{"id":4087,"date":"2017-04-22T03:18:09","date_gmt":"2017-04-22T03:18:09","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=4087"},"modified":"2017-07-06T03:58:46","modified_gmt":"2017-07-06T03:58:46","slug":"un-cuerpo-para-mirar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/04\/22\/un-cuerpo-para-mirar\/","title":{"rendered":"Un cuerpo para mirar"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Mar\u00eda Emilia Tijoux<\/strong><\/h6>\n<p><\/p>\n<p class=\"align-right\">Agradezco y me siento honrada por esta invitaci\u00f3n a presentar* de manera cortada lo mucho que quisiera decir sobre este libro proveniente de un mundo que est\u00e1 al alcance de nuestra mano, pero donde los sujetos han sido pensados y construidos como el <em>otro<\/em> de la sociedad. No obstante, este libro los presenta y los transforma con la belleza que propone para patear la imbecilidad cotidiana del sentido com\u00fan, hacia las orillas de la raz\u00f3n normativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En <em>Dramas pobres <\/em>Claudia Rodr\u00edguez descoloca el acomodo de las rutinas cotidianas y remece la costumbre de una moral que reposa en la tibieza acunada en pautas sociales que nos hacen ser algo pat\u00e9ticos, t\u00edmidos a veces, pero sobre todo m\u00e1s infames de lo que creemos. Lo escrito se presenta como un sufrimiento desmedido, como un lazo objetivado que deja ver el estado de una mujer fraguada en la denominada \u201ctrasgresi\u00f3n\u201d, que le ha puesto sin preguntarle un nombre conveniente, forjado en lo psicom\u00e9dico, para colocarla en un lugar aparte, entre el transexualismo y la normatividad sexual, clasific\u00e1ndola de este modo indefinidamente, en un lado negado. Los conceptos, sin embargo, son una construcci\u00f3n social atada a la historia de naciones edificadas en la diferenciaci\u00f3n de criterios que suponen la preferencia por un g\u00e9nero o por una atracci\u00f3n efectiva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, y desde el otro lado de la comodidad, <em>Dramas pobres <\/em>invita a examinar los discursos morales y las cr\u00edticas especializadas sobre la \u201clibertad\u201d, como un todo impregnado de ideolog\u00edas que ocultan la posibilidad de decidir \u201clo que se es\u201d, \u201clo que se debe ser\u201d y \u201cel c\u00f3mo y porqu\u00e9 se es como se es\u201d. El individualismo contempor\u00e1neo acompa\u00f1ado por el debate \u00e9tico dan paso a la \u201ccoherencia social\u201d de la normalidad estad\u00edstica y est\u00e9tica buscadas para presentar en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El relato se teje sobre el sufrimiento que deja la vida travesti simult\u00e1neamente armada y despedazada entre el fr\u00edo que la punza para aniquilarla y el calor de una realidad aprendida en el dolor como resistencia; y luego, conseguir en esa doblez incoherente pero concreta, que esa vida muera y renazca incesantemente. Claudia Rodr\u00edguez entonces solo puede inventar los modos de entrar y salir en y de los espacios de una muerte que parece haberle sido preparada en un siempre ah\u00ed, en un eterno imaginable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La existencia resbala cuando enfrenta la pregunta por la normalidad y la necesidad de una \u201cidentidad sexual\u201d, aun cuando esta no sea m\u00e1s que palabra, puro infortunio. La Raz\u00f3n invocada para plegar los cuerpos en las formas esperadas obliga a pensar que la divisi\u00f3n entre sexos implica de todos modos un orden normal de las cosas, como se\u00f1alara Bourdieu. Se trata de una Raz\u00f3n dada sobre la especie humana que lleva atada la verdad como cosa \u00fanica. Y as\u00ed, entre enfermedad y subversi\u00f3n parecen ubicarse los discursos, por un lado, para justificar la existencia patologiz\u00e1ndola; y por otro, para representar y hablar en nombre de quien sufre en el peor de los rincones. Somos pat\u00e9ticos sin duda en nuestra dificultad para comprender lo que este texto nos entrega, pues su escritura chueca y manchada obliga leer a reversa la reglamentaci\u00f3n de la vida, y ello dificulta descubrir el \u201cenigma\u201d de un cuerpo atrevido y bello de la mujer que lo protagoniza y que enfrenta las concepciones naturalistas que buscan descarnarla y cortar su piel para averiguar