{"id":21534,"date":"2026-08-28T02:09:30","date_gmt":"2026-08-28T02:09:30","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21534"},"modified":"2026-08-28T02:09:31","modified_gmt":"2026-08-28T02:09:31","slug":"pluralidad-de-ojos-acerca-de-ocelos-2025-de-carlos-leiton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/28\/pluralidad-de-ojos-acerca-de-ocelos-2025-de-carlos-leiton\/","title":{"rendered":"Pluralidad de ojos. Acerca de Ocelos (2025) de Carlos Leiton"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>A la fecha, Carlos Leiton (Santiago, 1982) ha publicado tres novelas, <em>Casta diva<\/em> (2021), <em>Paisajes de Laverna<\/em> (2023) y, recientemente, <em>Ocelos <\/em>(Buenos Aires: Cabur\u00e9, 2025). Es tambi\u00e9n fot\u00f3grafo. <strong>Leiton escribe principalmente novelas, aun cuando esta palabra, en su sentido com\u00fan, no d\u00e9 cuenta de la manera m\u00e1s precisa de su escritura narrativa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La novela se fija en los movimientos. Puedo arrancar p\u00e1ginas, desviar la mirada del hecho importante y concatenar en sentido inverso. Extraviar, perder el plan que propone la trocha al fondo de los parques (\u2026) Wend\u00ed no escribe (<em>Ocelos<\/em>, 81).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La palabra ocelos (del lat\u00edn <em>ocellus<\/em> \u201cojito\u201d) lleva las marcas del diminutivo y el plural. Los ocelos corresponden a cada uno de los peque\u00f1\u00edsimos ojos simples que forman el ojo compuesto de ciertos insectos. Tambi\u00e9n, la palabra ocelos lleva la marca del mimetismo. Ocelos son las manchas redondas con apariencia de ojo en las alas de algunas mariposas o las plumas de ciertas aves. <strong>\u00bfC\u00f3mo se activa este mimetismo de los seres peque\u00f1os? Desde la presa hacia el depredador, los ojillos plurales se abren ante la amenaza para redirigir el peligro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pascal Quignard, en <em>El sexo y el espanto<\/em>, habla de un movimiento similar respecto de los amuletos. En particular, del <em>fascinus<\/em>, amuleto romano con forma de pene erguido que se colgaba alrededor del cuello como protecci\u00f3n contra el mal de ojo. El poder m\u00e1gico del <em>fascinus<\/em> consist\u00eda en desviar la mirada penetrante del fascinador para impedirle fijar los ojos sobre la v\u00edctima. Si habl\u00e1semos en t\u00e9rminos del mal: ante la mirada que penetra o la mirada que depreda, la estrategia disuasoria (de desv\u00edo) que la novela de Carlos Leitonpropone es la de una mirada plural, que se corresponde con lo que podr\u00eda denominar como una realidad plural.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Fascinus<\/em> y ocelos son sin\u00e9cdoques de cuerpos. En t\u00e9rminos del cuerpo, la novela de Leiton recupera una figura distinta de la del <em>fascinus<\/em>, con sus determinaciones de poder, vigor y virtud ciudadana (masculina). <strong>En lugar de esa estatuaria, elige la figura del ojo compuesto o, m\u00e1s precisamente, de los ojillos plurales que lo componen<\/strong>. Es un cuerpo distinto del enhiesto el que aparece en <em>Ocelos<\/em>: relacional y nunca individual (ni siquiera cuando parece estar \u201csolo\u201d, escribiendo), este cuerpo posible (caracterizado por sus muchos ojos) est\u00e1 determinado por reflexiones, refracciones, cambios de sentido y desv\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En contraste con la estatuaria (el arte monumental, el arte de lo enhiesto), no hay en <em>Ocelos<\/em>, por ejemplo, un narrador de posici\u00f3n m\u00e1s o menos fija sobre el cual volver o un personaje principal y, por tanto, una vida (despreciable, ejemplar o anecd\u00f3tica) o una historia (personal o familiar) con la cual identificarse sin problemas o complejidades. <strong>Antes que personajes, en <em>Ocelos <\/em>hay operaciones de referencia que ligan denominaciones y cuerpos a partir de caracter\u00edsticas exteriores o que vinculan designaciones y espacios abiertos, semip\u00fablicos o semiabandonados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-08-12-at-10.51.20-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21533\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>a) Los personajes (el negro, el militar, el ni\u00f1o postrado, el padre, la ni\u00f1a de ojos negro <em>lucum\u00ed<\/em>, el bailar\u00edn, el malabarista, el durmiente de rostro amanecido, entre otros) son trazos de cuerpos identificables por