{"id":21388,"date":"2026-08-12T05:14:00","date_gmt":"2026-08-12T05:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21388"},"modified":"2026-08-11T21:17:54","modified_gmt":"2026-08-11T21:17:54","slug":"un-desvio-urgentemente-antipinochetista-sobre-imagineria-lucia-hiriart-de-felipe-palavecino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/12\/un-desvio-urgentemente-antipinochetista-sobre-imagineria-lucia-hiriart-de-felipe-palavecino\/","title":{"rendered":"Un desv\u00edo urgentemente antipinochetista. Sobre \u00abImaginer\u00eda Luc\u00eda Hiriart\u00bb, de Felipe Palavecino"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Si el negacionismo de los cr\u00edmenes de la dictadura se ha intensificado en a\u00f1os recientes, hasta el punto de este presidente nazi y su laya de <em>minions<\/em> Epstein que tenemos por gobierno, esto no es un efecto de \u00faltimo minuto, sino consecuencia de un largo proceso de languidez en nuestra propia reflexi\u00f3n colectiva. <strong>Hemos evitado nombrar ciertos temas en determinados g\u00e9neros o registros, por tratar de hacer calzar la escritura en los m\u00e1rgenes de lo decible. Por ejemplo, en numerosos talleres literarios se rechaza de manera tajante lo panfletario en la poes\u00eda pol\u00edtica<\/strong>, prevaleciendo como aceptable una escritura de lo pol\u00edtico situada en el \u00e1mbito de lo micro: la fragmentariedad del yo, la cuesti\u00f3n de las identidades, los post-humanismos<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, etc.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El horror, no obstante, siempre ha sido dif\u00edcil de nombrar. En ese contexto, el ejercicio de encarnar desde una voz ir\u00f3nica y po\u00e9tica a la vieja Luc\u00eda es desafiante obviamente por su politicidad: c\u00f3mo no reducir a Hiriart a un demonio simpl\u00f3n a partir de la caricatura de su maldad, ni tampoco <em>humanizarla<\/em> \u201cdemasiado\u201d como para que produjera cercan\u00eda. \u201cLa obviedad me parece tan poco sensual\u201d me dec\u00eda Felipe, en una conversaci\u00f3n en Valdivia hace un a\u00f1o, enfatizando lo que no quer\u00eda con este libro: \u201cSi no, \u00bfpara qu\u00e9? Mejor haz un mural con Luc\u00eda Hiriart con un esqueleto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"521\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Lucia_Hiriart_1974.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21384\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Luc\u00eda Hiriart en acto de CEMA Chile (1974)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Afortunadamente, Palavecino no escribe seg\u00fan el fondart\u00f3metro de turno. Este libro estuvo en barbecho mucho tiempo antes de que la vieja Hiriart muriera, igual como parti\u00f3 el genocida, haciendo perro muerto.<\/strong> Quienes trabajamos en libros sabemos que los tiempos de la edici\u00f3n no son los de la escritura, ni las lecturas se corresponden siempre con sus \u00e9pocas. En este sentido, <em>Imaginer\u00eda\u2026<\/em> podr\u00eda ser un texto intempestivo: un gesto <em>contra<\/em> estos tiempos de fascismo democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Felipe Rodr\u00edguez Palavecino, quien anteriormente hab\u00eda publicado el poemario <em>Estela de c\u00f3ndores fosforescentes<\/em> (2017), hace adem\u00e1s las veces de antrop\u00f3logo y audiovisualista, disciplinas que mezcla intensamente con la poes\u00eda como un oficio artesanal. Esta perspectiva \u201cetnogr\u00e1fica de ficci\u00f3n\u201d \u2013aunque ampliamente tributaria de la biograf\u00eda no autorizada <em>Do\u00f1a Luc\u00eda<\/em> de Alejandra Matus, como el mismo autor reconoce\u2013 enriquece el abordaje de este libro desde sus im\u00e1genes.