{"id":20090,"date":"2026-05-06T17:09:27","date_gmt":"2026-05-06T17:09:27","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=20090"},"modified":"2026-05-06T17:09:28","modified_gmt":"2026-05-06T17:09:28","slug":"kast-y-la-masculinidad-blanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/05\/06\/kast-y-la-masculinidad-blanca\/","title":{"rendered":"Kast y la masculinidad blanca\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Durante la reciente campa\u00f1a presidencial, el entonces candidato Jos\u00e9 Antonio Kast rehuy\u00f3 todas las entrevistas que pudieran exponer su vida personal y convicciones morales, insistiendo hasta el cansancio en los esl\u00f3ganes que finalmente le dar\u00edan la victoria: combate a la delincuencia, deportaci\u00f3n de migrantes indocumentados y reducci\u00f3n del presupuesto p\u00fablico. Reci\u00e9n al reiniciar la campa\u00f1a ante la segunda vuelta electoral cambi\u00f3 un poco su libreto. En la primera emisi\u00f3n de la franja de propaganda televisiva antes del balotaje, decidi\u00f3 hablar de s\u00ed mismo y de su origen familiar. La puesta en escena mostraba a Kast junto con cinco mujeres mayores sentados alrededor de una mesa, frente a lo que parec\u00eda ser una vivienda de clase media decorada con luces navide\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Comenzaba hablando una de las mujeres, cuyas marcas fenot\u00edpicas \u2014peque\u00f1a estatura, tez oliv\u00e1cea y cabello y ojos color casta\u00f1o oscuro\u2014 permit\u00edan que la teleaudiencia local la identificara como una mujer chilena promedio. Dec\u00eda que a ellas les gustaban mucho las propuestas del candidato, pero que no se sent\u00edan muy representadas por \u00e9l porque ten\u00eda las caracter\u00edsticas de un \u201ccuico\u201d, es decir, de las personas blancas que viven en los sectores m\u00e1s acomodados de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El candidato \u2014alto, de tez blanca, cabello rubio ceniza y ojos azules claros\u2014 le respond\u00eda con una gran sonrisa. En su habitual tono bonach\u00f3n y algo anodino, le dec\u00eda que \u00e9l hab\u00eda vivido toda su vida en un sector rural de la Regi\u00f3n Metropolitana, donde sus padres, sencillos agricultores alemanes, hab\u00edan logrado levantar una empresa familiar con mucho esfuerzo y trabajo. La escena continuaba con el candidato mostrando fotograf\u00edas de unas vacaciones familiares a las que su padre no hab\u00eda podido asistir porque deb\u00eda trabajar, as\u00ed como de una institutriz alemana que lo hab\u00eda criado, y que seg\u00fan \u00e9l hab\u00eda sido maltratada por los nazis en Alemania. Terminaba diciendo que su vida hab\u00eda sido bonita, pero de sacrificio, y que ahora \u00e9l deseaba que todos los chilenos pudieran tener una oportunidad como \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A partir de las claves de g\u00e9nero, morales y raciales presentes en la escena reci\u00e9n descrita, en este texto me gustar\u00eda reflexionar en torno a la imagen p\u00fablica que proyecta el ahora presidente Kast. Est\u00e1 dem\u00e1s decir que Kast estudi\u00f3 en un colegio privado y una universidad de \u00e9lite, que hasta hace algunos a\u00f1os participaba en la empresa familiar, la que lleg\u00f3 a tener una cadena de restaurantes y rotiser\u00edas a lo largo del pa\u00eds, o que en la actualidad declara participar de una sociedad con un patrimonio cercano a los 5 millones y medio de d\u00f3lares. Tambi\u00e9n es sabido que su padre, quien en Alemania se hab\u00eda afiliado al partido nazi y se enlist\u00f3 voluntariamente para luchar en la Segunda Guerra Mundial, fue un activo colaborador de la dictadura civil-militar chilena, en la cual fue part\u00edcipe protag\u00f3nico el economista y primog\u00e9nito de la familia, Miguel Kast. Sin obviar este contexto, lo que me interesa aqu\u00ed es el uso pol\u00edtico, por parte de Jos\u00e9 Antonio Kast, de una particular construcci\u00f3n de masculinidad no solo heterosexual y cat\u00f3lica, sino espec\u00edficamente blanca.