ciertos rasgos exteriores que van siendo refractados en los distintos momentos en los que los ocelos se posan sobre ellos. Unos extractos para ejemplificar esta refracci\u00f3n: \u201cel negro\u201d, de nombre Wend\u00ed, que trabaja en la florer\u00eda cercana al cementerio:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2026 el vello erizado en el cuello del negro \/ la gota en la manzana [de Ad\u00e1n] \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Es un negro entre flores \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 El negro es joven en la sombra \u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 El haitiano trabaja en la florer\u00eda de coronas [f\u00fanebres] \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 El negro me dice que la libertad es tener un trabajo en el que puede permanecer sentado y rodeado de flores\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Junto al ficus del hall el ayudante haitiano rasca su barba que comienza a encanecer \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Wend\u00ed no escribe &#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Si un personaje est\u00e1 ligado tradicionalmente a la acci\u00f3n y el desarrollo de una acci\u00f3n, entre \u201cel negro\u201d, \u201cel haitiano\u201d y Wend\u00ed (entre denominaci\u00f3n racista, gentilicio y nombre propio) no hay un camino l\u00f3gico<\/strong> (es decir, una historia que presente el cultivo de una amistad, una desubjetivaci\u00f3n o la transformaci\u00f3n de un protagonista), sino que entre esos tres signos \u2013que podr\u00edamos vincular con un cuerpo\u2013 hay escenas discontinuas que se disponen una tras de otra (de manera no necesariamente cronol\u00f3gica ni sucesiva).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>b) Los espacios. Esta refracci\u00f3n (los cambios de direcci\u00f3n y desv\u00edos) sucede en un espacio que es, en superficie, de intercambio comercial y, fundamentalmente, una metonimia de la muerte: la florer\u00eda cercana al cementerio. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, en los espacios abiertos, semip\u00fablicos o semiabandonados predominan fuerzas expansivas: la floraci\u00f3n sin medida (del yuyo, el musgo, el brote) y el crecimiento normado de las zonas arboladas:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2026 Crecen los yuyos, rodean y al hacer el traslado [del container] permanece un rect\u00e1ngulo de tierra seca \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 La carretera y el ruido confirman la indiferencia. El avance del cemento por sobre la floresta de las coronas f\u00fanebres. \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Gesto adoquinado, cara de roca \/ zonas adyacentes, zonas arboladas, el c\u00e9sped interminable, libre de yuyos \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 se cuela el musgo y las ra\u00edces de brotes a medias luchan por hacerse espacio &#8230; <\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Acostumbrados a pensar en oposiciones, parece f\u00e1cil ver una dicotom\u00eda en la caracterizaci\u00f3n de los espacios pues las fuerzas que los cruzan (en particular: el crecimiento normado y la floraci\u00f3n) parecen no dejar de expandirse y enfrentarse. Ahora bien, son fuerzas de distinto signo, mientras una \u201cavanza\u201d, la otra \u201cse cuela\u201d, \u201crodea\u201d los objetos, parece desestimar la arremetida de las zonas de vigilancia, las carreteras y la expansi\u00f3n de c\u00e9sped y cemento pues lo suyo es el margen, la estrategia de rodeo. <strong>En relaci\u00f3n con los espacios, quiz\u00e1s sea m\u00e1s justo pensar que esa apariencia dicot\u00f3mica esconde una gradaci\u00f3n, que va desde la vida ruderal, del terreno inculto donde crece yuyo, musgo y raicilla hasta la vida normada de los espacios de vigilancia, ordenados con secciones de c\u00e9sped, cemento, adoquines y zonas arboladas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No obstante, oposici\u00f3n y gradaci\u00f3n no dan cuenta de la mejor manera de una caracter\u00edstica expl\u00edcita de las fuerzas que habitan estos espacios: el movimiento, latente o patente, que los ojillos captan. Los espacios en <em>Ocelos<\/em> conviven, se superponen, ganan lugar y lo pierden, lo recuperan, avanzan y retroceden. Ninguna fuerza parece imponerse del todo. Est\u00e1n en un estado de vibraci\u00f3n o movimiento continuo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>c) El yo. En esta espacialidad