{"id":21421,"date":"2026-09-24T02:10:36","date_gmt":"2026-09-24T02:10:36","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21421"},"modified":"2026-09-24T02:10:58","modified_gmt":"2026-09-24T02:10:58","slug":"faridi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/09\/24\/faridi\/","title":{"rendered":"FARIDI"},"content":{"rendered":"\n<p>[Cuento]<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La Faridi tiene nombre de novela turca, todo en ella es hermoso. Cada vez que la veo pasar por la vereda rumbo a Avenida Grecia me entran unas ganas locas de darme vuelta y contemplar las piernas largas y bonitas con las que fue bendecida. Tiene treinta y cinco a\u00f1os y cuatro hijos peque\u00f1os, la conozco desde siempre, su t\u00eda vive justo debajo de mi departamento. Habitamos los blocks de los Tres Antonios hace mucho tiempo. Faridi es el chisme favorito de su t\u00eda abuela. Hace dos d\u00edas me llam\u00f3 a copuchar con ella en el pasillo de su piso. La escena se presentaba siempre de la misma manera: primero, part\u00eda diciendo que la Faridi era una mujer fuerte. Luego, vendr\u00eda el cahu\u00edn, en donde, llena de culpa, la se\u00f1ora dijo:&nbsp;<em>\u201cTan encachada le vino a salir la nieta a mi hermana, que en paz descanse mi angelito\u201d<\/em>, y olvid\u00e1ndose de su nobleza a\u00f1adi\u00f3:&nbsp;<em>\u201cpero tantos hijos que tiene la pobre\u2026 \u00a1Y puros hombres!, \u00bfqu\u00e9 hace una?<\/em>&nbsp;<em>S\u00ed, s\u00e9 que los hijos son una bendici\u00f3n, \u00bfpero tantos?\u201d<\/em>, hablaba para adentro, casi un murmullo, un secreto. Despu\u00e9s me contar\u00eda, que los ni\u00f1os de la Faridi juegan a la pelota en el club de la villa,&nbsp;<em>\u201cMenos mal que yo nunca tuve hijos\u201d<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>se felicitar\u00eda y ya aburrida de que no le contara nada interesante, cerrar\u00eda con broche de oro:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY usted?, \u00bfcu\u00e1ndo trae pololo?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Al ser cesante y vivir con mis dos hermanos mayores, solo puedo permitirme estos chismes de pasillo. Mientras ellos van y vienen de sus pegas serias y fomes todos los d\u00edas. Mi rutina, en cambio, consiste en ir a comprar para la once y pedir el gas, solo si se acaba. Es pleno marzo y a\u00fan no tengo trabajo.&nbsp;<em>\u201cPero si ser profe de lenguaje es como el pan\u201d<\/em>,<em>&nbsp;<\/em>repite mi hermano m\u00e1s grande cada vez que me pregunta si es que ya encontr\u00e9 algo. Nos llevamos por quince a\u00f1os.&nbsp;<em>\u201cEs el gobierno, est\u00e1 mala la cosa\u201d<\/em>, reza modo piloto autom\u00e1tico, simulando algo parecido a la contenci\u00f3n paterna.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero esa \u00faltima vez de copucha, el cahu\u00edn con la t\u00eda tom\u00f3 otro rumbo. La Faridi recibi\u00f3 una mala noticia:&nbsp;<em>\u201cel ni\u00f1o de siete est\u00e1 pasado por agua caliente\u201d<\/em>, solt\u00f3 la t\u00eda, as\u00ed de repente. La mir\u00e9 con incredulidad, crey\u00f3 que no le entend\u00ed y continu\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u2014Lo mandaron a una psic\u00f3loga parece, le faltan palos pal puente al pobrecito \u2014La repulsi\u00f3n de escucharla fue superior a mis ganas de saber qu\u00e9 pasaba con la Diosa turca. A punto de inventar una excusa para no continuar con esa conversaci\u00f3n en donde la se\u00f1ora se echaba al bolsillo mi t\u00edtulo de profesora, dijo las palabras claves\u2014. La Faridi pregunta si puedes hacerle clases.