{"id":20705,"date":"2026-06-10T19:01:03","date_gmt":"2026-06-10T19:01:03","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=20705"},"modified":"2026-06-10T19:17:55","modified_gmt":"2026-06-10T19:17:55","slug":"mala-hierba-nunca-muere-sobre-maleza-anfibia-de-ivonne-conuecar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/06\/10\/mala-hierba-nunca-muere-sobre-maleza-anfibia-de-ivonne-conuecar\/","title":{"rendered":"Mala hierba nunca muere, sobre Maleza anfibia de Ivonne Co\u00f1uecar"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><em>El libro, publicado por Ediciones Kultr\u00fan, se present\u00f3 en Santiago el martes 2 de junio, junto a la poeta Eugenia Brito, Jorge D\u00edaz, biologx transfeminista y la autora aysenina, Ivonne Co\u00f1uecar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/99C19F43-CC49-49D3-9132-31296254848B-1024x768.jpeg\" alt=\"Foto de Tania Ram\u00edrez\" class=\"wp-image-20703\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Tania Ram\u00edrez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cLa maleza crece en la frontera\u201d. &nbsp;As\u00ed comienza <em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong> de Ivonne Co\u00f1uecar (Ediciones Kultr\u00fan, 2026), <\/strong>escritora patag\u00f3nica que sabe bien de fronteras: las geogr\u00e1ficas, las ling\u00fc\u00edsticas, las identitarias, las sexuales, las que separan el centro de la periferia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Las malezas, sabemos, son plantas o vegetales que suelen aparecer all\u00ed donde no se las espera. Crecen en los bordes de los caminos, entre las grietas, en terrenos abandonados, en lugares donde otros organismos tienen dificultades para sobrevivir.<strong> Las malezas suelen aparecer all\u00ed donde no se las espera. Crecen, sobre todo, en las fronteras. Y una frontera no es solamente un l\u00edmite. Es una zona de roce o un espacio donde dos mundos se encuentran, se mezclan y se transforman mutuamente<\/strong>. Las malezas parecen sentirse c\u00f3modas all\u00ed, donde las categor\u00edas pierden nitidez, donde lo cultivado se confunde con lo silvestre y donde el orden humano comienza a resquebrajarse.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una maleza puede ser tambi\u00e9n considerada una mala hierba. Son organismos del umbral. <strong>Pero la maleza no es simplemente una categor\u00eda biol\u00f3gica porque ninguna planta nace siendo maleza. Una planta se convierte en maleza cuando alguien decide que est\u00e1 creciendo donde no deber\u00eda crecer, cuando es considerada improductiva, indeseable o fuera de lugar.<\/strong> <strong>La maleza revela que en el mundo vegetal tambi\u00e9n hay una \u201celite\u201d: una manera de clasificar qu\u00e9 vidas merecen ser cultivadas y cu\u00e1les deben ser arrancadas.<\/strong> <strong>Por eso la maleza puede leerse tambi\u00e9n como una categor\u00eda pol\u00edtica, social y cultural.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia, muchas de las plantas consideradas malas hierbas han estado vinculadas a saberes populares, a usos medicinales, a pr\u00e1cticas ind\u00edgenas, a la brujer\u00eda y a formas de conocimiento que los discursos dominantes intentaron desacreditar. Sin embargo, aquello que define a las malezas no es solamente su condici\u00f3n marginal, sino tambi\u00e9n su extraordinaria capacidad de resistencia. Son vegetales adaptables y obstinados porque vuelven a crecer all\u00ed donde se las intenta erradicar. Resisten. Conservan semillas capaces de permanecer latentes durante a\u00f1os hasta encontrar las condiciones para reaparecer. Son porfiadas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Creo que es precisamente desde esa imagen que Ivonne Co\u00f1uecar construye este libro. Porque <em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong> est\u00e1 poblado por cuerpos, territorios, memorias y lenguas que han sido desplazadas hacia los m\u00e1rgenes, pero que contin\u00faan creciendo, insistiendo y reapareciendo de distintos modos, g\u00e9neros y formatos. Como las malezas, estas p\u00e1ginas parecen recordarnos que aquello que fue considerado secundario, improductivo o descartable muchas veces contiene las semillas m\u00e1s resistentes de la memoria.<\/strong> En ese sentido, la maleza puede pensarse como una \u201csemilla de resistencia\u201d, como una memoria que se niega a desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Este libro de Ivonne hace de lo clandestino un lugar desde donde escribir poes\u00eda. Ella dice:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:80px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa clandestinidad, un asombroso alfabeto para preguntarnos si alguna vez, tendidas en la resaca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de la salina y tibia frontera, podr\u00eda la maleza<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>crear un puente para quitarnos el ruido<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>o si podr\u00edamos nadar de nuevo, bracearnos el cuerpo\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:93px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/17B56CD1-7EF0-4D5C-8841-C1CB392149D9-819x1024.jpeg\" alt=\"Foto