{"id":4859,"date":"2017-07-20T04:10:38","date_gmt":"2017-07-20T04:10:38","guid":{"rendered":"http:\/\/nueva.razacomica.cl\/?p=4859"},"modified":"2017-07-31T04:12:28","modified_gmt":"2017-07-31T04:12:28","slug":"carlos-pinto-la-narracion-que-busca-sobreponerse-al-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/razacomica.cl\/sitio\/2017\/07\/20\/carlos-pinto-la-narracion-que-busca-sobreponerse-al-tiempo\/","title":{"rendered":"Carlos Pinto: la narraci\u00f3n que busca sobreponerse al tiempo"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">\u00a0<\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><strong>\/\u00a0por\u00a0Daniela\u00a0Machtig\u00a0<\/strong><\/h6>\n<p class=\"align-right\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hijo de un fabricante de zapatos, y con ambiciones de ser director de cine, nada hac\u00eda presagiar la figura televisiva en la que se convertir\u00eda\u00a0Carlos Pinto. Originalmente,\u00a0no pretend\u00eda hacer de s\u00ed mismo un periodista,\u00a0pero como forma de acercarse a las comunicaciones\u00a0entr\u00f3 a la televisi\u00f3n desde el \u00e1rea de prensa de\u00a0Chilevisi\u00f3n\u00a0a principios de los ochenta. Paso poco recordado, pues su mejor talento\u00a0\u2013narrar\u2013\u00a0vino con su entrada al equipo de\u00a0<i>Informe Especial<\/i>\u00a0en 1984. Mientras sus colegas eran enviados como corresponsales al extranjero, Pinto estaba encargado de buscar historias locales, cont\u00e1ndolas desde la esfera period\u00edstica pero con la posibilidad de hacer gala de lo aprendido en sus estudios de cine. Pues s\u00ed, Carlos Pinto se pens\u00f3 en un principio como un contador de historias, y vio en el periodismo una posibilidad\u00a0para\u00a0desarrollar ese talento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A\u00a0trav\u00e9s de sus reportajes en TVN,\u00a0Pinto hizo sus golazos. La\u00a0espectacularizaci\u00f3n\u00a0de la vuelta de la democracia le fue \u00fatil para capitalizar sus aciertos, como \u00e9l mismo\u00a0dijo en una entrevista: \u201cla gente ya no quer\u00eda ver lo que suced\u00eda en Rusia, en Cuba\u2026 quer\u00eda verse. Entonces,\u00a0lo que hice yo, que fue lo que hice en\u00a0<i>Mea Culpa<\/i>, fue que la c\u00e1mara la\u00a0volqu\u00e9 hacia el pa\u00eds [\u2026]\u00a0volcamos la c\u00e1mara y nos mostramos los hombres no bellos, nos mostramos los sin dientes, los pobres\u2026 la gente real\u201d. Antes de\u00a0<i>Mea Culpa<\/i>\u00a0ya contaba sus aciertos: el primer reportaje de la Poblaci\u00f3n La Victoria que mostraba el trabajo comunitario en democracia, ni\u00f1os presos en la c\u00e1rcel de Puente Alto, la denuncia\u00a0de\u00a0una red de prostituci\u00f3n infantil homosexual en plena Plaza de Armas. Estos son, los m\u00e1s recordados por \u00e9l mismo. La memoria del televidente\u00a0tendr\u00e1 los suyos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sin ninguna modestia\u00a0Carlos Pinto se\u00f1ala hoy haber tenido la lucidez y conciencia en esos a\u00f1os de los\u00a0cruces\u00a0entre los procesos sociopol\u00edticos y la cultura popular.