{"id":2389,"date":"2016-09-22T20:42:54","date_gmt":"2016-09-22T20:42:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2389"},"modified":"2018-03-28T18:00:00","modified_gmt":"2018-03-28T18:00:00","slug":"ekfrasis-gou-el-tutorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/09\/22\/ekfrasis-gou-el-tutorial\/","title":{"rendered":"\u00c9kfrasis gou, el tutorial"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u201cLa fijaci\u00f3n del progreso por medio de cat\u00e1logos y televisores. Solo la maquinaria. Y transfusores de sangre\u201d<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Oswald de Andrade, 1928<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Manifiesto Antrop\u00f3fago<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Software<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este es un juego y existen algunas reglas para poder jugarlo. Estas reglas no son m\u00e1s que las formas que determinan los l\u00edmites de movilidad de sus participantes. Hay algunas, como las que despliega el ajedrez, por ejemplo, que son intransigentes en su estructura. Esto debido a que la representaci\u00f3n del r\u00e9gimen nobiliario est\u00e1 de cierto modo derramada en sus figuras. \u00bfPorque, qu\u00e9 aristocracia permitir\u00eda que un pe\u00f3n gobernase? El tablero por lo dem\u00e1s parece ser la figuraci\u00f3n del feudo; el dominio de tierra aparece ah\u00ed como valor de casta. Sin embargo, un buen juego siempre permite un margen de dinamismo. En el ajedrez, al parecer, ese margen est\u00e1 en la temporalidad designada a los turnos (no hay que olvidar que el tiempo del juego es un tiempo \u201cimproductivo\u201d) m\u00e1s que en la posibilidad de modificar dr\u00e1sticamente la funci\u00f3n de sus piezas. Es decir, la capacidad de improvisaci\u00f3n est\u00e1 puesta en el c\u00f3mo y no en el qu\u00e9 (Maquiavelo entendi\u00f3 bien esto en el <em>Pr\u00edncipe<\/em>). Otros, en cambio, se adaptan a diversos contextos, en donde adquieren insospechados giros en sus maneras de ser jugados. El domin\u00f3 por ejemplo es migrante por excelencia. Fueron los cul\u00edes asi\u00e1ticos quienes desovaron sus blanqu\u00edsimas piezas en el Caribe negro y mulato. Ah\u00ed fue asumido con delicia pos los insulares, hasta transformarlo en un juego que guarda cierto parentesco con aquel concebido en el lejano oriente, pero que ya no es el mismo (son, de alguna manera, esos borrosos linajes que vinculan el tombo con el <em>baseball<\/em>). Cada postura es acompa\u00f1ada de un sonsonete con rima: \u201ca la cuarta te doblar\u00e1s, blas\u201d y de esa forma, como existe un naipe espa\u00f1ol tambi\u00e9n existe un domin\u00f3 cubano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero ya est\u00e1 bien de juegos de ingenio. Suficientes jugarretas. Hoy por hoy lo l\u00fadico tambi\u00e9n expresa un contexto determinado. Y probablemente su versi\u00f3n m\u00e1s hegem\u00f3nica sea aquella que re\u00fane los juegos virtuales, la un poco inquietante realidad aumentada, el mundo de las aplicaciones y aquel abarrote que supone el\u00a0<em>Play store<\/em> y el <em>Google play<\/em>. Y, para ponernos materialistas cibern\u00e9ticos, diremos que todos ellos portan el inequ\u00edvoco signo de su \u00e9poca, todos expresan la fase productiva dominante. Esto quiere decir que la historia se encarna en su parad\u00f3jica ausencia de carne. A trav\u00e9s de ellas nos es posible observar el neoliberalismo, la posmodernidad, la modernidad l\u00edquida o como queramos bautizarle al fen\u00f3meno en su nominaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es importante destacar, de pasada al menos, que algunas de sus caracter\u00edsticas cardinales: globalizaci\u00f3n, inmediatez, interconexi\u00f3n, son las que permiten que podamos hablar de un tiempo contempor\u00e1neo m\u00e1s menos homog\u00e9neo en lo que respecta a este imaginario espec\u00edfico, y dentro del cual ya