{"id":2761,"date":"2016-12-22T23:41:59","date_gmt":"2016-12-22T23:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=2761"},"modified":"2017-07-02T03:04:15","modified_gmt":"2017-07-02T03:04:15","slug":"triptico-del-super-heroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2016\/12\/22\/triptico-del-super-heroe-como-superpotencia-mito-imperio-y-capitalismo-parte-ii\/","title":{"rendered":"Tr\u00edptico del s\u00faper h\u00e9roe como superpotencia: mito, imperio y capitalismo (Parte II)"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por <a href=\"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/author\/chico-jarpo\/\">Chico Jarpo<\/a><\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<h4 style=\"text-align: left;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Parte II: los abuelos de la nada<\/strong><\/h4>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Hay algo profundamente contradictorio en mirar una pel\u00edcula de superh\u00e9roes cuando se est\u00e1 resfriado. La pantalla enmarca la maciza musculatura de los protagonistas mientras a uno le silba el pecho. Frente a la firme complexi\u00f3n del t\u00f3rax el enfermo tose y se le suelta la flema. El cuerpo debilitado se aterciana, y observa no sin una dosis de sa\u00f1a (macilenta, es cierto, pero sa\u00f1a, al fin y al cabo) la figura invencible y diestra que de modo invariable representa los ideales de justicia que prescribe la cultura dominante.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Esta asim\u00e9trica relaci\u00f3n entre espectador y producto, esta vez fuera de los rediles de la gripe, debiese posicionarnos ante la mitolog\u00eda del s\u00faper h\u00e9roe de una forma a lo menos inc\u00f3moda. Trastabillar una y otra vez contra este tipo de representaciones que ordena y determina las potencias maniqueas del bien y el mal al interior del imaginario estadounidense globalizado, podr\u00eda permitirnos observar los nudos que aseguran la coherencia ideol\u00f3gica detr\u00e1s de su exitosa industria. En alg\u00fan punto de esa reflexi\u00f3n debi\u00e9semos admitir que toda nuestra estructura social se ve un tanto pal\u00fadica frente al imponente universo cinematogr\u00e1fico que ha desplegado Hollywood en torno a las figuras basadas en c\u00f3mics.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Este a\u00f1o, sin ir m\u00e1s lejos, cada una de las franquicias que disputan a esa apetecida audiencia, que no pocas veces abarca dos y hasta tres generaciones, estren\u00f3 lo que bien podr\u00eda considerarse como su arsenal nuclear al interior de la contienda (y por los palos se les col\u00f3 un sorpresivo <em>Deadpool,<\/em> al que le dedicamos la primera parte de este tr\u00edptico). Se trat\u00f3 de <em>Batman versus Superman<\/em> del lado de DC y <em>Capit\u00e1n Am\u00e9rica Civil War<\/em> por parte de Marvel. Ambas basadas de forma muy parcial en la m\u00e1s reciente reinvenci\u00f3n de la novela gr\u00e1fica, optaron por una estrategia que de tan similar parec\u00eda plagiada. \u00c9sta ten\u00eda como novedad (si es que se puede tildar de novedosa una estructura cuyo desenlace se puede adivinar sin mayor dificultad desde la sinopsis) plantear la cisura dentro de los personajes heroicos principales de sus respectivas firmas.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Los casi octogenarios Batman (1939) y Superman (1938), son dentro de la cada vez m\u00e1s prol\u00edfica fauna de personajes de comic llevados al cine, veteranos por derecho propio. No s\u00f3lo por esa impresionante capacidad de adaptaci\u00f3n a los gustos de las distintas generaciones de consumidores, sino porque fueron los primeros en vislumbrar la fruct\u00edfera alianza que sostendr\u00eda la historieta y el soporte audiovisual. Series de televisi\u00f3n, como la de los sesenta protagonizada por Adam West en el papel del s\u00faper h\u00e9roe, acompa\u00f1ado de un m\u00edtico guas\u00f3n interpretado por el actor de ascendencia cubana C\u00e9sar Romero, o la taquillera saga de Superman en los ochenta, con Cristopher Reeve, y ni hablar de las versiones de Batman a cargo de Tim Burton a comienzos de los noventa, son prueba suficiente de aquello.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">A la figura del hombre\u2013murci\u00e9lago<sup><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/sup> convendr\u00eda hacerle una que otra disecci\u00f3n. Para empezar, habr\u00eda que decir que su principal influencia proviene de la novela negra (no por nada DC, es la sigla de detective comics). Lo que conserva de aquel modelo es la estampa del h\u00e9roe tr\u00e1gico, solitario (al menos en un comienzo), profundamente desencantado con un medio social que es, parad\u00f3jicamente, el factor que determina su car\u00e1cter. Al igual que el detective, Batman, se revela frente al entorno hostil que lo rodea, no sin antes tomar conciencia de que para hacerlo debe comenzar por reconocer que est\u00e1, de una vez y para siempre, habitado por ese mismo furor ciego que repudia. Por otro lado, si observamos el car\u00e1cter privado del oficio de un personaje como Philip Marlowe, escrito magistralmente por Raymond Chandler, podremos notar la construcci\u00f3n de un sujeto que funda su car\u00e1cter excepcional en esa relativa autonom\u00eda que consigue al operar al margen de las fuerzas estatales del orden.