{"id":4645,"date":"2017-06-29T03:52:31","date_gmt":"2017-06-29T03:52:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=4645"},"modified":"2017-11-10T03:07:21","modified_gmt":"2017-11-10T03:07:21","slug":"pedazos-de-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/06\/29\/pedazos-de-pueblo\/","title":{"rendered":"Pedazos de pueblo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/ por Flavio Dalmazzo<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Creo que son tres las canchas de f\u00fatbol que he tenido m\u00e1s cerca durante mi vida. A la primera, la m\u00e1s grande de todas, la llaman \u201cLa Poza\u201d: ah\u00ed \u00edbamos a hacer educaci\u00f3n f\u00edsica a veces, porque nuestro colegio, la Junior, quedaba al frente y en su peque\u00f1ez no contaba con espacio suficiente; recuerdo el trote y las estelas de polvo en el aire, el fr\u00edo y la niebla de las 8 am, las bolsas endurecidas por neopr\u00e9n seco dispersas en las esquinas, la historia de la avioneta estrellada y los rumores sobre el diablo que supuestamente aparec\u00eda bajo un eucalipto inmenso a medianoche. La segunda es la multi, a la entrada del 5to Sector: emblemas de la l\u00f3gica concertacionista, febles, c\u00ednicas y noventeras, las multicanchas de poblaci\u00f3n fueron una foto perfecta para alcaldes de turno y cosas ruinosas e incluso mortales con el paso de los a\u00f1os, de tan pura c\u00e1scara que fueron, con sus fierros oxidados y mallas maltrechas, con sus bancas rotas y los arcos y aros de basquetbol ca\u00eddos; como sea, en la multi me vi alucinado junto a otros cabros pelusas del cerro, trepando como monos\u2013ara\u00f1a, dir\u00eda Carrasco, y m\u00e1s tarde bajando cajas de vino en la penumbra o pichangueando mal algunos domingos por la ma\u00f1ana. Por \u00faltimo, est\u00e1 la cancha chica, mi verdadera cancha: un trozo de tierra bald\u00eda cercano al block, en realidad un lugar para estacionar veh\u00edculos, donde transcurri\u00f3 buena parte de la infancia. Jugar f\u00fatbol en canchas as\u00ed es toda una proeza: siempre alerta al paso de los autos, en pendiente, con maleza, piedras y hoyos enormes, era adem\u00e1s dif\u00edcil que la pelota no diera contra las ventanas de alg\u00fan vecino o se nos fuera boteando cerro abajo. Por cierto, en Playa Ancha est\u00e1n tambi\u00e9n las canchas del Alejo Barrios, del DPA y el glorioso estadio del Wanderers. Pero rara vez baj\u00e1bamos a ellas. La vida de cerro es as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Confieso que si aludo a estos recuerdos para comenzar a hablar de <em>Calle abierta<\/em>* es por intentar enlazarlo con alg\u00fan tipo de experiencia porte\u00f1a. Otra manera habr\u00eda sido tomar el verde nada azaroso de su portada y pensar entonces la relaci\u00f3n f\u00fatbol\/poes\u00eda a la luz de estos se\u00f1eros versos de Rub\u00e9n Jacob (por lo dem\u00e1s un wanderino consumado, de quien dicen que se conoc\u00eda casi todas las formaciones hist\u00f3ricas del equipo y que eligi\u00f3 nada menos que el estadio de Playa Ancha como sitio donde esparcir parte de sus cenizas): \u201cLos jugadores de f\u00fatbol sufren \/ Y corren en el pasto de los estadios \/ Ah\u00ed en esos recintos amurallados \/ Los aclaman como a h\u00e9roes \/ Y tambi\u00e9n los vilipendian y escarnecen \/ Como a empedernidos criminales\u201d. Pero si opto por lo primero es porque me parece que la operaci\u00f3n predominante en <em>Calle abierta<\/em> quiz\u00e1 sea esa: a partir de retazos de barrio, im\u00e1genes de infancia, lecturas y experiencias en gran medida inscritas en clave futbol\u00edstica, ir montando una trama identitaria donde poder reflejarse, reconocerse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cCanchas de tierra\u201d, el primer poema del libro, cifra sin m\u00e1s esta tentativa cuando dice: \u201cA nosotros nos toc\u00f3 el dolor compartido \/ jugar a la pelota en las tierras bald\u00edas\u201d. Algo cimbra en estos versos, algo se anuda. Efectivamente, los derrotados de siempre, los olvidados de siempre, esa gente que ya no aguanta m\u00e1s, puede que para definirse s\u00f3lo cuenten con el dolor que les ha tocado y que comparten: fragmentados, inconexos, hu\u00e9rfanos en el eriazo hist\u00f3rico que les leg\u00f3 el pasado siglo, moverlos a jugar sin embargo el partido en estos paisajes de la derrota acaso sea lo que proponen los poemas de Contreras. Para eso naturalmente se necesita t\u00e1ctica, estrategia. Para eso es necesario reconocerse primero, e imaginar y construir un nosotros: hacer que emerjan y vibren pedazos de pueblo, comenzar a balbucearlos, a decirlos, a articularlos en una lengua severa, en pr\u00e1cticas discursivas. Porque lo popular no es algo que est\u00e9 dado de antemano o por all\u00ed escondido a la espera de ser representado. Un pueblo no se describe, se construye. \u201cTal vez si tuvi\u00e9ramos identidad [\u2026] pero nada de eso, s\u00f3lo el desastre\u201d, leemos en otro pasaje del libro. De aqu\u00ed entonces el fervor y la insistencia en el arte del balompi\u00e9: religi\u00f3n y fiesta y guerra de barrios, el f\u00fatbol es uno de esos pocos espacios donde a\u00fan se juegan pasiones, identificaciones y sentidos. Es decir, pol\u00edticas. S\u00f3lo en la marea de la hinchada cabe sumarse a la caravana y \u201cser un verso m\u00e1s\u201d, porque \u201ca m\u00ed tambi\u00e9n me duele\u201d, dice el hablante, y porque pese a que en estos peladeros la avaricia devora todo vorazmente, hay en el f\u00fatbol algo que resta, ciertas zonas de resistencia, cosas que jam\u00e1s podr\u00e1n negociarse (\u201cGol de Ar\u00e1nguiz\u201d es un poema ejemplar en este sentido). No por nada Eric Hobsbawm le\u00eda en los cambios experimentados por el f\u00fatbol durante las \u00faltimas d\u00e9cadas una figura decisiva para comprender el mundo en la era del capital transfronterizo y la crisis de las identidades del siglo XX.