nos es imposible observar la diferencia entre juegos mucho m\u00e1s anclados al espacio y al tiempo de cada uno de sus participantes. Esa sin duda es la distancia que existi\u00f3 entre un jugador\/a de \u201cluche\u201d, de \u201clota\u201d o de \u201ccacho\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, pareciera que el juego es un formato privilegiado para analizar esa din\u00e1mica que se da entre ideolog\u00eda y t\u00e9cnica. Esto sucede porque su estructura b\u00e1sica siempre contempla una situaci\u00f3n de disputa de poder que, aunque arbitraria al interior del esquema, debe buscar su met\u00e1fora en los conflictos sociales representados en la cultura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Aclaramos<\/strong> (para quiz\u00e1s en determinado instante oscurecer): Esta cultura digital no nos es ajena. Al contrario, formamos parte de ella (\u00bfc\u00f3mo olvidarnos que esto est\u00e1 publicado en un medio digital?). Su uso es, al mismo tiempo, asumido desde una posici\u00f3n contradictoria, una que admite que su estructura nos es adversa, colonizadora en ocasiones incluso. Sabemos, por ejemplo, que las plataformas son dise\u00f1adas y administradas por los pa\u00edses hegem\u00f3nicos. Usamos Facebook y Twitter y, sin embargo, no podemos programar sus funciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tomemos a Instagram como ejemplo. Su arquitectura otorga cierto formato (traza las reglas del juego) a la capacidad de fotografiar que ya tienen los aparatos m\u00f3viles. Administra la difusi\u00f3n de esos registros a partir de criterios basados en un novedoso enfoque de la publicidad entendida en los alcances y mutaciones que experiment\u00f3 \u00e9sta al ingresar al mundo de las redes sociales. Ah\u00ed la cuantificaci\u00f3n de \u201cseguidores\u201d se transforma en una herramienta precisa para medir los \u00edndices de impacto de los productos. El reciente estreno de su modalidad <em>stories\u00a0<\/em>permite grabar videos que se borran de manera autom\u00e1tica cada 24 horas, adem\u00e1s de otorgar como configuraci\u00f3n b\u00e1sica del servicio un control absoluto de qui\u00e9nes pueden ver ese ef\u00edmero contenido. Aunque no podemos hacernos cargo ac\u00e1 de la necesidad \u201csocial\u201d que imaginaron estar satisfaciendo, o lo que es m\u00e1s probable, creando, sus dise\u00f1adores, sabemos que una libido cenagosa, articulada a partir del registro sin memoria, chorrea all\u00ed.\u00a0Quiz\u00e1s no lo veamos con claridad, ese es de hecho el m\u00e9rito de algunas de las redes sociales masivas, pero cada una de ellas construye un lenguaje de imagen-texto m\u00e1s o menos estructurado. De igual modo tambi\u00e9n Facebook genera una especie de lengua franca en donde las fotos de comidas, los gifs, los memes, los mensajes virales y un largo etc. conforman una sintaxis estandarizada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, ninguna teor\u00eda posmoderna nos enga\u00f1a: la tecnolog\u00eda, sus desarrollos, o sus derivados conceptuales como la tecnocracia, tienen centro. Y, sin embargo, asumimos un quehacer dial\u00e9ctico, que ocupe sus l\u00f3gicas, pero subvierta su curso. Aqu\u00ed no hacemos m\u00e1s que rendirle tributo a la estrategia del domin\u00f3, donde la clave consiste en torcer la direcci\u00f3n de la \u00faltima pieza puesta en juego. En efecto, el capital es, no nos permitimos ninguna candidez al respecto, el que pone invariablemente la \u00faltima pieza (y quiz\u00e1s, tambi\u00e9n la primera). No podr\u00eda ser de otro modo, despu\u00e9s de todo, es el m\u00e1s chancho.