\u00a0Conciencia del deseo de\u00a0esa audiencia transicional\u00a0\u2013cuestionada y ninguneada por muchos\u00a0<i>a<\/i>\u00a0<i>posteriori<\/i>\u2013\u00a0que hoy nos impresiona en su placer por la televisi\u00f3n morbosa de Pinto\u00a0y\u00a0en\u00a0su tolerancia a la tibieza con que los medios aceptaban la presencia de Augusto Pinochet como Comandante en Jefe del Ej\u00e9rcito. Aquella caja negra, fuente inagotable de luces, brillos y ruidos, que nos puso frente a los ojos lo que era una democracia pactada, sostenida desde la inacci\u00f3n del hogar. Ah\u00ed vimos c\u00f3mo el neoliberalismo\u00a0concertacionista\u00a0vend\u00eda lo que quedaba por vender, a Don Francisco habl\u00e1ndonos como si fu\u00e9semos\u00a0nosotros\u00a0tambi\u00e9n\u00a0latinos en Estados Unidos. La cambiamos\u00a0luego\u00a0por una a control remoto cuando la FIFA nos dej\u00f3 volver a jugar en Francia, y no la apagamos en todo aquel d\u00eda que se anunci\u00f3 la detenci\u00f3n de Pinochet en Londres. Y mientras nos trag\u00e1bamos toda aquella d\u00e9cada con\u00a0impajaritable\u00a0paciencia, Carlos Pinto se coronaba en horario estelar con sus historias de hombres\u2013chacales, mujeres abortando guaguas en pozos s\u00e9pticos,\u00a0violadores de ni\u00f1as, e incluso\u00a0fantasmas que buscaban venganza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Vale recordar que Pinto no corr\u00eda solo; la dupla goleadora la hizo con la producci\u00f3n de Patricio Polanco,\u00a0quien trajo la idea de\u00a0<i>Mea Culpa<\/i>\u00a0desde el exilio, a partir de un programa franc\u00e9s. La f\u00f3rmula estall\u00f3 (en el buen sentido primero, y en el malo despu\u00e9s), y para cuando\u00a0<i>El D\u00eda Menos Pensado<\/i>\u00a0vio la luz, Carlos Pinto ya ten\u00eda su propio perfil. El mismo\u00a0que recorr\u00eda las c\u00e1rceles rodeado de humo (que deb\u00eda ser neblina en la idea original), transitaba por el m\u00edtico t\u00fanel del Caj\u00f3n del Maipo bajo las miradas\u00a0interpeladoras\u00a0de muertos que tambi\u00e9n quer\u00edan que sus historias fuesen\u00a0contadas. No desde la ficci\u00f3n arribista del \u00e1rea dram\u00e1tica de UC Televisi\u00f3n, ni\u00a0con\u00a0las postales folcl\u00f3ricas de Sabatini; violadores y asesinados desayunando\u00a0nescaf\u00e9\u00a0al lado de la estufa\u00a0a\u00a0parafina, actores no consagrados haciendo de gente com\u00fan, disputando dudosos talentos con aportes espor\u00e1dicos de figuras\u00a0como Rosa Ram\u00edrez o Luis\u00a0Dub\u00f3, demasiado criollos como para aparecer en\u00a0<i>Sucupira<\/i>\u00a0o\u00a0<i>Marpara\u00edso<\/i>. Mostrar el campo duro, el machismo crudo y la pobreza alienante que no era lo suficientemente pintoresca como para salir en\u00a0<i>La<\/i>\u00a0<i>Fiera<\/i>. Escenarios urbanos del Santiago\u00a0antiguo, recreado a trav\u00e9s de la memoria de infancia de Carlos Pinto, que poco ten\u00edan que ver con la movida juvenil de\u00a0<i>Adrenalina<\/i>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Carlos Pinto es un narrador, no tengo dudas sobre\u00a0eso. Un \u00abnarrador\u00bb que sobrepasa los l\u00edmites cronol\u00f3gicos, materiales e ideol\u00f3gicos que plante\u00f3 Walter\u00a0Benjamin\u00a0en su ensayo hom\u00f3logo. Claramente no se ajusta al perfil esbozado por el fil\u00f3sofo, pero su motivaci\u00f3n y estilo de contar historias me conduce a pensarlo como tal; su trascendencia en la memoria televisiva me alienta a pensar que no estoy muy equivocada. Para\u00a0Benjamin, la inclinaci\u00f3n de la burgues\u00eda por el g\u00e9nero informativo acabar\u00eda con la artesan\u00eda de la narraci\u00f3n.