{"id":22048,"date":"2026-10-26T02:26:24","date_gmt":"2026-10-26T02:26:24","guid":{"rendered":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/?p=22048"},"modified":"2026-10-26T02:26:24","modified_gmt":"2026-10-26T02:26:24","slug":"la-voz-poetica-del-idolo-mil-noches-de-sudamerica-de-alex-anwandter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2026\/10\/26\/la-voz-poetica-del-idolo-mil-noches-de-sudamerica-de-alex-anwandter\/","title":{"rendered":"La voz po\u00e9tica del \u00eddolo: Mil noches de Sudam\u00e9rica de Alex Anwandter"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:25px\"><em>El cuerpo de obra de Alex Anwandter moviliza las pasiones de un p\u00fablico que lo ha seguido desde su primer proyecto musical con devoci\u00f3n. Esta lectura de su poemario pone el ojo en las peculiaridades l\u00edricas de la adoraci\u00f3n y el v\u00ednculo con el \u00eddolo que aparece en sus textos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Mil-noches-de-Sudamerica-1024x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-22045\" style=\"width:737px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Hazlo m\u00e1s fuerte<br>Choca ese auto<br>Necesito m\u00e1s de ti<br>Mir\u00e1ndome<br>\u201cVanidad\u201d, Alex Anwandter<\/pre>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Hablar de \u00eddolos es hablar de adoraci\u00f3n, fantas\u00eda y, por sobre todo, de poder.<\/strong> Y la cr\u00edtica deber\u00eda apuntar por sobre todo ah\u00ed, donde se advierte su ejercicio no solo de las maneras m\u00e1s grotescas y evidentes (aquello ata\u00f1e usualmente al periodismo de investigaci\u00f3n), sino donde este se camufla ominosamente con el deseo, la identidad y el consumo. <strong>Los maricas conocemos de sobra c\u00f3mo ellos se montan, ya que el mercado ha hecho de nuestra praxis er\u00f3tica la punta de lanza del consumo m\u00e1s ext\u00e1tico.<\/strong> Hablar del \u00eddolo contempor\u00e1neo trasciende la cr\u00edtica cultural y nos lleva al terreno de la far\u00e1ndula ilustrada.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En agosto de 2024 se publica el poemario <em>Mil noches de Sudam\u00e9rica<\/em> (Santiago: Hueders; Buenos Aires: De Parado) de Alex Anwandter, uno de los m\u00e1s influyentes y reconocidos m\u00fasicos de la escena pop reciente. Si juntamos sus tres proyectos (Teleradio Donoso, Odisea y su carrera solista) podemos asegurar que Anwandter cuenta sin duda con una obra y una est\u00e9tica s\u00f3lidas. Reunir estos dos rasgos es extremadamente dif\u00edcil en tiempos marcados por los simulacros de relevancia que exige el algoritmo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Anwandter pertenece a una generaci\u00f3n de m\u00fasicos de la primera d\u00e9cada del dos mil, cuya voz emergi\u00f3 como una interpelaci\u00f3n a la juventud de la transici\u00f3n.<\/strong> Estos son los j\u00f3venes y no tan j\u00f3venes nacidos \u201cen democracia\u201d, de sensibilidad indie o marica, con imaginarios tensionados por la vitalidad de la protesta estudiantil y la aparentemente irrevocable neoliberalizaci\u00f3n de la vida. Parafraseando a Madonna, Alex Anwandter conjuga como pocas a la burgues\u00eda y al rebelde; le toca la fibra a la marica antisist\u00e9mica y a las maricas galgas barrio Italia, musicalizando tanto al <em>Drugstore<\/em>, como a las activistas de la diversidad sexual, y todo aquello con alguno que otro tema de impacto radial. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Alex-Anwandter-5-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22041\" style=\"width:738px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>A diferencia de su m\u00fasica, en lo literario Anwandter elabora una voz po\u00e9tica ampulosa que lo aleja de su faceta de letrista. Una concepci\u00f3n preciosista de la poes\u00eda disocia ambas zonas de su trabajo, pues en el texto la voz aspira activamente a ser diferente, tanto por su enunciaci\u00f3n, su sintaxis y el repertorio de im\u00e1genes in\u00e9ditas que articula.<\/strong> As\u00ed, el tono vulnerable que interpela musicalmente a las multitudes da un giro po\u00e9tico hacia la megaloman\u00eda. Estamos frente a versos que tienden a la narraci\u00f3n de la cotidianeidad, de la familia, del viaje, del territorio, de los amantes y de los desconocidos a partir de un deseo que condensa lo demi\u00fargico y lo paterno. <strong>En tal sentido, sus palabras rozan un registro de la adoraci\u00f3n religiosa, de un dios-padre-creador-amante.<\/strong>\u00a0 En \u201cMartes en la ma\u00f1ana\u201d, por ejemplo, el encuentro sexual en una barber\u00eda dominicana evoca a un sujeto que se autopercibe casi como una aparici\u00f3n divina: \u201cSe acerca a m\u00ed, se arrodilla\u201d. Contin\u00faa:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Me hace erguirme lentamente,<br>acerca sus labios a los m\u00edos,<br>sin tocarme, sin besarme.<br>y pone su mano libre sobre mi entrepierna (12)<br><\/pre>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>La voz po\u00e9tica tendr\u00e1 un imaginario dual, que oscila entre las posiciones del padre y del hijo. Este ser\u00e1 un modo de concebir no solo la familia, sino la relaci\u00f3n con la otredad y con el mundo. De esta manera, se construye una serie de asociaciones: creador y criatura, nosotros y ellos, la trascendencia y la decadencia, etc. Por tanto, podemos hablar de voces l\u00edricas m\u00faltiples m\u00e1s all\u00e1 de la referencialidad tem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En el \u00faltimo verso de \u201cMe acabo de coger a toda Nueva York\u201d, el poema que hubiera sido un perfecto cierre del volumen (pero no lo fue), se sintetiza la actitud predominante en la serie de hablantes: \u201cEst\u00e1n en la cima del mundo, \/ pero quieren saltar al vac\u00edo\u201d (81).<\/strong> La voz l\u00edrica de Anwandter se sit\u00faa desde una cima que insiste en mirar al vac\u00edo y hacer el amago de saltar. A lo largo del poemario habr\u00e1 una tendencia a definir displicentemente a la otredad; todos aquellos quienes no sean parte del \u201cyo\u201d o del \u201cnosotros\u201d, es decir, del hablante junto a sus objetos de deseo, ser\u00e1n parte de un mundo decadente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>El eje articulador del libro es la figura del padre. De ah\u00ed que el principal motivo l\u00edrico sea el parricidio, que condensa en s\u00ed la imagen fantasmag\u00f3rica y caduca de la familia. Desde \u201cCongreso internacional de la desesperanza\u201d, el poema que abre el volumen, la familia aparecer\u00e1 mediada por una pantalla televisiva como presagio de degradaci\u00f3n. Mientras que los abuelos ser\u00e1n sujetos fr\u00e1giles, \u201ctartamudos\u201d (45), incapaces de incidir en el presente, el padre ser\u00e1 sin\u00f3nimo, casi sin excepci\u00f3n, de muerte: \u201cHace un rato vimos un video: \/ un padre envolv\u00eda pedazos de ni\u00f1o \/ una pierna, un pie, \/ ligamentos en una manta \/ preparando el entierro\u201d (9). As\u00ed, el imaginario parricida se desplegar\u00e1 en ambas direcciones, desde el padre al hijo y viceversa.