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde la todav\u00eda dependiente y extractivista Latinoam\u00e9rica este es un hecho incuestionable. Somos los consumidores de los productos culturales hechos en el primer mundo. Quiz\u00e1s un defensor ac\u00e9rrimo del sistema se\u00f1ale que eso se debe a que los pa\u00edses dominantes se esforzaron m\u00e1s. Creemos que eso es parcialmente cierto, siempre y cuando admitamos que podemos endilgar ese valor meritocr\u00e1tico al despojo, la esclavitud y el genocidio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>A diagn\u00f3sticos cr\u00edticos propuestas de creaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es cierto, no somos los que pueden escribir los c\u00f3digos, pero los podemos asimilar, los podemos tragar, los podemos manipular y subvertir. Creemos, para ocupar un t\u00e9rmino m\u00e1s af\u00edn, en la posibilidad de sobrescribirlos. Oswald De Andrade, el visionario artista brasile\u00f1o lo areng\u00f3 con oficio en su manifiesto antrop\u00f3fago por ah\u00ed por el a\u00f1o 1928: \u201cEl amor cotidiano y el modus vivendi capitalista. Antropofagia. Absorci\u00f3n del enemigo sacro para transformarlo en t\u00f3tem\u201d y fue enf\u00e1tico en su visi\u00f3n: \u201cSolo la antropofagia nos une. Socialmente. Econ\u00f3micamente. Filos\u00f3ficamente.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Con Andrade (Oswald, no Osvaldo) afirmamos que es necesario devorar al enemigo para fortalecer nuestra posici\u00f3n antag\u00f3nica. El campo de batalla, ese donde podemos hacer nuestro aporte a la gran contienda por la emancipaci\u00f3n, es sin duda el campo cultural. La lucha de clases latinoamericana, siempre concebida desde la intersecci\u00f3n con lo neocolonial, tiene ah\u00ed una gran contienda que dar en los tiempos del neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El ejercicio en s\u00ed nace de una premisa absurda: generar una aplicaci\u00f3n imposible, que no sea descargable pues existe solo en la medida en que se realiza. Se hace con lo que se tiene (un celular con c\u00e1mara es el material de base). Proponemos contrarrestar la tan mentada \u201crealidad aumentada\u201d mediante el ejercicio fotogr\u00e1fico y textual de un realismo fragmentado, epis\u00f3dico, pero que aspire a la generaci\u00f3n del puzzle infinito y din\u00e1mico de nuestro entorno. Para eso quisi\u00e9ramos proponer el juego de una variante de la \u00e9kfrasis que venimos ensayando hace alg\u00fan tiempo en nuestra revista. Se trata de una versi\u00f3n que remeda el \u201cgo\u201d de la aplicaci\u00f3n de moda. Si, como se dijo en <em>Las trampas del atrapar,<\/em> columna recientemente publicada en nuestra revista, el exitoso juego incurre en una desterritorializaci\u00f3n de los sentidos espaciales en los que se inserta, la idea consiste entonces en adoptar un criterio adverso a esa l\u00f3gica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para ser m\u00e1s claros (sin dejar de ser oscuros en comparaci\u00f3n a, digamos, los finlandeses): una \u00e9kfrasis gou tiene algunas caracter\u00edsticas especiales: 1) est\u00e1 geolocalizada. Es decir, es necesario indicar la hora, la fecha y el lugar de donde se captur\u00f3 la imagen. Ese no deber\u00eda ser un problema puesto que el propio celular registra esos datos; 2) Es tomada con una c\u00e1mara de celular (sin requisitos m\u00ednimos); y 3) tiene la intenci\u00f3n de territorializar el imaginario del transe\u00fante mediante un ejercicio que textualice la impresi\u00f3n profunda que propone la imagen. Este \u00faltimo elemento puede adoptar distintas formas: di\u00e1logo, mon\u00f3logo interior, poema, microcuento, cr\u00f3nica y un largo etc\u00e9tera de formatos literarios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/encuadre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2399\" src=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/encuadre-1024x470.jpg\" alt=\"encuadre\" width=\"1024\" height=\"470\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Espirales y esquirlas: realismo y fragmentaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque la causalidad pareciese indicar que el recorrido es de imagen a texto, la experiencia puede revelarnos nuevos flujos y