{"id":21559,"date":"2026-08-28T22:55:24","date_gmt":"2026-08-28T22:55:24","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21559"},"modified":"2026-08-28T23:26:09","modified_gmt":"2026-08-28T23:26:09","slug":"de-eromeno-a-eromeno-pedazos-de-carne-y-la-literatura-gay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/28\/de-eromeno-a-eromeno-pedazos-de-carne-y-la-literatura-gay\/","title":{"rendered":"De er\u00f3meno a er\u00f3meno: \u00abPedazos de carne\u00bb y la literatura gay"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Que la literatura refleje la realidad ha sido una premisa bastante controvertida. La cr\u00edtica marxista cuestion\u00f3 la idea de que la creaci\u00f3n literaria refleja al individuo, y en aquel proceso tambi\u00e9n tuvo que revisar la tentativa de establecer dos nuevos reflejos: el texto como reflejo de la econom\u00eda o de la ideolog\u00eda. En la ginocr\u00edtica feminista esta premisa encontr\u00f3 una nueva formulaci\u00f3n, que a pesar de ser tildada de est\u00e9ticamente conservadora, persiste en la actualidad. Como distingui\u00f3 Elaine Showalter, mientras que las escrituras de hombres producen \u201cfalsas concepciones sobre las mujeres\u201d, las escrituras de mujeres ser\u00edan el \u00fanico territorio que permitir\u00eda acceder a lo que ellas \u201chan sentido o experimentado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed una primera paradoja. <strong>Los textos literarios y las perspectivas cr\u00edticas responden a coyunturas particulares que jam\u00e1s se reducen a cuestiones meramente art\u00edsticas.<\/strong> Showalter escrib\u00eda en las postrimer\u00edas de la segunda ola feminista desde Estados Unidos, haciendo frente al patriarcado, pero tambi\u00e9n a las perspectivas feministas francesas que dilu\u00edan al sujeto pol\u00edtico (mujer) en sus indagaciones textualistas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, en Chile, se habla bastante de la literatura <em>disidente <\/em>a secas, como la intersecci\u00f3n entre literatura y disidencia sexual. Este adjetivo de nueve letras poseer\u00eda el potencial de implicar a la literatura con la cultura LGBTQI+, pero la naturaleza de aquella implicaci\u00f3n es un conflicto sin l\u00edmites. Colisionan, a mi modo ver, la insistencia en aferrarse a t\u00e1cticas oposicionales un tanto residuales (anti-canon, anti-identidad, anti-tem\u00e1tica) con el agenciamiento cultural (material y afirmativo) de un segmento acotado de la poblaci\u00f3n LGBTQI+.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La insistencia en rehuir de la instituci\u00f3n podr\u00eda responder a una conciencia del maltrato material y simb\u00f3lico de larga data, que actualmente se muestra m\u00e1s afable mediante la cooptaci\u00f3n.<\/strong> Pero tambi\u00e9n hay otra modalidad de rechazo a la definici\u00f3n y la instituci\u00f3n, una impostura de algunos ex\u00e9getas <em>queer<\/em> contempor\u00e1neos, quienes no obstante la centralidad de sus posiciones, hicieron de los devenires minoritarios y la marginalidad material de sus corpus una pose de disidencia epist\u00e9mica<strong>. Y el agencimiento cultural, por su lado, conlleva muchas veces elementos tan dis\u00edmiles como el deseo de construir una literatura sectorial, una cultura sexo disidente o derechamente canalizar las ansias de fama literaria<\/strong> de algunos individuos que buscan erigirse como portavoces de las disidencias.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"752\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/FantasiaMariposa-752x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21552\" style=\"width:628px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00abFantas\u00eda Mariposa\u00bb. Cr\u00e9ditos: @diamante.feliz.collages<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que haya cobrado relevancia la pregunta por la tradici\u00f3n disidente. Las <em>literaturas sexo-disidentes<\/em> suelen ser entendidas como el conjunto de escrituras firmadas por sujetos LGBTQI+ <em>visibles<\/em> o tambi\u00e9n como aquellos textos que <em>visibilizan<\/em> tem\u00e1ticamente las experiencias culturalmente atribuidas a una poblaci\u00f3n. Incluso las tentativas oposicionales suelen coincidir en una identificaci\u00f3n de la <em>literatura sexo-disidente<\/em> con las autor\u00edas <em>visibles<\/em>. Por ejemplo, luego de la pol\u00e9mica cu\u00f1a \u201cNo encuentro una tradici\u00f3n de literaturas disidentes en Chile\u201d, la escritora Romina Reyes sali\u00f3 a dar <a href=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/04\/las-disidencias-y-la-tradicion-en-la-literatura-chilena-preguntas-e-ideas-tentativas\/\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">explicaciones en <em>La Raza C\u00f3mica<\/em>.