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A partir del primer poema <em>De Luc\u00eda al escribiente<\/em>, se retrata al autor como documentalista y se ensaya en primera persona la voz de la perversa primera dama de la dictadura: \u201cGolpeo el vidrio de tu c\u00e1mara con mis u\u00f1as perfectamente afiladas\u201d (p. 7). <strong>Como Chris Marker, Felipe sabe que es necesario sostener el pulso en los momentos asombrosos de la destrucci\u00f3n. \u201cTe sumergiste en la mente de la reina de Chile\u201d (p. 7), amenaza invocando su autoridad perdida, desde un m\u00e1s all\u00e1 en forma de relato carnavalesco del pasado reciente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"678\" height=\"452\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Lucia-y-Pinochet.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21386\" style=\"width:522px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Este car\u00e1cter burlesco despliega una imaginaci\u00f3n especialmente inteligente para poner en boca de Hiriart las barbaridades que encarnaron a la cabeza del r\u00e9gimen. <strong>Desnudar al rey, atacar la tiran\u00eda y la impunidad con humor, pueden ser ambas formas de resistir no digamos al fascismo, pero s\u00ed al menos a algunos modos condescendientes de la escritura contempor\u00e1nea que impostan la pose c\u00ednica del todo est\u00e1 bien, omitiendo o fetichizando la cat\u00e1strofe que habitamos<\/strong>. Mal que mal, que no nos roben la risa deber\u00eda ser una condici\u00f3n m\u00ednima para la cr\u00edtica, m\u00e1xime hoy cuando el humor Morand\u00e9 retom\u00f3 las pantallas, bailando sobre nuestra fiesta interrumpida de octubre 19.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En <em>Imaginer\u00eda\u2026<\/em>, Luc\u00eda es desnudada en su chabacana crueldad. Su autoimagen es la de una socialit\u00e9 que anhela emanar \u201cr\u00e1fagas de buen gusto por doquier\u201d. <strong>Monarca del neoliberalismo de mall tapada en oro, a quien le cierran las calles de Madrid para que compre ropa en los funerales de Franco. Pero tambi\u00e9n, patrona y ama del hogar, que obliga a la servidumbre a que \u201cpida permiso para retirarse\u201d (p. 17).<\/strong> Ese \u201cbuen gusto\u201d arist\u00f3crata, que sacraliza el ejercicio del poder con el sometimiento de los otros, se ve empa\u00f1ado cuando Luc\u00eda se tropieza con Jorge Gonz\u00e1lez, con Teillier, con las familiares de detenidos desaparecidos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El poema <em>Danse macabre o Supervisando sucursales del CEMA<\/em> muestra ese terror burgu\u00e9s ante el fantasma de las proletarias, ni siquiera del comunismo: \u201cme miraban desde el reflejo de un ventanal \/ deseando tomarme del cabello \/ darme patadas en la nuca \/ preguntar por sus maridos \/ escupos en el suelo\u201d (p. 14). As\u00ed, Felipe pone en palabras de combate el odio justo de un pueblo amordazado durante diecisiete a\u00f1os, y eso me parece un gesto nada despreciable, en la medida que restituye la dignidad en este min\u00fasculo campo de la poes\u00eda chilena contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En <em>Carta no enviada a Jorge Teillier<\/em>, Luc\u00eda insulta al viejo l\u00e1rico y ese v\u00f3mito revela m\u00e1s de su propia miseria que del consabido alcoholismo del poeta: \u201cusa tus papelitos para limpiar el vino derramado \/ o qu\u00e9 s\u00e9 yo \/ no m\u00e1s poemas, carpinter\u00eda\u201d (p. 15). \u00a1Carpinter\u00eda! El recurso es notable al ponerlo nuevamente en relaci\u00f3n con el oficio de la escritura, pues devela esa temporalidad pausada con que se labra y funde la estocada.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aquello es m\u00e1s flagrante en versos como los de <em>Haciendo patria<\/em>, donde la Ant\u00e1rtica ofrece im\u00e1genes que parecen el rev\u00e9s de la tortura: \u201cun t\u00edmpano cayendo al azul absoluto\u201d (p. 16). <strong>En las ant\u00edpodas de Bruno Vidal, Felipe surca figuras del horror por su rev\u00e9s, deshilando el contorno de un paisaje: una atm\u00f3sfera, un aire privado, que recubren los tormentos y las desapariciones con la inmensidad del universo<\/strong>. En el poema <em>Paseo a la nieve 11 de septiembre de 1973<\/em> dice: \u201cCae lenta la miel \/ r\u00e1pido los cuerpos de los otros\u201d (p. 29). La densidad del jarabe hace de contrapunto con la velocidad de los cad\u00e1veres, destacando con precisi\u00f3n la alteridad ontol\u00f3gica del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"330\" height=\"511\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Lucia_Hiriart_-_MINREL.