de Tania Ram\u00edrez\" class=\"wp-image-20702\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Tania Ram\u00edrez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:93px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En <em>Maleza anfibia<\/em> se le habla a una amante, a un esp\u00edritu familiar o quiz\u00e1s a ambas figuras al mismo tiempo, que terminan entrelaz\u00e1ndose en una misma red de afectos. <strong>El libro recorre lo acu\u00e1tico y lo terrestre mientras hace metamorfosis con la historia de la anexi\u00f3n de Chilo\u00e9 ocurrida hace dos siglos. No se trata de una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica en sentido estricto, sino de una exploraci\u00f3n po\u00e9tica donde cuerpos, territorios, especies y memorias se contaminan mutuamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En un momento Ivonne escribe:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cel padre ping\u00fcino incuba impasible el huevo,<br>resiste sin comer hasta la eclosi\u00f3n<br>para saludar a la cr\u00eda que no volar\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay ara\u00f1as que apenas conocer\u00e1n a sus hijos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El caballito de mar expulsa sus cr\u00edas<br>a trav\u00e9s de convulsiones y contracciones<br>libera diminutas versiones de s\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Estos animales, que visibiliza Ivonne, parecen recordarnos que las formas de parentesco son mucho m\u00e1s diversas de lo que solemos imaginar. El cuidado, la reproducci\u00f3n y la comunidad no responden necesariamente a los modelos tradicionales de familia. <strong>La naturaleza aparece aqu\u00ed como un repertorio de posibilidades para pensar otras formas de vivir juntos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No deja de resultar significativo que algunos de los organismos m\u00e1s importantes de la biolog\u00eda moderna desaf\u00eden precisamente las categor\u00edas que la cultura occidental ha intentado estabilizar. El nematodo <em>C. elegans<\/em>, uno de los modelos cl\u00e1sicos de laboratorio, posee casi la mayor\u00eda de individuos hermafroditas. Muchos peces cambian de sexo durante su ciclo de vida. Gracias al estudio de estos animales hemos comprendido procesos fundamentales para la existencia humana, desde el desarrollo embrionario y la diferenciaci\u00f3n celular hasta el envejecimiento, la herencia gen\u00e9tica y diversas enfermedades. Parad\u00f3jicamente, algunos de los conocimientos m\u00e1s importantes sobre lo que significa ser humano han surgido del estudio de organismos cuyas formas de vida desaf\u00edan nuestras ideas convencionales sobre el sexo, la reproducci\u00f3n y la identidad biol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Las ranas, por su parte, carecen de \u00f3rganos sexuales externos visibles: la diferencia sexual no aparece inmediatamente ante la mirada. La propia biolog\u00eda parece insistir en que la vida es m\u00e1s compleja, m\u00e1s ambigua y m\u00e1s inventiva que las categor\u00edas con las que intentamos ordenarla. Lo anfibio emerge entonces no solo como una condici\u00f3n ecol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n como una forma de pensamiento capaz de imaginar v\u00ednculos que exceden las divisiones binarias entre masculino y femenino, naturaleza y cultura, humano y no humano. <strong>Los anfibios reciben su nombre del griego <\/strong><em><strong>amphi<\/strong><\/em><strong>, que significa \u201cambos\u201d, y <\/strong><em><strong>bios<\/strong><\/em><strong>, vida. Son organismos que habitan entre el agua y la tierra. Viven dos vidas. Pertenecen simult\u00e1neamente a m\u00e1s de un mundo sin pertenecer completamente a ninguno. Quiz\u00e1s por eso me conmovi\u00f3 tanto encontrar esta sensibilidad en <\/strong><em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong>. El libro parece sugerir que las fronteras son siempre m\u00e1s porosas de lo que creemos. Entre el agua y la tierra. Entre la historia y la memoria. Entre el deseo y el parentesco. Entre el territorio y el cuerpo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:79px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"862\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Foto-de-Joaquin-Jimenez-862x1024.jpeg\" alt=\"Foto de Joaqu\u00edn Jim\u00e9nez\" class=\"wp-image-20704\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Joaqu\u00edn Jim\u00e9nez<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:79px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00e9 casi cuatro a\u00f1os en Londres investigando la migraci\u00f3n celular colectiva en embriones de la rana africana <em>Xenopus laevis<\/em>. Este anfibio ha sido uno de los organismos m\u00e1s importantes para la historia de la biolog\u00eda moderna: contribuy\u00f3 al desarrollo de pruebas de embarazo, investigaciones sobre clonaci\u00f3n y, m\u00e1s recientemente, a estudios vinculados a tecnolog\u00edas que hicieron posible las vacunas de ARN mensajero contra el COVID. Llegu\u00e9 a Londres para estudiar c\u00e9lulas de los embriones de las ranas, pero con el tiempo termin\u00e9 pensando cada vez m\u00e1s en las ranas y sus reflejos con el mundo social. Durante esos a\u00f1os observando c\u00e9lulas anfibias bajo el microscopio y viviendo lejos de Chile, comenc\u00e9 a pensar lo anfibio no solo como una categor\u00eda zool\u00f3gica, sino tambi\u00e9n como una categor\u00eda pol\u00edtica y existencial.