2013Nunca vimos a Manuel con una mujer tendida a sus pies.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Solo una vez Manuel hab\u00eda cargado cuerpos antes. En mayo de 1903, junto a otros trabajadores portuarios, decidieron rebelarse para lograr mejoras en su condici\u00f3n laboral. Aquel d\u00eda parti\u00f3 con destrozos a la maquinaria del puerto, pas\u00f3 al barrio Puerto donde cayeron los primeros compa\u00f1eros, hasta llegar a la puerta de la prensa patronal de <em>El Mercurio<\/em> donde se percutaron los \u00faltimos disparos para reprimir la agitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A los ca\u00eddos, siete seg\u00fan la memoria popular, se les hizo un funeral multitudinario, en el que fueron llevados en andas. La primera vez que carg\u00f3 un cuerpo Manuel fue por segundos, con esos santos proletarios que ya nadie recuerda.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando miras los cerros desde el plan, como lo hacen casi todos los visitantes, parecen siempre empinados. Pero, cada uno tiene momentos donde se asientan y permiten momentos de descanso. A veces eso es el final. Arriba en el cerro Merced est\u00e1 el fundo Pajonal. Cerca de ah\u00ed los porte\u00f1os decidieron, luego del terremoto, abrir una fosa com\u00fan. Porque no hab\u00eda carros f\u00fanebres suficientes, tampoco camposanto que diera abasto. Los muertos merecen un lugar.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>All\u00e1 llegaba Manuel y sus compa\u00f1eros. Descargaban los sacos, los cuerpos. Con los d\u00edas, se encontraban a la gente rez\u00e1ndole a sus fallecidos. Al terminar la faena, ya no hab\u00eda \u00e1nimo ni dinero en el bolsillo para ir a Echaurren. Silenciosamente se persignaban para ir a la olla com\u00fan donde nunca les dijeron nada por hacer esa labor.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cada 16 de agosto, sub\u00ed el cerro a ver a los que tir\u00e9 al hoyo. Ya no ten\u00eda que llegar en caballos. Mi conventillo se quem\u00f3 y en la misma olla com\u00fan me dijeron de un pedazo de tierra que pod\u00eda ser m\u00edo en el cerro. As\u00ed fuimos creciendo hacia arriba, acompa\u00f1ando a los muertos. Las personas que ven\u00edan de visita tomaron ramas de los \u00e1rboles e hicieron una cruz. Dejaron una lista con nombres de sus muertos. A veces me quedo ley\u00e9ndolos en silencio, pero jam\u00e1s logro terminarlos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La Cruz de los muertos del cerro Merced sigue estoica al paso del tiempo. Hoy todos los martes se prenden velas, recordando a quienes all\u00ed quedaron. Est\u00e1n cerca, las casas que los rodean pueden abrir la cortina y ver el monolito. Hogares que est\u00e1n sobre la muerte.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hace algunos a\u00f1os los vecinos y las vecinas armaron un mosaico para homenajear sus muertos. Cada pieza podr\u00eda haber sido perfectamente una persona an\u00f3nima de las que falleci\u00f3 en el terremoto. A comienzos del siglo XX la densidad de poblaci\u00f3n de Valpara\u00edso no ten\u00eda nada que envidiarle a la de Santiago. Desde el 2014 tiene una placa que estima en m\u00e1s de dos mil personas los enterrados. \u201cA la memoria de las v\u00edctimas del terremoto de 1906- Los vecinos\u201d, reza bajo el monolito que contiene la cruz, sobre el rostro de Cristo. A pasos, otra estructura similar recuerda a las v\u00edctimas del incendio del 2014.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quien nos narra esta historia es una vecina, que se recuerda sentada en la Cruz de los muertos en la d\u00e9cada de los setenta, luego de salir del colegio, jugando con todos sus compa\u00f1eros y compa\u00f1eras, \u00a1hasta partidos de f\u00fatbol all\u00ed! Tambi\u00e9n recuerda a los vecinos, conversando. Cuando hab\u00eda que hacer una reparaci\u00f3n, la hac\u00edan entre todos.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde que luce enrejada la actual plaza del recuerdo, le piden permiso con rezos para entrar. Se dice que a veces se ven fantasmas a deshoras: son los muertos del terremoto que siguen sus actividades, minutos antes de las 20 horas del 16 de agosto de 1906.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adaptaci\u00f3n literaria por Crist\u00f3bal Gaete, a partir de los testimonios de vecinos y vecinas de Valpara\u00edso, compilados y llevados a audioserie por Dominic Fuentes y Paula Becerra. Descargar la cruz de los muertos Un saco, otro saco de trigo. Un saco, otro saco de trigo. En este puerto, el tiempo no se mide en horas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":581,"featured_media":19935,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3897,16,1],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-19934","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-la-ciudad-letrada","category-sin-categoria"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/581"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19934"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19934\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19936,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19934\/revisions\/19936"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19934"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=19934"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=19934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}