{"id":21481,"date":"2026-09-25T12:34:42","date_gmt":"2026-09-25T12:34:42","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21481"},"modified":"2026-09-25T12:34:42","modified_gmt":"2026-09-25T12:34:42","slug":"las-madres-tambien-fantaseamos-con-desaparecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/09\/25\/las-madres-tambien-fantaseamos-con-desaparecer\/","title":{"rendered":"Las madres tambi\u00e9n fantaseamos con desaparecer"},"content":{"rendered":"\n<p>[SERIE]<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:54px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A veces fantaseo con desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>No en un sentido tr\u00e1gico. No quiero morirme, abandonar a mis hijos ni convertirme en uno de esos personajes de Sofia Coppola que atraviesan aeropuertos con una tristeza perfectamente iluminada mientras suena una canci\u00f3n melanc\u00f3lica de fondo. Mi fantas\u00eda es mucho menos cinematogr\u00e1fica. Consiste en dos noches sola en un apartamento peque\u00f1o y limpio donde nadie me toque, nadie me pregunte nada y nadie espere nada de m\u00ed. Dormir ocho horas seguidas. Pedir comida basura. Ver v\u00eddeos absurdos en TikTok sin sentir que estoy desperdiciando tiempo valioso. Leer una novela durante horas. Escuchar mis propios pensamientos hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"451\" height=\"254\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21482\" style=\"width:749px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo pens\u00e9 que este deseo ten\u00eda algo de vergonzoso. Despu\u00e9s descubr\u00ed que, pr\u00e1cticamente todas las madres que conozco, tienen una versi\u00f3n propia del mismo sue\u00f1o. Cambian los escenarios \u2014un hotel, una casa rural, una cafeter\u00eda vac\u00eda, un tren nocturno atravesando Europa\u2014, pero la estructura del deseo permanece intacta:&nbsp;<strong>desaparecer temporalmente de las necesidades ajenas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y cuanto m\u00e1s lo pienso, m\u00e1s sospecho que esa fantas\u00eda habla de algo mucho m\u00e1s grande que la maternidad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Hay algo profundamente contempor\u00e1neo en el deseo de desaparecer.&nbsp;<\/strong>Lo vemos en la proliferaci\u00f3n de retiros digitales, en la fascinaci\u00f3n por las caba\u00f1as aisladas en mitad del bosque, en las novelas protagonizadas por mujeres que abandonan su vida para escapar de s\u00ed mismas, en el \u00e9xito de libros como&nbsp;<em>Mi a\u00f1o de descanso y relajaci\u00f3n<\/em>, de Ottessa Moshfegh, donde la protagonista intenta literalmente dormirse durante un a\u00f1o entero. Vivimos en una \u00e9poca obsesionada con la conexi\u00f3n permanente y, sin embargo, pocas fantas\u00edas resultan tan universales como la de no estar disponibles.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 porque nunca antes lo hab\u00edamos estado tanto.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Las madres conocemos especialmente bien esa sensaci\u00f3n. Existe un tipo de agotamiento materno que no es solo f\u00edsico. Tampoco es \u00fanicamente emocional. Es un agotamiento relacionado con la atenci\u00f3n. Con la imposibilidad de retirarse del mundo. Con la experiencia de estar permanentemente accesibles para otros.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La palabra \u00abmam\u00e1\u00bb repetida cientos de veces al d\u00eda. Las manos peque\u00f1as reclamando contacto constante. Las interrupciones. Las listas mentales que nunca terminan. Las vacunas pendientes. Los cumplea\u00f1os. Las reuniones escolares. Los correos del trabajo. Las lavadoras. Los mensajes sin responder. El cerebro funcionando como un navegador con demasiadas pesta\u00f1as abiertas desde hace demasiado tiempo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os, se ha hablado mucho de la carga mental de las madres. A veces me pregunto si la expresi\u00f3n se queda corta. Lo que muchas mujeres experimentan no es solo una acumulaci\u00f3n de tareas, sino una&nbsp;<strong>colonizaci\u00f3n progresiva de la atenci\u00f3n<\/strong>. La sensaci\u00f3n de que ya no existe ning\u00fan espacio completamente libre de demandas. Ning\u00fan lugar donde la mente pueda permanecer desocupada el tiempo suficiente para escuchar lo que piensa cuando nadie la necesita.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hace poco vi un v\u00eddeo de una influencer recomendando un retiro de autocuidado en Bali. Hablaba de la importancia de priorizarse, reconectar con una misma y recuperar la energ\u00eda femenina. Debajo, cientos de mujeres respond\u00edan que su \u00faltima experiencia de autocuidado hab\u00eda consistido en esconderse cinco minutos en la despensa para comer chocolate sin compartirlo con nadie.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La distancia entre ambas escenas me pareci\u00f3 casi c\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n reveladora.