<\/mark><\/a> Valiosamente no se retract\u00f3 y confirm\u00f3 su punto. No habr\u00eda una tradici\u00f3n, asegura, pero s\u00ed \u201cuna constelaci\u00f3n de autor\u00edas y escrituras disidentes\u201d que los lectores podemos establecer creativamente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En el mismo texto Reyes ensaya una respuesta a la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 entendemos por literatura disidente?\u201d, lo que le lleva a zigzaguear en un campo minado de indefiniciones:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La pregunta no es simplemente identitaria. Es evidente que existen numerosas obras con personajes LGBTIQA+, pero eso no las convierte autom\u00e1ticamente en literatura queer.&nbsp;Del mismo modo, hay autoras y autores pertenecientes a estas comunidades para quienes esa experiencia constituye una dimensi\u00f3n importante de su vida, aunque no necesariamente el centro de sus textos. Las fronteras son m\u00f3viles y probablemente seguir\u00e1n si\u00e9ndolo.&nbsp;Incluso el nombre sigue abierto. \u00bfLiteratura queer? \u00bfLiteratura LGBTQIA+? \u00bfLiteratura disidente? Personalmente prefiero este \u00faltimo t\u00e9rmino porque pone el \u00e9nfasis en el gesto de disentir de una norma antes que en una identidad fija.&nbsp;Pero no creo que exista una \u00fanica respuesta correcta. Son discusiones que muchos colectivos, investigadoras, editoriales y escritoras vienen sosteniendo desde hace a\u00f1os.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y la paradoja sigue abierta. Si bien plantea que la pregunta no es simplemente identitaria, posteriormente realizar\u00e1 un gran listado de autor\u00edas, no de textos que disientan de alguna norma. El eje m\u00e1s pronunciado de la seguidilla de nombres es la orientaci\u00f3n sexual o la identidad de g\u00e9nero <em>visible<\/em> de las autor\u00edas. <strong>Se subentiende, entonces, que la literatura <em>disidente<\/em> ser\u00eda aquella producida por sujetos <em>disidentes<\/em>. En otras palabras, al pre\u00e1mbulo de esceptisismo y cauta indefinici\u00f3n le sucede la tan conocida y poco <em>queer<\/em> conclusi\u00f3n: tal como lo hizo la ginocr\u00edtica en su momento, la literatura disidente es tal en la medida en que sale de una autor\u00eda visiblemente disidente.<\/strong> La reivindicaci\u00f3n termina siendo identitaria y sectorial, y est\u00e1 bien que as\u00ed sea. Aquello es profundamente necesario. Es el reconocimiento de una producci\u00f3n cultural y de sujetos hist\u00f3rica y actualmente ninguneados. Pero no hay que desoir la tendencia a la impostura; la confrontaci\u00f3n con la instituci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de los criterios estables esconde el muchas veces contradictorio deseo de afirmar una cultura y una escena art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Hace unos meses fue publicado el libro <em>Pedazos de carne<\/em> (2026), producto del taller literario para hombres homosexuales dictado por Franco C\u00e1rcamo en GAM. En su pr\u00f3logo la antolog\u00eda de cuentos se plantea expl\u00edcitamente la pregunta por la literatura <em>gay<\/em> y levanta una tesis pol\u00edtico-literaria sobre la homosexualidad masculina. La tesis es centr\u00edpeta, aglutina culturalmente los cuentos, mientras que aquellos, en tanto textualidad literaria, tienden a elaborar sus propios derroteros.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"836\" height=\"852\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Captura-de-pantalla-2026-08-28-a-las-1.43.37-a.m.