{"id":21340,"date":"2026-08-09T22:47:12","date_gmt":"2026-08-09T22:47:12","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21340"},"modified":"2026-08-09T22:55:58","modified_gmt":"2026-08-09T22:55:58","slug":"desde-la-oscuridad-de-un-zumbido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/09\/desde-la-oscuridad-de-un-zumbido\/","title":{"rendered":"Desde la oscuridad de un zumbido"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>La investigadora y escritora Fernanda Carvajal fue la encargada de presentar en Buenos Aires el libro \u00abanalfabeta del ahora\u00bb de val flores, en un texto donde dice que \u00abeste libro produce una promiscuidad entre poes\u00eda y teor\u00eda\u00bb y que rescatamos en La Raza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>-\u00bfQu\u00e9 zumbido ser\u00e1 este? Parece que vuelan por aqu\u00ed millones de avispas invisibles.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>-Es que estamos por entrar en las tierras del pa\u00eds de la gram\u00e1tica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Estos zumbidos son los sonidos orales que vuelan libremente por el espacio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Monteiro Lobato<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfC\u00f3mo conocemos y (re)producimos lo extragramatical, lo extralegal?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Fred Moten<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Pensaba que no ten\u00edamos memoria porque \u00e9ramos analfabetas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Claudia Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>2.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es nuestro saber sobre ese tiempo que llamamos ahora? \u00bfCu\u00e1n ilegible se nos puede volver nuestro propio tiempo? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando el mundo comienza a ser colonizado por alfabetos del capital cada vez m\u00e1s encriptados? Y al mismo tiempo, \u00bfqu\u00e9 alfabetos nos quedan a\u00fan por inventar o por descubrir? \u00bfQu\u00e9 partes del cuerpo debemos despertar para decodificar esos otros idiomas que est\u00e1n aqu\u00ed entre nosotres, esperando que comencemos a escucharlos, a olfatearlos, a palparlos, agujereando los l\u00edmites de eso que hasta ahora se nos presenta como realidad? Cada alfabeto propone una relaci\u00f3n con la gram\u00e1tica y la ley de lo real, su propio modo de producir formas. En la escritura de val suele haber una batalla m\u00e1s o menos silenciosa con la forma, con eso que a veces nos cuesta tanto desnaturalizar porque son los moldes que contienen los l\u00edmites de nuestros cuerpos, de nuestros sentidos, de lo que podemos percibir, de lo que capta nuestra atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cualquier proceso de alfabetizaci\u00f3n o de educaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n pensado como una disputa por la forma. Cuando hablamos de educaci\u00f3n, hablamos de formarnos, de formaci\u00f3n en el sentido de instrucci\u00f3n, de instruirnos, que a su vez est\u00e1 muy cerca de la formaci\u00f3n en el sentido militar, es decir muy cerca de la alineaci\u00f3n, del ordenamiento de un cuerpo de tropas, de encauzar lo que se sale de la l\u00ednea. Quienes trabajamos en la educaci\u00f3n formal, sabemos bien de los efectos alineadores, normalizantes y de conducci\u00f3n que tiene la relaci\u00f3n pedag\u00f3gica. Tambi\u00e9n sabemos lo vaciada que puede estar una forma, o esa forma que son los t\u00edtulos y certificados de la educaci\u00f3n formal y continua, ese entrenamiento neoliberal para convertirnos en individuos acreditados y merecedores de cr\u00e9dito. Y a la vez, sabemos que la educaci\u00f3n no es solo eso, que puede ser muchas cosas m\u00e1s. Sabemos por ejemplo que lo que sucede de manera informal, fuera de los mandatos curriculares, en los intersticios de la instituci\u00f3n educativa, es lo que nos permite respirar y permanecer en esos espacios \u201cno tanto para arreglarlos, sino\u2014como dicen unos amigos\u2014para evitar que intenten arreglarnos a nosotras\u201d. Cuando los talleres y escritos de val se infiltran en la educaci\u00f3n formal, lo hacen para deformar sus formas. <strong>val ha sabido y sabe entrar a la escuela, a la universidad, sin asentarse; el suyo, es un saber entrar para dejar la pregunta sobre otro tipo de relaci\u00f3n con el saber, un entrar que, sobre todo, sabe salir<\/strong>.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>As\u00ed, este libro puede ser visto como una canci\u00f3n para encontrar puertas de salida. <em><strong>Analfabeta del ahora<\/strong> <\/em>(Kikuyo Editorial, 2025) es un libro que sale de la promesa de la educaci\u00f3n neoliberal, que sale de la promesa de volverse una promesa, pues como nos dice val, <strong>en cada promesa del capital hay una obediencia.