lo que oculta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><\/p>\n<p>El libro huele a poblaci\u00f3n, un nombre que incluye todos los desaf\u00edos de la construcci\u00f3n de la infamia adornada por el fr\u00edo y el calor hirientes, adornada por sus calles sin pavimentar o por los estrechos pasajes imbricados o cruzados entre una casa, una y otra escalera, uno que otro dolor, suspiro o amor compartido a trav\u00e9s de los muros, desde donde se arrastran los pasos que llevan hasta el centro de un Santiago que Claudia describe como una <em>ciudad infinita <\/em>que parece medir desde los cuerpos y la <em>coherencia matem\u00e1tica<\/em>. Parece que por all\u00ed pueden transitar las Claudias en horas autorizadas desde ellas mismas, cuando el rouge poderoso deviene se\u00f1al de bienvenida y se mantienen despiertas con alg\u00fan <em>chicle gusto a mora<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El libro huele al aroma del desperdicio con el que se inicia, cuyo acre inconfundible acicala las inolvidables galer\u00edas de toda c\u00e1rcel, dejando su acidez pegada en el andar de hoy, al igual que pienso deben ser las caminatas de Claudia a la espera, esas eternas en l\u00ednea recta que van y vuelven para medir un extra\u00f1o tiempo no cronol\u00f3gico a pesar de estar siempre al interior de todo reloj. Son las idas y vueltas que surgen para marcar un otro sentido edificado entre galer\u00edas, rejas y patios de visita, que esperan al amor de los camaros bajo frazadas preparadas en el rinc\u00f3n reservado para un rato.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He sentido a la c\u00e1rcel como protagonista del libro que marca el recuerdo de quien ha dejado en sus celdas la huella, el nombre y la se\u00f1a que le cambi\u00f3 la vida al mismo tiempo que ensuci\u00f3 sus papeles para destituirla de toda trayectoria ciudadana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel entonces habla por boca de Claudia y escribe con su mano sobre las otras bocas que se suman a las que rompen el orden del cuerpo. El cuerpo. Un territorio ajeno y conocido, hecho y clavado en la ciudad para se\u00f1alar que puede caer o resbalar y que continuamente se confunde con la calle \u2212como cuerpo hecho calle\u2212, numerado y sin nombre, igual que en las poblaciones abandonadas por un Estado acomodado all\u00ed donde indica el n\u00famero de la galer\u00eda que recibe, despide y mata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En ese universo son escasos los momentos felices y cuando alguno llega, impacta, al punto de perecer inmediatamente. Son solo las cartas que animan la vida y consiguen hacer olvidar un poco el encierro. Misivas extraordinarias ocultas en hojas, papeles de arroz o servilletas dobladas en mil partes que se convierten en el diminuto objeto de la maestr\u00eda del origami canero que se fuga en los cuerpos para no contar al gendarme c\u00f3mo en ese lugar terrible se ama y se sufre. Porque all\u00ed la vida es tan real como la muerte, los cuerpos esp\u00edan a los cuerpos para invitar a las quejas del goce, mientras los hombres se olvidan de su hombr\u00eda y cierran los ojos para borrar al mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Claudia nos ofrece su cuerpo para presentarlo en la potencia de una nueva Anderson que deja caer su cabello de Lady Godiva sobre una desnudez rearmada, zanjada y rehecha en la Rapunzel que estimula la llegada del enamorado que sube escapando hasta sujetar su vida entera al amarre firme que le impide caer y dejar a la vista los objetos de la culpa como el pu\u00f1al, el rev\u00f3lver o la cuchilla. Ahora, en su rol de amante buscado por los ratis nacionales, se ha escapado del rinc\u00f3n que lo ha hecho protagonista privilegiado del sue\u00f1o de se\u00f1oras tranquilas, volvi\u00e9ndolo menos c\u00ednico, aunque m\u00e1s agobiado por la atracci\u00f3n de una Claudia que lo espera. El encuentro solo puede desbocarse en la pasi\u00f3n que impide los juicios r\u00e1pidos, que atormenta la organizaci\u00f3n del tiempo y los lleva a cerrar los ojos para hacer del momento lo \u00fanico que vale la pena en la existencia.