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21557\" style=\"width:622px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Lanzamiento antolog\u00eda \u00abPedazos de carne\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>Foquismo marica o la vanguardia del pedazo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Partamos por lo visual, pues por ah\u00ed entra primero. El 5 de mayo de 2025, el proyecto <em>Pedazos de carne<\/em> comparti\u00f3 su primera convocatoria con una est\u00e9tica visual de porno <em>gay trash<\/em> (una est\u00e9tica de \u201cRush\u201d de Troye Sivan que apele a la fibra muscular). <strong>El plano detalle nos muestra un rostro reducido a una boca (leve y sugerentemente abierta), pero no cualquier boca. Es de un rostro joven y sudado, con una barba que se insin\u00faa al igual que su aspereza, con un dedo parchado que la acaricia (se subentiende una posible felatio, o bien la espera del hilillo de baba que sucede a la fotogenia del beso pornogr\u00e1fico por excelencia)<\/strong>. La invitaci\u00f3n al taller comienza con la siguiente declaraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A los <em>hombres gay<\/em> nos cuesta ajustarnos a las narrativas que tiene <em>el mundo<\/em> sobre la sexualidad y el amor. <em>Nuestra experiencia<\/em>, en realidad, se mueve entre la objetualizaci\u00f3n y la fantas\u00eda, entre la dificultad para establecer relaciones y la posibilidad de crear <em>otros v\u00ednculos<\/em> (cursivas m\u00edas).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esta est\u00e9tica busca interpelar a los posibles participantes e inevitablemente se confrontar\u00e1, m\u00e1s adelante, con las escrituras de los propios cuentos. Antes de los bultos, una abultada convocatoria con paleta de color grindera llam\u00f3 a aquellos \u201chomosexuales promiscuos, descorazonados, depresivos, resentidos y complicados\u201d a postular un texto que abordara \u201cla tem\u00e1tica del deseo homosexual<strong>\u201d.<\/strong><strong> El corte limpio entre \u201clos hombres gay\u201d y \u201cel mundo\u201d ya insin\u00faa una tesis cultural, las contradicciones se encuentran ah\u00ed afuera, las falsas representaciones tambi\u00e9n, como dir\u00eda la ginocr\u00edtica. Lo veraz, en cambio, se encuentra en nuestra experiencia; y lo veraz no admite contradicci\u00f3n.<\/strong> Los hombres <em>gay<\/em>, por tanto, somos representados como una cultura y una colectividad coherente, unidos exclusivamente por nuestro culto al pedazo de carne. Pero bien lo sabemos, las secreciones corporales, como la leche insinuada en la convocatoria, no son un pegamento social lo suficientemente cohesivo para unirnos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"900\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bcae5217-e344-4d42-9c35-72552facb127.max-1200x900-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21555\" style=\"width:498px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La tesis sobre la homosexualidad masculina adquiere tintes ginocr\u00edticos en la breve \u201cIntroducci\u00f3n\u201d desarrollada por Franco C\u00e1rcamo. De lo general a lo particular, el tallerista se pregunta qu\u00e9 es la literatura <em>gay<\/em>, para luego asegurar que:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hace tiempo que observo las obras que otras y otros han escrito sobre <em>nosotros<\/em>. Que han escrito <em>por<\/em> nosotros\u2026 y siempre me pregunto sobre la distancia que separa la <em>imaginaci\u00f3n<\/em> de la <em>realidad<\/em>. \u00bfQui\u00e9nes somos, <em>realmente<\/em>? \u00bfQu\u00e9 historias son de <em>verdad<\/em>? (cursivas m\u00edas).