reflujos. Por ejemplo, cuando \u201cvemos\u201d una imagen cautivante es porque probablemente una inteligibilidad emotiva, un sentimiento intenso, la provoc\u00f3. Esas por lo general son las primeras letras del texto y su aparici\u00f3n suele ser\u201csimult\u00e1nea\u201d. Esta simultaneidad, como concepto ya es una pr\u00e1ctica que difiere de la \u201cinmediatez\u201d entendida como caracter\u00edstica inherente al fen\u00f3meno de las redes sociales. Se produce as\u00ed un cortocircuito entre la fotograf\u00eda y lo que se supone debo hacer con ella en los t\u00e9rminos que subrepticiamente me imponen las plataformas disponibles para canalizar ese contenido. Lo que hago en cambio es explorarla por medio del recorte de esa imagen y su di\u00e1logo con una idea que pudiese expresarse, como ya se se\u00f1al\u00f3 m\u00e1s arriba, por medio de varios soportes literarios. Es instant\u00e1neo y no lo es, demanda hacerse cargo textualmente de un estremecimiento lateral provocado por la imagen: lo que no se ve, lo que huye, lo que quema, lo que encandila, lo que apu\u00f1ala. En ese sentido la insolencia que entra\u00f1a el gesto puede ser burda, poco efectiva (esperamos que no lo sea) pero al menos es, en t\u00e9rminos t\u00e1cticos, meridiana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Llegado este punto es importante hacer hincapi\u00e9 en otro aspecto relevante del ejercicio, y esa es su dimensi\u00f3n te\u00f3rico\/pr\u00e1ctica. Porque si hasta aqu\u00ed nos hemos referido solo a lo que deseamos que exprese y en oposici\u00f3n a qu\u00e9 queremos que lo haga, a\u00fan no hemos ahondado en el c\u00f3mo. Esa f\u00f3rmula se podr\u00eda describir as\u00ed: una intervenci\u00f3n anal\u00f3gica en el espacio autodeterminado del mundo digital. De esa manera creemos que el texto que se manifiesta simult\u00e1neo a la imagen que se quiere capturar, y que nos exigir\u00e1 pulsar en el teclado virtual o en el f\u00edsico m\u00e1s tarde, intentando producir un \u201cmaterial\u201d qu\u00e9 por convenci\u00f3n hemos dado en llamar \u00c9kfrasis, es lo m\u00e1s parecido a un proceso de creaci\u00f3n a partir de soportes digitales. Esta vuelta a lo anal\u00f3gico, aunque sea solo rescatando su esp\u00edritu, pretende jugar a \u201csacarle el rollo\u201d a los espacios cotidianos, utilizando los instrumentos que este neoliberalismo consumista nos pone a la, o en la, mano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La regulaci\u00f3n manual de la luz, ausente en las funciones de la c\u00e1mara digital, se desplaza metaf\u00f3ricamente al texto. La luz comprendida aqu\u00ed tal como all\u00e1, como el elemento central en la composici\u00f3n art\u00edstica de la imagen, permite la comunicabilidad del trazo que ha experimentado el ojo. La literatura en su acepci\u00f3n m\u00e1s lata, asume la funci\u00f3n del obturador, y ya no es posible entenderla como una explicaci\u00f3n, o como una simple pr\u00f3tesis de la imagen, sino como aquello que define el tiempo de la entrada de la \u201cluz\u201d que posee el espacio registrado. Es decir, regula la luminosidad y zanja el contenido (aquello que contiene), el \u00e1ngulo particular del sujeto que observa. Su irrupci\u00f3n recorta la mirada del espectador produciendo los contornos expresivos de la imagen. Este es el verdadero motivo del r\u00f3tulo \u201cfragmentado\u201d que hemos ocupado para designar el ejercicio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es, por otro lado, en ese trabajo de consciente y deliberada agencia, en donde ponemos el \u00e9nfasis en la representaci\u00f3n y el artificio latente en el t\u00e9rmino de \u201crealismo\u201d fragmentado. Su utilizaci\u00f3n supone una contraposici\u00f3n radical al mistificante de \u201crealidad\u201d aumentada. Este \u00faltimo, al igual que cualquier discurso que apoye argumentalmente el neoliberalismo, intenta instaurar una lectura un\u00edvoca de la realidad, negando el sustrato ideol\u00f3gico de su perspectiva a partir de un a priori tautol\u00f3gico y autoritario: el mundo es as\u00ed porque as\u00ed he decidido que sea.