{"id":20800,"date":"2026-06-17T23:01:00","date_gmt":"2026-06-17T23:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=20800"},"modified":"2026-06-17T21:04:42","modified_gmt":"2026-06-17T21:04:42","slug":"el-filo-sexologico-de-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/06\/17\/el-filo-sexologico-de-la-literatura\/","title":{"rendered":"El filo sexol\u00f3gico de la literatura"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Las experiencias homoer\u00f3ticas en la narrativa chilena encontraron muchas formas de narrarse durante el siglo pasado. Una nueva edici\u00f3n de <\/em>La condena de todos<em> entrega claves para interrogar ese problema.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em><em>A Patricia Espinosa, por confiarme sus hallazgos literarios<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La novela <em>La condena de todos<\/em> de Jaime Valdivieso termina con el lamento de su protagonista. Alberto Lazcano, adolescente, migrante y uno de los tantos hijos de una familia burguesa de la Quinta regi\u00f3n, fracas\u00f3 en la \u00fanica y acotad\u00edsima acci\u00f3n que moviliza el presente de este relato situado en la ciudad de Santiago: romper el hielo y hablarle a una mujer. <strong>Resulta por lo bajo enigm\u00e1tica la historia que rodea a este texto publicado en 1966 y que fue reeditado con suma discreci\u00f3n por Alfaguara en 2010 (la reedici\u00f3n no se asume como tal, pues no consigna la existencia de una primera versi\u00f3n).<\/strong> Tanto el autor como la novela fueron aclamados un\u00e1nimemente por la cr\u00edtica de su tiempo, a pesar de la naturaleza de los elementos tramados literariamente. Me refiero a la sexolog\u00eda, el homoerotismo y el culto que muchos hombres rinden \u2013\u201cheterosexualmente\u201d\u2013 al pene de sus cong\u00e9neres. Probablemente, no fue percibida como una amenaza, pues la literatura de los sesenta valoraba la psicolog\u00eda del adolescente como un valioso tema de indagaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"696\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/La-condena-de-todos-2-696x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20798\" style=\"width:588px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En el pr\u00f3logo de 2010, Valdivieso espera que la caracterizaci\u00f3n de su protagonista \u201cinterprete\u201d a los adolescentes del nuevo siglo. Entre ellos sus nietos, a quienes va dedicada la reedici\u00f3n. Cuarenta y cuatro a\u00f1os antes, Valdivieso elabora una narraci\u00f3n que rehuye de la acci\u00f3n, pues est\u00e1 constituida principalmente por recuerdos y fantas\u00edas<\/strong>. Por eso Alberto es un joven que vive atrapado en sus pensamientos y considera que cualquier imprevisto constituye una humillaci\u00f3n o un cuestionamiento de su hombr\u00eda. Los cuerpos desnudos de su hermano y de sus amigos, y la interacci\u00f3n malograda con Gladys (su principal inter\u00e9s amoroso), todo puede volverse una amenaza. Tal vez la centralidad del amor rom\u00e1ntico heterosexual como eje del conflicto neutraliz\u00f3 la homofobia de la cr\u00edtica del sesenta y, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n la homofilia de los investigadores LGBT contempor\u00e1neos. Sin ir m\u00e1s lejos, el desconsuelo final del protagonista, aquella sensaci\u00f3n de estar \u201cperdido, que el mundo no tiene salida, que todo es un caos, una confabulaci\u00f3n ciega en su contra\u201d, es atribuida narrativamente y por proximidad al final infeliz con Gladys. \u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aunque la obra de Valdivieso no se subordina a una causa pol\u00edtica, como la reivindicaci\u00f3n de las diversidades sexuales o la cr\u00edtica pedag\u00f3gica de la masculinidad patriarcal, acude en gran medida a personajes planos que funcionan como intermediarios de discursos. Es decir, <strong>hay di\u00e1logos en los que el discurso sexol\u00f3gico entra al texto literario en estado puro, como un injerto, evitando su incorporaci\u00f3n indicial. Don Osvaldo, el profesor de biolog\u00eda, y tal vez una versi\u00f3n ficcionada del c\u00e9lebre sex\u00f3logo chileno Osvaldo Quijada, es convocado esquem\u00e1ticamente para aclarar las inquietudes sexuales del protagonista<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>D\u00edgame, don Osvaldo \u2013le pregunt\u00f3, luego de sus cavilaciones\u2013, usted como profesor de biolog\u00eda y hombre de experiencia con el que me atrevo a conversar sobre cualquier cosa, \u00bfpor qu\u00e9 desde ni\u00f1o me resulta penoso concebir que mi madre y mis hermanas tengan relaciones sexuales? \u00bfPor qu\u00e9 pienso en este acto como algo vergonzoso y degradante? Sin embargo, a veces pienso que es perfectamente natural y valioso.