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>No estamos solamente frente a una posici\u00f3n cultural (el desajuste entre la experiencia de los hombres <em>gay<\/em> y lo que el mundo dice de nosotros), tambi\u00e9n hay una respecto a la escritura literaria (una escritura literaria regida por el criterio de veracidad y de apropiaci\u00f3n). \u00bfAcaso deber\u00edamos probar que tan proclive al pedazo de carne es quien escribe? \u00bfUn h\u00e9tero converso podr\u00eda pasar retraoctivamente de la imaginaci\u00f3n a la realidad, de la apropiaci\u00f3n cultural a la vanguardia marica? <strong>Independientemente de la orientaci\u00f3n sexual de qui\u00e9n escribe, el texto se encuentra mediado por la escritura y por la ideolog\u00eda, y probablemente sea un territorio a\u00fan m\u00e1s tumultuoso y contradictorio que las identidades y las comunidades propiamente tales. <\/strong>Insinuar que no existe mediaci\u00f3n alguna respecto a la experiencia pr\u00edstina de la sodom\u00eda puede ser una posici\u00f3n efectiva para enfrentarse a la cultura heterosexual. No obstante, homogeniza a la cultura homosexual, la vuelve una palabra revelada y, por sobre todo, la priva de sus contradicciones y jerarqu\u00edas internas: \u00bftodos los homosexuales somos todos los homosexuales?<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El proyecto descansa, entonces, en una est\u00e9tica y una pol\u00edtica del foco. D\u00edgase est\u00e9tica de la guerrilla urbana del deseo marica, foquismo letrado-marica o vanguardia sexual: pastiche de porno gay ondero y ochentero y tintes amarillo-negros de la sensibilidad grindera. El preconcepto es la identificaci\u00f3n de una cultura \u2013amplia, contradictoria y muchas veces reaccionaria\u2013 con la estridencia de la puntita de la lanza. El riesgo ser\u00eda volver al taller literario la confirmaci\u00f3n de una tesis preconcebida; levantar a trav\u00e9s de redes sociales un espejo sin hendiduras para que los sujetos se vean reflejados en una convocatoria a su medida.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>N\u00e9stor Perlongher se preguntaba lo siguiente: \u201c\u00bfDejar a los homosexuales el monopolio del deseo?\u201d. Esa duda gu\u00eda mi lectura: \u00bfqu\u00e9 deseo? \u00bfEl deseo precede al texto? \u00bfEs un deseo identificado con el consumo de cuerpos o tiene otras posibilidades, formas e incidencias en los relatos? <strong>Si dejamos el deseo como una realidad anterior al texto, entonces, estar\u00edamos frente a un grado cero de la homosexualidad. Una escritura <em>gay<\/em> atrincherada en un peque\u00f1o fundo deseante<\/strong> cuyos \u00fanicos criterios, por inercia, podr\u00edan ser los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Narraciones de fantas\u00edas y <em>cruising<\/em>.<\/li>\n\n\n\n<li>Una subjetividad hipersexualizada, un deseo inagotable.<\/li>\n\n\n\n<li>Un registro autopornogr\u00e1fico.<\/li>\n\n\n\n<li>Un anecdotario de Grindr.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00c9cfrasis del pene, siempre y cuando sus dotes sean dignos de <em>set<\/em> pornogr\u00e1fico.<\/li>\n\n\n\n<li>Primera persona en registro autoficcional o autobiogr\u00e1fico.<\/li>\n\n\n\n<li>Segunda persona devota del objeto de deseo para enfatizar la asimetr\u00eda en las relaciones de poder.<\/li>\n\n\n\n<li>Conciliaci\u00f3n de lo alto (el registro literario escrito) y lo bajo (el miembro masculino). Abundancia de \u201cpenes\u201d, \u201cpicos\u201d, \u201ctulas\u201d, \u201cpijas\u201d.<\/li>\n\n\n\n<li>Hibridez o transculturaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de la oralidad chilena y la jerga marica con formas calentonas e hispanas como \u201cfollar\u201d y \u201cmamar\u201d (pero jam\u00e1s regionales, como ocurre con \u201cpete\u201d).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"714\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/OrgasmoMecanico-714x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21553\" style=\"width:517px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00abOrgasmo Mec\u00e1nico\u00bb. Cr\u00e9ditos: @diamante.feliz.collages<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>M\u00e1s valen dos pedazos de carne en la mano que once volando<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong><em>Pedazos de carne<\/em><\/strong><strong> est\u00e1 compuesto por once cuentos cuyo orden est\u00e1 abierto a la interpretaci\u00f3n.