{"id":21568,"date":"2026-08-26T12:19:00","date_gmt":"2026-08-26T12:19:00","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21568"},"modified":"2026-08-31T12:58:05","modified_gmt":"2026-08-31T12:58:05","slug":"la-calle-me-habla-una-reflexion-sobre-intervenciones-en-la-via-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/08\/26\/la-calle-me-habla-una-reflexion-sobre-intervenciones-en-la-via-publica\/","title":{"rendered":"La calle me habla: Una reflexi\u00f3n sobre intervenciones en la v\u00eda p\u00fablica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em> El debate sobre criminalizar las intervenciones callejeras revive una vez m\u00e1s con la discusi\u00f3n del proyecto de ley para crear un registro de v\u00e1ndalos. El fen\u00f3meno no es nuevo, nos dice en esta columna Paola P\u00e9rez, que nos comparte su an\u00e1lisis con un zoom espec\u00edfico en  los stickers.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:60px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El anuncio del proyecto de ley para crear un registro de v\u00e1ndalos me llev\u00f3 una vez m\u00e1s a pensar en el debate sobre criminalizar las intervenciones callejeras. Convengamos que hacerlo no es nuevo (como ejemplo podemos ver im\u00e1genes decimon\u00f3nicas de sufragistas fijando carteles con consignas) y que en contexto de protesta es m\u00e1s com\u00fan que se catalogue de vandalismo. Hablar\u00e9 de stickers porque me es lo m\u00e1s cercano, pero tambi\u00e9n consideraremos intervenciones callejeras, ciertos rayados ideol\u00f3gicos, letreros y stencils.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Antes de continuar, quisiera establecer algunas definiciones imprescindibles para comprender el asunto:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Incivilidad <\/strong>(falta de civismo): son conductas molestas que rompen las normas b\u00e1sicas de convivencia, pero no son delitos. No hay destrucci\u00f3n, solo alteraci\u00f3n del orden.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Vandalismo <\/strong>(destrucci\u00f3n): es el acto intencionado de da\u00f1ar, romper o ensuciar la propiedad (p\u00fablica o privada), por diversi\u00f3n, protesta o maldad, sin el objetivo de obtener un beneficio econ\u00f3mico.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Delincuencia <\/strong>(acci\u00f3n ilegal grave): es el cometer un delito tipificado por la ley, donde existe una transgresi\u00f3n grave que suele involucrar el robo, la violencia, la estafa o el da\u00f1o a personas con intenci\u00f3n il\u00edcita y\/o lucrativa detr\u00e1s.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ahora bien, a prop\u00f3sito de incivilidades, hace algunos a\u00f1os comenc\u00e9 a pegar stickers con mis poemas en la v\u00eda p\u00fablica. Muros, postes y paraderos fueron el primer soporte para mostrar lo que hago. Siempre digo que fueron mis primeras publicaciones y hasta el d\u00eda de hoy (siete a\u00f1os despu\u00e9s) me siguen llegando mensajes de \u00ab<strong>vi un sticker tuyo en la calle, me alegr\u00f3 el d\u00eda\u00bb<\/strong>. Esa es la principal raz\u00f3n por la cual me niego a aceptar que nuestras intervenciones sean catalogadas como vandalismo o simples \u00abincivilidades\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Defender el sticker \u2014ya sea un poema, una ilustraci\u00f3n con dise\u00f1o propio, un c\u00f3digo QR que te conecta a una canci\u00f3n, o cualquier otra manifestaci\u00f3n cultural\u2014 exige un cambio de paradigma profundo. Implica desplazar el foco desde la rigidez del asfalto gris y la propiedad privada hacia el <strong>valor cultural, comunitario y democr\u00e1tico de nuestro entorno.<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El orden de una ciudad no puede medirse \u00fanicamente por la asepsia de sus muros, sino por su capacidad de albergar vida, pensamiento y expresi\u00f3n libre. El espacio p\u00fablico es el \u00fanico escenario donde el arte es verdaderamente <strong>transversal, gratuito y desprovisto de barreras socioecon\u00f3micas, donde podemos hablar realmente de democratizaci\u00f3n radical de la cultura. <\/strong>Y aqu\u00ed el sticker es un soporte democr\u00e1tico por excelencia, porque cuando pegamos un poema, un dise\u00f1o visual o un QR musical en un paradero o luminaria, estamos interrumpiendo la rutina de quienes no habitan los circuitos tradicionales de la cultura. Rompemos los muros invisibles de los museos, las galer\u00edas y las editoriales de nicho, transformando el tr\u00e1nsito cotidiano en una galer\u00eda colectiva y en un espacio de descubrimiento art\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"752\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Screenshot_2026-06-03-09-28-35-013_com.google.android.apps_.photos-752x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-21576\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por otro lado, fomentamos la humanizaci\u00f3n, memoria y el derecho al asombro, ya que cada vez se tiende m\u00e1s a la monoton\u00eda visual del cemento y la se\u00f1al\u00e9tica restrictiva. Entonces, una intervenci\u00f3n a trav\u00e9s del sticker act\u00faa como lo que el urbanismo define como una <strong>\u00abpausa de habitabilidad\u00bb: un quiebre en el automatismo diario que regala al transe\u00fante un segundo de reflexi\u00f3n, m\u00fasica, belleza o disidencia mental.