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Es martes, son las tres y media de la tarde y estoy impecable y olorocita frente a su puerta. Pienso en la belleza de su nombre y subo las escaleras del block donde vive. Me llega un flashback, la imagen de sus ojos con un delineado largo, medio egipcio, una cadenita de plata que siempre lleva puesta y el tatuaje con el nombre&nbsp;<em>\u201cDANIEL\u201d&nbsp;<\/em>sobresaliendo de su escote. La imagino abriendo la puerta luciendo el buzo rosado y ajustado que siempre ocupa cuando baja a la feria. Respiro profundo, despabilo, trato de acordarme c\u00f3mo es que se llama el ni\u00f1o: Luciano,&nbsp;<em>\u201ccomo el Luciano Cruz-Coke\u201d<\/em>, me hab\u00eda dicho la t\u00eda.&nbsp;&nbsp;Toco la puerta y espero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ayer fantasi\u00e9 con ella todo el d\u00eda, sent\u00ed ansiedad, lav\u00e9 la mejor polera que me queda de la cesant\u00eda y me perfil\u00e9 el bigote. Tambi\u00e9n pens\u00e9 que nos llevamos apenas por un a\u00f1o y a\u00fan as\u00ed no tenemos nada en com\u00fan. Ella vino a este mundo a vivir y ser la se\u00f1ora del Daniel,<em>&nbsp;\u201cel churrazo con el que se cas\u00f3\u201d<\/em>, dec\u00eda la t\u00eda. Vino a tener cuatro beb\u00e9s hermosos, con un esposo hermoso y a criar perros quiltros que si les abres la puerta del depa se pasean solos por las estrechas callecitas internas de los blocks.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pasan unos segundos y abre la puerta, me saluda brevemente. Entro. Conversamos de lejitos. En las \u00faltimas semanas he notado que, a veces, cuando me la cruzo por la calle se queda mirando mi pelo corto, y las poleras holgadas que uso. Un par veces, la pill\u00e9 observando c\u00f3mo eleg\u00eda tomates en el negocio, y esa mirada, que desviaba enseguida, siempre era igual: la de la confusi\u00f3n. Creo que nota cuando la miro m\u00e1s de la cuenta. Ahora me pregunta c\u00f3mo me va con ni\u00f1os chicos, y me advierte que el Luciano est\u00e1 insoportable, no quiere nada con la profesor<em>a<\/em>. Le aseguro que estaremos bien, que no se preocupe. Lanz\u00e1ndome una mirada de desconfianza se va a atender al m\u00e1s peque\u00f1o, el de dos a\u00f1os, que llora desconsolado en la cocina.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La sigo y observo que no hay muchas fotos de ella en las paredes, ni en los muebles viejos del depa. Si fuera mi esposa, tendr\u00eda tapizado el living con su cara, con sus outfits, divinos y hermosos. La \u00faltima vez que la vi caminando por la calle con el Daniel, su marido, ella lo gritoneaba y \u00e9l miraba para el frente haci\u00e9ndose el we\u00f3n, con su cara te\u00f1ida de rojo tomatera, ocupaba de escudo humano a la guagua que llevaba en sus brazos. La t\u00eda dec\u00eda que la Faridi sac\u00f3 al Daniel del copete, que ahora s\u00ed ten\u00eda buena vida, ah\u00ed en un block viejo, pero decente, a punto de caerse, por lo mismo, con arriendos muy baratos. Supe que hasta se compraron un auto para ir los domingos a la iglesia evang\u00e9lica a la que iban los seis, o sea, sus cuatro hijos, el Daniel y ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Mis hermanos mayores, dos hombres solteros, no hablaban mucho de mujeres enfrente m\u00edo. \u00a1Ah! pero, si se trataba de la Faridi siempre ten\u00edan algo que decir, era imposible no verla.