<\/strong> Los textos suelen orbitar relaciones de poder con un otro, mayoritariamente desde una primera persona que desea o una segunda que interpela. Parejas, amantes, amigos, hermanos, desconocidos, ser\u00e1n sujetos que gatillar\u00e1n lo que solemos entender por deseo sexual, pero aquello tambi\u00e9n enfrentar\u00e1 a los protagonistas con el miedo a la soledad, la incomunicaci\u00f3n, la conciencia de la precariedad de la vida y el riesgo persistente del abuso. <strong>La antolog\u00eda abre con \u201cLemebel\u201d de Mique Marchant, decisi\u00f3n contundente en t\u00e9rminos de curator\u00eda, pues este compendio de nuevas voces literarias homoer\u00f3ticas abre con la \u00fanica cita de autoridad posible, con el \u00fanico sustantivo capaz de contener en su interior el canon y la est\u00e9tica literaria marica chilena<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El cuento inaugural nos sit\u00faa en una escena conocida por su constituci\u00f3n como tropos <em>gay<\/em>. No solo en la fantas\u00eda adolescente contempor\u00e1nea, pues incluso en el cuento \u201cVeraneo\u201d (1955) de Jos\u00e9 Donoso ya encontramos historias homoer\u00f3ticas de un chico marica, delgado y sensible, quem\u00e1ndose como s\u00edsifea polilla frente a un musculoso amigo presuntamente h\u00e9tero, ampolleta que oficia de objeto de deseo. En el cuento de Marchant esta ampolleta es Tom\u00e1s, quien es menor que el narrador, pero parece mayor que \u00e9l, pues tiene \u201cun cuerpo hecho para competir; todo en \u00e9l dec\u00eda fuerza\u201d. La cita a Lemebel se refiere principalmente a la acci\u00f3n, pues en <em>Tengo miedo torero<\/em> el narrador encontr\u00f3 la inspiraci\u00f3n para echarse a la boca el pedazo de carne de Tom\u00e1s mientras este estaba relativamente inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Leo en \u201cLemebel\u201d una voz narrativa que tiende a ser incongruente si la contrastamos con la novela a la que alude. En t\u00e9rminos est\u00e9ticos, las formas enrevesadas y melosas en Lemebel-autor dotan de belleza una escena grotesca para las mentes h\u00e9tero u homo bien pensantes, y cuya \u00e9cfrasis convencional ser\u00eda consecuentemente mediante burlas e injurias: \u201cLas mujeres succionan nada m\u00e1s, en tanto la boca-loca primero aureola de vaho el ajuar del gesto\u201d, escribe en la escena emulada. <strong>En el caso del cuento advierto<\/strong><strong> una voz irregular que, a mi juicio, no logra conciliar los dos registros que pretende tramar de manera simult\u00e1nea. Por un lado, el desenfado de una oralidad procaz; por el otro, la reiteraci\u00f3n de im\u00e1genes preciosistas, propias de un estilo escrito y protot\u00edpicamente literario<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Con ese libro, adem\u00e1s, me pas\u00f3 algo que no me hab\u00eda pasado antes leyendo: me calent\u00f3. Espec\u00edficamente la escena en que la Loca del Frente le chupaba el pico a su guerrillero mientras \u00e9l estaba echado en un sill\u00f3n, muerto de ebrio.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En <em>Tengo miedo torero<\/em> la \u201cboca loca\u201d no es solo la que succiona, tambi\u00e9n est\u00e1 en la narraci\u00f3n. De ah\u00ed que se difumine formalmente la ficci\u00f3n realista y que no quede margen, al menos en Lemebel, para romantizar un abuso sexual, incluso cuando este sea perpetuado por una loca.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>De todos modos, Marchant muestra una gran destreza para construir una atm\u00f3sfera de tensi\u00f3n sexual que har\u00e1 de los detalles potentes elementos indiciales.<\/strong> La acci\u00f3n est\u00e1 mayoritariamente aislada del afuera, salvo apariciones incidentales de una amiga y la madre, por lo que cada elemento por m\u00e1s m\u00ednimo que sea tiene un elocuente peso narrativo. Como el libro que se blande, tal sable para desgarrar los escr\u00fapulos, y como aquel hilo de luz que el calent\u00f3n protagonista ve en su pieza, cuando est\u00e1 a punto de explotar de deseo, que se torna \u201cuna severa l\u00ednea blanquecina\u2026 una meta o un l\u00edmite\u201d. Sin ir m\u00e1s lejos, Lemebel, como apertura, como referente, tambi\u00e9n podr\u00eda ser, en t\u00e9rminos metaliterarios, meta y l\u00edmite.