{"id":20466,"date":"2026-05-19T22:42:29","date_gmt":"2026-05-19T22:42:29","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=20466"},"modified":"2026-05-19T22:45:24","modified_gmt":"2026-05-19T22:45:24","slug":"la-derrota-seductora-de-la-novela-seis-apuntes-de-una-conversacion-con-pablo-ayenao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/05\/19\/la-derrota-seductora-de-la-novela-seis-apuntes-de-una-conversacion-con-pablo-ayenao\/","title":{"rendered":"La derrota seductora de la novela: seis apuntes de una conversaci\u00f3n con Pablo Ayenao"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Entre la conversaci\u00f3n y la lectura de su obra, Ricardo Olave Montecinos nos aproxima a la novela <em>Lugar de cenizas<\/em>, del escritor temucano Pablo Ayenao. El libro se integra al cat\u00e1logo de la editorial Peque\u00f1o Salvaje. Cada ejemplar fue realizado de manera artesanal por la editora Kati Antivilo. Para adquirir ejemplares, contactarse a trav\u00e9s del mail editorialpequenosalvaje@gmail.com o ingresando al instagram <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/editorialpequenosalvaje\/\">@editorialpequenosalvaje<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pablo Ayenao es de mis escritores favoritos porque no le importa nada salvo la literatura, o eso cre\u00eda yo antes de conversar con \u00e9l por tel\u00e9fono hace m\u00e1s de un mes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pablo fue de los primeros escritores reales que conoc\u00ed, y digo reales porque como todo joven chileno criado con lecturas del colegio, para m\u00ed los que escrib\u00edan eran europeos y estaban muertos hace medio siglo. Pero Pablo no, sigue vivo. En ese entonces \u00e9l compart\u00eda junto a un grupo de escritores que en la d\u00e9cada del 2010 le\u00edan poes\u00eda en Temuco, y esos fueron los primeros poemarios que le\u00ed, salvo el de Pablo. No me encontr\u00e9 con su escritura hasta que trabaj\u00e9 en una librer\u00eda local, donde Iv\u00e1n, mi jefe, me pas\u00f3 <em>Memoria de la carne<\/em>, su primera novela, de la cual ya no quedan copias. No recuerdo la trama y no pretendo hacer trampa, pero s\u00ed permanece la sensaci\u00f3n, que fluctu\u00f3 entre el desagrado y la adicci\u00f3n de seguir leyendo una pulcra pluma que a veces oscila hacia p\u00e1rrafos l\u00edricos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Lo mismo sent\u00ed con todo lo que he podido leer de Pablo. Segu\u00ed con sus cuentos que publicaba en internet o en publicaciones con editorial Bogavantes. Reci\u00e9n en 2024 logr\u00e9 encontrar <em>Fluor<\/em>, su primer libro de poes\u00eda, durante un asado en la casa de un amigo fot\u00f3grafo. Recuerdo tomarle fotos a esa copia original hecha artesanalmente, y cada hoja que avanzaba sent\u00eda que el libro se iba a convertir en arena. Decid\u00ed que no le robar\u00eda la copia a mi colega.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pienso en todo esto antes de apretar el bot\u00f3n de grabaci\u00f3n. Cuando comenzamos, lo primero que le digo al tel\u00e9fono es que a \u00e9l no le importa nada, a lo que responde con su tranquila voz que muchas veces le ocurre lo contrario: las personas creen que solo le importa la literatura. \u201cLa verdad es que uno en la vida, en el d\u00eda a d\u00eda, hace muchas m\u00e1s cosas. Yo no estoy ni leyendo ni escribiendo todo el d\u00eda para nada\u201d, me responde. Como le ense\u00f1\u00f3 otro escritor, Guido Eytel: \u201cNi tanta literatura tampoco\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ayenao acaba de publicar <em>Lugar de cenizas<\/em> bajo la microeditorial Peque\u00f1o Salvaje. Es la segunda parte de una trilog\u00eda que comenz\u00f3 hace m\u00e1s de una d\u00e9cada con <em>Memoria de la carne<\/em>. Pero no es precisamente una continuaci\u00f3n de la historia, sino su est\u00e9tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00abCuando escrib\u00ed el primer libro siempre pens\u00e9 que era la primera parte de algo que