{"id":3754,"date":"2017-03-13T22:26:17","date_gmt":"2017-03-13T22:26:17","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=3754"},"modified":"2017-07-04T03:54:12","modified_gmt":"2017-07-04T03:54:12","slug":"escenas-de-la-vida-familiar-cuentos-cortos-que-cortan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/03\/13\/escenas-de-la-vida-familiar-cuentos-cortos-que-cortan\/","title":{"rendered":"Escenas de la vida familiar, cuentos cortos que cortan"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Gustavo Ram\u00edrez<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Escenas de la vida familiar<\/em>, (2016) el primer libro de Sim\u00f3n Abufom funciona como una suerte de navaja suiza. Compacto, breve, lleno de peque\u00f1os escondites en los que es posible encontrar historias menudas; cuentos que se despliegan con cierto brillo breve y met\u00e1lico, que a medida que se extienden ante el lector, dan paso a una hoja gruesa y principal. Como la navaja, no nos debiese confundir el trabajo preciosista de su dise\u00f1o, ni esa extra\u00f1a y a veces algo inquietante similitud con las encantadoras formas del juguete, adentrarse en la lectura de estas narraciones de forma descuidada podr\u00eda provocarnos una herida. Se trata, entonces, de un trabajo que no carece de filo. Y esa quiz\u00e1s sea la justa advertencia con la que debi\u00e9semos prevenir de antemano al lector. Inscrita en el dintel del umbral, el pasajero debiese tener en cuenta algo que jam\u00e1s debi\u00f3 olvidar, que las hojas del libro tambi\u00e9n cortan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esto el autor es tan mordaz como meridiano. Porque, cabr\u00eda preguntarse, \u00bfsi acaso es posible narrar la vida familiar, sin remitir a las llagas que la conforman? Si no es precisamente ah\u00ed donde experimentamos por primera vez los par\u00e1metros de lo que ser\u00e1 nuestra conflictiva relaci\u00f3n con el mundo. Es por cierto esa acepci\u00f3n de lo \u201cfamiliar\u201d opuesto a lo desconocido, lo extra\u00f1o y lo amenazante, otra clave de lectura del texto. As\u00ed, uno de los puntos que hilvanan la progresi\u00f3n narrativa del libro son estos breves, pero intensos momentos en que los personajes experimentan lo familiar como ajeno o, de pronto, logran de forma dial\u00e9ctica, encontrar la pista, para redimir el flujo subrepticio del equ\u00edvoco fundante. El golpe estridente de unas teteras tiradas en el patio trasero de una casa, ta\u00f1idos por el diapas\u00f3n fren\u00e9tico y desconsolado de una madre, o el moment\u00e1neo quiebre con la ret\u00f3rica alienada de un salvavidas en un balneario de moda, que recuerda la paralizante admonici\u00f3n materna: \u201crespeta carajo\u201d, forman parte de este v\u00edvido retablo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay por eso en <em>Escenas de la vida familiar <\/em>una dedicaci\u00f3n extrema en el trazo que determina la forma. No s\u00f3lo en la apuesta por la filigrana que nos presenta el autor a trav\u00e9s de estos cuentos, escritos con una econom\u00eda de recursos notable, sino sobre todo por esa perspectiva reposada y compleja, que no admite interpretaciones maniqueas en las tem\u00e1ticas que aborda. Esto no quiere decir que el texto no tome partido. Confundir esos dos planos es de hecho uno de los errores pol\u00edticos m\u00e1s desastrosos que podemos cometer. Afirmar\u00e9 entonces que este es una colecci\u00f3n de cuentos con una marcada impronta antipatriarcal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe en cada uno de ellos la constante alusi\u00f3n a la esfera masculina dominante. Se genera de este modo un t\u00f3pico que atraviesa la obra e imanta la composici\u00f3n de gran parte de los personajes.Esa fuerza centr\u00edpeta, en ocasiones, se encuentra encarnada en los hombres, como en <em>No<\/em>, donde un prepotente padre hace un esc\u00e1ndalo frente a su asustado hijo en la caja de un supermercado. Sin embargo, en otras, pareciera que las l\u00f3gicas autoritarias que integran el r\u00e9gimen patriarcal, permean a toda la frugal constelaci\u00f3n que extienden estos relatos. Por supuesto, esto no quiere decir que se trate de una ley infranqueable y perpetua. Al contrario, reconocer el poder de su presencia es el primer paso para torcer su curso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son de