{"id":2748,"date":"2016-12-20T17:40:47","date_gmt":"2016-12-20T17:40:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2748"},"modified":"2017-07-08T04:06:02","modified_gmt":"2017-07-08T04:06:02","slug":"hora-zero-kloaka-neon-ensayos-de-una-nacion-de-armas-molidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/12\/20\/hora-zero-kloaka-neon-ensayos-de-una-nacion-de-armas-molidas\/","title":{"rendered":"Hora Zero, Kloaka, Ne\u00f3n: ensayos de una \u201cnaci\u00f3n de armas molidas\u201d*"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Luis Fernando Chueca<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Este libro, editado por Gonzalo Geraldo Pel\u00e1ez, lleva por t\u00edtulo <em>Entre la utop\u00eda &amp; el desencanto. Voces &amp; visiones de las neovanguardias po\u00e9ticas del Per\u00fa<\/em> y recoge entrevistas a miembros de, u otros poetas muy cercanos a, tres colectivos surgidos, respectivamente, en las d\u00e9cadas de los setenta, ochenta y noventa del siglo pasado: Hora Zero, Kloaka y Ne\u00f3n, as\u00ed como textos po\u00e9ticos de ellos mismos. El t\u00edtulo es suficientemente revelador de la propuesta que gu\u00eda la publicaci\u00f3n, y fue tambi\u00e9n el eje que Gonzalo me solicit\u00f3 que abordara en estas p\u00e1ginas introductorias: el v\u00ednculo entre dichas <em>neovanguardias<\/em> y la l\u00ednea (no exenta de discontinuidades) que traza el recorrido de la utop\u00eda al desencanto en cuanto al habitualmente llamado <em>horizonte ut\u00f3pico<\/em> de, a\u00f1adamos, transformaci\u00f3n (radical) de la sociedad. En lo que sigue \u2013y a partir de la transcripci\u00f3n de una conversaci\u00f3n con el propio Gonzalo a la que he a\u00f1adido algunas precisiones**\u2013, abordo dicho tramado desde una perspectiva que si bien pretende la reconstrucci\u00f3n del proceso, no puede desconocer ni las particularidades de mi propia visi\u00f3n, ni la imposibilidad de representar trayectos mucho m\u00e1s complejos que los que las palabras, cualesquiera, podr\u00edan recoger. Se trata, as\u00ed, de una propuesta de lectura que se suma a otras miradas al respecto y deber\u00eda cotejarse con ellas. A la vez, de un acercamiento que aunque prescinde de la revisi\u00f3n detallada de las discusiones contempor\u00e1neas acerca del tan problem\u00e1tico como seductor concepto de <em>neovanguardia<\/em>, tiene presentes, como tel\u00f3n de fondo, los extremos en que se suelen moverse estas: por un lado la recusaci\u00f3n del valor de todo proyecto neovanguardista, pues estos resultar\u00edan siendo fundamentalmente movimientos que, al reactivar gestos y procedimientos surgidos d\u00e9cadas atr\u00e1s, con las vanguardias hist\u00f3ricas, que fueron finalmente incorporados en las historias oficiales, institucionalizan (sin saberlo o sabiendas) aquello que surgi\u00f3 con heroica vocaci\u00f3n contrainstitucional y antiart\u00edstica (Peter B\u00fcrger), y, por otro, la afirmaci\u00f3n de que han sido precisamente las neovanguardias las que han comprendido m\u00e1s cabalmente los proyectos vanguardistas, ampliado sus desarrollos, y han podido ser m\u00e1s agudas en su cr\u00edtica y deconstrucci\u00f3n de los fundamentos de la instituci\u00f3n-arte (Hal Foster).<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Sin ahondar en las implicancias de esta discusi\u00f3n, lo que sigue parte tanto de la convicci\u00f3n de que las neovanguardias po\u00e9ticas peruanas cumplieron, en sus respectivos momentos y a la luz de las circunstancias, culturales y pol\u00edticas, en que surgieron y se desarrollaron, un importante papel en el proceso de la poes\u00eda peruana, como del convencimiento de que todo proyecto vanguardista es, en general, y casi por definici\u00f3n, dir\u00eda, pasajero. No se puede afirmar la misma condici\u00f3n neovanguardista cuando las posiciones de dichos proyectos han variado hasta llegar a formar parte, en gran medida, de las ubicaciones can\u00f3nicas en el terreno de batalla que es inevitablemente el campo literario.