\u00a0<i>Mea<\/i>\u00a0<i>Culpa<\/i>\u00a0utilizaba precisamente casos reales, que conmocionaron a la opini\u00f3n p\u00fablica, de criminales primerizos cuyo destino fatal\u00a0fue\u00a0la c\u00e1rcel. No necesitaba de la inmediatez, sino m\u00e1s bien se alimentaba de la memoria de la prensa roja que resulta ser m\u00e1s efectiva que la aparente amnesia de la\u00a0espectacularizaci\u00f3n. S\u00ed, cr\u00edmenes hay todos los d\u00edas y ya no nos asombran. Pero el relato sobre el sic\u00f3pata de Alto Hospicio, el violador de Maip\u00fa, Tito Van\u00a0Damme\u00a0y otros tantos que conmocionaron a una poblaci\u00f3n que se espantaba del horror que emerg\u00eda de sus propias entra\u00f1as, tiene otro valor. As\u00ed pasaran meses o a\u00f1os, as\u00ed la noticia hubiese sido cubierta por toda la prensa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Conocer los derroteros\u00a0que sigui\u00f3 el camino fatalista del criminal fue\u00a0siempre premiado\u00a0en el\u00a0<i>rating<\/i>. Seg\u00fan Pinto\u00a0\u2013en una entrevista del a\u00f1o 2016\u2013, el \u00e9xito de\u00a0<i>Mea Culpa<\/i>\u00a0se logra cuando la gente entiende su intenci\u00f3n de buscar al ser humano que termin\u00f3 privado de libertad,\u00a0\u201cal hombre detr\u00e1s del crimen\u201d.\u00a0No estoy tan segura de esa afirmaci\u00f3n\u00a0extratemporal: ver hoy un cap\u00edtulo de la serie nos har\u00eda estremecernos cada ciertos minutos por su machismo (incluso, a ratos, misoginia) y conservadurismo, a pesar de estar cruzado por elementos contextuales que provocan cierta empat\u00eda por comprender fen\u00f3menos de alienaci\u00f3n. Estas contradicciones explotaban\u00a0en la culminaci\u00f3n de cada cap\u00edtulo; si bien la recreaci\u00f3n dramatizada era la espina dorsal de cada episodio\u00a0\u2013sorpresivamente intervenida por apariciones del\u00a0mismo\u00a0Pinto\u00a0en la escena del crimen\u2013, la tensi\u00f3n no terminaba hasta la entrevista final con el\u00a0\u2013o la\u2013\u00a0protagonista en la c\u00e1rcel. Esta instancia era la posibilidad\u00a0de volver a contactar al individuo a quien la justicia\u00a0ha alejado material y espiritualmente de la comunidad, para sencillamente preguntarle\u00a0\u201c\u00bfpor qu\u00e9 lo hiciste?\u201d\u00a0(pregunta no\u00a0exenta de sanci\u00f3n moral, claro).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No todos\u00a0fueron aciertos. Particip\u00f3 de otros proyectos que fueron olvidados, a la sombra de sus f\u00f3rmulas ganadoras. Para bien o para mal, Carlos Pinto se volvi\u00f3 reo del personaje que la audiencia le impuso:\u00a0el\u00a0\u201cserio\u201d,\u00a0el\u00a0\u201cenigm\u00e1tico\u201d. Cuando quiso suavizarse con una f\u00f3rmula m\u00e1s picaresca\u00a0\u2013<i>El Cuento del T\u00edo<\/i>\u2013, no cuaj\u00f3. Pero el fiasco vino despu\u00e9s: no tener una historia que contar fue lo que mat\u00f3 a este narrador. Su m\u00e1s ruidoso fracaso fue cuando quiso animar un\u00a0<i>reality<\/i><i>\u00a0show<\/i>\u00a0\u2013<i>El Juego de Miedo<\/i>\u2013\u00a0que fue cancelado porque nadie lo ve\u00eda. La televisi\u00f3n y la audiencia hab\u00edan cambiado, y el error fue trivializar la figura de Carlos Pinto asoci\u00e1ndolo con el mero terror,\u00a0adem\u00e1s\u00a0de\u00a0pensar que a un relator lo puedes subordinar a una sucesi\u00f3n de im\u00e1genes que pretenden hablar por s\u00ed mismas (y que no dicen mucho). La desaparici\u00f3n del programa arrastr\u00f3 su figura, que no volvi\u00f3\u00a0por\u00a0un buen tiempo\u00a0a conducir un programa de televisi\u00f3n. Punto para\u00a0Benjamin.