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Esa es por cierto la percepci\u00f3n profundamente pesimista que la novela negra proyecta respecto al capitalismo de comienzos del siglo XX. En un mundo en que el dinero devora la humanidad de quienes lo codician (y seg\u00fan esta tesis todos en mayor o menor medida estamos expuestos a esa paulatina pero irrefrenable degradaci\u00f3n), la fuerza policial que prodiga el estado no es solo insuficiente, sino que en ocasiones se revela intrigante, negligente o desalmada. En ese universo surge el detective privado para, en su \u00ednfima parcela de acci\u00f3n, hacer las cosas bien (resolver el caso y pedir una remuneraci\u00f3n justa y proporcionada por hacerlo). Ser incorruptible en un mundo corrupto parece ser la peque\u00f1a e in\u00fatil ofrenda con que honra a aquellos que no consiguen sobrevivir en \u00e9l. Pero no encontraremos atisbo de superioridad moral en esta proeza. La ejecuci\u00f3n del trabajo se lleva a cabo no sin una cuota de hedonismo, que es la expresi\u00f3n nihilista e impotente de un individuo que se descubre vinculado de modo inextricable a su medio.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">En Batman en cambio, si bien se conserva la esencia de este personaje maldito, cuyo principio tr\u00e1gico consiste en aceptar que para enfrentar a sus enemigos debe dejarse consumir por parte de esa materia aborrecida que los constituye (y bajo esta lectura Ciudad G\u00f3tica mella el alma de sus ciudadanos de forma ineluctable), el dinero desaparece como s\u00edmbolo explicativo de la debacle. De hecho, no solo desaparece de esa funci\u00f3n, sino que adem\u00e1s se desplaza sublimado al centro de las caracter\u00edsticas que posibilitan la emergencia del s\u00faper h\u00e9roe.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Pero si se elude el elemento que articula la abyecci\u00f3n \u00bfcu\u00e1l es el sustituto que lo reemplaza? Esto se resuelve a trav\u00e9s de la mistificaci\u00f3n de la maldad por medio del discurso psiqui\u00e1trico. Los villanos en este universo son soci\u00f3patas, mucho m\u00e1s obsesionados con sus extravagantes delirios que con el bot\u00edn que puedan obtener de tal o cual delito. Lo privado bajo estas condiciones adquiere un tama\u00f1o colosal y definitivo. \u00bfQui\u00e9n nos proteger\u00e1 de los monstruos que crea el capitalismo? La respuesta hoy m\u00e1s que nunca debiese parecernos chocante, a saber: el empresario. Extra\u00f1amente la acumulaci\u00f3n monstruosa de ese otro engendro es percibida de forma benigna. El codiciado playboy, el magnate sin escr\u00fapulos, posee el secreto de aquello que como sociedad no hemos logrado resolver. Porque si la econom\u00eda salvaje del capitalismo es desprovista del car\u00e1cter gravitante que cumple en la devastaci\u00f3n de la estructura social, la delincuencia se torna monumental (y un tanto misteriosa, tal como, ir\u00f3nicamente, se concibe la riqueza extrema, que es, despu\u00e9s de todo, su reverso espectacular).<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">El hombre murci\u00e9lago, perdido en la noche de su fortuna, ciego ante el brillo met\u00e1lico de sus tesoros, trasmutados en tecnol\u00f3gicos chiches de acci\u00f3n, no ve los estragos que produce la propiedad privada. Por m\u00e1s que se desgaste combatiendo a sus esperp\u00e9nticos antagonistas, nunca podr\u00e1 escapar de la imagen del anodino asaltante que asesin\u00f3 a sus padres. G\u00f3tica es una ciudad condenada, su h\u00e9roe naci\u00f3 de esas ruinas para reinar sobre sus oscuros escombros.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Por \u00faltimo, habr\u00eda que referirse a este rasgo de ser el primero y probablemente el m\u00e1s ic\u00f3nico de los personajes sin s\u00faper poderes. Esa sola caracter\u00edstica, que por cierto lo diferencia de la mayor\u00eda de sus cong\u00e9neres en el mundo del c\u00f3mic, pareciera otorgarle un curioso salvoconducto ante sus cr\u00edticos, como si en el panorama contempor\u00e1neo ser multimillonario no fuese lo m\u00e1s cercano a un don sobrenatural.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Como se ve, Trump hace bastante que merodea el imaginario imperial. La diferencia tal vez estriba en que el nuevo presidente electo de los Estados Unidos consigui\u00f3 sintetizar al murci\u00e9lago y al guas\u00f3n. En un tiempo m\u00e1s quiz\u00e1s sea posible afirmar, no sin un dejo de horror, que el sue\u00f1o de la cultura metropolitana produce monstruos.<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Continuar\u00e1\u2026<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u2013\u2013\u2013<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><sub><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> La traducci\u00f3n al espa\u00f1ol es deliciosa por torpe, por arrastrar de forma ingenua, ausente de cualquier malicia deliberada, la dignidad del h\u00e9roe a los escarpados paisajes de la parodia. As\u00ed el mote de \u201chombre murci\u00e9lago\u201d en algunas producciones, como la serie de los sesenta, era pronunciado exclusivamente por los peyorativos labios de los villanos. Me gusta pensar que la lengua castiza fue desde un comienzo refractaria a la nominaci\u00f3n solemne de los personajes heroicos metropolitanos.<\/sub><\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre murci\u00e9lago, perdido en la noche de su fortuna, ciego ante el brillo met\u00e1lico de sus tesoros, trasmutados en tecnol\u00f3gicos &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":2762,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[293,296,81,295,297,292,294,282],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-2761","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-las-entranas-del-monstruo","tag-batman","tag-capitan-america","tag-chico-jarpo","tag-critica-cultural","tag-deadpool","tag-superheroe","tag-superman","tag-trump"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2761"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2761\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2762"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2761"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=2761"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=2761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}