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Debo dejar indicado, para finalizar este pre\u00e1mbulo \u2013y lo explico con m\u00e1s detalle en su momento\u2013 que considero que de los tres proyectos colectivos que se proponen aqu\u00ed, solo dos pueden cabalmente reconocerse como neovanguardistas: Hora Zero y Kloaka. En ambos casos se observa la conjunci\u00f3n de dos aspectos que considero centrales en todo proyecto de vanguardia o de neovanguardia: la apuesta por ampliar radicalmente los rasgos de escritura establecidos en un momento dado y una actitud beligerante que pugna por cuestionar lugares, convicciones y premisas arraigadas en el campo del arte y, con ello, de sus v\u00ednculos con la sociedad y con la vida. En ambos casos, adem\u00e1s, y en gran medida en relaci\u00f3n con lo anterior, est\u00e1 muy presente el otro eje definido como preocupaci\u00f3n central de este libro: la utop\u00eda.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">A inicios de los setenta hubo una marcada vocaci\u00f3n rupturista que puede verse en di\u00e1logo con lo que estaba ocurriendo en el escenario pol\u00edtico del Per\u00fa y, de alg\u00fan modo, en Latinoam\u00e9rica. Esto es m\u00e1s claro si consideramos a Hora Zero y a otros poetas que, sin ser parte de este grupo, participaron m\u00e1s o menos del estado de \u00e1nimo que represent\u00f3. El gobierno de Velasco (1968-1975) significa un hito fundamental en el cambio de rostro en el pa\u00eds. Aunque se trat\u00f3 de una dictadura militar, que subi\u00f3 al poder a trav\u00e9s de un golpe \u2013un gobierno vertical y desconfiado en gran medida de la autonom\u00eda del movimiento popular, al que quiso controlar\u2013, con Velasco se piensa, casi dir\u00eda por primera y \u00fanica vez, desde el estado, un proyecto de Per\u00fa como naci\u00f3n, que fue, adem\u00e1s, un proyecto progresista. Se realizan gestos potentes de reivindicaci\u00f3n de lo nacional y de lo andino que se enfrentan a las estructuras, pr\u00e1cticas y prestigios olig\u00e1rquicos. Sin duda, el Per\u00fa cambi\u00f3 en esos a\u00f1os y quiz\u00e1 uno de los aspectos centrales de esto es la consolidaci\u00f3n de la conciencia, de ind\u00edgenas y campesinos, por ejemplo, de ser sujetos de derechos. Esto no se inicia con Velasco; hubo una gran efervescencia popular, desde antes, luego del fracaso de las guerrillas del 65. Y antes est\u00e1n las tomas de tierras campesinas, rebeliones ind\u00edgenas en la primera mitad del XX, en el XIX, y podr\u00edamos seguir retrocediendo. A fines de los sesenta, en el marco de la llamada \u201cnueva izquierda peruana\u201d, los j\u00f3venes discuten sobre la viabilidad de la lucha armada. La revoluci\u00f3n se ve a la vuelta de la esquina. El golpe de Velasco \u2013decisi\u00f3n institucional del Ej\u00e9rcito\u2013 se explica, en parte, por cierta convicci\u00f3n sobre la necesidad de transformaciones radicales y, en parte, para evitar un nuevo estallido guerrillero. Ya con los militares en el poder (que nacionalizan empresas extranjeras, desarrollan un proceso de reforma agraria), hay una gran movilizaci\u00f3n social, popular y estudiantil, sea para apoyar el proceso en marcha desde el estado, sea para exigirle ir m\u00e1s all\u00e1 en las transformaciones.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">La literatura y la poes\u00eda no son ajenas a todo ello. Aunque no puede verse lo que sucede en la literatura como un eco de lo social y lo pol\u00edtico, hay s\u00ed un di\u00e1logo muy estrecho. Para volver al tema planteado, los miembros de Hora Zero y muchos otros j\u00f3venes poetas participan de la corriente de transformaci\u00f3n de esos a\u00f1os y son parte de un impulso por estremecer las bases de la instituci\u00f3n literaria, cuestionar los prestigios y los excluyentes mecanismos que reg\u00edan, en general, la pertenencia al campo literario. Entonces, ya no ser\u00e1n los sectores medios-altos aquellos de donde fundamentalmente salga la poes\u00eda que alcance resonancia p\u00fablica, sino tambi\u00e9n de los medios-bajos, las provincias, los migrantes. Hora Zero sin duda es