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo, en su evidente car\u00e1cter autoexplicativo, funciona como bandejeo para el discurso sexol\u00f3gico de Don Osvaldo. En contraposici\u00f3n a los curas del colegio, un\u00e1nimemente anti-sexo y pro-culpa, este profesor, quien es respetado profundamente por el protagonista como \u201calguien que ha sufrido y luego adquiere un nombre\u201d y que \u201csabe escuchar\u201d, le responde:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2026el problema es m\u00e1s profundo, tiene ra\u00edces m\u00e1s hondas. A mi modo de ver, todo deriva de c\u00f3mo nuestra moral, nuestra sociedad, fuertemente cristianizada, concibe los asuntos del cuerpo, y, por consiguiente, las relaciones sexuales. Porque, f\u00edjate t\u00fa: analicemos. Lo que en realidad se presenta de hecho como una experiencia genuinamente m\u00e1gica, dram\u00e1tica, donde en determinado momento el esp\u00edritu sufre la humillaci\u00f3n de la m\u00e1s completa derrota por el cuerpo, al caer el hombre en una especie de vac\u00edo, de mundo puramente animal, para luego salir de esta prueba naturalmente estupefacto, devorado por el misterio (consecuencia l\u00f3gica del retorno de los abismos), la \u00e9tica cristiana lo relaciona con la idea del mal y del pecado. Recuerda que el cristianismo considera la materia como su peor enemigo, y ha luchado siempre por subordinarla y hasta por anularla. De aqu\u00ed, por supuesto, sus pr\u00e9dicas, su exaltaci\u00f3n de la castidad, sus anatemas al mundo, a la carne.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"997\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/La-condena-de-todos-6.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-20794\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del contenido de la explicaci\u00f3n sexol\u00f3gica extremadamente condensada, el di\u00e1logo funciona como una clave para comprender pol\u00edticamente el texto. <em>La condena de todos<\/em> escenifica un cuerpo: un cuerpo adolescente en crisis (antes de que esto se tornara una tautolog\u00eda); un cuerpo desgarrado por discursos como la religi\u00f3n, la educaci\u00f3n, la ciencia y el arte. <strong>Lo que une a Don Osvaldo, con sus explicaciones cient\u00edficas de aspiraciones emancipatorias, con Alberto, y sus ansiedades encarnadas, es el cuerpo. El cuerpo padecido y el cuerpo descrito pormenorizadamente, lo que para efectos novel\u00edsticos es lo mismo. Es decir, un cuerpo que puede, y debe, ser escrito no obstante su car\u00e1cter inasible para los discursos dominantes que intentan apuntalarlo cada vez con mayor insistencia como ocurre con el auge de la cultura juvenil.<\/strong> El texto tiende a sustituir la narraci\u00f3n (del cuerpo) porque est\u00e1 tramando t\u00e1cticamente un discurso con mayor legitimidad (sobre el cuerpo)<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. No obstante la total afinidad ideol\u00f3gica con los segmentos narrativos \u2013que a ratos adolecen de un car\u00e1cter ilustrativo del esquema previo\u2013, la sexolog\u00eda funciona como contrapeso para mitigar la narraci\u00f3n pol\u00e9mica del desajuste de los mandatos de clase y g\u00e9nero. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La novela comienza con un relato en primera persona, que a ratos tender\u00e1 hacia la tercera y cambiar\u00e1 su focalizaci\u00f3n hacia Gladys. Alberto se encuentra en la casa de su abuela en Santiago, pues acaba de terminar el colegio y debe decidir qu\u00e9 estudios universitarios seguir. Es la caracterizaci\u00f3n de un estado de \u00e1nimo, de una disposici\u00f3n corporal, en esta casa familiar que le resulta impropia. Alberto intenta conciliar el sue\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>con el cuerpo desnudo, solo cubierto por las s\u00e1banas, afiebrado, voluptuosamente sudoroso (sinti\u00e9ndome&nbsp; h\u00famedos las axilas y el hueco que me divide el pecho en dos). Imposible dormir, imposible pensar: es este cuerpo tenso, lacerante; esta atm\u00f3sfera conventual, esta luz empecinada que me atraviesa los p\u00e1rpados y las mil im\u00e1genes de esta noche desgraciada, perra, mil veces perra.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aquel cuerpo voluptuosamente sudoroso, enfocado desde el hueco que divide el pecho en dos, no es otro que el cuerpo de sus fantas\u00edas sexuales, que luego ser\u00e1 representado en el cuerpo de Patricio, \u201csu \u00fanico y verdadero amigo\u201d. Esta ser\u00e1 la primera evocaci\u00f3n narrada: una tarde en las piscinas del Estadio Nacional, en un ambiente de \u201cvelado y alegre erotismo\u201d. Alberto contempla a su amigo con insistencia, y lo describe como lo hizo anteriormente con su propio cuerpo idealizado:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Patricio se levanta y mueve deportivamente los brazos, a la&nbsp; vez que contrae y dilata el t\u00f3rax. Le es imposible evitar cierta fascinaci\u00f3n ante el cuerpo fornido, bellamente dibujado de su amigo. Observa la piel ocre y los vellos de las piernas y del pecho, que unas gotas de transpiraci\u00f3n han vuelto h\u00famedos y lustrosos. \u00bfTendr\u00e9 algo de homosexual? Pero si a m\u00ed me gustan las mujeres.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"998\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/La-condena-de-todos-7-998x1024.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-20793\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Se tratar\u00eda, en un inicio, de una novela protot\u00edpicamente homoer\u00f3tica en la que, como en abundantes ficciones, se exploran las zonas er\u00f3genas de la amistad masculina. Aquella tentativa queda suspendida a lo largo de toda la novela, pues Patricio no tiene mayor incidencia ni desarrollo. \u00c9l fue tan solo una de las fantas\u00edas de Alberto, que volver\u00e1n hacia el final de la novela como otra evocaci\u00f3n aislada y encarnada en otros cuerpos masculinos. Despreciandose a s\u00ed mismo, blanco y enfermizo, recuerda los voluminosos penes de su hermano, Tom\u00e1s, y de Ch\u00e1vez, un compa\u00f1ero de colegio. Alberto oscila entre la autodestrucci\u00f3n, pues \u201ca Ch\u00e1vez lo envidiaba hasta las l\u00e1grimas\u201d, y la complacencia, pues sent\u00eda \u201corgullo de ser su amigo\u201d. Lo mismo ocurr\u00eda con Tom\u00e1s, \u201cque lo llenaba de emoci\u00f3n y fraternal orgullo<strong>\u201d. La hombr\u00eda ser\u00eda tan anhelada por el protagonista que no se limita a una actitud \u2013frente a otros hombres ni frente a las mujeres\u2013, sino que se torna, de manera hiperbolizada, un don que chorrea desde los miembros viriles m\u00e1s cercanos, respetados y deseados (heterosexualmente, por supuesto) por el protagonista.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Valdivieso subsume el homoerotismo masculino en los recovecos neur\u00f3ticos de la psicolog\u00eda de la adolescencia burguesa. Es parte de una bater\u00eda de inquietudes que se ubican en los lindes de lo que epocalmente se denominaba la moral sexual, junto a la masturbaci\u00f3n. Esta caracterizaci\u00f3n literaria sit\u00faa al texto en las escrituras de la homosexualidad burguesa, en las que el sujeto entra en una espiral introspectiva y autodestructiva de sus cimientos identitarios. En esta misma tradici\u00f3n se ubica <em>Toda la luz del mediod\u00eda<\/em> (1963) de Mauricio Wacquez, quien tambi\u00e9n acude a la novela psicol\u00f3gica, de acciones m\u00ednimas, para enfocar el deseo homoer\u00f3tico como elemento corrosivo de la identidad adulta, de la paternidad y el matrimonio. Pero Valdivieso hace protagonista al sujeto adolescente, la crisis deja de ser una deserci\u00f3n de la identidad impostada por d\u00e9cadas para transformarse en un fundamento de la socializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta novela no figura en la historia de la literatura chilena, ni tampoco en su pante\u00f3n rosa reivindicado con mayor insistencia en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Raymond Williams se refiere a las \u201ctradiciones selectivas\u201d para explicar este tipo de fen\u00f3menos: ciertas zonas de experiencia colectiva del pasado son excluidas y otras acentuadas, sobrerrepresentadas, para dar sentido de continuidad a una hegemon\u00eda. Por ejemplo, <strong>a pesar de que la migraci\u00f3n campo-ciudad de sujetos j\u00f3venes es un hecho sociol\u00f3gicamente constatable e incluso un fundamento de la mayor\u00eda de las literaturas homoer\u00f3ticas del siglo XX, como ocurre con la sovi\u00e9tica <em>Alas<\/em> (1905) de Mija\u00edl Kuzm\u00edn o con la argentina <em>Asfalto<\/em> (1966) de Renato Pellegrini, esta resulta un proceso insignificante en la estructuraci\u00f3n del canon homoer\u00f3tico nacional. En cambio, la d\u00e9cada del sesenta suele ser descrita a partir de excepcionalidades como Donoso y Wacquez: la literatura propiamente homosexual de una clase dominante y su est\u00e9tica, tambi\u00e9n dominante, que encontr\u00f3 un signo propicio para desgarrar novel\u00edsticamente su subjetividad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Para Williams la tradici\u00f3n es un \u00e1mbito de lo hegem\u00f3nico, por tanto funciona retroactivamente para dar sentido al presente y sus inquietudes. El investigador Christopher Chitty advirti\u00f3 que incluso las lecturas de pretensi\u00f3n contrahegem\u00f3nica siguen en los contornos de una hegemon\u00eda. Esto lo lleva a plantear una metodolog\u00eda \u2013el \u201crealismo queer\u201d\u2013 que pretende disociar las fantas\u00edas del presente sobre las sexualidades del pasado, para evitar identificaciones forzadas y subordinar, anacr\u00f3nicamente, las sexualidades del pasado. En otras palabras, Chitty nos recuerda que no existe una comunidad LGBT transhist\u00f3rica ni transcultural, y que en muchas ocasiones los int\u00e9rpretes del presente, como ya advert\u00eda Williams, moldeamos el pasado para encajarlo en nuestras fantas\u00edas, en las que muchas veces se infiltra el orden (por ejemplo, la homosexualidad liberal del amor entre iguales). <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda este orden que dej\u00f3 afuera a novelas como <em>La condena de todos<\/em>? No me refiero exclusivamente a esta novela, sino a la zona de experiencia que representa. Esta hegemon\u00eda que lleg\u00f3 a perpetuarse como tradici\u00f3n demuestra que la juventud ha sido desestimada como sujeto pol\u00edtico. En t\u00e9rminos literarios, explicar\u00eda por qu\u00e9 la abundancia de sujetos j\u00f3venes, migrantes, mayoritariamente ajenos a la elite e insertos en din\u00e1micas homoer\u00f3ticas urbanas, no incide en la periodizaci\u00f3n de la literatura homoer\u00f3tica nacional. Y, concretamente, por qu\u00e9 ser\u00eda contraintuitivo hoy levantar a este sujeto literario como protagonista de un periodo asociado principalmente a las diadas macho\/loca o burgu\u00e9s en crisis. En el momento actual, el tratamiento literario del homoerotismo en este texto resulta relativamente inocuo, como una crisis adolescente. Sin embargo, por las posibilidades que otorga la ficci\u00f3n narrativa, es una posici\u00f3n conservadora. Valdivieso, desde el discurso literario, podr\u00eda ser considerado un cultor de la adolescencia tal como la conocemos normativamente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"780\" height=\"552\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/La-condena-de-todos-5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-20795\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Alberto est\u00e1 en Santiago, en la casa de su religiosa abuela con \u201cesa luz ambigua que envolv\u00eda las cosas en una atm\u00f3sfera detenida, persistente y \u00e1spera, peligrosamente conventualo e irremisiblemente extra\u00f1a y ajena\u201d. Evoca el campo como el espacio de sus primeras experiencias sexuales, en caminos y matorrales, en noches inh\u00f3spitas y de abusos de poder con la servidumbre de su casa