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21385\" style=\"width:268px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Luc\u00eda Hiriart en gira por la construcci\u00f3n de la Carretera Austral (1984)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los intertextos que ordenan el libro, as\u00ed como el uso del guion bajo en una suerte de espacialidad vaporwave, o los t\u00edtulos musicales de algunos poemas que dan cuenta de una especie de banda sonora, todo esto refuerza el car\u00e1cter cinematogr\u00e1fico en la escritura de Felipe.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El gran valor de este poemario radica en su interpelaci\u00f3n al presente: cu\u00e1nto de Luc\u00eda pervive en la crueldad actual de la ralea gobernante, en su odio contra los pobres, contra las mujeres.<\/strong> Y esto lo realiza a la manera de una fantas\u00eda (como un desv\u00edo [<em>d\u00e9tournement<\/em>] situacionista) que bebe de m\u00faltiples lecturas hist\u00f3ricas, incluso micropol\u00edticas. Como la hermosa historia de la abuela de Felipe, quien se neg\u00f3 a poner la bandera de Chile ante una visita del dictador a su pueblo en la cordillera de \u00d1uble. El libro no tiene la pretensi\u00f3n de elaborar un perfil real, sino tal vez realista precisamente por los modos de exponer la crueldad, como sucede con el poema donde Luc\u00eda pisa caracoles y piensa que \u201cal matar resentidos deben sentirse igual los soldados\u201d (p. 27). O cuando amenaza a Alejandra Matus por haber escrito <em>Do\u00f1a Luc\u00eda<\/em>: \u201cmereces zepelines en llamas sobre ti\u201d (p. 43). <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Felipe utiliza herramientas visuales en la escritura que cultivan la condici\u00f3n artesanal de la poes\u00eda, evitando confundir imagen con imagen visual o, peor a\u00fan, con el formato impreso de la basura digital.<\/strong> El poemario de Palavecino es un recordatorio a nunca dejar de fantasear con nuestras peque\u00f1as victorias sobre los cuerpos del sadismo, y de invocar as\u00ed otras realidades, esos nuevos mundos que llevamos en nuestros corazones: como Luc\u00eda y Pinocho en la horca de la plaza p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"673\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/foto-Felipe-Palavecino-673x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21392\" style=\"width:501px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Retrato de Felipe Palavecino, cortes\u00eda del autor,<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Al respecto, ver la <a href=\"https:\/\/revistalarus.com\/Dejen-hablar-a-la-vieja-fea-resena-de-Imagineria-Lucia-Hiriart-de\"><strong><em>cr\u00edtica de Diego Armijo<\/em><\/strong><\/a> a este mismo libro en <em>Revista Larus<\/em>. Si bien comparto la visi\u00f3n de que existe un boom de escrituras en torno a formas de vida no humanas, escribir poes\u00eda sobre vegetales o minerales no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser necesariamente un acto de cobard\u00eda est\u00e9tica. Puede llegar a serlo en la medida que estos temas se acoplan a una industria acad\u00e9mica y editorial que hace uso de estos t\u00f3picos, despolitiz\u00e1ndolos de su principio de necesidad, que es descentrar la mirada humana hacia otras sensibilidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el negacionismo de los cr\u00edmenes de la dictadura se ha intensificado en a\u00f1os recientes, hasta el punto de este presidente nazi y su laya de minions Epstein que tenemos por gobierno, esto no es un efecto de \u00faltimo minuto, sino consecuencia de un largo proceso de languidez en nuestra propia reflexi\u00f3n colectiva. 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