{"id":2692,"date":"2016-12-13T16:37:55","date_gmt":"2016-12-13T16:37:55","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2692"},"modified":"2018-04-18T05:54:00","modified_gmt":"2018-04-18T05:54:00","slug":"un-incendio-forestal-en-el-barrio-alto-de-la-narrativa-chilena-budnik-de-juan-carreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/12\/13\/un-incendio-forestal-en-el-barrio-alto-de-la-narrativa-chilena-budnik-de-juan-carreno\/","title":{"rendered":"Un incendio forestal en el barrio alto de la narrativa chilena: \u00abBudnik\u00bb de Juan Carre\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Es abril del a\u00f1o 1968. En Besan\u00e7on, una localidad situada al este de Francia, Chris Marker y Mario Marret organizan un decisivo encuentro donde exhiben a la comunidad y a los obreros de la f\u00e1brica textil Rhodiaceta el filme <em>\u00c0 bient\u00f4t, j\u2019esp\u00e8re<\/em>, que trata sobre la huelga emprendida por estos el a\u00f1o anterior. Pese a que varios de sus protagonistas (ahora espectadores) han participado en la realizaci\u00f3n de la pel\u00edcula, las im\u00e1genes desatan pifias y bronca entre los asistentes. Muchos abandonan la sala, mientras que otros confrontan all\u00ed mismo a los realizadores. Ante esllo, Marker sale al paso invit\u00e1ndolos a un conversatorio luego de la proyecci\u00f3n, donde puedan discutir y manifestar sus reparos con claridad: \u00bfhab\u00edan sido explotados por los directores?, \u00bfacaso eran as\u00ed, serviles y casi mudas, como aparecen en el filme, sus compa\u00f1eras?, \u00bfcontribu\u00edan esas im\u00e1genes al fortalecimiento del sindicato, a la emancipaci\u00f3n de la clase obrera?, \u00bfpod\u00eda Marker <em>efectivamente,<\/em>\u00a0y sin romanticismo, dar cuenta de la lucha llevada a cabo? Tales cuestionamientos y la respuesta que \u00e9l pudo con honestidad ofrecer son grabados, y el registro sonoro se transforma en una segunda obra: <em>La charni\u00e8re<\/em>, gozne o bisagra, punto de inflexi\u00f3n. Es fruto de este debate que se crear\u00e1, con la ayuda de Marker y otros t\u00e9cnicos, un in\u00e9dito grupo de cineastas proletarios, quienes comprender\u00e1n al cine como una nueva arma, como un alzamiento por la toma en el terreno de las im\u00e1genes: acci\u00f3n directa, ya no se tratar\u00e1 para ellos de ser meros objetos ante una c\u00e1mara, sino de hacer pel\u00edculas <em>pol\u00edticamente<\/em>, en una experiencia de autogesti\u00f3n visual y trabajo colectivo. Porque quien filma pertenece siempre al exterior; mientras que ahora, en cambio, al igual que en la lucha por su liberaci\u00f3n, la representaci\u00f3n y la expresi\u00f3n del cine ser\u00eda obra de ellos mismos. As\u00ed nace el primer grupo Medvedkin, cuyo nombre homenajea a ese enorme obrero de las im\u00e1genes que durante los a\u00f1os treinta deambul\u00f3 por los pueblos de la estepa rusa arriba del Cine-Tren, una maquinaria cuyos vagones eran estudios y salas donde se grababan, montaban y exhib\u00edan filmes creados <em>por <\/em>y <em>para <\/em>el pueblo, retratos <em>in situ <\/em>de la esforzada vida en los kolj\u00f3s, sin mediaciones, en una po\u00e9tica a ras de suelo, itinerante y comunitaria.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>Budnik <\/em>(Cinosargo, 2016), la primera novela de Juan Carre\u00f1o, comienza precisamente saludando este gesto en el \u201cmanifiesto Medvedkin\u201d, cuya proclama es que \u201cla imagen de nuestro tren sea la se\u00f1al del ensa\u00f1amiento e insurrecci\u00f3n\u201d y los filmes \u201cel pan negro de la Interzona\u201d. Se trata de una novela que es, a su manera, un poderoso manifiesto contra la domesticaci\u00f3n neoliberal, una nueva bomba o fierrazo, y sobre todo el gui\u00f3n de una pel\u00edcula imposible, cuyo montaje insolente, vertiginoso y dislocado convoca a un sinf\u00edn de voces\/tomas que se suceden con un preciso centro de gravedad: el Frente ContraCine, sujeto colectivo y acaso el verdadero protagonista del libro. Este grupo de guerrilleros de la imagen, delincuentes