{"id":21619,"date":"2026-09-06T23:55:00","date_gmt":"2026-09-06T23:55:00","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=21619"},"modified":"2026-09-06T21:38:33","modified_gmt":"2026-09-06T21:38:33","slug":"oh-el-pistilo-presentacion-de-hay-algo-negruzco-adentro-de-mi-nombre-de-soledad-farina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/09\/06\/oh-el-pistilo-presentacion-de-hay-algo-negruzco-adentro-de-mi-nombre-de-soledad-farina\/","title":{"rendered":"\u00a1Oh, el pistilo! Presentaci\u00f3n de \u00abHay algo negruzco adentro de mi nombre\u00bb de Soledad Fari\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>El pasado mi\u00e9rcoles 2 de septiembre se present\u00f3 en la librer\u00eda La Quiltra el libro <\/em>Hay algo negruzco adentro de mi nombre<em>, de la poeta Soledad Fari\u00f1a. El texto editado por Objeto Ancla recopila cinco relatos compuestos durante los a\u00f1os ochenta y que no hab\u00edan encontrado lugar en publicaciones previas de Fari\u00f1a. Reproducimos a contrinuaci\u00f3n la lectura de V\u00edctor Ibarra B., del equipo editorial de Objeto Ancla, en torno a estos cuentos sobre flores.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quiero empezar por dar las gracias a quienes vinieron hoy y a Catherina por acceder a presentar el libro junto a m\u00ed, pero sobre todo a Soledad Fari\u00f1a por confiarnos la publicaci\u00f3n de este conjunto de prosas que adopt\u00f3 un nombre reci\u00e9n en el proceso de edici\u00f3n: <em>Hay algo negruzco adentro de mi nombre<\/em>. Y aunque los que me conocen saben que soy un formalista, me voy a tomar la libertad de salir del texto y de entrar en la vida, pero solo para volver a \u00e9l. <strong>Necesito hacer un rodeo para mostrar por qu\u00e9 le\u00ed del modo que le\u00ed, en qu\u00e9 sentido la propia Soledad me inici\u00f3 en un lenguaje para referirme a las flores<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Sole-Farina-Portada-724x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21618\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Tom\u00e9 mi primer taller literario el a\u00f1o 2008, hace casi veinte a\u00f1os, uff: una introducci\u00f3n a la poes\u00eda que imparti\u00f3 precisamente Soledad Fari\u00f1a. Yo sab\u00eda bastante poco, y entonces sus palabras y lecturas forjaron un paisaje estable en m\u00ed. <strong>Recuerdo que le\u00edmos <em>Electra en la niebla<\/em> y <em>Ant\u00edgona<\/em> de Mistral, y que Soledad nos habl\u00f3 hasta el cansancio de Safo. Estoy seguro de que revisamos la \u00abOda a Afrodita\u00bb, pero no tengo la certeza; no dej\u00f3 una huella como s\u00ed lo hicieron Electra y Ant\u00edgona<\/strong>, aunque pertenec\u00eda al mismo universo mitol\u00f3gico. Un lamento amoroso y ya; qu\u00e9 se hace con eso, pens\u00e9. Redundar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Tiempo despu\u00e9s, en un contexto distinto, le\u00ed el fragmento 168. Nimio, exiguo. Casi sin sentido. Est\u00e1 compuesto por un solo verso: \u1f66 \u03c4\u1f78\u03bd \u1f0c\u03b4\u03c9\u03bd\u03b9\u03bd (<em>o ton Adonin<\/em>), \u00ab\u00a1oh, el Adonis!\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a>. De no haber tenido clases con Soledad, no me habr\u00eda detenido en \u00e9l.<\/strong> Estas palabras hacen referencia al mito de la muerte de Adonis seg\u00fan el cual, pese a la advertencia de Afrodita, el amante se va de caza y termina herido por un jabal\u00ed. <strong>Su primera reacci\u00f3n es un grito, \u00ab\u00a1oh, el Adonis!\u00bb, y baja la diosa luego hasta \u00e9l, que sangra, y lo convierte en flor. Una imagen que me ha obsesionado por a\u00f1os<\/strong>. La consigno cuando escribo poes\u00eda, ficci\u00f3n, incluso teor\u00eda. Creo que escojo, de hecho, la teor\u00eda que me permite volver a esta forma m\u00e9trica, llamada adoneo, que jam\u00e1s hubiera conocido, que jam\u00e1s me hubiera interesado de no ser por Soledad.