<\/strong> Desde el fuera del tiempo lineal de quien se suelta del alfabeto, de quienes olvidan dejar huellas, o las ofrendan sin querer a los r\u00edos del rumor, este libro de val nos pregunta por esos saberes sin t\u00edtulo ni certificaci\u00f3n posible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Saberes que nos hacen retroceder al cuerpo, que vuelven a engrosar nuestra relaci\u00f3n con un espacio, que florecen en los pasillos, en las veredas y las esquinas, en los ba\u00f1os p\u00fablicos, en bares, en fiestas, en un taller de carpinter\u00eda, en los ensayos de una banda de m\u00fasica, en el pa\u00f1o de un vendedor ambulante, en las camas compartidas, en la complicidad entre las se\u00f1oras del barrio y los gatos ferales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_1240-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21345\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Este libro produce una promiscuidad entre poes\u00eda y teor\u00eda. Pero tambi\u00e9n, sit\u00faa el punto de escucha en saberes desacreditados, sin may\u00fasculas, en eso que se sale de la organizaci\u00f3n de las formas que hemos consentido, sea educaci\u00f3n, militancia, o teor\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por eso creo que la pregunta que este libro nos susurra desde atr\u00e1s de la letra es la pregunta por d\u00f3nde hemos cedido nuestra obediencia ante la promesa de sentido.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>3.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Analfabeta del ahora<\/em> nos toma la mano para llevarnos por el camino terroso, irregular y opaco, de una palabra rota: analfabeta. val juega a romper esa palabra, corta el prefijo <em>a<\/em> y<em> an<\/em>, para dejar entrar el espasmo de la negatividad, de lo que resta. Luego vuelve a zurcir y recortar, desatando la pulsi\u00f3n rezagada de lo <em>anal<\/em>, de lo que viene de atr\u00e1s y eriza la espalada. A partir de esas heridas quir\u00fargicas a la palabra, a esa palabra, analfabeta, val extrae combustible para quemar la letra. Declinar del alfabeto, jugar con sus cenizas, es burlarse de su orden, de su mandato; es decir, huir del asentamiento en la palabra clara y estable, de su privilegio deliberativo y civilizado, educado, adulto y ciudadano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>val juega con las cenizas del alfabeto, las sopla en nuestros o\u00eddos, para recordarnos que todas hemos sido analfabetas, que la analfabeta est\u00e1 aqu\u00ed, es la llegada de eso que llamamos infancia<\/strong>, que como dice Lucha Venegas no es un estado biol\u00f3gico sino un estado pol\u00edtico y, val agrega, po\u00e9tico. Una infancia que puede venir de la direcci\u00f3n menos pensada para acceder al ahora. Al pensar en analfabetismo e infancia pienso en la palabra retrocediendo al zumbido, pienso en sonidos solt\u00e1ndose de vocales y consonantes. En la cuerda herida y preverbal, que la biograf\u00eda sonora de una letra hace vibrar en nuestro cuerpo. El sonido es oscuro y generativo. La infancia suena como un compost poblado de murmullos confusos y formas larvarias del tacto en las que nuestros contornos corporales se hicieron y se deshicieron, en las que nos orientamos y nos perdimos, ah\u00ed donde la palabra todav\u00eda no llegaba, ah\u00ed donde la palabra est\u00e1 a\u00fan por llegar. Infancia: una mezcla de sonidos y movimientos, curiosidad y ambig\u00fcedad ocurriendo por debajo del lenguaje estandarizado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>4.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los acertijos, o aforismos que respiran en este libro, hacen un movimiento el\u00edptico, rodean una oscuridad. Una oscuridad tan esfinteral y terrosa, como sideral. En sus escritos sobre el barroco, Sarduy trazaba un parentesco entre la elipse y la elipsis. Dec\u00eda que, as\u00ed como la figura de la elipse deshac\u00eda la antigua imagen de las \u00f3rbitas planetarias perfectamente circulares alarg\u00e1ndolas en un trazado monstruoso alrededor del sol, la elipsis engendraba poemas ilegibles, donde las figuras s\u00f3lo aparec\u00edan de lado o vistas desde el margen. Si la elipse rodea el sol, los aforismos de val son m\u00e1s bien como la luz de un eclipse que rodea una oscuridad que se expande y se contrae, que la letra no alcanza a tocar. Desde las geometr\u00edas menos pensadas, val se las arregla para encontrar modos de atravesar los puentes rotos entre cuerpo y teor\u00eda, para restaurar idiomas perdidos que laten en el roce anal\u00f3gico