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo de 2013, la antrop\u00f3loga Mara Viveros analiza la imagen p\u00fablica del expresidente derechista colombiano \u00c1lvaro Uribe Velez, quien gobern\u00f3 ese pa\u00eds en dos periodos, entre 2002 y 2010. Aunque su gobierno es recordado internacionalmente por esc\u00e1ndalos como las ejecuciones extrajudiciales realizadas por miembros del Ej\u00e9rcito, conocido como \u201cfalsos positivos\u201d, Uribe mantuvo una alta aprobaci\u00f3n durante sus mandatos, siendo luego electo senador en dos oportunidades. Seg\u00fan Viveros, su popularidad y conexi\u00f3n con el electorado se deb\u00eda al eficaz despliegue medi\u00e1tico de una imagen p\u00fablica que entrelazaba masculinidad, modernidad y blanquidad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De acuerdo a historiadores como George Mosse, desde el inicio de la modernidad capitalista se conform\u00f3 un estereotipo masculino que asigna importancia a la imagen visible como reflejo de los valores y virtudes internas. De esta forma, una corporalidad pulcra y contenida ser\u00eda el reflejo de un ethos comportamental vinculado al autocontrol, a la moderaci\u00f3n o a la capacidad de trabajo. No por casualidad, estos son los valores del \u201cesp\u00edritu\u201d del capitalismo identificado por Max Weber. En la interpretaci\u00f3n del fil\u00f3sofo mexicano-ecuatoriano Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, la coincidencia hist\u00f3rica entre el surgimiento de la racionalidad capitalista y la apariencia f\u00edsica de sus primeros portadores supuso la asociaci\u00f3n naturalizada entre lo blanco y lo moderno. Tal asociaci\u00f3n sent\u00f3 las bases para el entrelazamiento entre masculinidad, modernidad capitalista y blanquidad, articulado \u2014especialmente en Am\u00e9rica Latina\u2014 con la construcci\u00f3n de Estados nacionales y con el ejercicio del poder en sociedades multi\u00e9tnicas, multirraciales y predominantemente mestizas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En el caso de \u00c1lvaro Uribe, Viveros identifica varios rasgos de la imagen medi\u00e1tica del expresidente colombiano relacionados con la construcci\u00f3n de una masculinidad blanca. En primer lugar, desde su campa\u00f1a Uribe se posicion\u00f3 como un hombre firme y de mano dura, el \u00fanico capaz de enfrentar con decisi\u00f3n a las guerrillas y de reestablecer el dominio del Estado colombiano. Por otra parte, en sus apariciones p\u00fablicas frecuentemente hac\u00eda referencia a la identidad regional \u201cpaisa\u201d a la que pertenec\u00eda, correspondiente a una regi\u00f3n central de Colombia cuyos habitantes son vistos como laboriosos, emprendedores y predominantemente blancos. En este sentido, Uribe proyectaba la imagen de un presidente que se dedicar\u00eda a trabajar incansablemente, con caracter\u00edsticas personales como la disciplina, la austeridad o el compromiso con la soluci\u00f3n de los problemas de las personas en cualquier rinc\u00f3n del pa\u00eds. Para ello, un recurso de central importancia en su gobierno fue la recurrente transmisi\u00f3n televisiva de reuniones locales en distintos lugares de Colombia, donde el presidente le hablaba a los asistentes en un lenguaje llano y se mostraba como conocedor de las necesidades espec\u00edficas del lugar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no trazar algunos paralelos entre el an\u00e1lisis de Mara Viveros sobre \u00c1lvaro Uribe y la imagen p\u00fablica de Jos\u00e9 Antonio Kast? Tambi\u00e9n Kast ha hecho del orden, el control y la seguridad los ejes de una promesa que solo \u00e9l pareciera poder encarnar. Mientras Uribe apelaba a la hermandad entre los colombianos como forma de enmascarar las diferencias pol\u00edticas y desigualdades de clase, de g\u00e9nero y \u00e9tnico-raciales, Kast llama a los chilenos a recuperar las \u201ctradiciones\u201d y la \u201cpatria\u201d, cuya unidad esencial quedar\u00eda de manifiesto por oposici\u00f3n a la amenaza representada por las \u201cideolog\u00edas\u201d \u2014de g\u00e9nero, ecologistas, indigenistas o redistributivas\u2014, y por los migrantes latinoamericanos no blancos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De forma similar a la construcci\u00f3n medi\u00e1tica de Uribe, en los discursos y declaraciones p\u00fablicas de Kast no solo son frecuentes las alusiones al trabajo, el esfuerzo y la austeridad \u2014habilitaci\u00f3n de La Moneda como residencia mediante\u2014, sino que tambi\u00e9n las menciones a sus incansables recorridos por todos los rincones de Chile durante los ocho a\u00f1os transcurridos desde su primera campa\u00f1a presidencial hasta finalmente salir electo en el tercer intento. A ello se suma que su imagen p\u00fablica refleja una estructura familiar y de g\u00e9nero tradicional, con roles masculinos y femeninos claramente definidos y complementarios, pero unidos por una \u00e9tica del trabajo en com\u00fan. Si, como describe Viveros, la esposa de Uribe, Lina Moreno, se manten\u00eda al margen de la figuraci\u00f3n p\u00fablica y de esa manera daba expresi\u00f3n a su rol como significante de estabilidad y reproducci\u00f3n cultural, la esposa de Kast, Mar\u00eda P\u00eda Adriasola, ha tendido a estar mucho m\u00e1s presente medi\u00e1ticamente, apuntalando la imagen p\u00fablica de su marido, por ejemplo, al mostrarse sirviendo comida a los funcionarios de La Moneda en su primer d\u00eda como primera dama.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por supuesto, la masculinidad blanca desplegada por Kast posee inflexiones propias y locales. En vez de apelar a una identidad regional particular, como lo hizo Uribe, el presidente chileno se posiciona como descendiente de alemanes, aprovechando el reconocimiento que esa identificaci\u00f3n otorga en el contexto local. Entre mediados del siglo XIX y principios del XX, la inmigraci\u00f3n alemana fue fomentada por el Estado en el marco de una pol\u00edtica de colonizaci\u00f3n y blanqueamiento del sur del pa\u00eds que a\u00fan hoy se asocia coloquialmente con la idea de \u201cmejorar la raza\u201d. Adem\u00e1s del privilegio que otorgaba la imagen de una corporalidad blanca, la comunidad chileno-alemana ha basado su prestigio en la \u00e9tica del trabajo que permiti\u00f3 a los primeros colonos transformar amplias extensiones de selva austral en tierras de cultivo de alta productividad e impulsar la temprana industrializaci\u00f3n de ciudades como Valdivia. A ello se suma un estereotipo de sobriedad, retraimiento y austeridad encarnado en gran medida por la imagen p\u00fablica del presidente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el r\u00e1pido descenso en la popularidad de Kast durante las primeras semanas de su gobierno parece contraponerse a la imagen de \u201cpresidente tefl\u00f3n\u201d que Viveros identifica en el expresidente \u00c1lvaro Uribe, de cuya popularidad resbalaban todas las cr\u00edticas. M\u00e1s all\u00e1 de su electorado m\u00e1s comprometido, muchos de quienes votaron por Jos\u00e9 Antonio Kast parecen haberse inquietado por el contraste entre los atributos de mesura y foco en la seguridad p\u00fablica mostrados por el candidato en campa\u00f1a y el posterior despliegue de un programa pol\u00edtico de ultraderecha doctrinaria. Quiz\u00e1s, esta inquietud apunte a una posible limitaci\u00f3n de los r\u00e9ditos pol\u00edticos de la masculinidad blanca, seg\u00fan la frase de Viveros. Posiblemente, la figura de un presidente que promet\u00eda salvar al pa\u00eds de una artificiosa situaci\u00f3n de emergencia, fabricada por su propio relato de campa\u00f1a, pierde parte de su credibilidad cuando su imagen p\u00fablica se convierte en mera fachada de un proyecto que poco tiene de los valores de mesura, autocontrol y confiabilidad que \u2014al menos en Chile\u2014 cimentan tradicionalmente la pretensi\u00f3n de poder de la masculinidad blanca. Sin perjuicio de aquello, la figura del presidente Kast revela la vigencia de una construcci\u00f3n de g\u00e9nero, racial y pol\u00edtica que contin\u00faa ocupando un lugar de privilegio naturalizado en el manejo de los destinos del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:49px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><sub>Este texto forma parte del proyecto ANID-Fondecyt de Postdoctorado N.\u00ba 3230019.<\/sub><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de las claves de g\u00e9nero, morales y raciales presentes en la escena reci\u00e9n descrita, en este texto me gustar\u00eda reflexionar en torno a la imagen p\u00fablica que proyecta el ahora presidente Kast. 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