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Formalmente, algunos poemas se estructuran interpelando a una segunda persona; en ellos, deseo y filiaci\u00f3n tienden a volverse indistinguibles. Pienso en \u201cCarta del padre distanciado\u201d y \u201cProp\u00f3sitos ocultos\u201d, o incluso \u201cDaddy\u201d, en el cual la semantizaci\u00f3n er\u00f3tica y divina nuevamente se montan, siguiendo pautas del porno <em>gay<\/em> norteamericano. Uno de los momentos que me parece m\u00e1s importante del poemario ocurre en \u201cNo m\u00e1s autoficci\u00f3n\u201d. Tal vez ac\u00e1 se condensa la megaloman\u00eda de la voz, a trav\u00e9s de un poema que implica biogr\u00e1ficamente al autor:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Decid\u00ed revelar el secreto de mi padre<br>cuando se muera<br><br>En un acto de amor,<br>voy a tolerar su visi\u00f3n del mundo<br>como si fuese cierta<br><br>Al d\u00eda siguiente de su muerte,<br>divulgar\u00e9 la verdad<br>Y disolver\u00e9 mi identidad.<br><br>Nacer\u00e9 de nuevo y ser\u00e9 mi propio padre.<br>Un nuevo apellido.<br><br>Quiz\u00e1s cambie mi nombre tambi\u00e9n.<br><br>Nunca me gust\u00f3 el m\u00edo<br>Ni la vida que tuve con \u00e9l (21)<br><\/pre>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Los versos remiten a la muerte del padre como posibilidad de redenci\u00f3n. Escenifican un imaginario patriarcal, de una confrontaci\u00f3n o ruptura generacional que roza el tono mesi\u00e1nico. <strong>Frente a la dudosa visi\u00f3n de mundo del padre, la verdad est\u00e1 en la voz del hijo; una o la otra, una supera a la anterior, pues la oposici\u00f3n es totalizante.<\/strong> La muerte del padre disuelve la identidad, abandonando un nombre y un apellido concretos tra\u00eddos a colaci\u00f3n por el propio poema: Alex Anwandter. Anwandter, el apellido del colonizador alem\u00e1n, apellido con escudo y linaje, presente en las altas esferas del poder econ\u00f3mico y cultural; rebosante de todos los tipos de capital, d\u00edgase econ\u00f3mico, social, cultural y simb\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>La disoluci\u00f3n de la identidad es planteada en t\u00e9rminos del abandono del nombre propio. Sin embargo, aquellos son los t\u00e9rminos del patriarcado. Es decir, la voz po\u00e9tica figura una emancipaci\u00f3n que se opone a lo que los feminismos suelen denominar una pol\u00edtica de la posici\u00f3n. <strong>Desertar de la identidad y de la biograf\u00eda va m\u00e1s all\u00e1, es desertar de un cuerpo donde se inscribe materialmente la biograf\u00eda y la vida que la voz desprecia.<\/strong> Asumir el cuerpo, dec\u00eda la feminista lesbiana Adrienne Rich, es reconocer los lugares a los que te ha permitido acceder y los lugares de los que te ha privado.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Alex-Anwandter-2-1024x682.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22044\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En Anwandter la tendencia es la opuesta, la voz reniega de la biograf\u00eda, por tanto, del cuerpo que la lleva inscrita. <strong>Sin embargo, en el poemario hay leves indicios de duda frente a la trascendencia patriarcal, hay destellos de localizaci\u00f3n.<\/strong> Esta ser\u00e1 a trav\u00e9s de la paranoia o del contacto con la otredad. A trav\u00e9s del encuentro con un obrero o la figura del exilio, las voces cifran en el cuerpo (la apariencia f\u00edsica o la dentadura, respectivamente) cierta ominosidad identitaria: \u201cMientras tanto, \/ siento como mi identidad completa se disuelve humillada ante la sociedad \/ ahora mis dientes son la evidencia de lo que todos sospechan y ahora pueden confirmar: soy un monstruo por dentro y por fuera\u201d (52).