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El adoneo es la forma que adopta el dolor cuando entra en el mundo y anticipa la metamorfosis del cuerpo en flor para evitar la muerte de un ser amado. Lo que muestra el verso sucinto de Safo es justamente esta intimidad necesaria entre la flor y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Sole-Farina-presentacion-6-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21612\" style=\"width:567px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">V\u00edctor Ibarra B., presentador del texto. Cr\u00e9ditos: Sumiko Muray<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando editamos <em>Hay algo negruzco adentro de mi nombre, <\/em>pens\u00e9 inevitablemente en Soledad como una lectora de Safo. Pero pens\u00e9 a la vez que esta deformaci\u00f3n cognitiva me la produjo ella. Y tomando distancia de este sesgo, quiero decir que <strong>el libro de Soledad muestra en efecto la vecindad entre las flores y la muerte, aunque sin lamento o con una interjecci\u00f3n de placer, porque se enuncia desde la seducci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Cinco son las flores que toman la palabra: Amapola, Adelfa, Amor M\u00edo, Abrojo y Clavelina. Comparten un paisaje y juegan papeles complementarios en interacciones que ensayan un lenguaje explotado en boca de una ni\u00f1a, que no es ni\u00f1a, sino flor, sino acontecimiento de palabras que tropiezan el ritmo de la lectura para obligar la atenci\u00f3n sobre la imagen. Cada una posee un car\u00e1cter peculiar: la Amapola guarda algo negruzco adentro de su nombre y se lo cuenta a Romualdo; le acaricia con miedo la mano y le pregunta si \u00e9l tambi\u00e9n tiene algo negruzco en el fondo de sus ojos (10).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La Adelfa por su parte est\u00e1 sola, lo ha estado por mucho porque ha crecido hasta separarse de los otros y se halla tan, \u00abtan lejos del camino\u00bb (15). Una criatura aparece; la Adelfa \u00abescuch\u00f3 unos latidos, un quebrarse de ramas y un aliento resoplando a su lado\u00bb, quiere que \u00e9l se acerque, que pruebe su \u00abdulzura acumulada en a\u00f1os\u00bb (16). La criatura la devora y al consumirla ella revela su secreto que lo deja jadeante, moribundo. <strong>El placer no siente culpa, en la escritura de Fari\u00f1a, al arrasar con lo viviente en los procesos de generaci\u00f3n y destrucci\u00f3n org\u00e1nica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Sole-Farina-presentacion-5-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21613\" style=\"width:558px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Catherina Campillay, presentadora del texto. Cr\u00e9ditos: Sumiko Muray<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El tercer cuento, protagonizado por el Amor M\u00edo o Nardo Marino, muestra c\u00f3mo este aprende un lenguaje de la marea que le permite descifrar el tiempo. Incluso lo guarda: en su af\u00e1n de colecci\u00f3n, hace de \u00e9l una cosa, un objeto; a su lado, un ojo de cristal salado que porta \u00abel enigma adherido\u00bb (22), un olvido del que el Nardo tambi\u00e9n es v\u00edctima y que lo convierte, para citar una expresi\u00f3n que utiliza Foucault para hablar de Marguerite Duras, en una memoria sin recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El Abrojo en este libro compone la flor reflexiva. Juzga desde la altura la posici\u00f3n de los dem\u00e1s: \u00abLa traici\u00f3n, como la Adelfa, siempre nos inquieta, nos sorprende, nos toma por la espalda, la pregunta es \u00bfpor qu\u00e9?\u00bb (27).