hab\u00eda dejado un poco inconcluso. Pero en realidad no porque quer\u00eda continuar la historia, sino porque quer\u00eda continuar esa est\u00e9tica que ten\u00eda, que quiz\u00e1 no tienen otros libros que he escrito\u00bb, se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Si en <em>Memoria<\/em>\u2026 el elemento que bordeaba las p\u00e1ginas era el aire, en esta ocasi\u00f3n realiza una exploraci\u00f3n aleg\u00f3rica desde el fuego, que es un personaje m\u00e1s en medio de un peregrinaje sin retorno. La historia est\u00e1 protagonizada por Ruth, quien escapa de su hogar al lado de un humedal tras un feroz incendio, comenzando una ruta sin rumbo, con un relato que transita entre el testamento y el delirio.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esta continuaci\u00f3n no est\u00e1 exenta de desaf\u00edos literarios. La repetici\u00f3n constante de palabras, de s\u00edmbolos, la resonancia, la letan\u00eda. Una \u201ccanci\u00f3n circular\u201d en palabras del escritor. <strong>En <em>Lugar de cenizas<\/em>, la pulcritud de la prosa, que muchas veces bordea el camino de la poes\u00eda, es una cara de la moneda que trastoca con un contenido que no busca ser inc\u00f3modo, pero que emerge en su prosa basada en la reverberaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escrita por capas y fragmentos en medio de la creaci\u00f3n de su \u00faltimo libro de cuentos <em>La vida toda<\/em> (Bogavantes, 2023), con <em>Lugar de cenizas<\/em> Ayenao vuelve a uno de sus g\u00e9neros favoritos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La novela breve tiene para \u00e9l algo cercano a ver de cerca la muerte en un campo de batalla, y es inevitable pensar en la figura de Pasolini, quien dec\u00eda que ante la antropolog\u00eda del ganador de este siglo, mejor ir acompa\u00f1ado por los que pierden.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Perderse en su propia letan\u00eda para poder seguir avanzando un p\u00e1rrafo m\u00e1s. Lejos de angustiarse por no saber d\u00f3nde va, disfruta de esconderse y avanzar a ciegas en su imaginaci\u00f3n. Ante eso, aclara: \u00abFinalmente, un poco la derrota que tiene siempre, creo yo, la novela. Y esa derrota me seduce\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esa derrota no es casualidad. Tiene que ver con su m\u00e9todo. <strong>En esta conversaci\u00f3n, Ayenao responde tomando en cuenta otro de sus g\u00e9neros favoritos. \u201cTe dir\u00eda que la diferencia que yo intento hacer entre las novelas que he escrito y los cuentos, es que yo en los cuentos trato de no abarcar tanto lo simb\u00f3lico, sino m\u00e1s bien tratar como cierta cotidianidad. Cuando escribo novelas tiendo a ser mucho m\u00e1s aleg\u00f3rico\u201d, resume.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cTerminar un libro me cuesta mucho\u201d, admite, indicando que la dificultad en sentarse de lunes a viernes un par de horas frente al computador hasta que se le cansa la vista es la condici\u00f3n m\u00e1s que una piedra en el zapato.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"528\" height=\"579\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/PABLO-AYENAO-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20465\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fuego como elemento central en <em>Lugar de cenizas<\/em> nos remite a la historia reciente del lugar de origen del autor. Nacido en Pitrufqu\u00e9n en 1983, y deambulando entre Temuco, Labranza y Padre Las Casas, \u00e9l mismo reconoce que desde los incendios forestales, las bombas molotov, hasta el humo que respiran de las estufas a le\u00f1a del invierno, son parte de la cotidianidad. \u201cSomos azotados por el fuego peri\u00f3dicamente\u00bb, precisa.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De cara a la trama, Ruth, la protagonista, se camufla con las llamas. \u201cQuer\u00eda que este personaje fuera un poco fuego y que incluso avanzara como el fuego\u201d, explica.