parte fundamental de este proceso. En sus manifiestos iniciales (el m\u00e1s conocido es <em>Palabras urgentes<\/em> de 1970), dirigen\u00a0 una cr\u00edtica \u201ciracunda\u201d (adjetivo utilizado en el texto) contra toda la poes\u00eda peruana y expresan su af\u00e1n fundacional: ellos representan lo nuevo, en lo que propone, como componente fundamental, la perspectiva revolucionaria; la poes\u00eda deb\u00eda ser revolucionaria en tanto representaba una nueva forma de asumir la palabra po\u00e9tica, de afrontar el acto creativo, y tambi\u00e9n en cuanto part\u00eda de una confianza casi total en que la poes\u00eda era parte fundamental del proceso de transformaci\u00f3n social que inevitablemente deb\u00eda producirse.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En ese sentido, creo, es posible hablar de Hora Zero (y de la corriente setentera que representa), como una manifestaci\u00f3n neovanguardista: manifiestos, cuestionamiento de la instituci\u00f3n-arte, ampliaci\u00f3n de los registros de escritura, discusi\u00f3n de los criterios regentes de la belleza est\u00e9tica, concepci\u00f3n de la poes\u00eda no ajena al devenir de la sociedad. No obstante, deben hacerse tambi\u00e9n matices. Lo que logr\u00f3 Hora Zero en el lenguaje po\u00e9tico representa, m\u00e1s que una ruptura total, una radicalizaci\u00f3n de algo que ya estaba en proceso. La propuesta del \u201clenguaje vivo de las calles\u201d, de la que se habla en varios manifiestos, representa la consolidaci\u00f3n de la incorporaci\u00f3n de una serie de registros antes poco presentes en la tradici\u00f3n po\u00e9tica letrada peruana, pero que se puede ver ya en los sesenta con poetas como Luis Hern\u00e1ndez, por ejemplo, y no es el \u00fanico. Los personajes populares y subalternos, y sus lenguajes, se consolidan tambi\u00e9n como una constante a partir de esos a\u00f1os, pero tambi\u00e9n encuentran antecedentes fundamentales en Vallejo, en los hermanos Peralta, en Leoncio Bueno, por citar unos pocos nombres. En general, lo m\u00e1s desarrollado y proclamado del lenguaje horazeriano se mantuvo dentro de los m\u00e1rgenes del <em>conversacionalismo<\/em> establecido como paradigma a mediados de los sesenta (narratividad, coloquialidad, comunicabilidad) \u2013por supuesto que claramente m\u00e1s \u201cperuano\u201d, m\u00e1s \u201clime\u00f1o\u201d y \u201ccallejero\u201d, que erosion\u00f3 m\u00e1s n\u00edtidamente el registro l\u00edrico\u2013. Pueden reconocerse pronto, no obstante, desarrollos m\u00e1s claramente experimentales, como en <em>Monte de goce<\/em> de Enrique Ver\u00e1stegui, aunque se publica mucho m\u00e1s tarde, o en <em>Vida perpetua<\/em> de Juan Ram\u00edrez Ruiz, que aparece en 1978, cuando el poeta se encontraba ya lejos de lo que para esos momentos era el n\u00facleo horazeriano.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hay otros aspectos interesantes por comentar con relaci\u00f3n al paradigma de la revoluci\u00f3n y la utop\u00eda: como mencion\u00e9, existe en los setenta y en la pr\u00e9dica de Hora Zero una gran confianza en el papel que le toca cumplir a la poes\u00eda, y una gran confianza en la revoluci\u00f3n y en la necesidad de participar de ese proceso. La peruanizaci\u00f3n, el lenguaje de las calles, el sujeto popular, la ampliaci\u00f3n del campo deben verse tambi\u00e9n desde esta \u00f3ptica. En cuanto a la confianza en la revoluci\u00f3n, espec\u00edficamente, la poes\u00eda de los setenta presenta una marcada diferencia con relaci\u00f3n a los sesenta, que quiz\u00e1 se debe ver en la clave de lo que signific\u00f3 la muerte del poeta Javier Heraud en 1963. Heraud es contempor\u00e1neo de Cisneros, Hinostroza, Hern\u00e1ndez, Martos. Heraud viaj\u00f3 a Cuba, de donde regres\u00f3 como miembro del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional, que inici\u00f3 una experiencia guerrillera en esos momentos. Fue una experiencia fallida que termin\u00f3 (en esa primera etapa) a los pocos meses, precisamente cuando muere Heraud en la selva peruana acribillado por agentes del