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Hay algo profundamente anfibio en la experiencia de habitar entre territorios, entre lenguas, entre comunidades o entre formas de vida. Tambi\u00e9n hay algo anfibio en muchas experiencias queer. Existir en los m\u00e1rgenes de categor\u00edas estables, desplazarse entre identidades, construir parentescos inesperados, aprender a vivir en territorios donde nunca se pertenece del todo. Lo anfibio deja entonces de ser un atributo biol\u00f3gico para convertirse en una imagen de tr\u00e1nsito, transformaci\u00f3n y convivencia con la incertidumbre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En el mismo edificio donde trabaj\u00e9 en Londres hab\u00eda vivido Charles Darwin. <strong>Mientras preparaba esta presentaci\u00f3n de <\/strong><em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong>, no pude evitar pensar en esa coincidencia. Darwin recorri\u00f3 el sur de Chile durante el siglo XIX, en un per\u00edodo marcado tanto por la anexi\u00f3n de Chilo\u00e9 al Estado chileno<\/strong> como por las expediciones cient\u00edficas europeas que buscaban describir, cartografiar y clasificar los territorios australes para su dominaci\u00f3n colonizadora. <strong>La anexi\u00f3n de Chilo\u00e9 en 1826 ocurre precisamente en la misma \u00e9poca en que las expediciones brit\u00e1nicas comienzan a levantar mapas detallados de las costas del sur del continente<\/strong>. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Darwin visitar\u00eda el archipi\u00e9lago como parte del viaje del <em>Beagle<\/em>, incorpor\u00e1ndolo a una vasta red de observaci\u00f3n, descripci\u00f3n y producci\u00f3n de conocimiento cient\u00edfico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los relatos de los naturalistas buscaban nombrar, clasificar y ordenar el mundo. Su mirada transformaba paisajes, especies y comunidades en objetos de conocimiento para la colonizaci\u00f3n y el despojo, para la violenta expansi\u00f3n de Inglaterra por eso aquellos viajes no fueron ajenos a los procesos de expansi\u00f3n colonial que marcaron el siglo XIX. Los mapas, las descripciones y los inventarios producidos por estas expediciones contribuyeron a una forma de poder que convert\u00eda los territorios en espacios legibles, administrables y apropiables. La observaci\u00f3n cient\u00edfica y la expansi\u00f3n imperial avanzaron muchas veces de manera conjunta. El viaje produc\u00eda mapas, pero tambi\u00e9n produc\u00eda fronteras, jerarqu\u00edas y formas de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong> vuelve sobre Chilo\u00e9 y sobre la historia de su anexi\u00f3n, pero lo hace desde el reverso de esa mirada colonial. All\u00ed donde los naturalistas buscaban clasificar, la poes\u00eda busca relacionar. All\u00ed donde los mapas separaban territorios y ordenaban diferencias, Ivonne explora las zonas de contacto, las mezclas y las contaminaciones. Su escritura no convierte el archipi\u00e9lago en un objeto de observaci\u00f3n, sino en un territorio vivo atravesado por memorias, afectos y formas de resistencia.<\/strong> Si los viajes de los naturalistas participaron de la producci\u00f3n de un mundo ordenado para la conquista, la poes\u00eda de Ivonne imagina un mundo donde las fronteras se vuelven porosas y donde lo importante no es clasificar la vida, sino comprender las relaciones que la sostienen. All\u00ed donde la cartograf\u00eda delimita fronteras, <em>Maleza anfibia<\/em> encuentra zonas de contacto. All\u00ed donde los relatos hist\u00f3ricos organizan cronolog\u00edas y territorios, la poes\u00eda deja que el agua, la maleza, los afectos y las memorias se mezclen.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Este libro tambi\u00e9n es un viaje por Chilo\u00e9, pero ya no desde los ojos coloniales que observan para clasificar, sino desde una voz que se deja transformar por aquello que encuentra. Tal vez por eso la imagen de lo anfibio resulta tan poderosa a lo largo de todo el libro. No como una simple referencia biol\u00f3gica, sino como una forma de habitar el mundo. Una forma de existir entre territorios, entre historias, entre lenguas y entre cuerpos. Una manera de recordar que la vida rara vez ocurre dentro de l\u00edmites claros y que, muchas veces, es precisamente en las zonas de transici\u00f3n donde aparecen las formas m\u00e1s f\u00e9rtiles de comunidad<strong>. <\/strong><em><strong>Maleza anfibia<\/strong><\/em><strong> nos invita a entrar en ese territorio incierto. Un territorio donde la clandestinidad se vuelve lenguaje, donde los afectos construyen parentescos inesperados y donde el agua y la tierra dejan de ser opuestos para convertirse en una misma superficie de encuentro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hay una imagen que vuelve una y otra vez en <em>Maleza anfibia<\/em> y que quiz\u00e1s permite leer muchas de las preocupaciones que atraviesan el libro: la del oc\u00e9ano.