en potencia, amigos y amantes curtidos en el abismo, el hambre, la disfon\u00eda y el riesgo, se plantean como objetivo nada m\u00e1s y nada menos que refundar la vida a trav\u00e9s del cine, en un territorio corro\u00eddo por el micro-fascismo, la desolaci\u00f3n y la vileza: la Interzona, espacio tan real como imaginario, suerte de campo minado, algo as\u00ed como nuestro Alepo: acceso sur, Bajos de Mena, villa El Volc\u00e1n, avenida Juanita y La Pintana, dist\u00f3pica geograf\u00eda donde entre escombros, balazos y gas metano merodean post\u2013evang\u00e9licos militantes, ortodoxos rusos, mormones milenaristas, hordas de viejas UDI, universitarios en turismo social, pastorales y pasteros. Tierra quemada, basural habitacional \u2013y l\u00e9ase ac\u00e1: pol\u00edticas de vivienda de la Concerta, casas Copeva, P\u00e9rez Yoma &amp; Co\u2013 donde el pa\u00eds deja de existir, donde el progreso resuena como una ficci\u00f3n lejana.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Aqu\u00ed surge la historia de Daniel SS (homenaje y se\u00f1a al <em>Pejesapo<\/em>). Reescritura del Luch\u00edn de V\u00edctor Jara o quiz\u00e1 de los ni\u00f1os de Kiarostami, Daniel es un cabro solitario y pelusa que acaba viviendo de los desperdicios de la sociedad de consumo, en un tonel de cemento marca Budnik. A medida que repasa algunos episodios de su vida \u2013una vida marcada por el caos y el abandono\u2013, el tono confesional de su voz, al mismo tiempo pilla e inocente, va dando paso a la lenta aparici\u00f3n de un t\u00fa al que interpela, un otro que lo filma (m\u00e1s adelante sabremos que se trata de Jorge Cuminao, miembro del Frente) y que invade su espacio \u00edntimo, que lo sapea: \u201cYo no quiero que sigas haciendo la pel\u00edcula. No quiero que vengas m\u00e1s. Porque no po. Nadie me puede obligar [&#8230;] La edici\u00f3n me importa una pichula [&#8230;] Metete los videos en la raja\u201d; \u201cDespu\u00e9s hice algo que no te voy a contar, porque al toque te digo que no te lo voy a contar todo, porque no estoy ni ah\u00ed con que cualquier culiao c\u00f3modo en su casa pueda ver esta pel\u00edcula\u201d, protesta. Es interesante esta interrupci\u00f3n, esta resistencia de Daniel a volverse imagen. Como los obreros de la f\u00e1brica con Marker, \u00e9l toma consciencia de s\u00ed ante el ojo ajeno \u2013ojo colonizador y dominante\u2013 y a ratos se subleva poniendo en jaque la representaci\u00f3n, la posibilidad del cine.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Una interrupci\u00f3n semejante retorna m\u00e1s adelante en la novela. Ana es una actriz que ha decidido romper con su vida rastrera de garzona para ingresar al Frente. Como si se tratara de un\u00a0diario de guerra interna, ella va describiendo su crisis, sus sue\u00f1os de amor y venganza, las peripecias con sus nuevos compa\u00f1eros y sus ideas sobre filmes incendiarios que desatar\u00e1n la insurrecci\u00f3n inmediata de todos los basureados por los due\u00f1os de Chile. Pero a Ana le cuesta quitarse sin m\u00e1s la actitud televisiva y burguesa cuando crea su primera obra, en la que filma precariamente a un pordiosero de la calle, reproduciendo la rapi\u00f1a pornomiserable de la imagen. Uno de sus compa\u00f1eros frentistas, el mismo Jorge Cuminao, la increpa entonces: \u201c\u00bfa qu\u00e9 p\u00fablico le puede impactar la miseria?, a los pobres la pobreza no nos impacta [&#8230;] la mayor\u00eda de los cineastas latinoamericanos viajan por el mundo, en distintos festivales de cine, a costa de retratar la miseria de sus pa\u00edses, sin ning\u00fan intento de intervenci\u00f3n o complicidad real con esas personas m\u00e1s all\u00e1 de robarles la imagen en una transacci\u00f3n desleal\u201d. El cine como robo, como transacci\u00f3n desleal. Como un acto carente de amor. Podr\u00edamos decir que todo <em>Budnik <\/em>se rebela contra esta pr\u00e1ctica que capitaliza la realidad como si operase con objetos desechables. Ante ello, la estrategia propuesta es tajante: la <em>autoexpropiaci\u00f3n<\/em> como