&nbsp;<em>\u201cParec\u00eda un angelito cuando lleg\u00f3 al block\u201d<\/em>.<em>&nbsp;<\/em>No se explican, hasta el d\u00eda de hoy, c\u00f3mo se fue a fijar en el Daniel, un cabro tonto que lo \u00fanico bueno que sab\u00eda hacer era chupar y fumar pito en la plazoleta de la villa. Vuelvo a ella, mientras la miro desde el marco de la cocina. Me cuenta que el Daniel est\u00e1 trabajando,&nbsp;<em>\u201clo llamaron en la ma\u00f1ana para reparar un motor, sali\u00f3 temprano<\/em>\u201d, con un brazo sostiene la guagua y con el otro le echa agua al hervidor. Por lo menos hay peguita, digo por decir algo y vuelvo al living a dejar mi mochila. Me ofrece caf\u00e9, acepto. Me ordena sentarme, me siento. Me encarga que le tenga a la guagua un rato mientras prepara el caf\u00e9, obedezco. A estas alturas, me tirar\u00eda de la ventana si ella me lo pide.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Lleva puesta su salida de cancha con brillitos, rosada y entallada, la que le queda diez de diez, la polera blanca ce\u00f1ida a su cuerpo, un escote con l\u00ednea directa al cielo y su pelo largo y negro en un tomate desordenado.&nbsp;&nbsp;Es una mujer como Dios manda, esas que, a pesar de tener guagua, siempre tienen tiempo para arreglarse, para verse bonitas, para ser admiradas, vistas. Le empiezo a cantar a la guagua la cuncuna amarilla para ganar algunos puntos y lograr que se calme. Me tiene los nervios de punta. Me toma el dedo \u00edndice con fuerza mientras pone cara de concentraci\u00f3n, me da algo de ternura, pero pienso que, en realidad, quiz\u00e1s solo quiere hacer caca. Sigo cantando cuando la Faridi grita desde la cocina, que no quedaba muy lejos del living:&nbsp;<em>\u201cYapo, Luciano\u201d<\/em>. Su voz resuena fuerte en mi o\u00eddos;<em>&nbsp;\u201cap\u00farate que la se\u00f1orita tiene poco tiempo\u201d<\/em>. Eso soy para ella, una se\u00f1orita. Yo quiero ser su caballero.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Me puedes decir Jime, le recuerdo al verla salir de la cocina con dos tazones en una mano y un hervidor en la otra, grita de nuevo.&nbsp;<em>\u201cNo quiere salir de la pieza\u201d<\/em>&nbsp;me aclara,&nbsp;<em>\u201cva a venir tu pap\u00e1 y ya sabi ya\u201d<\/em>, amenaza y luego sirve un poco de Nescaf\u00e9 en el taz\u00f3n m\u00e1s grande. A los segundos llega el Luciano, me mira feo y se sienta lejos de m\u00ed y el beb\u00e9.&nbsp;<em>\u201cHola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?\u201d<\/em>, le digo. No me contesta, se encoge de hombros. Tiene la misma cara del Daniel, es id\u00e9ntico, solo los ojitos caf\u00e9s oscuros son de la mam\u00e1.&nbsp;<em>\u201cSe te qued\u00f3 tranquilo\u201d<\/em>, me dice suave la Faridi y deja mi caf\u00e9 en la mesa. S\u00ed, es que le gust\u00f3 la canci\u00f3n, le entrego a la guagua y miro al Luciano. Saco mi computador y unas gu\u00edas de trabajo, la Faridi desaparece por el estrecho pasillo que da a los dormitorios del depa, deja al beb\u00e9 en la pieza con la tele prendida y vuelve cont\u00e1ndome que el ni\u00f1o de doce est\u00e1 en f\u00fatbol, que llega m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ense\u00f1o algunas palabras dif\u00edciles al