Estado peruano. La figura de Heraud en este sentido no solo es importante, para los poetas, por su obra, sino porque se entreg\u00f3 a una causa que, en esos momentos, la mayor\u00eda de ellos y muchos otros j\u00f3venes de izquierda afirmaban que deb\u00eda realizarse, en gran medida a la luz de las expectativas generadas por el triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana y de la necesidad de transformaci\u00f3n de las condiciones del pa\u00eds. Pero la guerrilla fracas\u00f3 (y Heraud muri\u00f3) y a los poetas del sesenta este fracaso los llev\u00f3 a replanteamientos importantes sobre las posibilidades reales de la revoluci\u00f3n y a un fuerte desencanto. Aunque varios de ellos colaboraron en proyectos de la izquierda revolucionaria de los a\u00f1os posteriores, es claro que el \u00e1nimo no era el mismo. Los ejemplos m\u00e1s claros de este desencanto, en la poes\u00eda, pueden verse en varios textos de <em>Canto ceremonial contra un oso hormiguero<\/em> de Cisneros, en <em>Contranatura<\/em> de Hinostroza y en algunos poemas de Martos.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En contraste con ellos, los poetas de los setenta, algo menores, recuperan \u2013posiblemente al calor de la intensa movilizaci\u00f3n social y efervescencia del movimiento popular de los que hablaba antes\u2013 el entusiasmo por la revoluci\u00f3n, la convicci\u00f3n de que se producir\u00e1, y recuperan, con ello, la figura de Heraud \u00edcono po\u00e9tico y revolucionario. En <em>Palabras urgentes<\/em>, Heraud es el \u00fanico poeta, adem\u00e1s de Vallejo, a quien reconocen como valioso sin cortapisas. Esto se ve tambi\u00e9n en otro n\u00facleo de poetas de los inicios de los setenta, organizados alrededor de una revista que tuvo lazos estrechos con el ELN. La revista se llama <em>Estaci\u00f3n Reunida<\/em>, t\u00edtulo del poemario p\u00f3stumo de Heraud.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hay efectivamente entre los poetas de Hora Zero la idea de un proyecto nacional en el que la poes\u00eda deb\u00eda estar presente. Luego, en la segunda mitad de la d\u00e9cada \u2013despu\u00e9s de otro golpe militar, esta vez de orientaci\u00f3n marcadamente derechista, encabezado por Morales Berm\u00fadez, que gobern\u00f3 el pa\u00eds de 1975 a 1980\u2013, las reformas velasquistas fueron desmontadas. En 1977, el movimiento popular organizado convoc\u00f3 a un paro nacional, cuyo \u00e9xito forz\u00f3 al gobierno a anunciar la convocatoria a elecciones. En ese contexto, Hora Zero se re\u00fane nuevamente, elabora nuevos manifiestos y se declara \u201cvanguardia cultural del proletariado peruano\u201d. Pero m\u00e1s all\u00e1 de una cierta participaci\u00f3n org\u00e1nica al lado de uno de los partidos de izquierda de la \u00e9poca, de lo que ya se\u00f1al\u00e9 respecto del lenguaje po\u00e9tico y de que efectivamente hay muchos m\u00e1s poetas en diversos lugares y sectores sociales del pa\u00eds, la poes\u00eda no lleg\u00f3 a ser parte efectiva de la vida de las mayor\u00edas ni a participar activamente de los procesos sociales, como se esperaba inicialmente. No se logr\u00f3 forjar n\u00facleos que pudieran sostener la utop\u00eda de una poes\u00eda vitalmente importante para la gente com\u00fan \u2013m\u00e1s all\u00e1 de los c\u00edrculos letrados\u2013 que cumpliera un papel relevante en el devenir de la sociedad. Aument\u00f3 en esos a\u00f1os la cantidad de lectores, creci\u00f3 la poblaci\u00f3n universitaria, hubo grupos po\u00e9ticos o filiales de Hora Zero en varios lugares del pa\u00eds, y la poes\u00eda de esos a\u00f1os consolid\u00f3 ciertas caracter\u00edsticas de lenguaje que permit\u00edan una mayor accesibilidad casi para cualquier lector, pero la llegada real de la poes\u00eda a otros sectores, a pesar de eventuales lecturas en partidos o sindicatos, sigui\u00f3 siendo muy limitada. A la vez, algunos de los miembros m\u00e1s representativos de Hora Zero empezaron a gozar de fuerte capacidad de influencia en los nuevos poetas y lectores de poes\u00eda, a ocupar posiciones importantes en el periodismo cultural y a ser parte central del campo literario.