entre onomatopeya y palabra, entre gemido y letra, entre sal y piel humedecidas por \u201cel trabajo quir\u00fargico de una l\u00e1grima\u201d. Ah\u00ed hay lesbianismo a pelo, en esos roces que el algoritmo quiere exterminar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>val compone un ritual m\u00ednimo en el que dedos y agujas afilan placer y dolor. Cuando escribe \u201centre el silencio de la aguja y los dedos, se cr\u00edan brisnas de pensamiento\u201d, inventa un \u201cvocabulario de metal\u201d provisorio, lo dibuja sobre la piel: cada pinchazo restaura un ritmo que aviva tejidos subcut\u00e1neos. Vuelve as\u00ed, a practicar formas de comunicabilidad que persisten en la relativa ausencia de comunicaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo conversamos con el misterio que habita bajo nuestra piel? val entabla una conversaci\u00f3n con esa oscuridad, desentumeciendo con una punta met\u00e1lica y fr\u00eda, el calor apaciguado de nuestra carne. Dejar que nuestro cuerpo se vuelva capaz de iniciar las m\u00e1s improbables conversaciones ah\u00ed donde la palabra civilizada entra en estado de convalecencia, ah\u00ed donde la comunicaci\u00f3n alfab\u00e9tica enmudece, ah\u00ed donde el algoritmo no puede traducir m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Justo aqu\u00ed, ahora, inventar nuestros alfabetos clandestinos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>5.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Con todo esto intento sugerir que los descentramientos que ejercita val en la escritura de este libro tienen una secreta devoci\u00f3n por lo afformativo. Tambi\u00e9n la figura de la elipse, ha sido utilizada para describir el modo en que lo afformativo acompa\u00f1a silenciosamente cada acto ling\u00fc\u00edstico y puede interrumpir mudamente la palabra. Lo afformativo no es un medio a trav\u00e9s del cual se persigue algo, tampoco es productivo o performativo. Lo afformativo permite que sucedan cosas, pero no provoca ni fuerza nada, no hace que algo suceda, por eso s\u00f3lo podemos percibirlo como omisi\u00f3n, pausa, interrupci\u00f3n, desplazamiento, como huida o como una huelga general donde no se trabaja, no se produce, no se hace ni se persigue ni se proyecta nada, que s\u00f3lo es la manifestaci\u00f3n una socialidad basada en la desposesi\u00f3n, que algunas llaman \u201csocialidad est\u00e9tica\u201d, que nosotras podemos llamar desviada, esa socialidad que quiere y no puede ser regulada por lo pol\u00edtico; que lo precede como su condici\u00f3n de posibilidad y a la vez lo excede y puede destituirlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_1244-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21347\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Lo afformativo designa lo extra legal y extra gramatical.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una fuerza que hackea de modo impredecible el programado descarte de formas impulsado por el capital en su aceleraci\u00f3n del tiempo y sustracci\u00f3n del espacio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Un zumbido que desorienta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Un enredo de alianzas entre quienes, como dice Claudia Rodr\u00edguez, no tenemos memoria, sobre todo si por memoria entendemos esa memoria de la humanidad que se ha tragado el algoritmo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>O el zumbido alucinante de una orgia de ni\u00f1as antes de la palabra org\u00eda, una que no sabe nada de maldad ni de bondad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Un \u201cahora\u201d que nos debemos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La investigadora y escritora Fernanda Carvajal fue la encargada de presentar en Buenos Aires el libro \u00abanalfabeta del ahora\u00bb de val flores, en un texto donde dice que \u00abeste libro produce una promiscuidad entre poes\u00eda y teor\u00eda\u00bb y que rescatamos en La Raza.<\/p>\n","protected":false},"author":481,"featured_media":21341,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[3897,16],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-21340","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-la-ciudad-letrada"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/481"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21340"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21350,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21340\/revisions\/21350"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21340"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=21340"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=21340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}