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, jugar en la cancha del siglo XXI supone t\u00e1cticas audaces y estrategias claras. Tal vez por esto en <em>Calle abierta<\/em> son varios los textos que abordan cuestiones de po\u00e9tica y que se preguntan por la posibilidad de una poes\u00eda pol\u00edtica escrita, como dir\u00eda Celan, bajo el agudo acento de lo actual. Es posible que me equivoque, pero considero que la estrategia de Pato Contreras en este libro pasa por entender al lenguaje como materia prima cultural, como disputa por un sustrato donde las mayor\u00edas puedan identificarse, recordar, resistir y hasta articularse en una voluntad colectiva. La poes\u00eda como una puesta de lenguaje en com\u00fan donde se sedimentan pasiones: dolores y alegr\u00edas, carnaval y memoria, di\u00e1logos y rupturas con la tradici\u00f3n. La poes\u00eda como esa aduana que separa \u2013y junta, habr\u00eda que a\u00f1adir\u2013 literatura y realidad. Poemas como estallidos negros que desbaraten los cimientos de la realidad y dobleguen la lengua de los farsantes: con los pies en la calle, sin rodeos, diciendo las cosas por su nombre.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, audacia de las t\u00e1cticas. Hay un movimiento en los textos de <em>Calle abierta<\/em> seg\u00fan el cual el ego es interrumpido y habita una encrucijada: aparece y desaparece, se afirma y deshace, es tomado por un proceso incesante de resurrecci\u00f3n y muerte, y luego surge cr\u00edticamente como pura vanidad y coqueteos en el espejo o bien como el producto de genealog\u00edas \u2013familiares y literarias\u2013 que dan cuenta no tanto de las tramas emotivas de un sujeto, sino m\u00e1s bien de ciertos lazos de clase. Pero hay tambi\u00e9n, a contramano, el atisbo de una inclinaci\u00f3n a decirse por otros, a ensayar tonos en destiempo o a incorporar derechamente otros registros, injertos, parches escriturales. A la manera de Yanko Gonz\u00e1lez, Jorge Torres, Jaime Pinos o Gloria D\u00fcnkler, poes\u00eda surgida no desde la construcci\u00f3n de un yo que padece la historia, que la enuncia o contempla, ni mucho menos que la redime, sino un montaje de voces discordes y fragmentos de lo real, una urdimbre llena de pliegues y aspereza. Aunque leve, algo de esto se percibe en <em>Calle abierta. <\/em>De manera que hay afirmaci\u00f3n y negaci\u00f3n del ego, y la voz permanece en ese trance, sin resoluci\u00f3n. En poes\u00eda, se sabe, todo es cancha.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay por \u00faltimo una idea a la que Patricio vuelve en este libro y que me gustar\u00eda subrayar: se trata del fin de la racha, de la fiesta que acaba mal, a balazos. Me quedo pensando en la persistencia de esa imagen latente en varios poemas. Me pregunto si ella, en las placas tect\u00f3nicas m\u00e1s profundas de la memoria, acaso no sea\u00a0un\u00a0rescoldo del trauma hist\u00f3rico, de esa fiesta que fue una vez este pa\u00eds hoy partido en pedazos, interrumpida por el crimen y la cobard\u00eda. Me pregunto si no hay en el retorno de esa imagen el presentimiento de algo por venir: una\u00a0fiesta nueva donde, tras los balazos, nos toque celebrar\u00a0hasta el amanecer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><sup>\u2013\u2013\u2013<\/sup><\/p>\n<p><sup>Este texto fue le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro <em>Calle abierta <\/em>(Balmaceda Arte Joven Ediciones, 2016) de Patricio Contreras, durante el mes de mayo de 2017 en La Sebastiana, Valpara\u00edso.<\/sup><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque lo popular no es algo que est\u00e9 dado de antemano o por all\u00ed escondido a la espera de ser representado.<\/p>\n","protected":false},"author":18,"featured_media":4646,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[278,262,222,192],"taxonomy\/multi-autores":[],"taxonomy\/archivo-especiales":[],"class_list":["post-4645","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-ciudad-letrada","tag-balmaceda-arte-joven-ediciones","tag-calle-abierta","tag-flavio-dalmazzo","tag-patricio-contreras"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4645"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4645\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4645"},{"taxonomy":"multi-autores","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/multi-autores?post=4645"},{"taxonomy":"archivo-especiales","embeddable":true,"href":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/taxonomy\/archivo-especiales?post=4645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}