{"id":2189,"date":"2016-07-29T19:00:03","date_gmt":"2016-07-29T19:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2189"},"modified":"2025-07-31T14:50:07","modified_gmt":"2025-07-31T14:50:07","slug":"epifanicas-y-catodicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/07\/29\/epifanicas-y-catodicas\/","title":{"rendered":"Epif\u00e1nicas y cat\u00f3dicas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Chico Jarpo<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En ocasiones, muy pocas, a decir verdad, uno se encuentra con un momento televisivo atravesado por complejas reflexiones nacionales. Cuando esto ocurre es inevitable sentir alegr\u00eda, sorpresa, pero tambi\u00e9n un leve resquemor, una sensaci\u00f3n de extrav\u00edo e irrealidad parecida a la que golpea al peat\u00f3n cuando se encuentra un billete tirado en la calle.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><em>Y, sin embargo, hermanas y hermanos, os digo, los caminos del s\u00edmbolo son misteriosos.<\/em><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><em>La fiera <\/em>(1999) de la que ya hemos perge\u00f1ado un par de ideas en nuestra revista, a prop\u00f3sito de la ir\u00f3nica coincidencia de que hoy por hoy su retransmisi\u00f3n coincida con la crisis extractivista que hace d\u00e9cadas padece la zona de Chilo\u00e9, territorio y faena que ambientan la producci\u00f3n, es el material al que me gustar\u00eda enhebrar un par de ideas. Es esta teleserie, finisecular por derecho propio, existe un cap\u00edtulo en que se produce una inusual fisura en el argumento, tan rara que forma un centro gravitante, algo as\u00ed como el v\u00f3rtice de una hojarasca que intenta tragarse todas las tramas que la circundan.\u00a0 Se trata de la exposici\u00f3n de pintura que prepara Marcos Chamorro, el hijo rebelde de Pedro Chamorro, una versi\u00f3n moderna (y qui\u00e9n sabe si neoliberal) del latifundista, due\u00f1o del mercado y de la principal salmonera de la zona. En ella planea descubrir una serie de telas cuya principal tem\u00e1tica son los desnudos femeninos que protagonizan la mayor\u00eda de las mujeres que pululan en el universo de personajes que despliega la telenovela.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La mayor parte del episodio gira en torno a los preparativos del evento. Las mujeres, nerviosas, pues ocultaron que hab\u00edan servido de modelos para los cuadros, intentan persuadir a sus parejas o familiares para que no asistan a la improvisada galer\u00eda. Al mismo tiempo el artista termina los retoques finales de una misteriosa obra que, asegura, ocupar\u00e1 un espacio principal dentro de la exhibici\u00f3n.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En un significativo preludio del cl\u00edmax, la anfitriona presenta la muestra como un acontecimiento que nada tiene que envidiar a los que se llevan a cabo en la capital para, a rengl\u00f3n seguido, subrayar que esto ha sido posible solo gracias a la iniciativa privada. Pedro Chamorro y la \u201cJoyita\u201d su joven esposa, son los principales auspiciadores de la exposici\u00f3n (gui\u00f1o al nepotismo sin asco de fin de siglo que, diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s seguimos lastrando). No ha sido f\u00e1cil, el padre del artista ha aceptado a rega\u00f1adientes financiar la aventura art\u00edstica del hijo, al que no hace mucho, imaginaba terminando la carrera de leyes. Los minutos finales del cap\u00edtulo se dedican a mostrarnos las distintas reacciones que adoptan los entornos de cada una de las modelos a medida que el pintor devela progresivamente los cuadros. La histeria se desata: hay griter\u00edos, soponcios, perplejidades, pero tambi\u00e9n satisfacci\u00f3n de parte de aquellos que, ya prevenidos del contenido de las obras, pueden admirarlas desde el benigno parapeto que otorga la contemplaci\u00f3n del \u201carte\u201d. El cuadro final, ubicado al centro de la sala, es descubierto. La figura pintada es la de Magdalena, la esposa del patriarca y quien, por alg\u00fan tiempo, fue la amante clandestina del pintor.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Sabatini, el emblem\u00e1tico creador de teleseries de los noventa, nos presenta una concepci\u00f3n de artista que quiz\u00e1s hoy, en el mundo inmediato y tecnologizado de las redes sociales que, por cierto, apenas asoma en la trama de su teleserie a trav\u00e9s de una juventud santiaguina rendida ante la m\u00fasica tecno y una infumable filosof\u00eda saturada de refritos de New Age, podr\u00eda aparecer anacr\u00f3nica. En su visi\u00f3n, las obras del pintor llegan a estremecer y trastornar la comodidad social hasta sus cimientos, o palafitos en este caso. Su onda expansiva arrasa con la falsa tranquilidad de un pueblo arrojado a las fauces de procesos modernizadores voraces y pauperizantes. Los personajes c\u00f3micos se ponen insoportablemente tr\u00e1gicos (Ernesto le pide la nulidad a Rosita y ella exclama con un estremecimiento teatral digno de Amparo Noguera: \u201cesto es lo m\u00e1s terrible que me ha pasado en la vida\u2026 y eso que mi vida ha sido una cadena de fatalidades\u201d. Los indigestos nortinos (o santiaguinos) son incapaces de entender la alharaca. Para ellos el arte es un lenguaje sagrado (y probablemente, como todo lo sagrado, incomprensible tambi\u00e9n). No hay raz\u00f3n para negarlo, por momentos, la colosal sombra que proyecta el t\u00f3pico de la \u201ccivilizaci\u00f3n y barbarie\u201d contin\u00faa oscureciendo algunas escenas. Y, sin embargo, el cuadro de Sabatini tiene notables aciertos. Uno de ellos es que aspira a la totalidad: el matrimonio de adultos mayores, profesionales y que forman parte de las clases acomodadas, discute a causa de la exposici\u00f3n, tambi\u00e9n lo hacen los personajes m\u00e1s populares, esos que cumplen un rol m\u00e1s \u201cfolkl\u00f3rico\u201d dentro de la ficci\u00f3n. Cada uno dentro de sus particulares mundos resienten aquel desconcertante rasgu\u00f1o que el arte les ha provocado. Ni hablar de la cr\u00edtica al machismo recalcitrante y transversal que evidencia el cap\u00edtulo.