<\/strong> Le advierte al ser que devora los p\u00e9talos de la Adelfa del peligro al que se expone presa de su anhelo, una amenaza de muerte que aparece como objeto ante sus ojos y pone fuera del deseo al Abrojo. Puede verlo porque no est\u00e1 transido de \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 es una flor?, \u00ab<em>la flor<\/em> es solo un momento (\u2026) en su eterna ca\u00edda\u00bb (27).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Sole-Farina-presentacion-4-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21614\" style=\"width:598px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Nicol\u00e1s Labarca, editor de Objeto Ancla. Cr\u00e9ditos: Sumiko Muray<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Y por \u00faltimo: la Clavelina, la m\u00e1s consciente de su ser para la muerte. Habita un macizo que no se ha hecho para ella, sino para los gladiolos y las achiras, pero se extiende junto con sus hermanas como un manto blanco, y coquetean con un Jardinero por medio de danzas y coreograf\u00edas nocturnas que despliegan cuando \u00e9l desciende su rosto hasta ellas. <strong>Anhelan lo alto, aunque saben que han de ser cortadas y recogidas hasta un jarro en el que se habr\u00e1n salvado de secarse pegadas a la tierra, \u00ab\u00a1qu\u00e9 muerte m\u00e1s ominosa!\u00bb (34).<\/strong> Hay un presupuesto en la l\u00f3gica de la Clavelina: la muerte puede ser bella. Arrancada, la flor joven despide un aroma y desata una sonrisa. Esta promesa se destruye porque de la vasija que las contiene se evapora el agua, apretadas no pueden ejecutar su coreograf\u00eda y el Jardinero est\u00e1 lejos. <strong>Abandonadas a la vigilancia de una figura t\u00edsica y pasmada, van desapareciendo lentamente. El olor a podredumbre anticipa su partida: en soledad, la \u00faltima Clavelina ve apagarse las velas y espera en la fetidez que la desag\u00fcen.<\/strong> Y a\u00fan as\u00ed se prepara para un \u00faltimo grito que ser\u00e1 susurro en forma de pregunta para la figura de yeso: \u00bfescuchaste nuestro olor? <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Mis flores favoritas de Fari\u00f1a son las inmorales: la Amapola, la Adelfa y la Clavelina. En las tres, la muerte se sigue del deseo sin resistencia. La Amapola teme a Romualdo, pero se deja tocar; la Adelfa cumple su deseo al dejarse devorar intoxicando al ser la devora; la Clavelina anhela seducir a la estatua con su hedor al l\u00edmite del deceso y la podredumbre. <strong>Son inmorales porque su comportamiento contrar\u00eda la expectativa. Su lamento, su \u00ab\u00a1oh, el Adonis!\u00bb, no quiere preservar la vida de nadie. Se convierte en un ad\u00f3nico nuevo, un \u00ab\u00a1oh, el pistilo!\u00bb, en el que la consumaci\u00f3n del deseo y la destrucci\u00f3n de lo vivo convocan al gran otro para hacerlo florecer.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Sole-Farina-presentacion-1-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-21617\" style=\"width:510px;height:auto\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Presentaci\u00f3n Hay algo negruzo adentro de mi nombre, Librer\u00eda La Quiltra. Cr\u00e9ditos: Sumiko Muray<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Esta traducci\u00f3n es demasiado literal, normalmente se vierte por \u00a1oh, Adonis!, pero en nuestro espa\u00f1ol de Chile \u00ab\u00a1oh, el Adonis!\u00bb s\u00ed hace la pega y logra reproducir con fidelidad el pie m\u00e9trico del griego de Safo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado mi\u00e9rcoles 2 de septiembre se present\u00f3 en la librer\u00eda La Quiltra el libro Hay algo negruzco adentro de mi nombre, de la poeta Soledad Fari\u00f1a. El texto editado por Objeto Ancla recopila cinco relatos compuestos durante los a\u00f1os ochenta y que no hab\u00edan encontrado lugar en publicaciones previas de Fari\u00f1a. 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