{"id":3913,"date":"2017-03-26T23:33:03","date_gmt":"2017-03-26T23:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=3913"},"modified":"2017-07-06T04:39:45","modified_gmt":"2017-07-06T04:39:45","slug":"una-catastrofe-para-poetizarla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/03\/26\/una-catastrofe-para-poetizarla\/","title":{"rendered":"Una cat\u00e1strofe para poetizarla"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Flavio Dalmazzo<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando Gonzalo me invit\u00f3 a presentar el libro que hoy lanzamos,* una de las cuestiones que me inquietaron (y que por cierto no le dije) fue que no soy un gran conocedor de eso que suelen denominar \u201cpoes\u00eda peruana\u201d. Si leer, como pensaba W. H. Auden, consiste en enfrentarse a aquellas obras a las que aut\u00e9nticamente agradecemos, pues de no hab\u00e9rsenos cruzado nuestra vida ser\u00eda m\u00e1s pobre de lo que es, podr\u00eda decir con timidez que <em>he le\u00eddo <\/em>a Blanca Varela, a Jos\u00e9 Watanabe y Rodolfo Hinostroza. Algunas cosas de Chirinos y de Cisneros. Algo de Carlos Oliva, de Roger Santiba\u00f1ez, de Willy G\u00f3mez y Mariela Dreyfus. Alg\u00fan texto de Montalbetti. Y antes, a esa monta\u00f1a inmensa, ese volc\u00e1n cubierto de nieve al que los poetas de esta lengua acaso deban subir alguna vez para medirse: el <em>hueso <\/em>Vallejo, como lo llama Eloy Jaur\u00e9gui en alg\u00fan pasaje del libro. De manera que mi mirada no dej\u00f3 de estar tomada por cierta extra\u00f1eza, asombro y hasta dir\u00eda que goce. Porque el libro editado por Gonzalo tambi\u00e9n cumple esa funci\u00f3n: la de estar construido justamente para ignorantes como yo, a quienes lo m\u00e1s inquietante de la poes\u00eda y la historia recientes del Per\u00fa se nos manifiesta como tronaduras de un rel\u00e1mpago tan cercano como distante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Creo que hay algo profundamente benjaminiano en este libro. Lo atraviesa una marcada <em>indistinci\u00f3n<\/em> entre poes\u00eda y pol\u00edtica, una pasi\u00f3n por el fragmento, por el trabajo con los harapos de la historia. Su t\u00edtulo opera, en este sentido, como se\u00f1a de advertencia e ilumina la dial\u00e9ctica que rige su composici\u00f3n: <em>Entre la utop\u00eda y el desencanto<\/em>. Ambas nociones imantan a la dis\u00edmil constelaci\u00f3n de voces y visiones, de im\u00e1genes y poemas que dialogan en tenso contrapunto, y nos permiten asomarnos a un derrotero \u2013lleno de quiebres y discontinuidades\u2013 donde la transformaci\u00f3n radical de la sociedad naufraga como horizonte posible en la poes\u00eda peruana. No encontramos as\u00ed una narrativa donde el pasado se desenvuelve como algo coherente, di\u00e1fano o sereno; al contrario, asistimos a un laberinto de textos y restos donde lo hist\u00f3rico bulle en sus roces, en sus choques y esperanzas rotas. Fiel a una especie de materialismo radical, y en las ant\u00edpodas de la comprensi\u00f3n del pasado como un relato que se articula desde la vanidad del presente, el montaje que Gonzalo ofrece se empe\u00f1a en que reluzca \u2013y acaso vibre\u2013 un oscuro astillamiento hist\u00f3rico. Desde esta perspectiva, quiz\u00e1 no resulte exagerado pensar que una <em>d\u00e9bil fuerza mesi\u00e1nica <\/em>signa efectivamente a este libro: pues Gonzalo, cual h\u00e1bil historiador materialista, saca del pasado la imagen de un futuro de emancipaci\u00f3n <em>a\u00fan por realizar<\/em>, como se\u00f1al\u00f3 alguna vez Peter Szondi respecto al propio trabajo de Benjamin.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero si hay aqu\u00ed, insisto, un aire benjaminiano, ello se visualiza mejor si atendemos a la forma en que este libro ha sido construido. Gonzalo, que sabemos es un atento lector de Barthes, comparece como un director de orquesta ausente, en una inclinaci\u00f3n a la borradura autoral que recuerda en parte al trabajo de la m\u00edtica revista <em>La calabaza del diablo <\/em>y que, m\u00e1s a\u00fan, lo hace susceptible de recibir con toda propiedad el <em>dictum<\/em> de Benjamin sobre el montaje literario: \u201cNo tengo nada que decir. S\u00f3lo que mostrar. No robar\u00e9 nada valioso ni me apropiar\u00e9 de ninguna formulaci\u00f3n ingeniosa. Pero los harapos, los desperdicios: no quiero inventariarlos, sino dejarlos venir de la \u00fanica manera posible en que hallan justicia: us\u00e1ndolos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una pregunta ronda como fantasma por las p\u00e1ginas de este libro: \u00bfes posible leer la historia desde la poes\u00eda? \u00bfY qu\u00e9 historia? \u00bfY c\u00f3mo se dejar\u00eda leer all\u00ed? Oscilando entre la historia del poema y el poema de la historia, el libro traza algunas pistas para pensar estas preguntas. Pues la manera como la poes\u00eda (el lenguaje) se trenza, se confunde, se aparta, se opone y ataca, tensiona, erosiona y hasta empuja a la historia \u2013y viceversa\u2013 es sin duda una clave para entender el trabajo de los poetas aqu\u00ed convocados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, podemos o\u00edr algunas voces que en los convulsos a\u00f1os 70 se congregaron alrededor del colectivo Hora Zero: a la alucinada figura de Enrique Ver\u00e1stegui, samaqueado por la locura, proclamando que la literatura es el motor de cambio en la historia y que es a\u00fan necesario otorgar al pueblo peruano la consciencia de luchar por su felicidad; a Eloy Jaur\u00e9gui, advirtiendo que toda fuerza pol\u00edtico\u2013hist\u00f3rica tiene su correlato po\u00e9tico y que las voces horazerianas no fueron sino eso, el s\u00edntoma de lo que entonces ocurr\u00eda en el pa\u00eds; o a Yulino D\u00e1vila, confesando que Hora Zero se plante\u00f3 abiertamente como una ruptura con la historia, intentando abrir nuevos caminos para el arte y la vida, y se\u00f1alando c\u00f3mo el escritor debe <em>incrustarse<\/em> en la realidad para destapar lo que la sociedad no quiere o no es capaz de ver.