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Es frente a esta situaci\u00f3n, quiz\u00e1, que reclamaba Juan Ram\u00edrez Ruiz, fundador de Hora Zero junto con Jorge Pimentel, cuando en 1980 escribe <em>Palabras urgentes 2<\/em> (que distribuye en un acto po\u00e9tico de HZ en el Sal\u00f3n de Grados de la Universidad de San Marcos), en donde se\u00f1ala que el movimiento Hora Zero de esos momentos era un simulacro de lo que hab\u00eda sido y de lo que hab\u00eda pretendido primigeniamente. Por otro lado, con el paso del tiempo, los horazerianos van dejando de lado la propuesta vanguardista sobre la capacidad de la poes\u00eda de contribuir a la transformaci\u00f3n de la sociedad: lo que pod\u00eda hacer era representarla. Claro que eso ya corresponde a otro momento, el de los ochenta, sobre el que hay varios aspectos que deben comentarse previamente.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En 1980 el Per\u00fa regresa al sistema democr\u00e1tico, pero las expectativas y entusiasmos que ello hab\u00eda generado (no olvidemos que se trata, en gran medida, de una conquista del movimiento popular) r\u00e1pidamente se ven confrontadas por la realidad de una democracia formal que profundiza la orientaci\u00f3n derechista y la aplicaci\u00f3n de medidas que afectan sobre todo a los sectores populares, se reinstalan empresas transnacionales, hay despidos masivos, se dictan medidas econ\u00f3micas destinadas a favorecer a los grupos de poder. Y a la vez, tambi\u00e9n en 1980, Sendero Luminoso declara la guerra al Estado peruano con el inicio de la lucha armada. A pesar de cierto entusiasmo que pudo despertar en algunos sectores en sus momentos iniciales esta decisi\u00f3n, y del apoyo que efectivamente tuvo en algunos momentos en parte del campesinado, donde inici\u00f3 sus acciones, pronto se ve que Sendero va priorizando la l\u00f3gica militar sobre la lucha pol\u00edtica, por lo que parte fundamental de su accionar consiste en la eliminaci\u00f3n de sus enemigos, aunque estos fueran campesinos pobres o dirigentes de base de la izquierda legal. En paralelo, sobre todo a partir de 1983, en que se encarga al ej\u00e9rcito peruano el control de las zonas m\u00e1s conflictivas, se decretan estados de emergencia y se nombran comandos pol\u00edticos-militares: la represi\u00f3n estatal se mueve bajo los par\u00e1metros de la guerra sucia, y la l\u00f3gica de tierra arrasada afecta a much\u00edsimas comunidades campesinas. El Per\u00fa se desangra. La Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n ha calculado que entre 1980 y el 2000 la guerra interna dej\u00f3 cerca de 70.000 muertos (la mayor\u00eda en la d\u00e9cada de los 80 e inicios de los 90), de los que m\u00e1s de un 75% fueron hablantes maternos de alguna lengua ind\u00edgena peruana.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En este contexto, el proyecto de naci\u00f3n que se ve\u00eda con expectativas en los 70, y las utop\u00edas nacionales generadas por los poetas de esos a\u00f1os y plasmadas en sus textos, pierden asidero. Lo que hay es creciente caos, violencia, desempleo, descomposici\u00f3n social, rebasamiento de toda institucionalidad, crisis econ\u00f3mica, precarizaci\u00f3n generalizada. En ese contexto surge Kloaka, en 1982. Si Hora Zero representaba una neovanguardia adem\u00e1s de por sus gestos, su posici\u00f3n rupturista y sus manifiestos, por su confianza en el papel de la poes\u00eda en la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad, Kloaka \u2013que quiz\u00e1 en un primer momento pudo identificarse, aunque parcialmente, con esto (por ejemplo cuando, en sus primeras declaraciones sobre la violencia, en sus manifiestos, se autodeclara \u201cconciencia vigilante\u201d de lo que sucede en el pa\u00eds)\u2013, expresa un di\u00e1logo m\u00e1s estrecho con la nueva situaci\u00f3n de caos generalizado. En realidad, esta diferencia puede observarse desde sus respectivos nombres: \u201cHora Zero\u201d representa el