{"id":2120,"date":"2016-07-06T15:06:53","date_gmt":"2016-07-06T15:06:53","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2120"},"modified":"2017-07-06T01:50:34","modified_gmt":"2017-07-06T01:50:34","slug":"de-jose-a-joe-vasconcellos-y-de-vuelta-una-editorial-lanzada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/07\/06\/de-jose-a-joe-vasconcellos-y-de-vuelta-una-editorial-lanzada\/","title":{"rendered":"De Jos\u00e9 a Joe Vasconcellos (y de vuelta): una editorial lanzada"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por La Raza\u00a0<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Es un arrebato de dientes lo que mastica y deglute estas palabras. En trance de m\u00e1scara se desmesuran los rasgos. La mand\u00edbula se extiende hasta el suplicio y, sin embargo, la sonrisa remonta las facciones. Los incisivos se afilan como car\u00e1mbanos, apuntan en direcciones opuestas hasta se\u00f1alar los rumbos de la deriva, el bolero y la sangre. Los ojos son cuencas rasgadas, espantosos, atrayentes, como pozos sin brocal. \u00a0No obstante, caer\u00edamos en un equ\u00edvoco si pens\u00e1ramos que todo aqu\u00ed se trata de exagerar las caracter\u00edsticas del rostro. La fascinaci\u00f3n que ejerce sobre nosotros la despiadada belleza de esta pr\u00f3tesis in\u00fatil consiste en su capacidad para volver a inventar las se\u00f1as de la cara. A trav\u00e9s de su visaje tenemos la oportunidad de mirar de nuevo, re-presentadas: la escarpada altivez de la nariz, la extensi\u00f3n de su rid\u00edculo imperio; la t\u00edmida dignidad del ment\u00f3n; la abrupta musculatura de los p\u00f3mulos, o la c\u00f3mica crueldad de la quijada. De esa forma, la m\u00e1scara es a la identidad lo que la poes\u00eda a la palabra. A trav\u00e9s del ocultamiento de lo cotidiano, del embozo de aquello dado como espont\u00e1neo o autom\u00e1tico, se nos permite observar el inquieto tu\u00e9tano que palpita bajo el pellejo de toda forma. Esa es, a fin de cuentas, una de las maneras para comenzar a balbucir la lengua enigm\u00e1tica del espejo.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Sin embargo, de reojo o de frente, la m\u00e1scara pareciera retener para s\u00ed una parte de su significado. Esa conservaci\u00f3n de recintos velados en su faz, esa porci\u00f3n inaccesible, desasosegante, exige ser llenada. Fue el ilustrador Jos\u00e9 Guadalupe Posadas quien descubri\u00f3 debajo de la m\u00e1scara el humo solidificado de la calavera. En esa ocasi\u00f3n, el ilustrador mexicano que desarroll\u00f3 su obra a finales del XIX y comienzos del XX, trabaj\u00f3 sobre esa otra careta, aquella anodina, que usamos a diario para respirar, comer tallarines (siempre torpemente), besarnos con pantanosa textura, o salir a comprar el pan. Las \u201ccalacas\u201d risue\u00f1as de Posadas son tambi\u00e9n un esfuerzo por representar el rostro convulso, exasperante y perentorio que satur\u00f3 la atm\u00f3sfera revolucionaria en que produc\u00eda su trabajo. Ese momento en el que vida y muerte intercambian peque\u00f1as esquelas er\u00f3ticas, es el que aprovecha el dibujante para ofrecernos la espantosa alegr\u00eda de lo irremediable, el bello diapas\u00f3n del cambio de \u00e9poca. En la calavera est\u00e1 lo viejo y lo nuevo celebrando la floraci\u00f3n del acontecimiento.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pero fue Jos\u00e9 Vasconcelos el intelectual que imagin\u00f3 la m\u00e1scara total. \u201cLa Raza C\u00f3smica\u201d llam\u00f3 a ese proyecto tel\u00farico y continental. El fil\u00f3sofo vislumbr\u00f3 que nuestra regi\u00f3n albergar\u00eda una nueva estirpe, una que ser\u00eda el resultado de la combinaci\u00f3n de todas las razas que habitan el planeta; sublime mixtura de todas las culturas y todos los colores, llamada a conciliar la uni\u00f3n definitiva entre los pueblos. So\u00f1\u00f3 con trasponer la cerrada identidad racial euroc\u00e9ntrica, frente a la cual siempre \u00e9ramos vistos como suced\u00e1neos corruptos y disminuidos, haciendo detonar su orgulloso monolito y formando el mural de nuestra tornasolada efigie con sus pedazos. Vasconcelos astutamente invert\u00eda los valores: la diversidad de las naciones ya no era m\u00e1s una debilidad, sino una fortaleza: suyo era el futuro.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La de ese otro mexicano fue, ahora lo sabemos, una quimera que preservaba latentes las ideas de un mestizaje que aspiraba al blanqueamiento de las tonalidades que lo compon\u00edan. Y, sin embargo, ser\u00eda injusto interpretar la ambiciosa visi\u00f3n de aquel Vasconcelos con demasiada dureza. Si lo pudi\u00e9semos interpelar, no tendr\u00eda mal en acudir a la letra de ese otro Vasconcellos, el brasilero\u2013chileno, no menos panamericanista que aquel, para contestar el desagravio musicalmente: \u201c\u00e9chame a m\u00ed la culpa de todos tus errores y tus desventuras, yo solo te habl\u00e9 de amores, y te subes por el chorro interpretando cosas\u201d. Porque el contraste de aquella regi\u00f3n que esboz\u00f3 el c\u00e9lebre intelectual durante las primeras d\u00e9cadas del XX con la Latinoam\u00e9rica actual es desternillante, en el caso que opt\u00e1ramos por re\u00edrnos de la comparaci\u00f3n; pero si nos diera por llorar, sospechamos, lo har\u00edamos con ese hipo que de cualquier forma se parece mucho al desparpajo c\u00f3mico.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hemos titulado La Raza C\u00f3mica a nuestra revista en alusi\u00f3n a ese rimbombante concepto de Jos\u00e9 Vasconcelos. En \u00e9l se mezcla la admiraci\u00f3n y la burla, el homenaje y la parodia. Nos parece, en ese sentido, fundamental el rescate de la tradici\u00f3n cr\u00edtica latinoamericana a condici\u00f3n de poder apropi\u00e1rnosla con soltura, sin reverencias, con compromiso. Trasladarla al presente implica yuxtaponerla con materiales contempor\u00e1neos. Creemos que esa es la actitud necesaria para volver a reformular las l\u00edneas m\u00e1s importantes de su trayectoria. Esa es la raz\u00f3n por la que, de momento (ya se nos ocurrir\u00e1n cruces m\u00e1s brillantes), se nos viene a la cabeza una y otra vez la letra de nuestro hom\u00f3logo compatriota: \u201cMira lo que has hecho con todo lo nuestro, sin embargo, te sigo queriendo, te sigo queriendo\u201d. De Jos\u00e9 a Joe, pareciese como si esa promesa de la uni\u00f3n latinoamericana nos reprochara su abandono y, no obstante, no cesara de requerirnos.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Cerca del aniversario de muerte de Vasconcelos, la Raza C\u00f3mica nace como medio digital.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La M\u00e1scara total nos sigue ilusionando.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u2013\u2013\u2013<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub>[Portada]\u00a0Fotograf\u00eda de Graciela Iturbide\u00a0<\/sub><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por La Raza \/ Hemos titulado La Raza C\u00f3mica a nuestra revista en alusi\u00f3n a ese rimbombante concepto de Jos\u00e9 Vasconcellos. 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