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pero la cima de esta interpretaci\u00f3n que pone en juego la teleserie respecto al arte y su funci\u00f3n social, es la que se le decide reservar al creador. Me gustar\u00eda pensar que ese gesto de ocupar los recursos del capital privado para destruirlo, al menos moralmente, forma parte de cierta posici\u00f3n pol\u00edtica se\u00f1era dentro del marasmo que signific\u00f3 la televisi\u00f3n, y tal vez la sociedad, durante los noventa. Una suerte de manual de acci\u00f3n desdoblado en la trama. Porque cuando el pintor est\u00e1 frente al mecenas, su deber es mostrarle, mediante cualquier treta, que el compromiso profundo de la creaci\u00f3n no puede tranzarse en valores mercantiles, aun cuando, y este es quiz\u00e1s el m\u00e9rito que observo en el vigor y tal vez la inocencia que Sabatini le inyecta a la secuencia, el creador se inmole en ese acto. En esta afiebrada f\u00e1bula la acumulaci\u00f3n del capital que posibilita el suceso art\u00edstico, confiada en el cariz inofensivo de la representaci\u00f3n, es alcanzada por la ciega r\u00e1faga de la obra, cuyas incandescentes esquirlas alcanzan incluso a da\u00f1ar al autor. El arte, en esa breve combusti\u00f3n, se vuelve, m\u00e1s que in\u00fatil en contraposici\u00f3n a la utilidad econ\u00f3mica frente a la que se revela, improductivo y, excediendo ese estado, inviable. El pintor sabe que jam\u00e1s podr\u00e1 volver a conseguir recursos en esa zona; ha quemado sus naves con tal de iluminar el mensaje de su obra.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><strong>Posdata epif\u00e1nica-esperp\u00e9ntica<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hay pocos autores que merezcan recibir aquella tajada quir\u00fargica que divide su figura y pensamiento en un \u201cjoven\u201d y \u201cviejo\u201d. El ef\u00edmero Vargas Llosa de izquierda sin duda merece esa escisi\u00f3n (espectacular o anodina, con escalpelo o con espada de samur\u00e1i, s\u00ed que la merece). Porque, aunque es probable que su versi\u00f3n ojerosa y decr\u00e9pita (\u201c\u00a1antiguos esp\u00edritus del boom, conviertan este cuerpo decadente en\u2026\u201d) quisiera borrar aquel otro registro, pasional y temerario, ah\u00ed est\u00e1 la literatura para entregar testimonio del fuego; imp\u00e1vida, estridente, abrasiva:<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00abAdvertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebeli\u00f3n, que la raz\u00f3n del ser del escritor es la protesta, la contradicci\u00f3n y la cr\u00edtica. Explicarles que no hay t\u00e9rmino medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creaci\u00f3n art\u00edstica y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene m\u00e1s remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de iron\u00edas, de s\u00e1tiras, que ir\u00e1n de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del v\u00e9rtice a la base de la pir\u00e1mide social. Las cosas son as\u00ed y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguir\u00e1 siendo un descontento. Nadie que est\u00e9 satisfecho es capaz de escribir, nadie que est\u00e9 de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometer\u00eda el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocaci\u00f3n literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuici\u00f3n de deficiencias, vac\u00edos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrecci\u00f3n permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, d\u00edscola, fracasar\u00e1n. La literatura puede morir, pero no ser\u00e1 nunca conformista\u00bb<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Esas palabras pronunciadas por el impetuoso Vargas Llosa al momento de recibir en Caracas el premio R\u00f3mulo Gallegos el sesenta y siete mantienen un lejano eco que resuena en esa teleserie de la hora de once transmitida el noventa y nueve. Esa en donde un pintor vulnera la enervante calma de un pueblo adormilado pagando el precio por su osad\u00eda. Y si bien Sabatini pareciera avanzar dos pasos hacia adelante y, horrorizado ante su propio arrojo, retroceda tres, pues al final el artista se pega una curadera de antolog\u00eda y comienza a emerger en \u00e9l el semblante atinieblado del pintor maldito, la premisa del arte entendido como una cat\u00e1strofe emocional que afecta al coraz\u00f3n de la comunidad, permanece intacta.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><em>Y una vez m\u00e1s hermanas, hermanos\u2026 los caminos del s\u00edmbolo siguen siendo misteriosos.<\/em><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Chico Jarpo \/ Pero la cima de esta interpretaci\u00f3n que pone en juego la teleserie respecto al arte y su funci\u00f3n social, es la que se le decide reservar al creador.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":2200,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-2189","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-civilizacion-y-barbarie"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2189"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18551,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2189\/revisions\/18551"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2189"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=2189"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=2189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}