{"id":2305,"date":"2016-09-09T13:35:52","date_gmt":"2016-09-09T13:35:52","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2305"},"modified":"2018-03-15T19:59:52","modified_gmt":"2018-03-15T19:59:52","slug":"yo-no-sabia-que-no-me-sabia-defender-porque-no-sabia-leer-ni-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/09\/09\/yo-no-sabia-que-no-me-sabia-defender-porque-no-sabia-leer-ni-escribir\/","title":{"rendered":"\u201cYo no sab\u00eda que no me sab\u00eda defender porque no sab\u00eda leer ni escribir\u201d"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Una de las insistencias que informan a <em>Dramas pobres<\/em>, libro de poes\u00eda de Claudia Rodr\u00edguez, es la pulsi\u00f3n de la escritura. El texto encarna una aspiraci\u00f3n largamente compartida por aquellos sujetos hist\u00f3ricamente subordinados dentro de la ciudad letrada, y se instala en un momento hist\u00f3rico en el que circulan cada tanto los certificados de defunci\u00f3n de la literatura, sobre todo en lo que respecta al problema de la representaci\u00f3n (habr\u00eda que decir, con algo m\u00e1s de rigor, de la representatividad) y a los v\u00ednculos entre literatura y experiencia. De alg\u00fan modo, <em>Dramas pobres<\/em> se inscribe en un paisaje literario que oscila entre los testigos imposibles, la ley del hielo hecha a la pregunta por el rol de los intelectuales y \u2013sobre todo en el circuito narrativo\u2013 la profec\u00eda autocumplida de \u201clos hijos\u201d. En este panorama, a ratos desalentador, Rodr\u00edguez no se engolosina con los vericuetos te\u00f3ricos del subalternismo: como otras antes que ella, sabe que la escritura le ha sido esquiva y que, para remontar esa distancia, una estrategia es la utilizaci\u00f3n t\u00e1ctica de los llamados g\u00e9neros menores.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Ya en su t\u00edtulo, <em>Dramas pobres<\/em> hace gui\u00f1os constantes \u2013porque el sexo callejero que puebla el poemario sabe de la importancia de las miradas fugaces\u2013 a sus precarias condiciones de producci\u00f3n. En lugar de una solapa, encontramos un bolsillo que contiene, en modo reducido, una copia del formato en que estos poemas han circulado en ferias feministas y recitales de poes\u00eda por varios a\u00f1os. Se trata de un <em>fanzine<\/em> cuya metamorfosis en libro requiri\u00f3, en palabras de les editores: \u201c[\u2026] de un criterio de orden interpretativo en lo concerniente a la soluci\u00f3n de ciertos eventos gramaticales, tipogr\u00e1ficos y sint\u00e1cticos remarcables del texto. Hemos optado as\u00ed por otorgar a nuestros lectores un texto comprensible sin renunciar a las complejidades espec\u00edficas que la escritura de Claudia comporta. Varios costos han sido adquiridos en este trance\u201d. Editar, en tanto inscripci\u00f3n en los medios letrados \u2013en sus c\u00f3digos, materialidades, planos de lucha\u2013, supone reelaborar materiales de diversa \u00edndole, que aqu\u00ed se condensan en el objeto-libro. Tras el reconocimiento de los desaf\u00edos planteados por su texto al empe\u00f1o editorial, la poes\u00eda de Rodr\u00edguez aparece fortalecida en sus singularidades.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Digo <em>singularidades<\/em> para recalcar que no debiese ser simplemente una la entrada a estos poemas. Confinar la obra de Rodr\u00edguez al recuadro de la marginalidad, de lo monstruoso y de esa otredad desbordante y desbordada es, de hecho, levantar cercos. Cierto, las bestias abundan en <em>Dramas pobres<\/em>: \u201cCuando vi morir a King Kong supe que era a m\u00ed a quien la industria estaba matando. No se puede ser tan grande, tan fea y vivir en el centro de la ciudad\u201d. Pero, al mismo tiempo: \u201cVivo en una patria cercada de otras vacas\/Soy una pradera manchada de vacas\/Soy una vaca manchada de praderas\/De horizontes con tu nombre\/\/Soy una vaca destinada a rumiarte\u201d.