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>\u201cRefugio\u201d de Carlos del Carmen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u201cRefugio\u201d de Carlos del Carmen es sin duda la joya del volumen. Nuevamente estamos frente a un narrador sin nombre en primera persona, que evoca un pasado, los d\u00edas drog\u00e1ndose con sus amigos, en los que las pajas se alternan indistintamente con tan solo hablar de sentimientos. <strong>Este es de los pocos relatos en los que el cuerpo se emancipa de su subordinaci\u00f3n a la narraci\u00f3n de hechos.<\/strong><strong> En cambio, expone un cuerpo desgastado y enfermo, que padece \u201cla irritaci\u00f3n cerebral\u201d producida tanto por las drogas como por el exceso de promesas espurias con las que la sociedad le ofrec\u00eda un \u201cfuturo prometedor\u201d.<\/strong> La narraci\u00f3n propiamente tal no tiene tantas vueltas: el presente es el cuerpo que se hace insosteniblemente doloroso, hasta que el narrador cae afiebrado, y ya que una cosa lleva a la otra, termina masturb\u00e1ndose y teniendo una revelaci\u00f3n. Luego de batir el pedazo de carne, ocurre el quiebre, un mon\u00f3logo que comienza con una interpelaci\u00f3n al padre:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Me enamor\u00e9 de m\u00ed, de lo que pod\u00eda mi cuerpo, ahora m\u00e1s fuerte y mi entendimiento m\u00e1s amplio. Soy afortunado, soy el \u00fanico hombre que existe, soy el hombre m\u00e1s hermoso. Pap\u00e1, lo descubr\u00ed, para esto es que soy bueno.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La centralidad de lo corporal gatillar\u00e1 un giro narrativo; la acci\u00f3n se suspende y desde el cuerpo doliente brota, junto a la eyaculaci\u00f3n, una voz mesi\u00e1nica. <strong>La voz tiene una potencia tal que llega incluso a masturbar a la prosa. La interpelaci\u00f3n del padre es la bisagra con la que el narrador sale de s\u00ed mismo, de ah\u00ed en adelante la voz prof\u00e9tica se disociar\u00e1 de la inmediatez del dolor y reflexionar\u00e1 ut\u00f3picamente sobre el deseo, la identidad, el cuerpo y la relaci\u00f3n con otros homosexuales<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Mi cuerpo no se conformar\u00e1 hasta satisfacer al \u00faltimo de ellos e iniciar\u00e1 un nuevo ciclo, fundado en el terror de que no me vean, que no me perciban, me embargar\u00e1 el miedo. La abstinencia ser\u00e1 insufrible. Sin su tacto voy a desaparecer, qu\u00e9 cosa ser\u00e9, necesito el soplo de su testosterona en m\u00ed, solo as\u00ed me podr\u00e9 reconocer.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La tan citada tradici\u00f3n griega establec\u00eda que las relaciones homoer\u00f3ticas de pederast\u00eda estaban conformadas por dos sujetos, dos roles: el erast\u00e9s y el er\u00f3meno. Como se\u00f1ala Michel Foucault, el primero era el adulto, sujeto activo que amaba, y el segundo el joven, objeto perseguido que deb\u00eda ser amado. El primero \u201cdebe mostrar su ardor\u201d, el segundo \u201cdebe guardarse de ceder con demasiada facilidad\u201d. Keneth Dover incluso afirmar\u00e1 que \u201cno se espera que el er\u00f3menos corresponda al eros del erast\u00e9s\u201d, es m\u00e1s, \u201cno busca ni espera placer sexual del contacto con su erast\u00e9s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"764\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Captura-de-pantalla-2026-08-28-a-las-1.45.36-a.m-764x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21556\" style=\"width:434px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Del Carmen escenifica un deseo que no aspira a conquistar, propio del erotismo patriarcal que hace del pene banderilla y del orificio trinchera. El protagonista anhela ser consumido vorazomente como un objeto trofeo.<\/strong> Al igual que el er\u00f3meno, lo importante es ser deseado, pero el cuerpo del protagonista en este caso hace agua, se desborda en su urgente necesidad. El deseo del otro llegar\u00e1 a alcanzar un estatuto sagrado; un de vida que se torna seminal suero, o m\u00e1s bien un seminal \u00e9ter, insulfado por v\u00eda rectal.