optimismo de la refundaci\u00f3n, la \u201chora cero\u201d de la verdadera poes\u00eda, el nuevo nacimiento. \u201cKloaka\u201d, por su parte, expresa descomposici\u00f3n, detritus, desecho, podredumbre. Desde sus primeras declaraciones, ellos hablan de la \u201csituaci\u00f3n cloaca\u201d del pa\u00eds. Aunque en el contexto de su surgimiento apostaron ut\u00f3picamente por una necesidad de una revoluci\u00f3n que condujera a la liberaci\u00f3n total, en todos los planos de la existencia humana, como \u00fanica posibilidad para virar el rumbo del pa\u00eds, pronto empiezan a reconocer que no hay utop\u00eda posible de sostenerse en ese contexto. Lo que hay es, precisamente, la conciencia del quiebre de la utop\u00eda, del fracaso, y de la necesidad de escribir, casi como \u00fanica posibilidad de supervivencia y de honestidad creativa, a partir de la sumersi\u00f3n en esa situaci\u00f3n. Esto se ve ya en los momentos de existencia del grupo, de 1982 a 1984, pero se agudiza en los a\u00f1os posteriores, de agravamiento de la crisis y de generalizaci\u00f3n del contexto de violencia en los gobiernos de Bela\u00fande (1980-1985), de Alan Garc\u00eda (1985-1990) y los a\u00f1os iniciales de Fujimori (1990-1992). El Per\u00fa se reconoce al borde del precipicio, o ya hundido en \u00e9l. Esto es m\u00e1s visible en los casos de los miembros m\u00e1s representativos de Kloaka como corriente neovanguardista: Roger Santiv\u00e1\u00f1ez y Domingo de Ramos, quienes m\u00e1s claramente desarrollan \u2013en su obra posterior a la desarticulaci\u00f3n del colectivo\u2013 rasgos y gestos que estaban impl\u00edcitos en la radicalidad declarada por el grupo, y quienes se sumergen vitalmente, a la vez, como parte de una misma actitud neovanguardista <em>arte-vida<\/em>, en la corriente de descomposici\u00f3n de la sociedad a partir, por ejemplo, de la experimentaci\u00f3n cotidiana con \u00a0drogas duras y del contacto estrecho con los espacios lumpen de la sociedad. Desde esa experiencia l\u00edmite surge su escritura de finales de los ochenta y comienzos de los noventa.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Se trata, entonces, de una onda neovanguardista claramente diferente a la de Hora Zero. Ya no es la poes\u00eda como fundamental en la transformaci\u00f3n de la sociedad. Es la poes\u00eda como parte de la din\u00e1mica social de convulsi\u00f3n y crisis extrema, pero tejida, no obstante, a trav\u00e9s de proyectos po\u00e9ticos personal\u00edsimos. En esta l\u00ednea se producen algunos de los quiebres m\u00e1s potentes del discurso po\u00e9tico de esos a\u00f1os, sobre todo en <em>Symbol<\/em> (1991) de Santiv\u00e1\u00f1ez y <em>Pastor de perros<\/em> (1993) de De Ramos, a los que Mazzotti calific\u00f3 como <em>discurso esquizoide<\/em>. Es posible afirmar que la radicalizaci\u00f3n del registro conversacional hegem\u00f3nico, que se hab\u00eda ido produciendo en los setenta y los ochenta llega ac\u00e1 a un estallido. Cierta base, se puede decir, sigue siendo conversacional, pero llega a reventar: lo que queda son las esquirlas o las erupciones que brotan de ello. Textos al borde de la incomunicaci\u00f3n. En ambos libros se pueden rastrear las huellas de las utop\u00edas del pasado, pero son huellas de su desastre, de su debacle, de lo parece irrecuperable.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Dec\u00eda por ello que la neovanguardia Kloaka de los ochenta asume otras formas: por el lado de la exploraci\u00f3n de los l\u00edmites del lenguaje, se llega hasta casi la ilegibilidad, el quiebre de la l\u00f3gica y la fragmentaci\u00f3n extrema del discurso. A la vez est\u00e1 la conjunci\u00f3n arte-vida en el sentido de hacer de la propia experiencia vital (autodestructiva) una dimensi\u00f3n m\u00e1s de la \u00e9tica de escritura que consideraban necesaria en ese contexto de violencia generalizada. Escribir desde el fondo de la situaci\u00f3n cloaca del pa\u00eds. No obstante es interesante que \u2013sobre todo esto se ve en el caso de Domingo de Ramos\u2013, existe otra dimensi\u00f3n a tener