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En semejante frecuencia o\u00edmos a esos otros poetas que en medio del desangramiento y la descomposici\u00f3n social de los 80\u2019s fundaron el grupo Kloaka: a Roger Santiv\u00e1\u00f1ez hablando sobre el desencanto y sobre c\u00f3mo, ante una sociedad podrida, vuelta cloaca, no quedaba sino la radicalidad anarquista, lo ilegible como respuesta y el arte como subversi\u00f3n; a Jos\u00e9 Antonio Mazzoti, quien entender\u00e1 a la poes\u00eda como potencia contracultural y trinchera de resistencia ideol\u00f3gica; o a Domingo de Ramos, quien va a definirla m\u00e1s bien como una <em>guerrilla interna <\/em>cuyo cometido es subvertir los discursos hegem\u00f3nicos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y o\u00edmos, en fin, las voces de algunos poetas de Ne\u00f3n, quienes \u2013en una actitud cercana lo que Gonzalo Mill\u00e1n comenz\u00f3 a llamar por entonces el\u00a0<em>Esp\u00edritu del Valle<\/em>\u2013 articularon lazos de fraternidad y encuentro en medio del desastre de los 90\u2019s: a Leo Zelada, para quien la poes\u00eda aparece como \u00fanica utop\u00eda colectiva posible; a Juan Zamudio recordando a Carlos Oliva, ese \u201c\u00e1ngel alucinado y febril\u201d que se propuso nada menos que traducir \u201cla intuici\u00f3n de su \u00e9poca\u201d y que probablemente encarna como ninguno la <em>terribilit\u00e0<\/em> del destino peruano; a Paolo de Lima, destacando la violencia sist\u00e9mica de la sociedad donde Ne\u00f3n surge; a H\u00e9ctor \u00d1aupari, para quien la poes\u00eda es una forma de resistencia en la hecatombe, una forma de entendimiento y sobrevivencia, un NO tajante al camino de sombras al que el Per\u00fa era conducido; y por \u00faltimo a Miguel Ildefonso, quien pensar\u00e1 que el poema es un lugar donde reside la lucha por la vida y la justicia, donde se juega el boicot cotidiano a la violencia y el desencanto.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En un lejano texto de 1921, Benjamin apunta: \u201cDice Marx que las revoluciones son las locomotoras de la historia mundial. Pero quiz\u00e1s sea completamente diferente. Quiz\u00e1 son las revoluciones el echar mano al freno de emergencia en ese tren en el que viaja el g\u00e9nero humano\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">*<\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Juan Ram\u00edrez Ruiz, poeta lambayecano, escribe junto a Jorge Pimentel en lo que fue el primer manifiesto de Hora Zero: \u201cA nosotros se nos ha entregado una cat\u00e1strofe para poetizarla\u201d. Creo que desde esta frase es posible comprender el complejo coro urdido en este libro. Y si para Benjamin era justamente la cat\u00e1strofe el nombre del paisaje al que el \u00e1ngel de la historia miraba boquiabierto y espantado, acaso las voces y visiones aqu\u00ed reunidas por Gonzalo \u2013y desde ya esperamos un segundo volumen donde quepan <em>necesariamente<\/em> las voces de mujeres\u2013 testimonien distintas formas de redimirla: porque la poes\u00eda es la interrupci\u00f3n de la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014\u2014\u2014<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sub>* Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro <em>Entre la utop\u00eda &amp; el desencanto. Voces &amp; visiones de la neovanguardias po\u00e9ticas del Per\u00fa <\/em>(Cinosargo, 2016) editado por Gonzalo Geraldo, durante el mes de diciembre de 2016 en la librer\u00eda Subsuelo.<\/sub><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo que hay algo profundamente benjaminiano en este libro. Lo atraviesa una marcada indistinci\u00f3n entre poes\u00eda y pol\u00edtica, una pasi\u00f3n por el fragmento, por el trabajo con los harapos de la historia. <\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":3914,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[221,224,222,223,225,226,227,220],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-3913","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-cinosargo","tag-entre-la-utopia-y-el-desencanto","tag-flavio-dalmazzo","tag-gonzalo-geraldo","tag-hora-zero","tag-kloaka","tag-neon","tag-poesia-peruana"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3913","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3913"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3913\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3913"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3913"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3913"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=3913"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=3913"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}