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no hay cuerpo que soporte tanto vac\u00edo ni tanto semen en sus entra\u00f1as. Una \u00faltima escisi\u00f3n ocurre cuando aparece una voz salv\u00edfica, sin nombre, sin cuerpo. <strong>El mon\u00f3logo se ve interrumpido por esta voz compasiva que bien podr\u00eda ser el visitante de <em>Teorema<\/em> o Kaworu de <em>Evangelion<\/em>. \u201cEres m\u00edo, desde ahora solo existimos los dos\u2026 mi semen ser\u00e1 tu dosis de litio de por vida\u201d, le ofrece sol\u00edcita esta misteriosa voz<\/strong>. Un dios afectuoso baja de la m\u00e1quina para salvar al protagonista de un deseo que se vuelve igual de desafiante que el cuerpo que se deteriora, que la precariedad material y la marginalidad social.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>\u201cCa\u00edn\u201d de Mat\u00edas Molina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Si partimos con Lemebel, cerramos con una cita b\u00edblica. \u201cCa\u00edn\u201d de Mat\u00edas Molina presenta una de las exploraciones literarias m\u00e1s l\u00facidas en torno \u201ca la tem\u00e1tica del deseo homosexual\u201d. Esta vez estamos fuera del amor rom\u00e1ntico, del sexo casual o de las amistades ambiguas como principal cauce homoer\u00f3tico. Molina explora la arista destructiva del deseo dentro de la familia a trav\u00e9s de la historia de dos hermanos. Sin duda es una apuesta lograda, que dota de espesor cultural la indagaci\u00f3n narrativa. <strong>Logra ahondar en el caos libidinal entre dos hermanos con una frescura clara respecto de textos m\u00edticos como la incestuosa novela <em>El cordero carn\u00edvoro<\/em> de Agust\u00edn Gomez Arcos. \u201cQu\u00e9 bac\u00e1n tener un hermano que tambi\u00e9n es gay\u201d, le dice una colega al protagonista al inicio del relato. <\/strong>Accedemos a esta historia familiar desde la narraci\u00f3n del hermano menor, pero solo sabemos un nombre propio en todo el cuento: Andr\u00e9s. Este es el nombre del hermano mayor, quien a la vez es la \u201cfigura paterna\u201d y el principal referente del primero.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La conversaci\u00f3n con la colega gatilla los recuerdos del protagonista, en los cuales el deseo de asesinar a su hermano con un cuchillo persiste desde la infancia. Andr\u00e9s es un fantasma, un tema irresuelto, y tambi\u00e9n el nombre con el que suelen llamar al protagonista en su casa.<\/strong> A pesar de que Andr\u00e9s vive con su pareja en el sur, su figura oprime al narrador, quien cree que toda la vida est\u00e1 hecho a su medida y que \u00e9l es tan solo su \u201csombra\u201d. El narrador ser\u00eda quien lleg\u00f3 tarde a la \u00e9pica familiar, por la diferencia de edad incluso con sus primas, y tambi\u00e9n quien lleg\u00f3 tarde al <em>cruising<\/em>, pues asume que su hermano mayor ya tuvo encuentros sexuales con pr\u00e1cticamente cualquier potencial amante en la ciudad. El protagonista relata:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Con los a\u00f1os, Andr\u00e9s empez\u00f3 a llevar a sus pololos a las celebraciones familiares. Todos lo asumieron con naturalidad, menos yo, que herv\u00eda de rabia por dentro, porque nunca tuve un romance adolescente; solo me ve\u00eda con hombres mayores de las aplicaciones, que despu\u00e9s me evitaban. Es que eres muy ni\u00f1o, me dec\u00edan.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Lo que pudo ser una complicidad filial, con secretos compartidos como ver porno gay a escondidas en el computador, termin\u00f3 siendo todo lo contrario. Una identificaci\u00f3n tormentosa que se volvi\u00f3 fantas\u00eda fratricida y fijaci\u00f3n con los cuchillos.<\/strong> Si en G\u00f3mez Arcos hab\u00eda una resoluci\u00f3n posible del deseo entre hermanos, el coito insestuoso y el matrimonio, en Molina este ser\u00e1 imposible; o es uno, o es el otro, jam\u00e1s ambos. La cita b\u00edblica, por tanto, se vuelve ambigua. Ca\u00edn, nombre del cuento, es el nombre del primer hijo de Ad\u00e1n y Eva, quien tambi\u00e9n es conocido b\u00edblicamente por asesinar a su hermano menor. Abel, el asesinado, es v\u00edctima de la envidia del mayor, pero en esta historia los roles se traslapan. Molina desarrolla en este cuento una subjetividad represantada por una serie de homicidios simb\u00f3licos, en el que los paradigm\u00e1ticos roles b\u00edblicos son