&nbsp; O incluso en un poema titulado en portu\u00f1ol \u201cUn corpo nuevo\u201d, la voz declara: \u201cCre\u00ed-me el hombre \/ que todos admiran y nadie odia \/ perfecto \/ sudando las l\u00e1grimas del mundo\u201d (67). El cuerpo del poder se materializa esta vez en su fragilidad. No da abasto, se disuelve no s\u00f3lo renegando de su herencia, sino por la presi\u00f3n que implica ser habitado por los sentimientos de los otros.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En esta alternancia entre trascendencia y localizaci\u00f3n, no obstante, predomina la primera. \u201cNacer\u00e9 de nuevo y ser\u00e9 mi propio padre\u201d: la voz l\u00edrica se torna omnipotente en un parto que prescinde del elemento femenino, pues este no existe en el imaginario masculinista de Anwandter.<\/strong> El padre de s\u00ed mismo es una versi\u00f3n religiosa e hiperbolizada del emprendedor de s\u00ed mismo, el <em>self-made-man<\/em>: un sujeto sin herencia, sin historia y sin ataduras m\u00e1s all\u00e1 de su deseo, con el mundo arrodillado a sus pies. En poemas como \u201cNo necesito tener hijos\u201d, la voz en primera persona desprecia la paternidad, o en t\u00e9rminos m\u00e1s amplios la crianza, pr\u00e1ctica asociada culturalmente a las mujeres. La contrapone a la trascendencia, en la que se sit\u00faa: \u201cDigo: \/ Yo fui parte del mundo\u201d (61).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En \u201cCarta del padre distanciado\u201d, una voz interpela en segunda persona al hijo: \u201cbuscas en tu memoria, \/ raspando los bordes de tu cr\u00e1neo \/ con u\u00f1as desesperadas \/ por una idea original\u201d (19). <strong>Inicialmente esta puede ser una figuraci\u00f3n castradora del padre de familia, tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n metapo\u00e9tica sobre la creaci\u00f3n.<\/strong> En \u201cProp\u00f3sitos ocultos\u201d aparece una voz similar y a la vez diferente, compasiva y fuera del imaginario familiar. Quien pareciera ser un amante habla, pero habla como un padre. \u201cEres una criatura hermosa\u201d, se dirige la voz del supuesto amante, bordeando el significante demi\u00fargico. \u201cCriatura\u201d vendr\u00eda a ser la palabra para la creaci\u00f3n del amante-padre, de un Pigmali\u00f3n-maricl\u00f3n, que para salvar al otro lo perfila a su imagen y semejanza: \u201cmientras que el \u00e9xito que yo te pueda proveer, \/ ser\u00e1 solo un reflejo triste de mis propias fallas\u201d (37). <strong>Amar es poseer, es crear, al punto que la figura del ventr\u00edlocuo funciona en otros versos indistintamente para describir el deseo y la paternidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Las distintas semantizaciones de lo paterno (filial, er\u00f3tica, religiosa, metaliteraria, etc.) estructurar\u00e1n el poemario y ser\u00e1n m\u00e1s decisivas incluso que el t\u00edtulo mismo, <em>Mil noches de Sudam\u00e9rica. <\/em><strong>Las mil noches propician una serie de intertextualidades, como el sue\u00f1o finito del gobierno de la Unidad Popular, los mil d\u00edas, y el relato de <em>Las mil y una noches<\/em>. Pero esta Scheherezade marica no tendr\u00e1 una sentencia de muerte pes\u00e1ndole. La sentencia ser\u00e1 otra: estar condenado a <em>coger<\/em> mucho y ser adorado, pero incomprendido.<\/strong> \u201cNada m\u00e1s que coger \/ una y mil veces \/Mil noches de Sudam\u00e9rica\u201d (14), dicta uno de los versos. Y el poemario cierra en t\u00e9rminos similares: \u201cMe acabo de coger a todo Nueva York \/ y ya entiendo c\u00f3mo funciona todo\u201d (79), asegura la voz antes de emprender nuevamente una taxonom\u00eda de los otros.