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Porque hemos conseguido convertir el autocuidado en otra forma de rendimiento. Ya no basta con sobrevivir. Ahora tambi\u00e9n hay que sanar, crecer, manifestar, meditar, optimizar el sue\u00f1o, cultivar h\u00e1bitos saludables y aprender a gestionar emocionalmente cada experiencia. Incluso el descanso parece necesitar una justificaci\u00f3n. Incluso el placer debe producir alg\u00fan tipo de aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hay algo profundamente agotador en esta obligaci\u00f3n contempor\u00e1nea de convertir toda experiencia humana en una oportunidad de mejora personal.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A veces no quiero crecer.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>A veces no quiero optimizar nada.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A veces solo quiero sentarme en el sof\u00e1 y mirar una pared en silencio.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por eso me interesa tanto la manera en que internet ha transformado la experiencia de la maternidad.&nbsp;<strong>Nunca antes las madres hab\u00edan estado tan acompa\u00f1adas y tan vigiladas al mismo tiempo.<\/strong>&nbsp;Entramos en redes buscando comunidad y terminamos observando mujeres que preparan bentos japoneses perfectos, organizan actividades sensoriales inspiradas en Montessori y recomiendan juguetes sostenibles de madera sin micropl\u00e1sticos. Mientras tanto, t\u00fa llevas tres d\u00edas sobreviviendo gracias a los nuggets, el caf\u00e9 recalentado y varias horas de dibujos animados que te han permitido tender una lavadora sin interrupciones.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-cover\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"451\" height=\"299\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-image-21483\" alt=\"\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-3.png\" data-object-fit=\"cover\"\/><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\"><\/span><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-flow wp-block-cover-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em><sub>Un almuerzo infantil perfecto que contrasta con el almuerzo de mis hijos, un pl\u00e1tano negro pasado.<\/sub><\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La maternidad siempre tuvo algo performativo. Ahora, adem\u00e1s, es contenido.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pienso en eso cuando escucho&nbsp;<em>Anti-Hero<\/em>, de Taylor Swift.&nbsp;\u00abI\u2019m the problem, it\u2019s me\u00bb.&nbsp;Hay algo inquietante en la facilidad con la que muchas mujeres hemos aprendido a dirigir la cr\u00edtica hacia nosotras mismas. Si estamos agotadas, sentimos que no nos organizamos bien. Si no llegamos a todo, pensamos que nos falta disciplina. Si necesitamos ayuda, creemos que estamos fallando.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfy si el problema no fu\u00e9ramos nosotras?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfY si el problema fuera una cultura que ha convertido la crianza en un proyecto individual mientras desmantela sistem\u00e1ticamente las redes colectivas de cuidado?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfY si el problema fuera que hemos normalizado niveles de agotamiento que en cualquier otro contexto considerar\u00edamos insostenibles?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfY si el problema fuera una sociedad que necesita ni\u00f1os, pero considera que el trabajo de sostenerlos pertenece exclusivamente al \u00e1mbito privado?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El otro d\u00eda mi hijo peque\u00f1o me ense\u00f1\u00f3 una piedra durante diez minutos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una piedra completamente normal. Gris. Ni especialmente bonita ni especialmente rara. Pero \u00e9l la sosten\u00eda con la solemnidad de quien acaba de descubrir una nueva ley f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y pens\u00e9 que quiz\u00e1 los ni\u00f1os todav\u00eda conservan una capacidad que los adultos hemos ido perdiendo poco a poco: la de prestar atenci\u00f3n sin convertir inmediatamente esa atenci\u00f3n en utilidad. La de observar algo sin preguntarse para qu\u00e9 sirve. La de habitar un instante sin intentar transformarlo en productividad, aprendizaje, contenido o crecimiento personal.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso las madres fantaseamos tanto con desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No porque queramos abandonar nuestra vida. No porque queramos escapar de nuestros hijos. Sino porque, en el fondo, intuimos que hemos construido una forma de existencia donde casi todo reclama nuestra atenci\u00f3n al mismo tiempo. Una vida atravesada por expectativas, demandas, notificaciones, obligaciones y ruido.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y me pregunto si lo realmente inquietante no es por qu\u00e9 tantas madres desean desaparecer de vez en cuando, sino&nbsp;<strong>por qu\u00e9, en una \u00e9poca que presume de libertad, desaparecer empieza a parecerse tanto al descanso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:41px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante mucho tiempo pens\u00e9 que este deseo ten\u00eda algo de vergonzoso. Despu\u00e9s descubr\u00ed que, pr\u00e1cticamente todas las madres que conozco, tienen una versi\u00f3n propia del mismo sue\u00f1o. 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