compleja, aparece un yo escurridizo. El yo de <em>Ocelos <\/em>escribe, pero no tiene nombre. No siendo personaje ni trazo, sin exterioridad, sin mayor interioridad, este yo se manifiesta por medio de ciertos deseos: quiere aparecer como florista, como bailar\u00edn sobre los <em>containers<\/em>, como malabarista, como ni\u00f1o paral\u00edtico o ni\u00f1a <em>lucum\u00ed<\/em>, pero est\u00e1 de alg\u00fan modo a salvo; <strong>quiere registrar, atrapar o trasponer en su corporalidad indeterminada el gesto visto en el detalle del cuerpo de otro (\u201cmirando el cuello peludo de ese ni\u00f1o, me toco mi propio cuello para trasponer la caricia\u201d)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos de la actitud narrativa, hay una materia que se le escapa, es decir, una realidad fenom\u00e9nica, sensible o sensual que el yo intenta atrapar en el cuaderno, registrar o \u201centrampar\u201d. Tres momentos:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2026 Si suelto el cuaderno no hay historia, comienza a agrietarse, evade el aliento de los dem\u00e1s, se desdice. Al abrir lo atrapo \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Zorzal posado en la libreta, lo podr\u00eda arrastrar, dormir con alpiste escondido entre sus p\u00e1ginas. Su encuadernaci\u00f3n una trampa. Puede quedarse cosido en las alas al dise\u00f1o, pasar el graznido a lo escrito, aletear de adentro \u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 Si suelto el cuaderno no hay relato. Escribo: <em>la precisi\u00f3n estr\u00f3fica del militar y su jadeo en la calistenia<\/em>. \/ Armo estructuras endebles, torres de f\u00f3sforo, c\u00fapulas con pespunte de piel y una cruz en la punta, y de pronto el viento, mi propio jadeo \u2026<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Dada su reconocible conciencia est\u00e9tica, el yo que escribe en <em>Ocelos <\/em>sabe quiz\u00e1s dos cosas: que a la materia narrable hay que tenderle trampas y que algunos caminos \u2013sean vereda o trocha\u2013 est\u00e1n hechos para no ser seguidos<\/strong>. En <em>Ocelos <\/em>alguien escribe, pero no se jacta de su pr\u00e1ctica, evita presentarse como escritor, h\u00e9roe o protagonista. Registra aquello que atrapan sus ojillos (alg\u00fan signo del deseo: por el cuerpo de otro; por sin\u00e9cdoques o metonimias \u2013figuras de lenguaje\u2013 antes que por fragmentos de cierta realidad) para, despu\u00e9s, evadir un deseo m\u00e1s grande: el de mostrarse a s\u00ed mismo como el centro del relato. Esta es una de las cualidades de la novela, que \u00ad\u2013ante la fijaci\u00f3n por el fragmento (personal, biogr\u00e1fico o familiar) de los relatos hegem\u00f3nicos\u2013 ofrece exterioridades, refracciones, cambios de direcci\u00f3n y desv\u00edos, unidades espejeadas que reflejan otros desv\u00edos, otras posibilidades en el mimetismo, lo diminuto y la pluralidad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El ojo compuesto de <em>Ocelos <\/em>no es un ojo \u00fanico. No se confunde con el sol, no se levanta sobre la monta\u00f1a ni se posa en el paisaje campestre o citadino. No ilumina ning\u00fan sendero porque simplemente no ofrece un lugar a donde ir. El yo se contiene de se\u00f1alar caminos y da, a cambio, una espesura en la que adentrarse. Es decir, y c\u00f3mo no, un conjunto de lecturas, nombradas de manera expl\u00edcita (Jos\u00e9 Kozer, Ferreira Gullar, Coral Bracho) o que podemos reconocer impl\u00edcitamente (Guadalupe Santa Cruz, Milorad Pavi\u0107, Armon\u00eda Somers, entre otras). <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La escritura de Carlos Leiton quiere ser siempre, ni la misma ni otra, quiere ser vista y \u2013fiel a sus fijaciones por el detalle, lo peque\u00f1o y m\u00faltiple\u2013 aparece como una escritura de porosidades<\/strong>. Yo creo que <em>Ocelos <\/em>es muestra de una literatura que busca su realizaci\u00f3n m\u00e1s profunda (o sea, inalcanzable) en la pluralidad entendida, ya no como espacio simplemente, sino como horizonte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la fecha, Carlos Leiton (Santiago, 1982) ha publicado tres novelas, Casta diva (2021), Paisajes de Laverna (2023) y, recientemente, Ocelos (Buenos Aires: Cabur\u00e9, 2025). Es tambi\u00e9n fot\u00f3grafo. Leiton escribe principalmente novelas, aun cuando esta palabra, en su sentido com\u00fan, no d\u00e9 cuenta de la manera m\u00e1s precisa de su escritura narrativa. 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