Luciano para que la Faridi no piense que soy un fraude, que por \u00faltimo aprenda un poco m\u00e1s de vocabulario el ni\u00f1o. No entiende nada de lo que le digo y, sinceramente, yo tampoco estoy reteniendo mucho, solo pienso en la polera blanca ce\u00f1ida al cuerpo de la due\u00f1a de casa y en decir algo coherente cuando vuelva la diosa turca. Le paso una sopa de letras, capto que el buque se hunde, el ni\u00f1o engancha y se enfoca en la tarea. Pongo mi mejor cara de concentraci\u00f3n en el trabajo que hace Luciano, la Faridi se sienta al lado m\u00edo con la guagua en brazos; hab\u00eda vuelto a llorar. Empieza a contarme que el Daniel es muy inteligente, pero su familia nunca lo apoy\u00f3. Mis hermanos no estar\u00edan de acuerdo,<em>&nbsp;\u201ces que ese se la engrupi\u00f3 porque tiene los ojos verdes y el pelo medio rucio\u201d<\/em>. La guagua pide bajarse, se va gateando y desaparece, no s\u00e9 ni d\u00f3nde, porque la Faridi sigue sentada ah\u00ed al lado m\u00edo y se acerca un poquito m\u00e1s, me doy cuenta que la polera blanca que lleva deja traslucir un sost\u00e9n rojo y&nbsp;&nbsp;descubro que el tatuaje con el nombre del Daniel luce un poco borroso de cerca. Entonces, sin poder evitarlo, miro sus pechos. Como el caballero que sue\u00f1o ser, desv\u00edo la mirada, sin ninguna intenci\u00f3n de querer hacerlo.<em>&nbsp;\u201cQue pena\u201d<\/em>, murmuro tratando de ordenar la cabeza.&nbsp;<em>\u201c Oye, y t\u00fa, \u00bfno tienes pareja?\u201d<\/em>&nbsp;pregunta de repente. Cometo el error de mirarla a los ojos. \u00a1Ah\u00ed est\u00e1! Esa expresi\u00f3n confundida, sus ojos escanean mi pelo corto, mi bigote perfilado y luego mi cuerpo gordo y cami\u00f3n.&nbsp;<em>\u201cNo, estoy sola\u201d&nbsp;<\/em>, siento que mi voz ya no es mi voz.&nbsp;<em>\u201cPero t\u00fa no sales con hombres, \u00bfcierto?\u201d,&nbsp;<\/em>su voz tiene un tono de curiosidad.&nbsp;<em>\u201cNo me gustan los hombres\u201d<\/em>, me r\u00edo nerviosa, toda mi seguridad se desvanece como una pila de naipes.&nbsp;<em>\u201cS\u00ed, s\u00ed, mi t\u00eda me cont\u00f3\u201d<\/em>. As\u00ed que la vieja sab\u00eda. El Luciano aprovecha mi desconcentraci\u00f3n y desaparece por el pasillo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:42px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La Faridi me mira otra vez directo a los ojos, la confusi\u00f3n persiste. Siento un olor a colonia de manzana y miro sus ojos delineados, parecidos a los de una gata.&nbsp;<em>\u201cEntonces tienes polola\u201d<\/em>, insiste. Le suelto un no rotundo.&nbsp;<em>\u201cEres buena con los ni\u00f1os\u201d<\/em>, me dice en un trance, veo que mira mis pechos que, aunque casi inexistentes, sobresalen t\u00edmidamente en la polera holgada. En un parpadeo se acomoda el tomate perfectamente desordenado mientras me mira la boca solo por un segundo. Se para y se va a la cocina. Mi cuerpo es una tetera hirviendo. El olor a cigarro me llega a las narices. Me giro a mirarla. La Faridi fuma de pie en la cocina, como alguien que acaba de hacer el amor.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Faridi tiene nombre de novela turca, todo en ella es hermoso. Cada vez que la veo pasar por la vereda rumbo a Avenida Grecia me entran unas ganas locas de darme vuelta y contemplar las piernas largas y bonitas con las que fue bendecida. 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