en cuenta, que funciona en tensi\u00f3n complementaria con lo que acabo de se\u00f1alar. Su lenguaje volc\u00e1nico, casi como erupci\u00f3n, en que circulan elementos de lo m\u00e1s dispares, es, en alg\u00fan sentido, expresi\u00f3n de lo que est\u00e1 gest\u00e1ndose en el pa\u00eds: de las nuevas configuraciones culturales de una sociedad en que las migraciones representan un hito fundacional, de una nueva inconformidad frente a los c\u00e1nones de la sociedad y el campo literario, de las posibles utop\u00edas \u2013a contrapelo de la descomposici\u00f3n en curso\u2013 de una comunidad <em>otra<\/em>. Y esto a pesar de que en los poemas primen im\u00e1genes que remiten a muerte, fracaso o desarticulaci\u00f3n.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Con relaci\u00f3n a los poetas de los 90 (la d\u00e9cada en cuyos inicios la violencia exacerbada llega a Lima y en que se inicia luego la dictadura de Fujimori), yo dir\u00eda que no es posible hablar de experiencia neovanguardista. Salvo que se piense en que para constituir una neovanguardia basta la existencia de un grupo que expresa cierta rebeld\u00eda capaz de concitar la atenci\u00f3n, no creo que Ne\u00f3n (y hablo fundamentalmente de la experiencia de este grupo de 1990 a 1993) pueda verse como una propuesta o una experiencia de ese tipo. No hay una vocaci\u00f3n de ruptura radical o parricidio, no hay enfrentamientos directos y tampoco propuestas que en el lenguaje evidencien buscar algo marcadamente diferente de lo que se hab\u00eda hecho. Quiz\u00e1 si se toma aislado el caso de Carlos Oliva y la indistinci\u00f3n que propone, hasta el extremo, entre arte y vida, ser\u00eda posible ver ciertos atisbos, pero creo que no son suficientes para generalizar este diagn\u00f3stico a todo el grupo. La importancia de Ne\u00f3n radica m\u00e1s bien en el papel fundamental que cumpli\u00f3 en la visibilizaci\u00f3n de los nuevos poetas que aparec\u00edan a inicios de la d\u00e9cada. Me refiero a dos aspectos principalmente. Por un lado, Ne\u00f3n organiz\u00f3 recitales, lecturas, estableci\u00f3 nexos, provoc\u00f3 di\u00e1logos. Es decir, hizo ver que hab\u00eda una nueva promoci\u00f3n de poetas que, a pesar de la violencia, de los desencantos ideol\u00f3gicos que se consolidan en esos a\u00f1os, del naufragio de las utop\u00edas, segu\u00edan interesados en hacer cosas, en decir su palabra, en construir una obra y, en alg\u00fan sentido, en que los reconozcan como diferentes a los del ochenta. A partir de ello, se puede reconocer el otro aspecto, hay una vocaci\u00f3n de congregar, de establecer redes, contactos, di\u00e1logos. No hay un \u00e1nimo confrontacional o de cofrad\u00eda, sino de reuni\u00f3n. Esto est\u00e1 en consonancia con uno de los aspectos fundamentales de la poes\u00eda de los noventa que se consolidar\u00e1n a trav\u00e9s de la d\u00e9cada: lo que he llamado en otro lado \u201cla consagraci\u00f3n de lo diverso\u201d. Es decir, el final, en la poes\u00eda peruana (no solo en el caso de estos poetas, sino en general, hasta ahora al menos), de las hegemon\u00edas de una tendencia sobre otra, o de la posibilidad de afirmar que una l\u00ednea po\u00e9tica era la correcta, la que m\u00e1s correspond\u00eda con el tiempo, con las necesidades de la sociedad o del campo po\u00e9tico. Se podr\u00eda pensar que los amplios recitales que convocaba Ne\u00f3n respond\u00edan, en cierto sentido, a esa tendencia, que quiz\u00e1 en esos momentos no era tan clara, pero estaba en el ambiente. A partir de los noventa es posible transitar cualquier registro, b\u00fasqueda o propuesta po\u00e9tica sin mala conciencia y sin el riesgo de que se acuse a ello de pasatismo o de ilegitimidad.