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"846\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Alex-Anwandter-4-846x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22042\" style=\"width:586px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En estas mil noches el poeta tambi\u00e9n mira fuera de s\u00ed mismo, no todo es coger ni lamentarse mientras se siente la brisa en el cuerpo.<\/strong> Tal vez Anwandter da se\u00f1as de una voz po\u00e9tica robusta cuando abandona la sensibilidad grindera de una subjetividad que Pedro Lemebel denominaba Mister Gay. Cuando se aboca a la elaboraci\u00f3n po\u00e9tica de Sudam\u00e9rica conecta con una tradici\u00f3n de figuras de fama contrariadas con su pa\u00eds de origen. \u201c\u00bfEst\u00e1s pensando ir a mi tierra maldita?\u201d es el poema m\u00e1s prometedor en este sentido, porque poetiza su v\u00ednculo con Chile a trav\u00e9s de la forma de la advertencia. Dirigido con afecto a una amiga, se anticipa:<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Cuando quieres acariciar a un perro, te muerde; la herida no cicatriza nunca<br>Ve si quieres estar triste<br>Cu\u00e1nta l\u00e1grima hay en esta franja<br>El pa\u00eds tiene el trazo de una gota cayendo que se congela en el fr\u00edo ant\u00e1rtico.<br>Hay una playa de agua c\u00e1lida, pero es ya otro pa\u00eds (40-41)<br><\/pre>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Pero tal y como la localizaci\u00f3n cede frente a la trascendencia, lo dial\u00f3gico ceder\u00e1 a lo monol\u00f3gico, a la definici\u00f3n taxativa. <strong>Sudam\u00e9rica deja de ser signo, deja de ser forma y pasa a ser tel\u00f3n de fondo para un inventario poetizado de encuentros sexuales. La politicidad del territorio pierde su potencia po\u00e9tica y tal vez el signo m\u00e1s evidente es una voz l\u00edrica colonizada por las formas cachondas hispanas.<\/strong> Pues Sudam\u00e9rica es el significante m\u00e1s evocador del t\u00edtulo, pero los sujetos cogen, y cogen bastante, pero no culean ni mucho menos tiran.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong><em>Mil noches de Sudam\u00e9rica<\/em> es un poemario que lamentablemente pas\u00f3 inadvertido para la cr\u00edtica en un momento relevante para las culturas sexo-disidentes. La coyuntura presente est\u00e1 marcada por la disyuntiva entre afirmar una cultura o reivindicar la imposibilidad de hacerlo.<\/strong> Es decir, entre entender la disidencia como un g\u00e9nero o insistir en su politicidad. La obra musical de Alex Anwandter es un s\u00edmbolo que interpela profundamente a una comunidad, por tanto, este libro debe ser analizado como tal, como un texto, y no como sacramento. Las disidencias tienen derecho a tener \u00eddolos, pero la cultura del \u00eddolo es una cultura del poder sin importar la tendencia que represente. Y pese a que su poes\u00eda es un seductor canto de sirena marica, dudo. Lo que me lleva a pensar en la disonancia entre las letras de sus canciones y su voz po\u00e9tica. En su formulaci\u00f3n, esta \u00faltima tiende a identificarse con el poder, desearlo y confundirse con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"w-richtext-figure-type-image w-richtext-align-fullwidth wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/alex-anwandter-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22047\" style=\"width:790px;height:auto\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuerpo de obra de Alex Anwandter moviliza las pasiones de un p\u00fablico que lo ha seguido desde su primer proyecto musical con devoci\u00f3n. Esta lectura de su poemario pone el ojo en las peculiaridades l\u00edricas de la adoraci\u00f3n y el v\u00ednculo con el \u00eddolo que aparece en sus textos. 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