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Hardware<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Instructivo:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">.- Recorra las calles. Camine, s\u00fabase a micros, encar\u00e1mese a los \u00e1rboles, ingrese a boliches de mala muerte, baruchos con olor a pipe\u00f1o y cebolla escabeche, ac\u00f3dese en el mes\u00f3n, salga, observe pichangas de barrio, m\u00e9tase al mall, al patio de comidas, a plazas y parques, en los cementerios, en las ferias libres, pi\u00e9rdase en los persas; mire con detenci\u00f3n los rostros de las personas en los paraderos, en las filas de los colectivos; recuerde, las posibilidades de tr\u00e1nsito por los territorios son infinitas.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">.- Observe movimientos, situaciones, gestos, paisajes. Estos pueden ser estridentes o sutiles: una discusi\u00f3n, un ataque de risa o un despacioso juego de damas a la sombra de un imp\u00e1vido y frondoso aromo. Un sitio eriazo repleto de rutilantes escombros, las zapatillas colgando en los cables recortadas contra un crep\u00fasculo bermejo, un perro cojo con ojos muy tristes, casi humanos, un viejo con la bolsa del pan colgando de la mu\u00f1eca mientras juega a las m\u00e1quinas en el almac\u00e9n de la esquina.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando algo lo\/la estremezca est\u00e1 listo para empezar. Saque su celular.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">.- Abra el \u00edcono de c\u00e1mara en su dispositivo m\u00f3vil. Apunte\u2026<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">.- Obs\u00e9rvese observando la imagen antes de atrapar el instante. Trepane la belleza del tiempo detenido que ha creado. Cree un peque\u00f1o texto que dialogue con la imagen. Sienta, palpe con la pupila, interr\u00f3guese sin pudor\u00bfqu\u00e9 es eso que hay ah\u00ed? Permita que esas dos formas de captura dialoguen en un murmullo acompasado y sugerente. Cada cual parece complementar ala otra y, sin embargo, ambas desprenden cierta suficiencia en sus distintos registros.<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Puede crear series de \u00c9kfrasis gou, o si prefiere, coleccionar instantes que describan esa relaci\u00f3n profunda y a veces contradictoria que se establece con el espacio. No se entrampe en los l\u00edmites del instructivo. Salga a caminar con un amigo\/a, amante, compa\u00f1ero\/a, saque una foto, conv\u00e9rsela, produzca un material mancomunado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Intente crear un estilo. Note que su mirada es siempre sarc\u00e1stica, dram\u00e1tica, c\u00f3mica, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Malware<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta aplicaci\u00f3n imaginaria\/imaginable no requiere que se descargue ning\u00fan programa. No tolera las selfies ni las fotos de comida (los grandes poemas gastron\u00f3micos ya fueron escritos por los Pablos). La \u00e9pica del rostro narcisista ya no nos interesa. Las pel\u00edculas con cabritas la han agotado. Queremos observarlo todo, quieto o en contorsi\u00f3n. Se\u00f1alar lo ef\u00edmero en su constancia, y lo constante en su eterno discurrir. Queremos volver a ensayar la \u00e9pica del ojo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Manda tu \u00c9kfrasis gou a razacomica@gmail.com.<\/strong><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><b>Por La Raza <\/b>\/ Esta aplicaci\u00f3n imaginaria\/imaginable no requiere que se descargue ning\u00fan programa. No tolera las selfies ni las fotos de comida. La \u00e9pica del rostro narcisista ya no nos interesa. Las pel\u00edculas con cabritas la han agotado. 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