est\u00e9tica y consigna, como una \u00e9tica a contramano de la enajenaci\u00f3n y el individualismo, como amorosa entrega a lo colectivo. As\u00ed, Ana rectifica, se sume en el trabajo del Frente y de su crisis personal emerge como una orqu\u00eddea rabiosa en el basural del neoliberalismo, forjando otras im\u00e1genes \u2013<em>im\u00e1genes otras<\/em>\u2013 que han de fundar la \u201cnueva historia pol\u00edtica del pa\u00eds\u201d, como la de un Chile inverso donde la pasta base es legalizada y consumida por el Ej\u00e9rcito, por la Federaci\u00f3n de Criadores de Caballos y por un Techo para Chile, mientras el pueblo armado controla los medios de producci\u00f3n y escribe los mejores poemas, las mejores versiones del siglo XXI.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero <em>Budnik <\/em>es adem\u00e1s el registro del Festival de Interzonas (anverso del FECISO) y el cat\u00e1logo f\u00edlmico del Frente ContraCine (anverso de la Escuela Popular de Cine). Es tambi\u00e9n el descarnado coro de \u201clos sue\u00f1os del volc\u00e1n\u201d, donde unos infames P\u00e9rez Zujovic y Vadim Budnik, los rusos ortodoxos encomendados a reconstruir un templo a la virgen de Kazan, una due\u00f1a de colegios adventistas, los infectos con la enfermedad de Kawasaki, los miembros de la Vanguardia Organizada del Pueblo y los asesinados en Pampa Irigoin entremezclan sus voces en un corrosivo cuadro cubista, al son de un reguet\u00f3n que marca el comp\u00e1s de los corazones igual al tambor de un \u201cbarco fenicio repleto de esclavos\u201d, en medio de escombros, perros y pasturrientos, entre amor de blocks y tagad\u00e1 sudoroso, hacinado.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Creo que <em>Budnik<\/em> puede leerse como la novela de una pol\u00edtica por venir. Como una declaraci\u00f3n de amor y enfrentamiento, como los esbozos de una nueva concepci\u00f3n de la imagen y, por ello, de la vida: donde la lealtad, la complicidad y el festejo se propagan por los eriazos, donde el movimiento es \u201cinformaci\u00f3n y belleza, como poder tocar el fuego o acariciar un tigre\u201d, donde la sangre vuelve a correr por las venas del territorio. Como un manual de uso, la caja de herramientas de Carre\u00f1o, que se expone y nos expone las piezas de su imaginario vital y escritural, ajeno al c\u00e1lculo y a esa cosa ondera y c\u00ednica que abunda en cierta narrativa reciente; un imaginario fuertemente colectivo, fraguado a punta de coraje y persistencia, en gesto de entrega total.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Creo que <em>Budnik <\/em>puede leerse tambi\u00e9n en la estela de Crist\u00f3bal Gaete y de Cristi\u00e1n Geisse, por pensar al vuelo en dos escrituras donde comparece algo as\u00ed como el rev\u00e9s salvaje y filoso de lo real. Y en el timbre insumiso del viejo Carlos Droguett, quien por el a\u00f1o 71, mismo a\u00f1o en que la VOP cobraba Pampa Irigoin acribillando a P\u00e9rez Zujovic, escrib\u00eda: \u201cOpino, pues, reiteradamente, que la literatura chilena [&#8230;] vive de espaldas a la realidad chilena, no s\u00f3lo la realidad hist\u00f3rica sino la realidad no escrita, desgraciadamente no escrita, que pasa por ah\u00ed afuera en estos momentos o que pasar\u00e1 ma\u00f1ana o esta noche cuando baje el viento de los cerros\u201d. <em>Budnik <\/em>no da la espalda, mira de frente, con actitud leporina, y escribe lo no escrito, celebrando la hermandad de una neoguerrilla que busca \u2013c\u00f3mo no\u2013 reinventar el amor a trav\u00e9s de las im\u00e1genes.<\/span><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Imagino entonces as\u00ed, como el viento quemado bajando de los cerros, la primera novela de Juan Carre\u00f1o: un incendio forestal en el barrio alto de la narrativa chilena.\u00a0<\/span><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00edamos decir que todo Budnik se rebela contra esta pr\u00e1ctica que capitaliza la realidad, como si operase con objetos desechables. 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