<\/strong> Lejos de degradar, estas acciones rescatan el entorno de la indiferencia, dotando a los mobiliarios urbanos an\u00f3nimos de una <strong>identidad local<\/strong>, una memoria territorial y una voz propia que ensalza el sentido de pertenencia comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n no ha dicho \u00abqu\u00e9 bonito, le voy a tomar una foto\u00bb al ver algo que llama la atenci\u00f3n en la calle? A veces se siente como justicia visual frente a la saturaci\u00f3n publicitaria. Y es que existe una profunda contradicci\u00f3n \u00e9tica en las pol\u00edticas de ordenamiento urbano. <strong>Las calles ya est\u00e1n masivamente intervenidas por grandes corporaciones que pagan por saturar el paisaje con publicidad invasiva que incita al consumo.<\/strong> Defender el sticker en todas sus formas es defender el derecho a la ciudad frente a su mercantilizaci\u00f3n: si las marcas tienen el privilegio de colonizar la mirada ciudadana con fines de lucro, los habitantes tenemos el derecho leg\u00edtimo de usar el espacio de manera no destructiva para compartir ideas, sensibilidad, m\u00fasica y contracultura.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde un an\u00e1lisis estrictamente material, equiparar el sticker con el vandalismo destructivo (como la quema de mobiliario o la destrucci\u00f3n de infraestructura) es un error de proporci\u00f3n. Los stickers son intervenciones de m\u00ednimo impacto f\u00edsico. Son completamente reversibles, no alteran la funci\u00f3n del objeto donde se colocan y no demandan costosas reparaciones estructurales. <strong>Tratar una manifestaci\u00f3n art\u00edstica ef\u00edmera con el mismo rigor punitivo que un delito material denota una preocupante falta de criterio<\/strong> t\u00e9cnico y social por parte de las autoridades. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando se aplican l\u00f3gicas de \u00abtolerancia cero\u00bb y catalogan la microintervenci\u00f3n cultural como una infracci\u00f3n, el costo para la sociedad es severo e invisible a corto plazo: porque en primer lugar, caemos en la homogeneizaci\u00f3n y el silencio de la ciudad; al perseguir el sticker, la administraci\u00f3n p\u00fablica extirpa el term\u00f3metro social de las calles y <strong>la ciudad se convierte en un espacio gen\u00e9rico,<\/strong> un corredor limpio pero hu\u00e9rfano de alma y pensamiento cr\u00edtico. Tambi\u00e9n se ven afectadas y desplazadas las identidades emergentes, ya que el formato del sticker constituye el canal natural de expresi\u00f3n para la ilustraci\u00f3n joven, la m\u00fasica independiente y la literatura popular <strong>que no encaja o no busca entrar en los circuitos comerciales tradicionales.<\/strong> Criminalizar el soporte es silenciar la riqueza de los creadores locales. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, en la paradoja democr\u00e1tica de que cuando se retira una consigna cultural\/art\u00edstica\/protesta argumentando la defensa del espacio p\u00fablico pero se mantiene un cartel comercial a pocos metros, el mensaje impl\u00edcito es devastador: <strong>la expresi\u00f3n en la calle solo es v\u00e1lida si se tiene el capital para pagarla.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En conclusi\u00f3n, creo que sancionar estas microintervenciones urbanas bajo el relato de la seguridad p\u00fablica es un s\u00edntoma de una ciudad que confunde limpieza con convivencia. Perseguir el eslab\u00f3n m\u00e1s inofensivo de las expresiones callejeras no reduce la delincuencia real; solo despoja a la comunidad de sus espacios de resistencia est\u00e9tica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Una ciudad que persigue un poema, un dise\u00f1o o una canci\u00f3n en un muro (o poste, paradero, etc. ya que obviamente no voy a defender a quien lo haga en un moai o un \u00e1rbol milenario, por ejemplo) es una urbe que camina hacia la indiferencia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Se habla mucho de falta de seguridad, pero \u00bfde verdad es necesario invertir recursos en darle prioridad a \u00abprotegernos\u00bb de stickers, letreros y rayados que contienen consignas u otras expresiones? \u00bfHabr\u00eda que meter en la balanza el contenido de estos y no solo el soporte? Aunque quiz\u00e1s, la pregunta que nos compete en este momento es \u00bfdeber\u00eda parecernos raro llegar a esta situaci\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El debate sobre criminalizar las intervenciones callejeras revive una vez m\u00e1s con la discusi\u00f3n del proyecto de ley para crear un registro de v\u00e1ndalos. El fen\u00f3meno no es nuevo, nos dice en esta columna Paola P\u00e9rez, que nos comparte su an\u00e1lisis con un zoom espec\u00edfico en los stickers. 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