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero\u00a0esa fue s\u00f3lo su\u00a0salida de la televisi\u00f3n. El arsenal de historias que acumul\u00f3 con\u00a0<i>El D\u00eda Menos Pensado<\/i>\u00a0lo recicl\u00f3 en una apuesta radial,\u00a0<i>La Noche de los Ojos Negros<\/i>, en la que\u00a0relataba las mismas historias s\u00f3lo acompa\u00f1ado por efectos de sonido, cual radioteatro. Las sesiones eran interrumpidas por llamadas de radioescuchas compartiendo experiencias y recuerdos, lecturas de Pinto de mensajes\u00a0en Twitter\u00a0y la insistente convocatoria a la comunidad oyente, imaginaria e invisible, pero que se hac\u00eda\u00a0presente a trav\u00e9s de esas intervenciones. Al comenzar el programa, el gesto del narrador invocaba\u00a0el ritual de praxis social que\u00a0ya retrataba\u00a0Benjamin: alentar\u00a0al colectivo,\u00a0advertir\u00a0el relato,\u00a0preparar el ambiente y anunciar\u00a0el\u00a0<i>crick<\/i>\u00a0para esperar el\u00a0<i>crack<\/i>\u00a0de vuelta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6 style=\"padding-left: 60px;\"><sup>\u00abVamos a recomendarles a nuestros auditores de provincia, del norte y del sur del pa\u00eds, que ya pueden comenzar a degustar su caf\u00e9, su mate nos dec\u00edan por el sur, su mate con\u00a0guarisnaque,\u00a0por ah\u00ed por Concepci\u00f3n adentro. En definitiva todos aquellos que en forma muy especial, simb\u00f3lica, silente, imaginativa, comienzan a darse la mano para sentir que a pesar de todo no estamos solos. Quiero recordar que nuestros auditores son los trabajadores de la noche, las empresas textiles por ejemplo.\u00a0Por ah\u00ed nos llaman los guardias que se incorporan a nuestra sinton\u00eda, muchos estudiantes j\u00f3venes que dejan sus estudios un poquito de lado para prestar atenci\u00f3n a la historia. Y por supuesto,\u00a0los taxistas que ya est\u00e1n recorriendo todo Chile, particularmente en Santiago que se trabaja mucho\u00a0de noche&#8230; Un saludo grande a los mineros, que sabemos que nos escuchan en masa a esta hora. Algunos que se est\u00e1n desplazando en veh\u00edculos desde ciudades a la capital, o al rev\u00e9s, tambi\u00e9n han preferido este horario para, en forma muy silenciosa y tranquila, poder escuchar nuestro programa\u00bb.\u00a0<\/sup><\/h6>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pues bien, y aquellos que aprovechando la noche apagan la luz y se toman un buen mate, ya pueden alistarse, porque vamos a dar lectura y comienzo a la carta que hizo que esta noche convirti\u00e9ramos una historia en una gran historia. Una historia particular que la hacemos vuestra, a partir de ahora.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como en un trance, oigo los relatos que susurra mi memoria. El se\u00f1or del tiempo anuncia el siguiente programa, que promete dejarnos con los pelos de punta. Yo estoy agazapada detr\u00e1s del sill\u00f3n, escondi\u00e9ndome de la expresi\u00f3n de la autoridad paternal que me va a mandar a la cama. Act\u00fao mi salida, haciendo la pantomima del lavado de dientes. Pero cada cierto rato, vuelvo silenciosamente a mirar desde un rinc\u00f3n. Con los a\u00f1os me ir\u00e9 ganando el derecho de verlo sentada; hoy, internet me ofrece el lujo de verlo cuando quiero. En alg\u00fan momento, fue la radio la que me permit\u00eda o\u00edr las historias de boca de los \u00faltimos narradores que nos dej\u00f3 la televisi\u00f3n chilena de fines de siglo. Y que este fr\u00edo julio, vuelve a las pantallas de una televisi\u00f3n que ya no es la misma:\u00a0<i>Irreversible<\/i>\u00a0cuenta con la higienizaci\u00f3n del HD, drones que hacen tomas a\u00e9reas y hasta la influencia de las grabaciones turcas en los planos. Un\u00a0<i>Mea Culpa<\/i>\u00a0con presupuesto, lo que ya es decir algo totalmente diferente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Veamos si Carlos Pinto resiste este nuevo escenario\u00a0o si el escenario aguanta a Carlos Pinto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Pinto es un narrador, no tengo dudas sobre eso. 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