&nbsp; <strong>\u201cEl fuego tambi\u00e9n viaja\u201d, aclara, siendo en sus palabras un recorrido \u201csubterr\u00e1neo, de sobrevivencia\u201d. Cuando el incendio para, la ceniza se esparce, se infiltra en los pulmones, quema las suelas de los pies en un camino incierto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo est\u00e9tico de su pluma se funde con lo pol\u00edtico. Aunque <em>Lugar de cenizas<\/em> no menciona expl\u00edcitamente conflictos ni territorios, la lectura est\u00e1 ah\u00ed, bajo la superficie. Ayenao lo sabe. \u201cEs una novela que habla de cierta ocupaci\u00f3n en un territorio, y de personas que van tratando de salvarse a toda costa de esa ocupaci\u00f3n\u201d, reconoce.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El autor usa esos elementos universales sin dejarse atrapar en la contingencia, siendo una exploraci\u00f3n sin dejarse embolar con un discurso. Ante ello, recuerda: \u201cMe lo cuestion\u00e9: por qu\u00e9 no usaba m\u00e1s marcadores textuales, o si la realidad es tan violenta, \u00bfpor qu\u00e9 esconderla en alegor\u00eda?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esa honestidad tambi\u00e9n viene acompa\u00f1ada de sus propios l\u00edmites: \u201cEn realidad no pude escribir de otra forma. Mi acercamiento a la realidad es siempre m\u00e1s bien el\u00edptica\u201d. Aunque esa elipsis no es un encubrimiento, aclara: <strong>\u201cLa alegor\u00eda es una forma bastante elocuente de mostrar lo que uno quiere decir, aunque uno no lo tenga tan claro\u201d.<\/strong> As\u00ed, el humo, los caballos, las ballenas varadas, el peregrinaje forzoso, pueden leerse como los ecos de cualquier territorio arrasado. \u201cLa literatura se enriquece de los cruces culturales\u201d, sentencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A sus 43 a\u00f1os, el escritor reconoce que con la edad ha perdido el miedo y la necesidad de \u201cimponer un nombre\u201d. Acepta cr\u00edticas con distancia, e incluso no se toma tan en serio su propia obra, alej\u00e1ndose de la imagen rom\u00e1ntica del escritor consumido por la literatura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a escribir en serio cuando estaba en sus veintitantos, y desde entonces acumula seis obras publicadas, y un par m\u00e1s in\u00e9ditas, como el cierre de esta trilog\u00eda. Sobre el paso de los a\u00f1os, piensa: \u201cYo te dir\u00eda que con el tiempo se hace m\u00e1s fuerte (la pulsi\u00f3n). Porque te da tambi\u00e9n&#8230; Esa pulsi\u00f3n uno la encausa, la disciplina. La trabaja finalmente como todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Con una vida sosegada, Ayenao cree que el tiempo le ha entregado mantener un ritmo del cual ya no puede escapar. \u201cNo es tan f\u00e1cil escribir un libro. Mucha gente puede tener ese \u00edmpetu y despu\u00e9s se le puede ir\u2026 Pero cuando la pulsi\u00f3n es fuerte uno contin\u00faa. No importa que no tengas editorial, que vivas en provincia\u201d, se explaya.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A pesar de que sus libros han tenido buena recepci\u00f3n, su ambici\u00f3n no est\u00e1 puesta en seguir la senda del \u00e9xito que se ha implantado a las generaciones posteriores al retorno a la democracia. Tampoco le interesa viajar ni la masividad.&nbsp; <strong>\u201cNo he necesitado emigrar. Entiendo que mis libros tienen menos resonancia, pero tampoco me interesa mucho eso. Me alegro pudiendo escribir y publicando\u201d, concluye. Y en esa decisi\u00f3n no hay derrota, s\u00f3lo la seducci\u00f3n de un hombre escribiendo, sabiendo que un par de letras no salvar\u00e1n al mundo del fuego.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre la conversaci\u00f3n y la lectura de su obra, Ricardo Olave Montecinos nos aproxima a la novela Lugar de cenizas, del escritor temucano Pablo Ayenao. El libro se integra al cat\u00e1logo de la editorial Peque\u00f1o Salvaje. Cada ejemplar fue realizado de manera artesanal por la editora Kati Antivilo. 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