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Esta presencia del oc\u00e9ano dialoga con otras escrituras l\u00e9sbicas donde el mar aparece como una imagen privilegiada para pensar el deseo.<\/strong> En la obra <em>Pam Berry<\/em>&nbsp; de la dramaturga chilena Rae de Cerro, ganadora de la XX Muestra Nacional de Dramaturgia Nacional, por ejemplo, el lesbianismo es descrito a trav\u00e9s de una serie de met\u00e1foras marinas: \u201cY el deseo como una ola que me envuelve, que me ahoga\u201d. All\u00ed el mar aparece como una fuerza corporal, h\u00fameda y desbordada, capaz de arrastrar a quien lo experimenta. La imagen recuerda tambi\u00e9n la canci\u00f3n \u201cBa\u00f1o de mar a medianoche\u201d de Cecilia, La Incomparable, donde el agua se convierte en escenario de una intimidad dif\u00edcil de nombrar desde los lenguajes normativos. Frente a una larga tradici\u00f3n cultural que ha representado el lesbianismo como culpa, perversi\u00f3n o tragedia, estas im\u00e1genes acu\u00e1ticas permiten pensar el deseo desde otro lugar. El mar no aparece como amenaza, sino como expansi\u00f3n y posibilidad de encuentro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En <em>Maleza anfibia<\/em>, sin embargo, el oc\u00e9ano parece hacer algo m\u00e1s. No solo expresa el deseo, sino tambi\u00e9n la memoria y el encuentro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cFue un oc\u00e9ano lo que no pudimos cruzar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>pasaron generaciones anfibias<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>hasta encontrarnos, maleza\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:87px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/AA6A84DA-563B-4E16-8A0A-196B96E3B77B-819x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20700\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:87px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El verso sugiere que todo encuentro est\u00e1 precedido por otras vidas, otros desplazamientos y otras formas de resistencia. Como si entre una persona y otra existiera un oc\u00e9ano lleno de historias invisibles, habitado por quienes amaron antes, por quienes fueron condenadas al silencio o a la clandestinidad, pero aun as\u00ed dejaron huellas para quienes vendr\u00edan despu\u00e9s. El oc\u00e9ano se transforma entonces en una imagen profundamente queer. No porque represente una identidad espec\u00edfica, sino porque desarma la fantas\u00eda de las fronteras estables y de las genealog\u00edas lineales. Las aguas mezclan corrientes, memorias y territorios. Todo aquello que parec\u00eda separado termina encontrando formas de conexi\u00f3n bajo la superficie. Quiz\u00e1s por eso el oc\u00e9ano o \u201cla mar\u201d de Ivonne no es solamente una distancia que debe ser atravesada. Es tambi\u00e9n el espacio que hace posible el encuentro. Un territorio m\u00f3vil y poroso donde los afectos, las memorias y las vidas que parec\u00edan dispersas terminan reconoci\u00e9ndose unas a otras porque como dice Ivonne:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>\u201cen la fluidez subacu\u00e1tica aparecen cet\u00e1ceos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y monstruos marinos y hay tambi\u00e9n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>una maleza anfibia despertando en los oc\u00e9anos\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:76px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"722\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Portada-Maleza-Anfibia-722x1024.png\" alt=\"Portada Ricardo Mendoza Rademacher\" class=\"wp-image-20698\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada Ricardo Mendoza Rademacher<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro, publicado por Ediciones Kultr\u00fan, se present\u00f3 en Santiago el martes 2 de junio, junto a la poeta Eugenia Brito, Jorge D\u00edaz, biologx transfeminista y la autora aysenina, Ivonne Co\u00f1uecar. \u201cLa maleza crece en la frontera\u201d. &nbsp;As\u00ed comienza Maleza anfibia de Ivonne Co\u00f1uecar (Ediciones Kultr\u00fan, 2026), escritora patag\u00f3nica que sabe bien de fronteras: las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":61,"featured_media":20699,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3897,16],"tags":[3874,4525,177,4524,355],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-20705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-la-ciudad-letrada","tag-editorial-kultrun","tag-ivonne-conuecar","tag-jorge-diaz","tag-maleza-anfibia","tag-poesia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/61"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20705"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20705\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20707,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20705\/revisions\/20707"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20705"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=20705"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=20705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}