hecho las peque\u00f1as y profundas s\u00edntesis que logran extraer algunos de los protagonistas de estas historias las que permiten trasponer la eterna reproducci\u00f3n de la ideolog\u00eda patriarcal. Es, por ejemplo, la imposible y delirante Paulina Nin, en <em>La Sombra, <\/em>el cuento que por derecho propio representa la cuchilla de esta navaja suiza, quien consigue por medio de la confrontaci\u00f3n constante con la figura paterna, resolver la aguda crisis existencial en la que se encuentra sumida. La historia, que compagina de manera formidable lo \u201cfamiliar\u201d en aquella acepci\u00f3n de lo dado, natural y reconocible, con la far\u00e1ndula, entendida como la cultura inmediata y masiva, es un ejercicio narrativo tan arriesgado como bien resuelto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ella la animadora de televisi\u00f3n alterna mensajes de texto a su despreciable c\u00edrculo cercano, incluido por cierto su ex pareja (s\u00ed, Giancarlo tambi\u00e9n sale al baile), con el argumento del <em>Turco lascivo, <\/em>follet\u00edn filos\u00f3fico-er\u00f3tico, que es una de las novelas que le regal\u00f3 su padre y que rememora constantemente a lo largo del cuento. La cautivante historia de Nair y Badir, los primos que se preparan para acostarse con dos se\u00f1oritas inglesas en un elegante sal\u00f3n de Estambul, se convierte en un relato incrustado que calza con c\u00e1lculo prolijo en la armon\u00eda que alcanza la obra en su parte final. Ah\u00ed nuevamente se enfatiza en la necesidad de traicionar las expectativas de g\u00e9nero, formatear la programaci\u00f3n de los impulsos, sin dejar por un segundo de reconocer el desgarro que significar\u00e1 hacerlo. Esa constante fricci\u00f3n entre filiaci\u00f3n y afiliaci\u00f3n, es decir, aquella pugna que sostienen los valores heredados y los adquiridos, que teorizara Edward Said, es uno de los horizontes que permite vislumbrar la resoluci\u00f3n que propone esta colecci\u00f3n de cuentos. Despu\u00e9s de todo, que el rostro de la tv, est\u00e9 dispuesto a perder su rostro, con tal de dejar atr\u00e1s la barbarie del fascismo, la mediocridad y la far\u00e1ndula, es una aspiraci\u00f3n realista a la que se llega a trav\u00e9s de un recurso de lo m\u00e1s surreal (o sur-real, deber\u00edamos decir).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esta manera Sim\u00f3n Abufom rompe absolutamente con la sospecha, a mi modo de ver tan perniciosa, de la referencialidad testimonial en la literatura contempor\u00e1nea (sobre todo aquella que acude a la cantera autobiogr\u00e1fica de forma un tanto facilista). La huida hacia el pretexto farandulero, con todo y su espectacular superposici\u00f3n del <em>Turco Lascivo<\/em>, regresa al artificio como extra\u00f1amiento, ese mismo que los te\u00f3ricos rusos primero, y Bertolt Brecht luego, y Cort\u00e1zar m\u00e1s cerca, reconocer\u00edan como el potencial revolucionario del que dispone la literatura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La navaja corta as\u00ed su propia simbolog\u00eda viril.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\"><em>Escenas de la vida familiar<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Sim\u00f3n Abufom<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Nueva Mirada Ediciones, 2016<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Narrativa, 38 p\u00e1gs<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/h6>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inscrita en el dintel del umbral, el pasajero debiese tener en cuenta algo que jam\u00e1s debi\u00f3 olvidar, que las hojas del libro tambi\u00e9n cortan.<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":3756,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[252,255,254,253],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-3754","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-persiana-americana","tag-escenas-de-la-vida-familiar","tag-gustavo-ramirez","tag-nueva-mirada-ediciones","tag-pablo-abufom"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3754"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3754\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3754"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=3754"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=3754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}