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Me pregunto, entonces: si las propias travestis se saben ya percibidas y situadas en el terreno de las varias y superpuestas negaciones de lo humano (\u201cSer travesti es ser una mu\u00f1eca para los hombres que odian a las mujeres\u201d), \u00bfqu\u00e9 debiese aportar una lectura cr\u00edtica de un poemario como <em>Dramas pobres<\/em>? En efecto, se trata de un libro que no ha sido construido para la satisfacci\u00f3n de una agenda acad\u00e9mica \u2013y menos todav\u00eda medi\u00e1tica o comercial\u2013. Hay teorizaci\u00f3n sin marco te\u00f3rico, y en ella juega un rol clave la pulsi\u00f3n por la escritura y las m\u00faltiples expresiones de las faltas constitutivas de las travestis en tanto sujetos.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Los textos de Rodr\u00edguez se instalan desde la incomodidad que implica el registro \u2013en tanto acogida del mundo en el espacio de la escritura\u2013 de una experiencia colectiva con cuyos c\u00f3digos hay una complicidad de partida. Su tonalidad arranca del desencanto o de la decepci\u00f3n generada por no haber visto tal registro plasmado en los t\u00e9rminos que la autora desea. Por extensi\u00f3n, se podr\u00eda encontrar un s\u00edmil con la diferencia que Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui traza entre literatura indigenista y literatura ind\u00edgena. A riesgo de parafrasear al Amauta con algo de tartamudeo \u2013con los dientes chuecos de la <em>trava<\/em> que sonr\u00ede al obrero de la construcci\u00f3n\u2013, propongo: \u201cla literatura travesti vendr\u00e1 cuando las propias travestis est\u00e9n en condici\u00f3n de producirla\u201d. Sin embargo, debo deshacer esta costura, pues <em>Dramas pobres<\/em> escenifica el reverso paradojal (\u00bfdial\u00e9ctico?) de aquella hip\u00f3tesis. Este env\u00e9s aparece en las cartas enviadas al Rusio, un amante de la hablante l\u00edrica que la visita mientras est\u00e1 presa y con quien ella mantiene una relaci\u00f3n friccionada, \u00e1spera. Si ellas le quitan el piso a la sugerencia de que en la escritura de Rodr\u00edguez se realizar\u00eda una literatura travesti es porque ese antes\/despu\u00e9s que implica la analog\u00eda indigenista no puede ocurrir. La literatura travesti \u2013lo mismo que la ind\u00edgena\u2013 es algo que no pertenece al futuro, sino que ya ha ocurrido: aparece ahora porque no estuvimos, en su momento, en condiciones de leerla.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00bfEn qu\u00e9 pie deja esta problem\u00e1tica a la obra de Rodr\u00edguez? \u00bfConstituye ella un acontecimiento, un ingreso de lo no-simbolizado al campo de la escritura (literaria)? \u00bfHa hablado el subalterno o, por otro lado, es esta la manifestaci\u00f3n de lo abyecto en su interrupci\u00f3n de la norma patriarcal, el aborto definitivo del humanismo? Me parece que insistir en una querella por el lugar de inscripci\u00f3n de estos textos es otro de tantos est\u00e9riles ejercicios teor\u00e9ticos \u2013y a veces tan solo verbales\u2013 condenados a un absoluto descr\u00e9dito. Ellos demandan \u2013y demandar\u00e1n por un largo tiempo todav\u00eda\u2013 una lectura atenta, c\u00f3mplice en su intimidad, pendiente de los taconazos que pueden llegar sin esperarlo o del deseo perverso que las travestis saben satisfacer.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Claudia Rodr\u00edguez. <em>Dramas pobres<\/em>. Santiago: Ediciones del Intersticio, 2016. 95 pp.<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mat\u00edas Marambio \/ Confinar la obra de Rodr\u00edguez al recuadro de la marginalidad, de lo monstruoso y de esa otredad desbordante y desbordada es, de hecho, levantar cercos. Cierto, las bestias abundan en Dramas pobres. 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