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Nuevamente esto hay que ligarlo con el contexto. Ya habl\u00e9 de la violencia exacerbada en Lima, de la sensaci\u00f3n de debacle definitiva en el pa\u00eds, y esto en concordancia con el naufragio del horizonte ut\u00f3pico, las declaraciones sobre el fin de la historia y el desprestigio de las ideolog\u00edas. En 1992, Fujimori da el autogolpe, y las energ\u00edas que circulaban en medio de la sensaci\u00f3n de crisis y debacle, sucumben. No es que se deje de escribir poes\u00eda, pero ya no hay grandes recitales po\u00e9ticos, los grupos desaparecen, los poetas se a\u00edslan. La actividad notoria de los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada se va diluyendo en caminos m\u00e1s aislados, en el desconcierto generalizado, en el temor por la represi\u00f3n desatada luego de la captura de Abimael Guzm\u00e1n (l\u00edder de Sendero Luminoso) y por la afirmaci\u00f3n aplastante del modelo neoliberal que inclu\u00eda como complemento el intento de aplastar el pensamiento cr\u00edtico y de controlar toda disconformidad. A este panorama William Rowe lo ha calificado (no solo para el contexto peruano) como el de un \u201cvaciamiento simb\u00f3lico\u201d: \u201cun vac\u00edo \u00e9tico y pol\u00edtico solo capaz de llenarse por la modernizaci\u00f3n neoliberal\u201d. Los poetas, sin espacios de discusi\u00f3n, con espacios de cr\u00edtica literaria en la prensa escrita cada vez m\u00e1s reducidos, optan por seguir, cada uno, sus propios caminos, sin mayores di\u00e1logos. Una especie de situaci\u00f3n de \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d en que se explora, en los textos, el retorno a los espacios privados, a la soledad extrema, a la intimidad protectora de la casa, a la sacralizaci\u00f3n de la palabra, a cierto misticismo, a la pulcritud textual que busca no comprometerse ideol\u00f3gicamente, a los juegos intertextuales o a la exacerbaci\u00f3n del desencanto y el camino sin salidas (esto \u00faltimo, por ejemplo, en Oliva). \u201cTodo vale\u201d, entonces, en ese escenario de desconcierto. O casi todo, porque, para volver a los puntos fundamentales de la pregunta inicial, del paradigma de la revoluci\u00f3n o de la trasformaci\u00f3n de la sociedad, del mundo posible diferente al que se vive, no quedan casi rastros, ni siquiera como huellas de su destrucci\u00f3n o su final. Ni, en general, en los textos, ni en las declaraciones de los poetas, cada vez menos escuchadas. Eso ya no existe ni como rastro ni como herida. Aunque esto no quiere decir que la poes\u00eda como disenso, como desajuste, como mirada <em>otra<\/em> que expresa su inconformidad haya desaparecido. Sigue, y en algunos casos con gran potencia.<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u2013\u2013\u2013<\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sup>* Este texto sirve de pr\u00f3logo al libro <em>Entre la utop\u00eda &amp; el desencanto. Voces &amp; visiones de las neovanguardias po\u00e9ticas del Per\u00fa<\/em> (Cinosargo, 2016), editado por Gonzalo Geraldo.<\/sup><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sup>** La pregunta inicial de la conversaci\u00f3n, a partir de la cual propuse las ideas de las p\u00e1ginas siguientes, fue: \u201cComenzamos nuestra entrevista con las siguientes citas a modo de provocaci\u00f3n. La primera es la del escritor y pensador cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed, \u00abel verdadero hombre libre es el hombre culto\u00bb; y la del soci\u00f3logo chileno Tom\u00e1s Mouli\u00e1n, autor de\u00a0<em>Chile actual: anatom\u00eda de un mito<\/em>\u00a0(1997), \u00abel consenso es la etapa superior del olvido\u00bb. \u00bfCu\u00e1l es tu examen de t\u00f3picos como el del disenso y la revoluci\u00f3n en la esfera de la cultura, refiri\u00e9ndome al desarrollo hist\u00f3rico de las neovanguardias peruanas (Hora Zero, Kloaka y Ne\u00f3n) y espec\u00edficamente a <em>la desilusi\u00f3n <\/em>o<em> crisis de la utop\u00eda social <\/em>que marca su destino?\u201d<\/sup><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><b>Por Luis Fernando Chueca<\/b> \/ \u201cHora Zero\u201d representa el optimismo de la refundaci\u00f3n, la \u201chora cero\u201d de la verdadera poes\u00eda, el nuevo nacimiento. \u201cKloaka\u201d, por su parte, expresa descomposici\u00f3n, detritus, desecho, podredumbre. 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