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lola Pu\u00f1ales necesariamente surge como el personaje perfecto que deber\u00eda protagonizar la nueva pel\u00edcula que mostrara todo el sue\u00f1o de una Claudia desencadenada del cuerpo que la encerrara, ese que envuelve la carne y los huesos, el de la envoltura que protege el descalabro y hace la forma, pero que es tambi\u00e9n un cuerpo que el mundo espera, protagonizado por un hombre o una mujer y que ahora complica cuando es pura carne y se vuelve tan sexual. Un nuevo cuerpo llega gracias a ese amor que tiene el gusto inolvidable que se ha quedado atado al relato y hace desaparecer al hombre bueno devenido esposo, padre, estudiante, profesional o caballero para advertirlo en el sue\u00f1o subterr\u00e1neo de lo que m\u00faltiples socializaciones le han obligado a aceptar, aprender y contar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este libro da un salto a la escena transmitiendo una desnudez despojada de la verg\u00fcenza que le quisieron inculcar y su publicaci\u00f3n puesta en manos de unos y otros y otras lo arrebata de las manos de su autora y lo entrega abierto y desvergonzado para ser le\u00eddo una y otra y otra vez, como un texto chueco que invita a detenerse en lo que m\u00e1s estremece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quien lo lea querr\u00e1 tal vez pegarse a \u00e9l y releerlo con el prop\u00f3sito de coincidir con una invitaci\u00f3n de Claudia para seguir \u201clos rastros de esos besos\u201d que surgen impecables y calientes, entremedio de los desperdicios y a pesar del olor \u00e1cido que llega del basural donde se ha querido depositar a una parte mayoritaria de este Chile ensimismado en su condena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Porque este es un libro comprometido m\u00e1s all\u00e1 de sus marcos y de sus marcas personales de un sufrimiento cotidiano que probablemente pocos podr\u00edan entender. Para ello se precisar\u00eda haber compartido algo del insulto reiterado y repetido en distintos escenarios de la vida cotidiana. Ese m\u00e1s all\u00e1 es el lugar subversivo que Claudia teje en los recovecos de las p\u00e1ginas protagonizadas por un hombre elefante, una <em>maere<\/em> que debe escuchar las s\u00faplicas de faltar al colegio, una sangre que se escapa del vientre por aborto, una mentira que repite al olvido, una soledad de la democracia que no educa o una afirmaci\u00f3n de \u201cel rucio que lee al Che Guevara\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las locas travesti tienen, a lo mejor sin saberlo, el lugar que se les ha negado porque tienen poder y donde hay poder, hay subversi\u00f3n y donde hay represi\u00f3n, hay resistencia. Est\u00e1n inmensamente enlazadas a la construcci\u00f3n pol\u00edtica de distintos movimientos de los que han sido luego expulsadas. Y as\u00ed es como se quedan para contar y para remecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup>\u2014\u2014\u2014<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup><sub>* Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro <em>Dramas pobres <\/em>de Claudia Rodr\u00edguez (Ediciones del Intersticio, 2016), durante el mes de junio de 2016 en la Casa Central de la Universidad de Chile.<\/sub><\/sup><\/p>\n<p><sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p><sup><sub>Fotograf\u00edas de Kamila Recabal<\/sub><\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Dramas pobres Claudia Rodr\u00edguez descoloca el acomodo de las rutinas cotidianas y remece la costumbre de una moral que reposa en la tibieza acunada en pautas sociales que nos hacen ser algo pat\u00e9ticos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":31,"featured_media":4093,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[116,52,115,117,118],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-4087","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-yo-la-peor-de-todas","tag-claudia-rodriguez","tag-critica","tag-dramas-pobres","tag-ediciones-del-intersticio","tag-maria-emilia-tijoux"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4087"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4087\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4093"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4087"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=4087"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=4087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}