paterna. Sin embargo, volver no es una opci\u00f3n pues aqu\u00ed, en la ciudad, \u201ccomo en ninguna otra parte puede encontrarse tranquilo y conversar largamente con ese personaje sabio, comprensivo y encantador que halla dentro de s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Jaime Valdivieso levanta una escritura conciliadora, o puente, en la que coexisten elementos dis\u00edmiles que hermanan a su novela con las est\u00e9ticas literarias homoer\u00f3ticas can\u00f3nicas del periodo: la novela psicol\u00f3gica de Wacquez y la novela experimental de Jos\u00e9 Donoso<\/strong>. Estamos frente a un protagonista de una introspecci\u00f3n inagotable, con pasajes de detalladas contemplaciones y cautelas frente a la acci\u00f3n, como ocurre con Max, el protagonista de <em>Toda la luz del mediod\u00eda<\/em> (1965), la primera novela de Wacquez. La narraci\u00f3n, a su vez, intenta t\u00edmidamente incorporar innovaciones formales, como la alternancia de la focalizaci\u00f3n y del tipo de narrador, como ocurre en <em>El lugar sin l\u00edmites<\/em> (1966) de Jos\u00e9 Donoso. Y tambi\u00e9n muestra a un adolescente encuadrado desde la cultura juvenil y anhelante de validaci\u00f3n y masculinidad, sea esta un don o la proximidad er\u00f3tica con otros hombres, como los protagonistas de Mario Cruz y Luis Rivano.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Creo que el menosprecio est\u00e9tico por lo adolescente inclina a Valdivieso hacia el lado de los excluidos, a pesar de que reproduce discursos dominantes en v\u00edas de legitimaci\u00f3n. Y esta exclusi\u00f3n, claro est\u00e1, no es inocente y responde a la selectividad de la tradici\u00f3n, al ajuste de un pasado que se torna contradictorio para\u00a0 las tendencias de una cr\u00edtica LGBT dominante atrincherada en su mitolog\u00eda y la vanguardia est\u00e9tica de sus pr\u00f3ceres<\/strong>. Estas narraciones nos recuerdan que la historia de la homosexualidad no es la historia de la homosexualidad burguesa, ni su autodestrucci\u00f3n identitaria ni del anhelado amor rom\u00e1ntico entre iguales. Esta tiende a ser, m\u00e1s bien, la historia de un abuso de varones de una clase dominante sobre cuerpos j\u00f3venes vulnerados. El adolescente, por tanto, es un signo propicio para leer esta violencia y el especial esmero que muchos discursos, entre ellos el literario, dedicaron a delimitar una sexualidad que irrump\u00eda recientemente en el espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Otro ejemplo ilustrativo de esta t\u00e1ctica es la pel\u00edcula alemana <em>Diferente a los dem\u00e1s<\/em> (1919) de Richard Oswald. La ficci\u00f3n narra la vida del c\u00e9lebre m\u00fasico Paul Korner, quien es extorsionado por su orientaci\u00f3n sexual luego de que alguien descubriera su romance con uno de sus disc\u00edpulos. Si bien la pel\u00edcula es un panfleto a favor de la derogaci\u00f3n del art\u00edculo 175 que penalizaba la homosexualidad en la Alemania de entreguerras, la narraci\u00f3n f\u00edlmica indaga en las contradicciones de los personajes, las alianzas inesperadas que pueden formarse durante una crisis familiar y la desesperaci\u00f3n del protagonista. Sin embargo, hay pasajes de un evidente didactismo, en los que Paul acude a un sex\u00f3logo: el mism\u00edsimo Magnus Hirschfeld, quien se interpreta a s\u00ed mismo y le explica el car\u00e1cter arbitrario y contradictorio de la estigmatizaci\u00f3n de la homosexualidad masculina. As\u00ed, la pel\u00edcula, cuyo objetivo era movilizar a los espectadores contra una legislaci\u00f3n injusta, contempla en su interior un discurso legitimado como contrapeso a una de las primeras representaciones ficcionales de un sujeto homosexual en el cine.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las experiencias homoer\u00f3ticas en la narrativa chilena encontraron muchas formas de narrarse durante el siglo pasado. Una nueva edici\u00f3n de La condena de todos entrega claves para interrogar ese problema. A Patricia Espinosa, por confiarme sus hallazgos literarios La novela La condena de todos de Jaime Valdivieso termina con el lamento de su protagonista. 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