intercambiables. Y por sobre todo aborda la subjetivaci\u00f3n del protagonista a partir de un deseo homoer\u00f3tico destructivo, que nos recuerda que <strong>el deseo es mediado y que en una relaci\u00f3n nunca hay dos; por lo bajo hay tres o cuatro, triangulaciones mediante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"795\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/SuenoVoyeur-795x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21551\" style=\"width:533px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00abSue\u00f1o Voyeur\u00bb. Cr\u00e9ditos: @diamante.feliz.collages<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><strong>\u00bfQu\u00e9 es la literatura <em>gay<\/em>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esta es obviamente una pregunta pol\u00edtico-literaria, pues ciertas escrituras cobran relevancia solo en la medida en que interpelan a comunidades que las levantan como propias, que las desean propias. Y la pregunta ocurre en situaci\u00f3n, en el marco de una disputa cultural y de una resistencia, frente a la desposesi\u00f3n y la estigmatizaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n frente a la invisible mano del mercado que cuando le permitimos un dedo arremete sin dudarlo con el pu\u00f1o. <em>Pedazos de carne<\/em> levanta inicialmente una tesis literario-cultural que pareciera querer comprobarse a s\u00ed misma. <strong>Como la ant\u00edpoda de una tabla rasa, la convocatoria pareciera incurrir casi en etiquetas\/tags para interpelar a sus posibles talleristas mediante la identificaci\u00f3n focalizada. Esta din\u00e1mica excede la muchas veces austera convocatoria del taller de creaci\u00f3n literaria convencional: asistir porque se ha le\u00eddo la obra del tallerista y se quiere escribir como este.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La tesis<em> de Pedazos de carne <\/em>inicia estrecha, y tal encuadre se ir\u00e1 dilatando en la medida en que la est\u00e9tica focalizada se confronta con algunos de los textos, cuyas est\u00e9ticas y er\u00f3ticas exploran derroteros insospechados; el <em>cruising<\/em>, el porno, y sus derivas de consumo ext\u00e1tico no son necesariamente destino ni camino asfaltado para la ficci\u00f3n. Esta ser\u00eda una narrativa gay en la que el deseo hacia el Otro funciona como anestesia que a\u00edsla al relato del afuera, como suspensi\u00f3n de la historia y la sociedad, es decir, un deseo que se vuelve alfa y omega. Algunos de los cuentos demuestran que, ante la tentativa del deseo de identificaci\u00f3n y de una homosexualidad veraz, tambi\u00e9n est\u00e1 la posibilidad de agarrar el espejo y romperlo, o de mirarlo insistente hasta encontrar hendiduras o una perturbaci\u00f3n. Sacar, en otras palabras, al sexo y el deseo del \u00e1mbito de las obligaciones sociales, como dijo alguna vez Pasolini. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda el deseo homosexual? \u00bfQu\u00e9 distingue al discurso literario del discurso activista, del discurso pol\u00edtico, del discurso del mercado o de la experiencia misma? Si el mercado nos desea exitados y exitosos a partir de nuestros consumos, la literatura tiene la posibilidad de interrumpir aquel proceso. De lo contrario, ser\u00eda parad\u00f3jicamente un eslab\u00f3n en la construcci\u00f3n de una ficci\u00f3n para nada desinterasada pol\u00edticamente, la ficci\u00f3n de que todos somos iguales pese a much\u00edsimas diferencias materiales. <strong>La destrucci\u00f3n del cuerpo, la fantas\u00eda fratricida, entre otros, apuntan a la hendidura o la perturbaci\u00f3n del reflejo; la interrupci\u00f3n de la identificaci\u00f3n \u2013o la identificaci\u00f3n perversa\u2013 interpela, especialmente en tiempos en los que la neutralizaci\u00f3n de la diferencia, aquella inc\u00f3moda e interpeladora diferencia, es una pol\u00edtica seductora incluso en sectores progresistas, que deslizan que la predilecci\u00f3n por el miembro viril es suficiente para hacernos a todas iguales.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que la literatura refleje la realidad ha sido una premisa bastante controvertida. 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